El asedio de París fue un sitio llevado a cabo por los vikingos entre 885 y 886.The viking Age (2010), ed. A.A. Sommerville / R.A. McDonald, University of Toronto Press, ISBN 978-1-44260-148-2 p. 267-269. Tuvo gran importancia política y fue narrado por Abbo, natural de Neustria y monje benedictino de Saint-Germain-des-Prés, abadía situada en las afueras de París. El monje había sido testigo directo de la acción, que relataría una década después.

Antecedentes El río Sena era una de las rutas que más beneficiaba a los vikingos para el saqueo, de hecho ya habían asaltado París en otras ocasiones. En el año 845, fue atacada por primera vez por los hombres del norte comandados por Ragnar Lodbrok (obteniendo un tributo de 7000 libras en plata por abandonar la ciudad) y posteriormente en los años 857, 861 y 865. En 882, la muerte de Luis III de Francia y la desunión del reino fue aprovechada por los vikingos para saquear Ruan y organizar la toma de París.

Hacia el año 885, los vikingos avanzaron por el Sena, llegando a París el 24 de noviembre con 700 naves y dirigidos por Siegfried de Walcheren y Rollón. La situación de París evitaba que los vikingos pudieran seguir avanzando por el cauce fluvial sin tomar la plaza. La ciudad contaba con fortificaciones modernizadas hace poco y presentes tanto en las islas (que eran el corazón de la ciudad) como en los puentes, pero que aún no estaban finalizadas. La defensa había recaído en anteriores ocasiones en manos de Hugo el Abad, pero esta vez se encontraba gravemente enfermo (murió el año siguiente) y cedió el mando al obispo Gozlin de St-Denis, que lo compartió con Eudes, conde de París, hijo de Roberto el Fuerte; no obstante, Gozlin falleció en 886 durante el asedio, recayendo toda la responsabilidad en Eudes.

El asedio El primer asalto vikingo fue contra la torre que defendía el puente que llevaba a la Isla de la Cité, y que de ser exitoso, permitiría a los vikingos continuar su travesía. La torre no estaba acabada pero resistió la acometida y tras una dura lucha, los parisinos la repararon e incluso añadieron un piso. En los siguientes ataques, los vikingos intentaron romper el muro con balistas y sobrepasarlo mediante el asalto, pero los defensores usaron materiales inflamables y catapultas para rechazarlos. Cuenta Abbo (el cronista de los hechos) que la torre estaba defendida por unos 200 hombres y que los vikingos eran unos 40 000; es probable que estas cifras sean exageradas, pero seguramente existía una gran desproporción entre las fuerzas.

Durante tres días los vikingos asaltaron constantemente las defensas, intentando incendiarlas y envolviendo en humo el campo de batalla, lo cual fue aprovechado por los defensores para realizar una salida que obligó a los vikingos a desistir temporalmente. Tras los fracasos, los vikingos deciden cambiar el campamento de orilla y construir nuevas y poderosas armas de asedio, como catapultas y torres.

En los siguientes ataques, los vikingos trataron de acercarse con las torres y con formaciones similares al testudo que habían usado en el pasado las legiones romanas. Las salidas de los defensores permitieron apoderarse de dos de las torres de asedio, pero el momento crítico llegó cuando se produjo una brecha en las defensas y el propio conde Eudes acudió y luchó cuerpo a cuerpo para cerrarla.

Cuando la peste empezó a asolar la ciudad (provocando la muerte del obispo Gozlin) y la fuerza de socorro enviada fue aniquilada por los vikingos, Carlos el Gordo, que por entonces era el emperador carolingio, se decidió a firmar un acuerdo con los atacantes, mediante el cual les pagaría un danegeld (tributo) y les permitiría pasar hacia Borgoña (que se negaba a reconocer la autoridad de Carlos).Sawyer, Peter (1971) The Age of the Vikings, Londres, p. 120. El conde Eudes y los parisinos, pese a la firma del tratado, se negaron a dejar a los vikingos seguir por el Sena, lo que los obligó a llevarse sus barcos por tierra hasta río arriba.

Aunque el cronista Abbo afirma que la fuerza vikinga era enorme, una de las pruebas en contra es que los vikingos no fueron capaces de rodear completamente la ciudad durante el sitio. A pesar de que no existe un acuerdo entre los historiadores, se estima que la fuerza con la que iniciaron el asedio fue unos 30.000 hombres.

Consecuencias Las consecuencias políticas fueron importantes: Eudes ganó una gran reputación que probablemente le llevó a ser elegido rey de los francos del oeste, mientras que a Carlos el Gordo se le consideró cobarde e incapaz. Además, el hecho de que no podía engendrar heredero y sus continuas enfermedades fueron la causa de que fuera depuesto en 887.

Militarmente hablando, este asedio fue una de las muestras en la Alta Edad Media de la importancia de las fortificaciones, que seguirían siendo de gran valor hasta la aparición de la artillería siglos más tarde, la cual obligó a revisar la planificación y construcción de defensas.

Véase también Vikingo Expedición vikinga de 844 Sitio de París (845) Expedición vikinga de 859 Expedición vikinga de 1014 Incursiones normandas en las Islas Baleares

Referencias

Bibliografía Abbo (Monk of St. Germain), Nirmal Dass, Viking Attacks on Paris: The Bella Parisiacae Urbis of Abbo of Saint-Germain-des-Prés, Vol. 7 de Dallas medieval texts and translations , Peeters Publishers, 2007, ISBN 9042919167 Fighting Techniques of the Medieval World. Matthew Bennett, Jim Bradbury, Kelly DeVries, Iain Dickie y Phyllis G. Jestice, Ed. Libsa, 2007, ISBN 84-662-1372-4 Battle. R.G.Grant, Ed. Dorling Kindersley Limited, 2005, ISBN 1-4053-1100-2

Enlaces externos Abbo el Encorvado, Abbo de París o Abbo de Saint-Germain (Abbo Cernuus, Abbo Parisiensis o Abbo Sangermanensis, ca. 850 - después del 922): El sitio de París llevado a cabo por los normandos (De bellis Parisiacæ urbis o Bella Parisiacæ urbis - Sobre las guerras de la urbe parisina o Las guerras de la urbe parisina -, ca. 897); en 3 libros. Texto francés en el sitio Gallica, fondo digital de la Biblioteca Nacional de Francia. Libros I y II: texto bilingüe latín - francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011). Entrada de «Abbo Cernuus» en la Enciclopedia Católica en español. Entrada de «Abbo Cernuus» en la ed. en inglés de 1913; en Wikisource.

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