Loja es un municipio y ciudad española situada en la parte occidental de la comarca homónima, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Limita con los municipios granadinos de Algarinejo, Zagra, Montefrío, Villanueva Mesía, Huétor Tájar, Salar, Alhama de Granada y Zafarraya; con los municipios malagueños de Alfarnate, Villanueva del Trabuco, Archidona y Villanueva de Tapia; y con el municipio cordobés de Iznájar. Cuenta con una población de . Por su término discurren los ríos Genil, Guadalhorce, Manzanil y Frío.
El municipio lojeño es el más occidental de toda la provincia de Granada, y comprende los núcleos de población de Loja —capital municipal, de la comarca homónima así como de todo el Poniente Granadino y sede de un partido judicial propio—, Barrio de San Antonio, Ventorros de San José, El Bujeo, El Frontil, La Fábrica, Venta del Rayo, Fuente Camacho, La Esperanza, Plines, La Palma, Riofrío, Ventorros de la Laguna, Venta Santa Bárbara, Ventorros de Balerma, Dehesa de los Montes, Las Rozuelas, Manzanil, Cuesta Blanca, Milanos, Agicampe, Los Arenales, Atajea y Los Alazores.
En la economía municipal destaca principalmente el sector agrícola y de servicios, contando con una importante industria del mármol; está planteada la constitución del primer centro de reproducción para la agricultura ecológica de la comunidad.
Toponimia En cuanto al origen del nombre, el historiador Francisco Javier Simonet registra Lauxa, (Lawša) lapis, de los «autores arábigos», y la relaciona con Laus e Ilipula Laus de Plinio.
El filólogo Joan Corominas incluye la voz ‘Losa’ en su Diccionario Crítico Etimológico y la hace derivar del vocablo prerromano lauxa («losa» o «pizarra»), que se extiende por toda la península ibérica, sur y sureste de Francia, y el Piamonte, de origen incierto. El filólogo Ramón Menéndez Pidal se refiere a la diptongación entre los dialectos mozárabes, y comenta que en Valencia, Toledo y Granada, se decía lauxa, como en gallegoportugués lousa, frente al castellano losa.
La existencia de canteras de piedras o losas en la sierra de Loja, cerca de la población, explotadas, posiblemente, desde antiguo, explicaría y justificaría el nombre de la ciudad. La aparición de vestigios de población romana en la demarcación de Loja avalaría también la identificación de Ilipula Laus en el lugar donde ahora se asienta Loja, o en sus cercanías, si bien otras fuentes indican que durante la época romana se denominaba Tricolia debido a su asentamiento sobre tres colinas.
Por lo que parece ser que se puede asegurar que el nombre actual de la localidad es el derivado del que tuvo durante la dominación musulmana, cuando la ciudad toma su dimensión urbana actual e incluso una gran importancia, teniendo incluso como hijo de la misma al afamado poeta Ibn al-Jatib, de gran influencia en la corte nazarí, o a Morayma, esposa del rey Boabdil. Tras la Reconquista, se cristianizó y comenzó a tomar la imagen que perdura en la actualidad.
Símbolos Loja cuenta con escudo propio desde 1486, cuando le fue concedido por los Reyes Católicos como parte de los privilegios otorgados a la ciudad tras su incorporación a la Corona de Castilla. Desde entonces, este símbolo ha sido utilizado de manera continuada, aunque con ligeras modificaciones a lo largo del tiempo. Asimismo, el municipio dispone de bandera propia, que fue oficializada junto con su escudo histórico el 20 de julio de 2005.
Escudo
Su descripción heráldica es la siguiente:
Bandera
La enseña del municipio tiene la siguiente descripción:
Geografía miniatura|Extensión del municipio en la provincia de Granada Integrado en la comarca de la Loja, se encuentra situado a 54 kilómetros de la capital provincial, a 131 de Jaén, a 207 de Almería y a 327 de Murcia. El término municipal está atravesado por la autovía A-92, que conecta las ciudades de Málaga y Sevilla con Granada, Almería y Murcia.
Relieve La orografía del municipio es bastante variada, compuesta de una mezcolanza de valles y sierras. Destaca la cuenca del Genil, que divide al término municipal en dos quedando al norte de este las sierras de la Subbética con su imponente Monte Hacho, marcando el horizonte de Loja; y el sistema Penibético, representado por la sierra de Loja, al sur.miniatura|izquierda|Cuenca del río Genil en la que se observa Loja
Hidrografía Varios ríos cruzan el municipio, entre los que se encuentran el Genil, el Manzanil, el Frío —cerca del cual existen criaderos de truchas y esturiones— y el arroyo Salado, que nace en Fuente Camacho y cuyo nombre proviene de la alta salinidad de sus aguas.
Además es digno de resaltar el lago de origen glaciar situado en la sierra de Loja y conocido como el Charco del Negro, lugar donde tiene su hábitat el anfibio llamado gallipato.
Clima El clima es el denominado mediterráneo continentalizado, con inviernos fríos y veranos muy calurosos. La pluviometría media de la zona se estima en unos 500 mm al año.
Historia Los vestigios más antiguos del hombre prehistórico en Loja y su tierra se remontan al Paleolítico Inferior, hace 150 000 años. miniatura|Puente de piedra de época califal en Riofrío
Al margen de las explicaciones mitológicas aportadas por Fray Juan Seco, que cuenta como Túbal, nieto del bíblico Noé, fundara la ciudad de Loja en el año , bautizándola con el nombre de Alfeia, la realidad arqueológica sitúa la primera ocupación de su solar hacia el Los restos de estos pobladores prehistóricos de la Edad del Bronce reposan bajo la superficie del barrio de la Alcazaba desde sus primeros años de presencia hasta bien entrado el , en el que las aportaciones del ámbito comercial y cultural fenicio suponen un primer florecimiento «urbano» para aquel poblado original: la mítica Tricolia.
El mundo íbero y romano no fueron ajenos a la ciudad; las sospechas acerca de la existencia de un poblamiento hispanorromano en el barrio nuclear de Loja, se pudieron convertir en certeza a partir de las labores del Servicio de Investigación y Promoción Patrimonial del Ayuntamiento de Loja, que en 1991 demostró una presencia romana, aunque reducida, en el cerro de la Alcazaba. Un año antes, el mismo organismo, y con motivo de la construcción de la Casa de la Cultura en la calle Real, estuvo investigando la conocida, desde entonces, como Necrópolis de las Vinuesas, lo que permitió el reconocimiento de un núcleo de población hispanorromano en aquel lugar. En época romana se denominaba Tricolia debido a su asentamiento sobre tres colinas.
Pero todo apunta a que Loja solo adquirió su verdadera dimensión urbana con la llegada del islam, a partir del . Las crónicas árabes mencionan la construcción del castillo de Loja en el año 893 y, posteriormente, se transformó en una ciudad, mencionándose como Medina Lauxa (madinat Lawša) ya en el , en que ya se muestra como un destacado reducto de marcado valor estratégico en el papel de custodia de la Vega de Granada.
Como ciudad fronteriza, se vio envuelta en numerosos avatares militares, incluida su ataque y destrucción por parte de Fernando III el Santo en 1225. Antesala de la capital del Reino nazarí de Granada, el mismísimo Boabdil entregó la ciudad al rey Fernando de Aragón en 1486, tras un penoso asedio de varios días. Para esas fechas la urbe ya poseía sus rasgos constructivos, e incluso había visto nacer a personajes tan ilustres en la Corte Granadina como el poeta Ibn al-Jatib. Con la conquista por parte de los castellanos de la plaza de Alhama en 1482, se procedió a ocupar Loja, si bien solo después de dos intentonas fallidos, en 1482 y 1485, se pudo tomar la ciudad el 29 de mayo de 1486. Los musulmanes salieron de la ciudad libres y escoltados hacia Granada, dándose a partir de ese momento el asentamiento de nuevos pobladores cristianos, ordenando los Reyes Católicos el repartimiento de casas, bienes y heredades entre los quinientos nuevos vecinos con que mandaban poblar la ciudad (según el Fuero de Córdoba). La ciudad sería administrativamente incorporada al Corregimiento de Alcalá la Real (hasta 1772), al que también se adscribió Alhama.
A partir de este momento, Medina Lawsa fue perdiendo características propias de la ciudad hispanomusulmana y transformándose en un núcleo adaptado al concepto de ciudad castellano-cristiana. La estructura básica de la ciudad nazarí (Alcazaba, Jaufín y Arrabal) se mantuvo, pero se redefinieron aquellos espacios organizándose en torno a parroquias, a la vez que nuevos hitos arquitectónicos, espaciales y simbólicos se desplegaban. Las mezquitas se consagraron como iglesias, de tal forma que las tres principales iglesias de la localidad se encuentran sobre los solares de antiguas mezquitas. La geografía religiosa de la ciudad se completó con la fundación de varios conventos y ermitas. La ampliación de la ciudad fuera de las murallas tuvo lugar a lo largo del , dado el incremento de la vecindad. izquierda|miniatura|Loja (1834)
En el , Loja sufrió, como el resto de poblaciones españolas, el proceso desamortizador, tanto de bienes públicos como religiosos; fue ocupada por las tropas napoleónicas (desde el 1 de febrero de 1810 hasta el 6 de septiembre de 1812), y vivió con gran protagonismo las revoluciones de los años sesenta y setenta, con la sublevación campesina de 1861 abanderada por Rafael Pérez del Álamo, así como en las rebeliones cantonales de 1873. En estas circunstancias (a las que habría que añadir la crisis económica del municipio, que arrastra prácticamente desde el , y el desavecindamiento de las oligarquías locales en favor de la capital de la provincia o del Reino), Loja vio cómo la destrucción y ruina de los edificios históricos que habían caracterizado la ciudad durante la Edad Moderna se aceleraba. En muy poco tiempo, la ciudad perdió la fisonomía que durante tres siglos había permanecido inalterada. Los portales y la alhóndiga enajenados en 1801; la cárcel subastada por la Junta de Bienes Nacionales en 1863; ermitas y conventos desamortizados, etc. Durante este siglo, Loja tuvo la fortuna de que un hijo de la ciudad, Ramón María Narváez, fuese primer ministro de Isabel II.
En el la guerra civil —especialmente el famoso incendio organizado la noche del 19 de julio de 1936 en el interior de los templos de la ciudad— y la especulación urbanística, fueron causa de nuevas agresiones al patrimonio artístico lojeño, si bien desde finales de ese siglo ha habido también un importante esfuerzo por recuperar y rehabilitar lo que queda de él. En el aspecto social y demográfico, el municipio sufrió a mediados del las consecuencias del éxodo rural perdiendo alrededor de un 30 % de su población en apenas veinte años. En 1992 tuvo lugar en Loja un episodio de violencia y venganza entre dos familias, con dos asesinatos, que acentuó las tensiones étnicas entre payos y gitanos en la localidad.
Demografía Loja cuenta con una población de .
El municipio de Loja abarca una gran cantidad de pedanías y caseríos tales como Almendro, La Atalaya, Campo Dauro, La Ciudad, Los Gallombares, Huertas Bajas, Jardines de Narváez, Molehones, Nuño Daza y Puerto Blanquillo.
En 2011, en el municipio de Loja, la población se concentra de manera abrumadora en la capital municipal, Loja, con 15 688 habitantes. Entre los núcleos secundarios más significativos destacan Manzanil (1017 habitantes) y Ventorros de San José (913), que, aunque mucho más pequeños que el núcleo principal, tienen cierta relevancia demográfica. Otros núcleos como Fuente Camacho, El Bujeo, Venta del Rayo, La Fábrica, La Esperanza y Ventorros de la Laguna superan los 300 habitantes cada uno, representando pequeños asentamientos con función residencial o agrícola, mientras que el resto de núcleos mantiene poblaciones muy reducidas. En conjunto, Loja presenta un patrón de concentración urbana fuerte acompañado de núcleos dispersos de menor tamaño.