La Fundación Vida Silvestre Argentina es una entidad civil fundada el 29 de junio de 1977, que trabaja en la solución de los principales problemas ambientales de Argentina. Su misión es “proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable del hombre en un contexto de cambio climático”. Para esto, desarrolla acciones basadas en la protección de áreas naturales, el consumo y la producción responsables, la legislación ambiental y la concientización y educación ambiental.
Desde 1988 es la entidad representante para Argentina de la Organización Mundial de Conservación (WWF), la organización ambiental más grande del mundo.
La visión de Vida Silvestre es “un mundo en el cual el ser humano se desarrolle en armonía con la naturaleza”. En la actualidad, su trabajo se enfoca en cinco ecorregiones prioritarias de la Argentina por su rica biodiversidad que se encuentra amenazada: la selva paranaense, el Gran Chaco, las pampas, mares y costas y la Antártida y océanos australes.
Vida Silvestre posee mil oficinas, ubicadas en la ciudad autónoma de Buenos Aires, Puerto Iguazú y Mar del Plata. Además, cuenta con dos reservas propias: Urugua-í, en Misiones, y San Pablo de Valdés, en Chubut.
Sobre Vida Silvestre
Historia
El 28 de abril de 1976 falleció Alix Reynal, quien, en palabras de su padre, Miguel Reynal, "cada vez que se conectaba con la naturaleza era totalmente feliz". Este suceso lo llevó a transformar su duelo y recordatorio en un acto de vida por la memoria de su hija. Así motivó la creación de una organización dedicada a la conservación de la vida silvestre de Argentina. Reynal tomó contacto con figuras relevantes de la conservación en el país, como Teodosio Brea, Felipe Lariviere y Francisco Erize (F. Erize se destaca por sus fotos de animales silvestres en su vida natural).
Además, contó con el apoyo de José María Gallardo, por entonces Director del Museo Argentino de Ciencias Naturales, y de Máximo Gainza, Director del Diario La Prensa, quienes sumados a más de treinta personalidades de la ciencia, el deporte, la cultura, la política y el mundo empresarial, se unieron al desafío de fundar una institución, cuya acta se firmó el 29 de junio de 1977 en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Desde el principio se trabajó con la intención de alcanzar paulatinamente resultados tangibles, basados en información científica seria. Esto requirió una gestión monitoreada por el sector científico, que se instrumentó mediante la creación de un comité de especialistas que ayudaban a elegir los programas y evaluar los resultados.
En 1988 Vida Silvestre se convirtió en el representante oficial de WWF en Argentina.
Equipo de trabajo
La estructura de gobierno se divide en dos. El Consejo de Administración, cuyos cargos son: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario, vocales, y expresidentes. Actualmente, la presidenta de Vida Silvestre es Marina Harteneck.
Por otro lado, el Consejo Científico está compuesto por una serie de especialistas, más un grupo de directores específicos: director general, director de conservación, director de la revista Vida Silvestre, director de administración y director de comunicación.
La estructura de gestión posee un equipo que se compone de más de 40 personas, incluyendo biólogos, ingenieros (agrónomos, forestales y electricistas), geógrafos, museólogos, comunicadores, docentes, abogados y licenciados en ciencias ambientales y políticas, que trabajan en las tres oficinas.Fundación Vida Silvestre Argentina - Nuestro equipo
Trabajo
El problema que inspira el trabajo de Fundación Vida Silvestre Argentina es el uso desmedido de los recursos naturales.
En la actualidad, la actividad humana consume más de los recursos que nuestro planeta puede proveernos. Por lo tanto, se necesitan 1.3 planetas para sostener la actividad humana y conservar especies y ecosistemas que están en peligro.
El cambio climático es la consecuencia más visible del uso desmedido que la humanidad hace de los recursos naturales a nivel global. Para hacer frente a esta situación, la Fundación Vida Silvestre Argentina definió cuatro estrategias de trabajo: Estrategias de trabajo Por más áreas protegidas thumb|Pastizal Reserva Ecológica A lo largo de su historia, Vida Silvestre estuvo involucrada en la creación y manejo efectivo de más de 20 áreas protegidas públicas, marinas y terrestres, municipales, provinciales y nacionales, contribuyendo así a la protección de más de 7,5 millones de hectáreas destinadas a la conservación y uso sustentable de la naturaleza. Este esfuerzo se concretó mediante distintas clases de intervenciones, como la compra de tierras para donación al estado, gestiones y acciones de apoyo a políticas públicas, e identificación, diagnóstico y elaboración de propuestas para la creación, redacción o revisión de proyectos de leyes u ordenanzas.
En este sentido, se avanzó a través de diferentes estrategias, como la identificación de áreas valiosas para la conservación en las ecorregiones prioritarias para Vida Silvestre, con el objetivo de impulsar la creación de áreas protegidas.
En 1983 Vida Silvestre realizó un relevamiento al arroyo Urugua-í, en Misiones, a raíz de la construcción de una represa, y propuso medidas de compensación que derivaron en la creación del parque provincial Islas Malvinas, protegiendo 10 000 hectáreas de bosque atlántico, y su posterior ampliación a 87 000 hectáreas del actual parque provincial Urugua-í.
En 1985, se exploró la meseta del Somuncurá, en Patagonia y a partir de un informe en el que Vida Silvestre proponía su protección, se creó en 1986 el área natural protegida Meseta de Somuncurá, que protege 1.6 millones de hectáreas en el norte de Patagonia. Dos años después, Vida Silvestre realizó el primer relevamiento integral de áreas costeras en Patagonia, e inició las gestiones para la creación del parque provincial Cabo Blanco Complejo Isla Pingüino-Bahía Oso Marino, que en 2010 fue declarado parque interjurisdiccional marino, y la isla de Monte León, desde 2004 parque nacional. thumb|Parque Nacional Monte León, Santa Cruz, Argentina, creado gracias a Vida Silvestre
Vida Silvestre incide activamente en la creación y manejo de áreas protegidas, sentando precedentes importantes para la Argentina y la región. En 2003, la Fundación Vida Silvestre Argentina recibió el Premio “Conservar el Futuro”, otorgado por la Administración de Parques Nacionales, en reconocimiento a sus aportes en materia de áreas protegidas.
Algunos de los aportes incluyen la creación de las dos primeras Reservas Privadas de la Argentina, hoy un pilar fundamental de la conservación: en 1979 se estableció una Reserva de Vida Silvestre en la laguna Los Escarchados, en la provincia de Santa Cruz, y la reserva de vida silvestre Campos del Tuyú, en la provincia de Buenos Aires, a partir de convenios de comodato con los propietarios de las tierras. En 2009, Campos del Tuyú fue donada a la Administración de Parques Nacionales, creando el primer parque nacional del Pastizal Pampeano.
En 1997 a través de un acuerdo con Alto Paraná S.A. se creó una reserva de 3.243 ha, lindera a la reserva provincial Urugua-í: la reserva de vida silvestre "Urugua-í", administrada por Vida Silvestre. Ocho años después, en 2005, se creó la reserva de vida silvestre “San Pablo de Valdés”, la primera propiedad privada destinada a la protección del ambiente dentro del área natural provincial Península Valdés, sitio de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, donde protege 7360 hectáreas.
En 1983 se creó el refugio de vida silvestre parque natural municipal Ribera Norte, a partir de un acuerdo con el municipio de San Isidro. Esta fue la primera área protegida municipal de la Argentina.
Dos años después, en 1985, gracias a un equipo coordinado por Vida Silvestre, se creó la reserva ecológica Costanera Sur, el sector más importante para la biodiversidad en la ciudad de Buenos Aires, que protege más de 300 hectáreas.
En 1991, la Administración de Parques Nacionales creó una reserva nacional en Otamendi, provincia de Buenos Aires, a raíz de una propuesta de Vida Silvestre. Ese mismo año, se estableció la reserva natural municipal Punta Rasa, que protege 520 hectáreas de pastizales costeros, gracias a la gestión de Vida Silvestre e investigaciones sobre la importancia del área para las aves migratorias.
En 2014, Vida Silvestre apoyó la creación del parque nacional El Impenetrable en la estancia La Fidelidad, en la provincia de Chaco, uno de los últimos relictos de bosque chaqueño en esta provincia.
Otras gestiones en el área incluyen el estudio de los impactos ambientales de los gasoductos Nor Andino y Atacama en el Noroeste Argentino, y una serie de medidas propuestas para su compensación. Gracias a esta gestión se crearon la Reserva nacional El Nogalar de Los Toldos (3253 hectáreas) y el parque provincial Laguna Pintascayo (12 139 hectáreas, Salta).
A su vez, a lo largo de 10 años, Vida Silvestre capacitó a más de 50 técnicos y guardaparques provinciales y nacionales de áreas protegidas del litoral atlántico Argentino, de Uruguay y del Estado de Río Grande do Sul (Brasil), en herramientas de monitoreo de aves playeras migratorias. A través de convenios con las academias de guardaparques, se contribuyó con la formación a través de pasantías en la Reservas de Vida Silvestre Urugua-í y San Pablo de Valdés.
Desde 1987 se desarrolla con éxito el Programa Refugios de Vida Silvestre, el primer sistema de áreas protegidas privadas voluntarias de la Argentina, y pionero en América Latina, protegiendo a 2015 más de 177.000 hectáreas de alto valor biológico, en nueve provincias del país. Algunas de ellas cuentan con más de diez años de historia.
Desde 2014, con la coordinación de Vida Silvestre, se consolidó la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas, que nuclea diferentes actores y organismos de la conservación privada: 58 reservas que protegen más de 180.000 hectáreas en 15 provincias, trabajan junto a 15 organizaciones de la sociedad civil en una red sin precedentes a nivel nacional. Vida Silvestre participa en el comité de gestión, como organización, y además como propietaria a través de las Reservas de Vida Silvestre.
Por una legislación ambiental efectiva thumb|Selva paranaense, en Misiones En 1990, Vida Silvestre llevó a juicio oral y público el primer caso ambiental contra el comercio ilegal de fauna. El imputado resultó condenado. Tres años después, en 1993, la organización recolectó 1.200.000 firmas de ciudadanos para impulsar la inclusión de la figura de Delito Ambiental en el Código Civil. Aunque el cometido no se logró, fue un primer paso para concientizar a la ciudadanía acerca de la importancia de este tema.
A fines de 2007, el Congreso Nacional aprobó la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Sin embargo, el Poder Ejecutivo recién la reglamentó en febrero de 2009, tras el reclamo que hicieron más de 70 organizaciones sociales, entre ellas, Vida Silvestre.
La Ley de Bosques establece que las provincias deberán realizar el ordenamiento territorial de sus bosques nativos (OTBN) a través de un proceso participativo, categorizando los usos posibles para las tierras boscosas: desde la conservación hasta la posibilidad de transformación para la agricultura, pasando por el uso sustentable del bosque.