thumb|340px|Extensión de la influencia iraní en el siglo I a. C. El Imperio parto (en su mayor parte iranios occidentales) se muestra en rojo, otras zonas, dominadas por Escitia (mayormente iranios orientales), en naranja. La historia de Irán puede hacer referencia a la historia del país con el mismo nombre, pero también se utiliza, en un sentido más amplio, para referirse a la historia del llamado Gran Irán (denominado los continentes cultural iranio en la Encyclopædia Iranica), un extenso territorio que abarca la zona que va desde el Éufrates al oeste hasta el río Indo y el Jaxartes en el este y desde el Cáucaso, mar Caspio y mar de Aral en el norte al golfo Pérsico y el golfo de Omán en el sur. El Gran Irán incluye las modernas naciones de Irán, Azerbaiyán, Afganistán, Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán, las partes orientales de Turquía e Irak y las partes de Pakistán que quedan al oeste del Indo. En esta región se desarrollaron algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo, con varios sitios arqueológicos con más de de antigüedad.

En su era arcaica, la región fue pobladas por pueblos de la meseta iraní, como la civilización manaeana en Azerbaiyán, la civilización de Jiroft en Kermán (5000 a. C.) o el reino elamita (). El Imperio Medo fue el primer Estado en unificar todo Irán, conquistando a los reinos vecinos alrededor del En el año 550 a. C., Ciro el Grande estableció el Imperio Persa, considerado como la primera superpotencia de la Historia. Su imperio —desaparecido por las conquistas de Alejandro Magno— fue sucedido por las dinastías parta y sasánida. Durante su segundo periodo de esplendor, Irán estuvo en constante conflicto con el Imperio romano, particularmente sobre el control de Armenia y Mesopotamia. La era clásica iraní terminó en el año 651, con la Conquista musulmana de Persia.

El Imperio iraní fue restaurado en 1501 por la Dinastía safávida, que impuso el Chiismo como única religión. Desde entonces Irán destaca por ser la única nación en la que esta rama del islam funciona como religión oficial. Sucesivas dinastías gobernaron Irán hasta la Revolución de 1979, en la que fue destronado Mohammad Reza, último Sah. La actual República Islámica de Irán nació el 1 de abril del mismo año.Iran Islamic Republic, Encyclopaedia Britannica.

Hasta 1935, Irán fue conocido en Occidente como Persia, nombre derivado del griego Persis, usado para referirse a la nación irania, su pueblo y sus imperios antiguos. Los iraníes identificaban a su país con el nombre ērān ("de los iraníes") desde el período sasánida. El nombre Persia proviene de la región del sur de Irán, llamada Fars/Pars, derivado de Parshua, lugar de origen del Imperio persa.

Prehistoria Irán presenta vestigios de ocupación humana y restos culturales pertenecientes a casi toda la Edad de Piedra. En el Baluchistán iraní se han encontrado instrumentos de piedra pertenecientes al complejo tecnológico lítico que se extiende desde el Baluchistán pakistaní. Dichos objetos corresponden al Paleolítico inferior. En la región se encontraron materiales de piedra que están entre los más antiguos descubiertos hasta ahora en Irán, con una edad estimada de . La escasez de vestigios se debe (al menos) a dos factores: (a) las escasas excavaciones arqueológicas realizadas en la región y (b) la reestructuración del terreno en el Pleistoceno superior, junto con otras regiones montañosas del Asia Central.

Se han hallado cuevas ocupadas durante el Paleolítico medio, así como restos culturales musterienses. En la cuenca occidental del río Helmand se encontró evidencia de una ocupación musteriense y se espera encontrar más restos en la región que se extiende hasta Afganistán. Estos restos forman parte de un continuum de industrias musterianas y restos físicos neandertaloides que se extiende desde las Tian Shan a través de Asia Central y el Cercano Oriente, sur de Rusia, Europa oriental y occidental, así como el norte de África hasta el Atántico. Durante el Paleolítico superior se evidencia una creciente complejización social, desarrollo de las artes y utilización de nuevas y más sofisticadas técnicas de trabajo de la piedra, produciendo herramientas filosas y precisas.

Durante el Neolítico se desarrolló un proceso de sedentarización, producción estable de alimentos, desarrollo de la agricultura y la ganadería y establecimiento de rutas de intercambio de corta distancia entre comunidades relativamente cercanas entre sí. La sociedad y las artes se desarrollan en patrones cada vez más complejos. La evolución hacia una economía neolítica puede observarse en el Irán occidental y norte de Irak.

En el Irán noroccidental la transición hacia una economía de producción comenzó durante el Mesolítico (X milenio a. C.) y se cree que existió un centro con tales características en la región del mar Caspio. En Ghar-i Karmarband se hallaron restos que podrían haber sido utilizados para la fabricación de jabalinas. Se encontraron restos de gacelas persas, toros salvajes y renos. Se halló también un enterramiento de una niña, cuyo cuerpo había sido pintado con ocre rojo, así como pendientes de piedra pulida, huesos y conchillas, y conos de arcilla que podrían evidenciar los primeros intentos de trabajar este material, que daría luego origen a la alfarería. Durante este período se dan los primeros intentos de domesticación de cabras y ovejas. Este proceso, comenzado durante el Mesolítico, se habría completado recién en el Neolítico.

La entrada en el Neolítico se data en Irán entre el VII y el VI milenio a. C. Turang Tappeh (también puede encontrarse como Turang Tepe)Tappeh es el nombre en persa de tell, que significa "colina" o "montículo", que es una clase de yacimiento arqueológico en forma de un montículo de tierra que es el resultado de la acumulación y subsiguiente erosión de material depositado a lo largo de siglos de ocuación humana. Tepe es la palabra equivalente turca, aunque también se usa höyük como en Çatalhöyük. y Yarim Tepe constituyen evidencia de que en el VI milenio la región del valle del Gorga contenía asentamientos agrícolas, viviendas de ladrillo y dos tipos de residencias: unas con un hogar elevado y paredes quemadas por el humo, y otras sin espacio para fuego, más pequeñas, con el suelo prolijamente alisado. En algunas de esas últimas se encontraron figurillas de arcilla muy estilizadas. Se han descubierto adornos de hueso y hojas de obsidiana. Estas culturas habrían tenido contacto con sus vecinas Yarim Tepe, Jeitun (sur de Turkmenistán) y Sialk II (centro de Irán), a lo largo del valle del Gorgan.

La Edad del Cobre, caracterizada por la aparición de elementos de cobre y cerámica pintada en Susiana (sudoeste de Irán) y en Sialk (centro-oeste), se extiende en Irán a lo largo del , y se han hallado restos arqueológicos, entre los que se cuenta la cerámica con formas animales o abstractas de gran calidad, algunos de los cuales tenían aparente uso ritual. Las rutas comerciales ganan en extensión y comienzan a surgir asentamientos urbanos, en un proceso regional que se desarrolla entre Anatolia, Mesopotamia, el complejo arqueológico de Bactria-Margiana y la cultura del valle del Indo.

Antigüedad A comienzos del aparece en Susa una forma de escritura, posiblemente derivada del sistema sumerio para representar la lengua elamita, y el Imperio elamita () surge como nuevo poder en el sudoeste de Irán, en competencia con los imperios vecinos de Babilonia y Asiria. La economía elamita se basaba principalmente en el comercio, y su larga tradición administrativa está evidenciada por la cantidad de tablillas y registros conservados.

A partir del los medos y los persas, pueblos arios o indoeuropeos, comenzaron a desplazarse desde las llanuras del sur de Rusia y Asia Central hacia Europa y Asia. Durante el invadieron la meseta del Irán, entre el mar Caspio y el golfo Pérsico, estableciéndose en los escasos valles en los que se cultivaba el trigo y los árboles frutales. Estos pueblos hablaban una variedad de dialectos del Persa Antiguo, una de las lenguas iranias perteneciente a la familia de las lenguas indoeuropeas, emparentadas con el Avéstico (Iranio Antiguo Oriental) y el Sánscrito Védico.

Desde el , el poderoso Imperio neoasirio su expansión hacia las regiones occidentales de Irán. Hacia el año 646 a. C., los asirios saquearon la ciudad de Susa, terminando con la hegemonía elamita en la región.

Imperio medo (678-550 a. C.)

A mediados del , grupos de tribus iranias identificadas como medos, establecidos al norte y noroeste de Irán, se sublevaron contra el poderío asirio, afirmando su poder sobre la región. Ciáxares, nieto de Deyoces, conquistó la capital asiria de Nínive en el 612 a. C., destruyendo su imperio. De ese mismo período son las fuentes que mencionan a Ciro I, rey de Anshan y futuro fundador de la Dinastía aqueménida. El imperio se extendió hasta abarcar los territorios orientales de la península de Anatolia. Sin embargo, el dominio medo fue breve. El noble Ciro II creó un poderoso ejército siguiendo el modelo de los antiguos asirios y conquistó toda Media, fundado el primer Imperio persa.

Imperio persa (550-330 a. C.)

thumb|250px|El Imperio aqueménida en su máxima expansión. En el , Ciro II, llamado después el Grande, unificó a los persas, sometió a los medos y conquistó Babilonia (poniendo fin al Imperio neobabilónico), además de Siria, el Levante y Asia Menor. A diferencia de los conquistadores semitas precedentes, Ciro trató con benevolencia a los pueblos sometidos, por ejemplo, liberando al pueblo judío cautivo en Babilonia. Este rasgo típicamente persa era un concepto de poder totalmente nuevo.

Su labor de conquista fue continuada por su hijo y sucesor Cambises II (530-522), quien anexionó Egipto y consolidó al imperio como el más grande de la Historia hasta ese momento. El esplendor del Imperio persa viene marcado por la figura de Darío I (522-486). Se proclamó emperador (en un acto probablemente ilegítimo) con la Inscripción de Behistún. Se dedicó fundamentalmente a organizar el extenso imperio heredado. Territorialmente, lo organizó en satrapías, provincias que procuraban respetar las entidades naturales; estaban dirigidas por un sátrapa; el poder militar, sin embargo, estaba reservado a los llamados "ojos y oídos del rey" inspeccionaban esta organización política. El Imperio aqueménida recaudaba cuantiosos impuestos, parte de los cuales se amonedaban en oro y plata acuñándose monedas como el dárico o el shekel. Gran parte de los ingresos se destinaban a la construcción de obras públicas, como la red de caminos con los que se pretendía unir las diversas partes del imperio, el más famoso de los cuales es el Camino Real de Susa a Sardes. Construyó palacios y monumentos en las capitales Susa y Persépolis. El tercer gran gasto del imperio lo constituía el enorme ejército.

Fue Darío quien convirtió en religión oficial el mazdeísmo, que el príncipe profeta Zoroastro (o Zaratustra) había comenzado a predicar hacia el año 700 a. C. Se trataba de una religión dualista, en la que el mundo estaba regido por dos principios: el bien (Ormuz o Ahura-Mazda, simbolizado por la luz, el Sol) y el mal (Arimán). Los seres humanos debían llevar una vida pura y practicar buenas acciones para conseguir que el bien triunfara sobre el mal. Esta religión carecía de templos, alzándose simplemente altares al aire libre donde ardía permanentemente una llama. Esta doctrina consta en el Zend Avesta.