José María Dionisio Melo y Ortiz (Chaparral, 9 de octubre de 1800-La Trinitaria, 1 de junio de 1860) fue un militar y político colombiano, prócer de la guerras de independencia de América del Sur.
Exiliado en dos ocasiones de su país, concuñado del general Rafael Urdaneta que se declaró dictador de la Gran Colombia en 1830, haciendo Melo lo propio en la Nueva Granada en 1854.
Primeros Años José María Dionisio Melo y Ortiz, nació en Chaparral, en la Provincia de Mariquita (hoy Tolima), en el Virreinato de la Nueva Granada, el 9 de octubre de 1800 y recibió educación en el colegio San Simón de Ibagué.
Trayectoria Militar
Melo se unió al Ejército Libertador recibiendo el grado de teniente el 21 de abril de 1819. Pasó a la condición de primer comandante de infantería el 31 de agosto y participando en las acciones de Pasto, Popayán, Pitayo, Jenoy y Natará. En 1820 aparece firmando una declaración en Cartagena emitida por el comandante de plaza Juan Agustín Doncel. En 1822 participó en las batallas de Bomboná y Pichincha. En febrero de 1823 Melo recibió el grado de capitán de caballería. En 1824 participó en las batallas de Junín y Ayacucho bajo el mando del general Sucre, a quien acompañó en la campaña libertadora de Perú y de nacimiento de la república de Bolivia. En 1826, Melo hizo parte del segundo sitio del Callao, de Santa cruz y de Gamarra bajo el mando del brigadier Canterac del ejército peruano. El 27 de junio de 1829 combatió en la batalla del Portete de Tarqui de nuevo bajo el mando de Sucre. Melo recibió las medallas de vencedor de Bomboná, Pichincha, Junín, Ayacucho y la del busto del Libertador.
Dictadura de Urdaneta Establecido en Bogotá, Melo contrajo matrimonio en 1829 con Teresa Vargas París, cuñada del general Rafael Urdaneta. El 4 de mayo de 1830, Melo recibió el despacho de Coronel efectivo por parte del gobierno recién posesionado del vicepresidente Domingo Caycedo. Fiel seguidor de Bolívar, respaldó la caída del presidente Mosquera que permitió el establecimiento de la dictadura de su concuñado el 5 de septiembre de 1830, con la que se pretendía el regreso al poder del Libertador. Con el fallecimiento de Bolívar en diciembre, el gobierno de Urdaneta perdió legitimidad, viéndose forzado el dictador a renunciar el 28 de abril de 1831, marchando al exilio con su familia. Como consecuencia de su apoyo a la dictadura, Melo fue borrado de la lista militar y expulsado de la Nueva Granada, teniendo que exiliarse en Curazao.
Exilio En Venezuela, Melo se vinculó al grupo de oficiales que se levantaron contra el presidente venezolano José María Vargas, en 1835 durante la Revolución de las Reformas, esto con la intención de exigir la reunificación de la Gran Colombia, reformas políticas, religión católica única y el fin del poderío económico de la aristocracia local, fortalecida con el comercio.
Entre los rebeldes estaban Luis Perú de Lacroix y Pedro Carujo. Encabezaron el levantamiento Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez, Diego Ibarra y Julián Castro. Obtuvieron un efímero triunfo. El coronel Melo se encargó de comandar a las tropas que exiliaron al presidente Vargas y al vicepresidente Andrés Narvarte. Al retomar el poder el general José Antonio Páez con el apoyo de Urdaneta, los revolucionarios fueron separados de sus familias y desterrados, unos a las Antillas, y otros a Nicaragua.
Melo al recibir la pena de expulsión de Venezuela, el 13 de septiembre de 1836, que había sido conmutada por la anterior sentencia pena de muerte dictada el 11 de agosto de 1836, se dirigió primero a Curazao, luego a Nicaragua y posteriormente, en diciembre de 1836, a Europa.
En Europa, además de estudiar en la Academia Militar en Bremen, Baja Sajonia, se interesó por las ideas socialistas que se debatían en círculos locales. Allí conoció las tesis de Charles Fourier, quien denunciaba que en Europa la superabundancia se convierte en fuente de abundancia y penuria. Leyó, La Industria y El Sistema de Henri de Saint-Simon.
Regreso a la Nueva Granada Viendo como oportunidad el indulto ofrecido por el presidente José Ignacio de Márquez a los veteranos de la guerra de Independencia, en enero de 1840 durante la guerra de los supremos, Melo logró regresar al país ese mismo año. En 1841 Melo se radicó en Ibagué, dedicándose a labores comerciales y llegó a ser jefe político ese cantón. El 27 de mayo de 1847 fue reinscrito en el Ejército de la Nueva Granada con el grado de teniente coronel. El 11 de abril de 1850 ascendió Melo al grado de coronel efectivo y destinado a comandante del escuadrón de caballería Neira adscrito a la I Columna.
Las Sociedades Democráticas
General del Ejército El 16 de mayo de 1851, el presidente López le pidió autorización al Congreso para declarar la guerra a Ecuador, en caso de comprobar el apoyo del nuevo gobierno del país a un plan de insurrección de los opositores al gobierno en las provincias de Barbacoas, Pasto, Popayán y Túquerres; intenciones observadas por intentos de sublevación registrados en Pasto y Popayán. Respaldado en los casos legales de conmoción interior, López aumentó el pie de fuerza a 10 mil hombres y obtuvo la autorización solicitada al Congreso el 22. Adicionalmente, la secretaría de Guerra postulo a cinco coroneles para ascender al grado de general con el fin de completar las plazas del grado ante las exigencias de orden público. El 2 de junio de 1851 autorizó el Congreso el ascenso de los coroneles Valerio Francisco Barriga, José María Gaitán, José María Melo, Pablo Durán y Rafael Mendoza.
Presentadas varias sublevaciones en contra del gobierno, Melo organizó con los artesanos tres mil voluntarios de las Milicias Democráticas para fortalecer la Guardia Nacional y contener a los sublevados de Guasca comandados por Mariano y Pastor Ospina, que resultaron derrotados tras la captura de Mariano Ospina en Bogotá y la dispersión de sus seguidores el 31 de julio.
Tras la renuncia del general Ramón Espina Gámez a la Junta del Montepío Militar, el gobierno nombró a Melo en su reemplazo el 13 de agosto de 1851. El 19 de junio de 1852 fue designado Comandante del Ejército en Cundinamarca.
Comandante General de Cundinamarca y de la II División El general Melo se vio envuelto en la polémica que generó el atentado al senador Florentino González, ocurrido el 8 de junio de 1853 en Bogotá, situación en la que la víctima aseguró que la tropa había sido orientada a atacar a ciudadanos que respaldaban al Congreso y que repudiaban las arengas de gente de ruana o artesanos que lanzaban arengas de muerte a la representación nacional, asegurando que el general Melo le había manifestado en su convalecencia que sus hombres seguían directrices de la autoridad civil, que en el momento de los hechos había sido ejercida por el gobernador Nicolás Escobar, que fue removido de su cargo.
Requerida su versión por parte del Secretario de Guerra interino y Jefe del Estado Mayor General, coronel Santiago Fraser; el general Melo respaldó el informe del coronel Melchor Corena, comandante del escuadrón de caballería, en el que aseguró que ningún efectivo del Ejército disparó a ciudadano alguno, a pesar de recibir impactos propinados con arma de fuego desde los balcones de las casas de José María Portocarrero y Francisco Pardo, resultando muerto el soldado Isidoro Ladino.
Jefe Supremo del Gobierno Provisorio miniaturadeimagen|El General José María Obando. miniaturadeimagen|General José María Melo Ortiz. Pintura de José María Espinosa, de 1854 Galería de los presidentes. Museo Nacional de Bogotá, Colombia. + Gabinete de Melo Nombre Periodo General Francisco Antonio Obregón CO Lisandro Cuenca CO Pedro Mártir Consuegra Relaciones Exteriores CO Lisandro Cuenca Interior y de Culto CO Pedro Mártir Consuegra Interior y Relaciones Exteriores Ramón Mercado Hacienda Ramón María Ardila Guerra y Marina Andrés Tejeiro Ramón María Ardila Golpe Militar En la madrugada del 17 de abril de 1854, y en su calidad de Comandante General de Cundinamarca, el general Melo se presentó a la habitación del presidente Obando con el propósito de ofrecerle la jefatura de la revolución, que venía manifestándose en contra de la Constitución de 1853. Rechazada la propuesta por parte del Presidente, llevó a Melo a encargarse del poder ejecutivo para proceder a devolver la vigencia de la Constitución de 1843, por considerarla genuinamente liberal.
Melo insistió en que su mandato era producto de una revolución provocada por la opresión al pueblo, que intentó manifestarse el 19 de mayo de 1853 en contra de la nueva Constitución que el Congreso estaba ad portas de promulgar, de la sublevación general del 8 de junio en Bogotá, y de actos violentos como el asesinato de Antonio París, sobre el cual expresó el gobierno restaurador: "murió París... ¡Alma noble! ¡corazón valiente! pero el pueblo y el Ejército no tienen nada que ver en el crimen de un desalmado asesino. Esa pérdida debe pesar como un remordimiento incurable sobre los que condujeron a la sociedad a esa punto, en que la maldad abusara del traje honrado del pueblo para ejecutar sus iniquidades. Efectivamente había de qué temer"</ref>.
Reforma del Gobierno Melo modificó, mediante decreto del 19 de abril, la Secretaría del Interior y Justicia a Interior y Culto. El 3 de junio volvió a reformar el gabinete, fusionando la Secretaría del Interior con la de Relaciones Exteriores, manteniendo la de Hacienda y suprimiendo la de guerra y marina, cuyos asuntos asumió y creó la Auditoría de Guerra y Marina como una dependencia auxiliar a su ejercicio. También dispuso Melo que las provincias volverían a estar a cargo de gobernadores nombrados por el presidente.
Oposición a la dictadura En reacción a la dictadura, se conformó una alianza constitucionalista militar de radicales y conservadores, encabezados por el general Tomás Herrera, que se declaró en ejercicio del poder ejecutivo como designado presidencial, debido a que el vicepresidente Obaldía se había asilado en la embajada de Estados Unidos. El general Melo procedió el 15 de mayo a borrar de la lista militar a los oficiales que identificó que se levantaron en armas en oposición al que denominó gobierno restaurador, generales Tomás Herrera, Manuel María Franco, Marcelo Buitrago y Juan José Reyes-Patria Escobar; coroneles José María Rojas Pinzón y Antonio Rubio y a 13 oficiales más.
El expresidente Mosquera se había desplazado el mismo mes de abril a Cartagena para organizar, financiar y dirigir el Ejército del Norte, recibiendo el apoyo del general Camilo Mendoza, comandante general de la plaza. que marchó desde Barranquilla. El expresidente López encabezó el Ejército del Sur, que derrotó a los artesanos en Cali para aproximarse a Bogotá desde Cauca y Huila. Joaquín París, -tío de la legítima esposa de Melo-, comandó la División del Alto Magdalena que con tropas antioqueñas cruzó el río Magdalena por Honda y se unió a las tropas del coronel Julio Arboleda, que habían tomado la región de Guaduas.
Victorias de Zipaquirá, Tabio y La Calera Melo nombró como jefe del Estado Mayor General al coronel Rafael Peña y envió a comandar al ejército del norte al coronel Manuel Jiménez, quien marchó hacia Zipaquirá para entrar en combate con las tropas de Herrera el 20 de mayo, apostándose en el marco de la plaza del pueblo, mientras que el ejército legitimista, muy superior en hombres, bajó de la salina a atacar las posiciones de Jiménez, hasta que ambas caballerías entraron en choque y resultó muerto el general Manuel María Franco, baja que generó un efecto de retirada, dado que se trataba del comandante del ejército constitucionalista. El reporte del coronel Jiménez da cuenta que el general Herrera estuvo cerca de caer en acción, pero le fue perdonada la vida por el coronel J. Gutiérrez, quien también le permitió la fuga.