La Comunión espiritual es una oración con la que el fiel católico expresa el deseo de recibir a Jesucristo en la Eucaristía sin efectuar materialmente la comunión sacramental, es decir, sin recibir la hostia consagrada. Se utiliza sobre todo como una preparación para la Santa Misa o en los casos en los que es imposible acudir a ella.
Esta práctica está bien establecida en las iglesias luteranas, anglicana, y metodista, así como en la Iglesia católica, donde ha sido muy recomendada por muchos santos. Explicó que practicar este deseo constante de Jesús en la Eucaristía tiene su origen en la perfección última de la comunión eucarística, que es el objetivo último de todo deseo humano. Esta práctica está bien establecida en la Iglesia católica y muy recomendada por muchos santos, de acuerdo con san Juan Pablo II, quien explicó que la práctica de este deseo constante de Jesús en la Eucaristía tiene su raíz en la perfección última de la comunión eucarística, que es el fin último de todo deseo humano.
La práctica de la comunión espiritual ha sido utilizada especialmente por los cristianos en tiempos de persecución, como durante la era del ateísmo estatal en el Bloque del Este, así como en tiempos de plaga, como durante la reciente Pandemia de COVID-19, cuando muchos cristianos no pudieron asistir a misa y no pudieron recibir la Eucaristía en el Día del Señor.
Doctrina Tomás de Aquino definió la comunión espiritual como «un ardiente deseo de recibir a Jesús en el Santo Sacramento y un abrazo amoroso como si ya lo hubiéramos recibido». La base de esta práctica fue explicada por el papa Juan Pablo II en su encíclica, Ecclesia de Eucharistia: La Comunión espiritual no es primordialmente una sustitución de la Comunión sacramental, sino más bien anticipación y extensión de sus frutos. Según la doctrina católica, las Comuniones espirituales deben siempre tener la Comunión sacramental como meta.
La Comunión espiritual puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes o después de las comidas. Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión espiritual.
Un acto de comunión espiritual, expresado mediante cualquier fórmula devota, es recompensado con una indulgencia parcial.
Así, el apasionado deseo de Dios, a quien los santos han visto como el Único Satisfactor, y que en la Eucaristía es la «cima y fuente de la vida cristiana», es la raíz de esta práctica. La experiencia del Padre Pío ilustra el irresistible deseo que sienten los santos ante el poder de atracción y seducción del amor de Dios:
Juan María Vianney comparó la comunión espiritual con soplar sobre el fuego y las brasas que están empezando a apagarse para que vuelvan a arder:
Josemaría Escrivá enseñó que las comuniones espirituales mejoran la presencia de Dios: «¡Qué fuente de gracia hay en la comunión espiritual! Practícala con frecuencia y tendrás más presencia de Dios y una unión más estrecha con él en tu vida».Escrivá, Camino, 540. Sinag Tala Publishers, Manila. También enseñó: «No dejéis de decir: «Jesús, te amo», y haced al menos una comunión espiritual cada día, en reparación por todas las profanaciones y sacrilegios que él sufre por querer estar con nosotros».Escrivá, El surco, 689. Sinag Tala Publishers, Manila. .
Según los teólogos católicos, el valor de una comunión espiritual puede ser tan grande como el de la Sagrada Comunión. Stefano Manelli escribió: «La comunión espiritual, como enseñan santo Tomás de Aquino y san Alfonso María de Ligorio, produce efectos similares a los de la comunión sacramental, según la disposición con que se realiza, la mayor o menor intensidad con que se desea a Jesús y el mayor o menor amor con que se le acoge y se le presta la debida atención. Una ventaja especial de la comunión espiritual es que podemos realizarla tantas veces como queramos, incluso cientos de veces al día, cuando queramos, incluso a altas horas de la noche, y donde queramos, incluso en un desierto o en un avión.
La Iglesia de Inglaterra, iglesia madre de la Comunión Anglicana, enseña con respecto a la comunión espiritual que «los creyentes que no pueden recibir físicamente el sacramento deben tener la seguridad de que son partícipes por la fe del Cuerpo y la Sangre de Cristo y de los beneficios que él nos transmite a través de ellos».
La Iglesia Metodista en Gran Bretaña enseña que «la comunión espiritual es una práctica en la que nos encomendamos a Dios en oración, comprometiéndonos una vez más con Él como discípulos y rezando para que Dios nos conceda espiritualmente la misma gracia que compartimos cuando recibimos físicamente la Sagrada Comunión». La práctica es coherente con la teología metodista, que sostiene que Dios puede impartir la gracia «con o sin medios físicos: Dios puede obrar a través de cualquier cosa o, de hecho, de nada».
Referencias de autores católicos El Sacro Concilio de Trento alaba mucho la Comunión espiritual, y exhorta a los fieles a practicarla.
La Comunión espiritual consiste, según santo Tomás de Aquino, en un deseo ardiente de recibir a Nuestro Señor Jesucristo sacramentalmente y en amoroso abrazo, como si se lo hubiera ya recibido.Suma Teológica, Parte III, cuestión 80, artículo 1
San Juan Pablo II: Es conveniente cultivar en el ánimo, el deseo constante del sacramento eucarístico. De aquí ha nacido la práctica de la comunión espiritual.
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, decía: Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual.https://web.archive.org/web/20120204082210/http://www.mariologia.org/vidasejemplaresmarianassanalfonso06.pdfchrome-extension://gmpljdlgcdkljlppaekciacdmdlhfeon/images/beside-link-icon.svg
Decía la beata Juana de la Cruz, que la Comunión espiritual se puede hacer sin que nadie lo note, sin necesidad de ayuno o de permiso del director, y a la hora que nos plazca: con hacer un acto de amor, está hecha. (San Alfonso María de Ligorio, Obras Ascéticas, t. 6. “El amor de las almas”).
Decía S. Antonio María Claret: Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual.http://www.liturgiacatolica.org/catequesis/comunionespiritual.htm
Sta. Catalina de Siena tuvo una visión. Vio a Jesús con dos cálices y le dijo: En este cáliz de oro pongo tus comuniones sacramentales y, en este de plata, tus comuniones espirituales Los dos cálices me son agradables.
A otra mística, Santa Faustina Kowalska, Jesús Misericordioso le comunicó esto: Si practicas el santo ejercicio de la Comunión espiritual varias veces al día, en un mes verás tu corazón completamente cambiado.http://www.homilia.org/oracion/3_4oracionVocal.htm
Santa Teresa de Jesús escribió: Cuando no comulgaredes y oyederes misa podéis comulgar espiritualmente…que es mucho lo que se imprime el amor ansi deste Señor.
San Maximiliano Kolbe, además de recibir la Eucaristía, hacía visitas frecuentes al Santísimo Sacramento: hasta diez veces al día. Esto no fue suficiente para él. Y, siguiendo a San Francisco de Sales, decidió hacer Comuniones Espirituales cada 15 minutos. A veces, dice San Maximiliano, la Comunión espiritual puede traer las mismas gracias que la sacramental.
San Josemaría Escrivá de Balaguer aprendió de un padre escolapio la oración de la comunión espiritual cuando se preparaba para hacer su Primera Comunión en 1912. Esa oración es hoy familiar a miles de personas en el mundo entero. En su predicación aconsejó la práctica de la comunión espiritual avalado por su personal experiencia: ¡Qué fuente de gracias es la Comunión espiritual! —Practícala frecuentemente y tendrás más presencia de Dios y más unión con El en las obras (Camino 540).
Ejemplos
Acto para la comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que vuelva jamás a abandonaros
Fórmula breve
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento: Os amo y deseo. Venid a mi corazón. Os abrazo; no os apartéis nunca de mí
Fórmula de San Alfonso María de Ligorio
Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.
Fórmula en el libro Camino Recto y Seguro para Llegar al Cielo, de S. Antonio María. Claret.
¡Oh Jesús y Señor mío!... Creo firmísimamente que Vos estás realmente en el Augusto Sacramento del Altar. ¡Ay Dios mío! ¡qué feliz sería mi suerte, si pudiera recibiros en mi corazón!... Espero, Señor, que Vos vendréis a él, y le llenaréis de vuestra gracia.Os amo, mi dulcísimo Jesús... ¡Que no os haya amado siempre! ¡ojalá que nunca os hubiera ofendido ni agraviado, dulcísimo Jesús de mi corazón!... Yo deseo recibiros en mi pobre morada. (Pausa en silencio para adoración)Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos.No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.
Fórmula usada por San Josemaría Escrivá
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los Santos.
Fórmula usada por el Papa Francisco
¡A tus pies me postro, Oh Jesús mío! Te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón, que se hunde en la nada ante tu santa presencia. Te adoro en el sacramento de tu amor, la inefable eucaristía; y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu, ven a mí, puesto que yo vengo a ti. ¡Oh mi Jesús! Y que tu amor, inflame todo mi ser, en la vida y en la muerte. ¡Creo en ti! ¡Espero en ti! ¡Te amo! Así sea
Véase también Sacramento de la Penitencia Sacramentos de la Iglesia católica Referencias
Enlaces externos Texto de San Alfonso María de Ligorio sobre la comunión espiritual. Opiniones de santos sobre la comunión espiritual. Más sobre la comunión espiritual. Video para hacer una comunión espiritual, fórmula de San Alfonso María de Ligorio.
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