Los doce (en ruso «Двенадцать», en caracteres latinos «Dvenádtsat») – el poema de Aleksandr Blok, escrito a principios del año 1918, una de sus reconocidas obra cumbre y de la poesía rusa en general.
Historia de la creación El poema fue escrito por Blok en enero de 1918, dos meses después de la revolución de Octubre de los bolcheviques. El poema fue compuesto en un santiamén en Petrogrado congelado por el frío, en un estado de auge febril. Para la elaboración definitiva del poema fue necesario solamente un mes. Cuando el borrador del poema fue terminado, inmediatamente después de la frase final “....en la coronita blanca da las rosas, Jesús Cristo va delante.....” Blok escribe en su libreta de notas una réplica muy significativa:
Necesitamos imaginarnos el ambiente en que esta obra se creó, una obra completamente singular para Blok y para toda la poesía rusa. Habían pasado solo dos meses después de la Revolución de Octubre, y menos de un año desde la euforia total de la Revolución Democrática de Febrero de 1917... Oleada espiritual y cansancio al mismo tiempo, después de dos años que pasó en el frente de la Primera Guerra Mundial, el frío invernal calando y el comienzo de la ruina, los fusilamientos y bandolerismo en las calles de la capital y la ansiedad por las tropas alemanas atacando Petrogrado. El pintor Yuri Ánnenkov – el primer ilustrador del poema “Los Doce”, se asoció estrechamente con Blok en el año 1918, escribió las palabras siguientes sobre el estado de ánimo del poeta:
Blok contaba que comenzó a escribir “Los Doce” desde el medio, desde las palabras: “¡Como pegaré yo la cuchillada, pegaré!” y después se pasó al principio y escribió casi todo en un santiamén: las primeras ocho canciones del poema. La simbología numérica, también, surgió desde el principio. Los documentos y las memorias (en particular, el libro de John Reed) dicen que, de hecho, las patrullas de la Guardia Roja, también habían consistido en doce personas. En el borrador del poema hay una marca de Blok “Doce (personas y poemas)“. Y en otra marca se ve que Blok recordó el poema de Nekrásov sobre el atamán (jefe cosaco) Kudiyar y sus doce bandoleros. Orlov V.N., La vida de Blok /Zhizn Bloka/, Moscú, “Tsentrpoligraf”, 2001, ISBN 5-227-01463-9, pág.510-512 en ruso En los libros de notas de aquel tiempo Blok escribe: “Una señorita canta detrás de la pared. Un canalla la acompaña ... Esto es una sombra débil, el último eco de la exultación de la burguesía”. “ Los habitantes de la casa siguen silbando, cobardeando y susurrando los rumores...”Entonces, van a cortar los burgueses?” Al unísono con los recuerdos de Ánnenkov, escritas en el exilio en América, después de casi medio siglo – suenan las palabras de Blok de sí mismo y de su poema “Los Doce”. thumb|left|170px|Aleksandr Blok, agosto de 1917, Palacio de Invierno
thumb|right|200px|San Petersburgo en calle de Decembristas, 57. Blok dijo muchas veces, que “Los Doce” fue lo mejor que escribió. Porque entonces vivió la modernidad. Esto continuó hasta la primavera de 1918. Y cuando empezó el Ejército Rojo y la construcción socialista (como si él hubiera puesto entre comillas estas últimas palabras), no pudo continuar más con el mismo espíritu. Y desde entonces dejó de escribir”. P.Fokin, S.Polyakova ,”Blok sin lustre” /“Blok bez glyantza”/, San Petersburgo (SPb)., “Amphora”, 2008, pág.362, 360. en ruso Según las mismas palabras de Blok, “Los Doce” se concentró en sí mismo toda la fuerza de la electricidad, de aquel aire de Octubre fue sobresaturado. (¡Camarada, mantén el fusil, no tengas miedo! Vamos a disparar la bala a Rusia Santa...) Orlov V.N., La vida de Blok /Zhizn Bloka/, Moscú, “Tsentrpoligraf”, 2001, ISBN 5-227-01463-9, pág.514 en ruso
En busca de un idioma vivo moderno e imágenes nuevas, Blok se basó en las fuentes insólitas para la poesía del simbolismo: folklore urbano, romanza cruel y coplas populares rusas (chastushki.) Precisamente por esto, desde el punto de vista del estilo, esta vistosa y no lo bastante comprendida obra está situada aparte en la literatura rusa de Siglo de la Plata. Unas de las claves para entender el poema se puede encontrar en el arte del conocido cupletista y poeta Mijaíl Savoyárov, cuyos conciertos en los años 1915 – 1920 Blok visitaba decenas de veces y apreciaba mucho su arte. editado por Uvárova, Enciclopedia Variedades de Rusia.XX siglo /Entziklopedia Estrada Rossii. XX vek./ Leksikon, M., ROSPEN, 2000. en ruso Con toda probabilidad, Blok estuvo usando muchos elementos del estilo bajo excéntrico del artista y poeta Mijaíl Savoyárov en su arte postrevolucionario. Así, según la opinión del académico Shklovski, el poema “Los Doce” era criticado por todos y hubo pocos que lo entendieran, esto pasó precisamente porque todos estaban acostumbrados a tomar Blok solo de una manera seria.Solomon Volkov, “Historia de la Cultura de San Petersburgo”../Istoria kulturi Sankt-Peterburga/ (edic. «EKSMO», Moscú, 2008, – Segundo, 3000 copias, ISBN 978-5-699-21606-2, pág. 305-306, en ruso En “Los Doce”, en este retrato de Petrogrado revolucionario en el que Víktor Shklovski se comparó con “El jinete de bronce” de Pushkin, han aparecido unos motivos nuevos. Unos de los primeros que lo sintió y el mismo Víktor Shklovski fue quién lo noto:
thumb|right|200px|Mijaíl Savoyárov como un ladrón — tarjeta postal del año 1915 Shklovski tuvo en mente a Mijaíl Savoyárov, un cupletista popular de esos años en San Petersburgo, que trabajó en el así llamado “género desgarrado”: el salía a la escena vestido y maquillado como un ladrón. El conocido coreógrafo ruso y más tarde americano George Balanchine, recordó para siempre como Savoyárov cantaba las coplas famosas: “Aliosha, basta, toma un semitono por debajo, déjate de cargar un negro”... Precisamente esta atmósfera criminal impregnaba Petrogrado del poema “Los doce”, en un terrible invierno de nieve del año 1918. ...Pero no solo el texto y la línea metafórica de los versos, según la idea de Blok, fue asociado con estilo “bajo” excéntrico de Savoyárov. Según la opinión de Blok, la misma lectura de los versos en voz alta (o declamación artístico) debía ir acompañado con las entonaciones correspondientes al texto y los efectos mímicos. Justamente después de la publicación del poema, en marzo de 1918, durante las lecturas activas, las discusiones y la preparación del estreno, la mujer del poeta – Liubov Blok (hija del químico Dmitri Mendeléyev) estuvo ensañando el poema para las veladas literarias y los conciertos. No se debe olvidar, en qué condiciones de la ciudad bandidesca, fría y semidestruida estaban escritas esas lecturas... Precisamente en aquel entonces Blok llevaba a Liubov Dmítrievna a los conciertos de Savoyárov, especialmente para mostrarle con qué gestos y con que entonación debía leer estos versos, y no como leía su poesía antes. Repetidamente Blok hacía resaltar esta cuestión – si las imágenes y las entonaciones del poema no pudieran ser comprendidos literalmente, pudieran ser exactamente pronunciados y llevados al oyente por lo menos de aquella manera, que sonaba dentro de su propia conciencia. Exactamente por este tiempo está fechada una de las anotaciones características y ejemplares de este humor, que había escrito Blok en sus diarios:
thumb|left|150px|Liubov Blok, Petrogrado, 1917 Blok casi nunca recitaba “Los Doce” y no sabía cómo leerlo en voz alta. Con la lectura del poema actuaba invariablemente su mujer. Además, ella leía mal, recayendo en un mal carácter melodrámatico. Una mujer grande, quien parecía aún voluminosa, con los brazos macizos, desnudados casi hasta los hombros, se agitaba por el tablado bruscamente gritando y gesticulando, ahora sentándose ahora saltando de nuevo. Para algunos que estuvieron observando, les parecía que Blok estaba enojado al escuchar a Liubov Dmítrievna. Probablemente esto no era así, ya que Blok constantemente le aconsejaba y mostraba, cómo debía recitar el poema. Es conocido, que él había llevado a Liubov Dmítrievna especialmente a escuchar a un cupletista burdo Savoyárov, cuyo arte Blok apreciaba mucho. Es evidente que él creía que recitar “Los Doce” era necesario precisamente así, como actuaba Savoyárov, pero el mismo Blok no sabía recitar así y no lo aprendió. Para aprenderlo, tenía que hacerse “el poeta-cupletista de variedades”, dijo Blok. Orlov V.N., La vida de Blok /Zhizn Bloka/, Moscú, “Tsentrpoligraf”, 2001, ISBN 5-227-01463-9, pág.544 en ruso
Pero no es solo Savoyarov. Entre los versos del poema se sienten a menudo las entonaciones y aún las citas “de la romanza cruel” (Van sin nombre del santo Todos los doce – a lo lejos. Para todo están preparados, no se arrepienten de nada...) Orlov V.N., La vida de Blok /Zhizn Bloka/, Moscú, “Tsentrpoligraf”, 2001, ISBN 5-227-01463-9, pág.526 en ruso Durante la escritura del poema Blok estuvo releyendo el “Fausto” y, a veces, a través de las líneas del poema se transparentan las imágenes de Goethe. El perro maltés negro que fue recogido en el camino por Fausto de que salió a luz Mefistofel, se vuelve en Blok en “el perro sucio”, que personifica el símbolo del mundo viejo. (Burgués Está de pie como el perro hambriento, Está de pie como la pregunta callada. Y el mundo viejo Está de pie, detrás como el perro humilde con el rabo metido entre las piernas).
El poema acaba con el nombre de Jesucristo, que va delante de los doce soldados del Ejército Rojo (la cantidad coincide con el número de los apóstoles). Kornéi Chukovski escribía en el artículo “Aleksandr Blok como persona y poeta”: “Nikolái Gumiliov ha dicho que al final del poema “Los Doce” (en aquel trozo del poema donde aparece Cristo) le parece artificialmente pegado y que la aparición súbita de Cristo el efecto puramente literario. Blok escuchaba, como siempre, sin cambiar la expresión de la cara, pero una vez acabada la lectura dijo pensativamente con precaución, así como dando oídos a algo: - Tampoco me gusta el fin de “Los Doce”. Yo querría que este fin fuera otro. Cuando he acabado, me he asombrado: ¿por qué Cristo? Pero si yo estaba mirando más atentamente, ya veía más claro a Cristo. Y entonces he anotado: “Por desgracia Cristo”.
Después de la publicación