Marco Antonio el Orador (en latín: Marcus Antonius Orator; 143 a. C.-87 a. C., Roma, República romana) fue un político y orador romano, cónsul en 99 a. C. y censor en 97 a. C. En 101-100 a. C. luchó contra los piratas en el Mediterráneo oriental y estableció una base para la nueva provincia romana de Cilicia. Fue el primero de su familia en alcanzar el cargo de cónsul, gracias al cual sus descendientes ocuparon una posición destacada en Roma en el siglo a. C. Así, su nieto Marco Antonio se convirtió en uno de los miembros del Segundo Triunvirato y en el gobernante de facto de Roma.
Antonio fue el orador más destacado, junto con Lucio Licinio Craso, de su época. Participó en varios juicios de alto nivel, en los que defendió a figuras prominentes. En los años 90 a. C. defendió a varios partidarios de Cayo Mario, de cuyo apoyo parecía disfrutar. Sin embargo, más tarde se puso del lado de los enemigos de este último y así, cuando este ocupó Roma durante la guerra civil (87 a. C.), Antonio fue víctima de la masacre que siguió.
Biografía
Orígenes Marco Antonio pertenecía a la gens Antonia, una antigua familia plebeya que, según las fuentes republicanas tardías, remontaba su linaje a Antón, uno de los hijos de Hércules. Tito Livio menciona a un decenviro llamado Tito Antonio Merenda, quien ejerció dicho cargo entre 450 y 449 a. C., a Quinto Antonio Merenda, quien fue tribuno consular en 422 a. C. y a un magister equitum del dictador Publio Cornelio Rufino entre los años 334 a. C. y 333 a. C. Sin embargo, hasta el siglo a. C. no hubo ningún cónsul entre los Antonios y su posición dentro de la nobleza romana se describe en la historiografía como «poco envidiable».
Según los Fasti Capitolini, el padre y el abuelo de Marco Antonio el Orador tenían el mismo praenomen, Marco. Es posible que uno de estos fuera el tribuno de la plebe de 167 a. C.
Primeros años e inicio de la carrera La fecha de nacimiento de Marco Antonio se calcula a partir del informe de Cicerón de que Lucio Licinio Craso, nacido en el consulado de Quinto Servilio Cepión y Cayo Lelio, era tres años más joven, lo que convierte el año 143 a. C. como su fecha de nacimiento. Durante su juventud, ganó fama por sus discursos acusatorios. El primer paso en su carrera política fue una cuestura en 113; Antonio pasó ese año en Asia, y de camino a Bríndisi fue citado por el pretor Lucio Casio ante el tribunal acusado de incesto. Según la ley de Memio, el cuestor podría haber evitado el juicio como hombre «ausente por necesidades públicas», pero optó por volver a Roma, demostrar su inocencia y continuar su camino hacia la provincia. Un año más tarde, ya de regreso a su ciudad natal, Antonio llevó a juicio al cónsul Cneo Papirio Carbón por una acusación desconocida, y este tuvo que suicidarse tomando betún. Sin embargo, la historiografía sugiere que no había contradicciones ideológicas detrás de la acusación y que Antonio sólo estaba motivado por un deseo de fama.
La siguiente vez que se menciona a Marco Antonio en las fuentes se refiere a su elección como pretor en 102 a. C., cuando ya había adquirido fama como orador que se ocupaba de «importantes asuntos judiciales» y estaba vinculado a los intereses de los círculos financieros de Roma; tal vez por estas conexiones, el Senado lo envió a Oriente para luchar contra los piratas de Cilicia. Tito Livio cuenta que durante estos acontecimientos se encontraba ejerciendo el cargo de pretor, aunque Cicerón lo cataloga como proconsul; Elimar Klebs sugiere que Antonio estaba llevando a cabo su misión como pretor con poderes proconsulares. Muchos detalles de esta parte de la biografía de Antonio son objeto de debate académico y, por ejemplo, se desconoce si se le otorgó la provincia de Asia para que la administrara o una provincia militar ad hoc con el nombre convencional de «Cilicia» sin un gobierno territorial ordinario.
thumb|left|La expedición de Marco Antonio a Cilicia. En el camino hacia el este, Marco Antonio se detuvo durante muchos días en Atenas y Rodas. Un documento corintio muestra que una flota romana al mando de un procónsul cuyo nombre ha sido borrado —presumiblemente reconstruido como Marco Antonio— cruzó el istmo y se dirigió hacia Side, en Panfilia, mientras el propretor Hirro equipaba a otra escuadra en Atenas. Si bien este puede referirse tanto a Marco Antonio el Orador como a su hijo Marco Antonio Crético, el historiador M. Abramzon considera que es preferible el primero.
Es probable que el procónsul llevara a cabo operaciones militares contra los piratas tanto en el mar como en tierra, posiblemente mediante una invasión de Cilicia desde Licaonia a través de los pasos de los montes Tauro. En cualquier caso, no fue una acción a gran escala; el único detalle que se conserva en las fuentes es la muerte del prefecto Marco Gratidio, cuñado de Cayo Mario y tío abuelo de Cicerón. Como resultado, Roma estableció una serie de fortalezas en la costa. Algunos estudiosos creen que también crearon al efecto la nueva provincia de Cilicia.
Consulado Marco Antonio regresó a Italia en el año 100 a. C. y al reclamar su pretensión de un triunfo y un consulado, consiguió ambos. Dado que el triunfo de Antonio no se produjo antes de diciembre del año 100, su elección fue in absentia; el erudito A. Korolenkov concluye de ello que el papel clave en la victoria electoral de Antonio lo desempeñó la ayuda de Cayo Mario, quien en ese momento era cónsul por sexta vez junto a su títere Lucio Valerio Flaco. Según Ernst Badian, el inicio de la alianza política entre Antonio y Mario estaba vinculado al servicio en Cilicia con el difunto Marco Gratidio, cuñado de Mario.
En el año 100 a. C. se produjo la última etapa de la lucha del Senado con el tribuno de la plebe Lucio Apuleyo Saturnino. Cayo Servilio Glaucia, aliado de este último, se presentó como candidato al consulado junto a Marco Antonio, Aulo Postumio Albino y Cayo Memio. Antonio fue el primero en ganar, pero el día de la elección algunos hombres golpearon con palos a Memio hasta matarlo. En consecuencia, el Senado culpó a Glaucia y a Saturnino por el incidente, emitió un decreto especial llamando a los ciudadanos a tomar las armas y en los enfrentamientos que siguieron Saturnino y sus aliados fueron asesinados.
Cicerón se refiere a Antonio en relación con estos acontecimientos, aunque «a la cabeza de un ejército fuera de la ciudad de Roma», debido a que estaba esperando un triunfo, como uno de los «hombres gloriosos» que se habían unido para salvar la República. A. Korolenkov también escribe sobre el apoyo de Antonio al Senado; Badian, sin embargo, llama la atención sobre la falta de pruebas de una participación activa de Antonio en el enfrentamiento y sobre el hecho de que Saturnino y Glaucia no hicieran nada contra el candidato, quizás para evitar tensar las relaciones con Mario. Según Badian, incluso durante su consulado Antonio persiguió a los amigos supervivientes de Saturnino sólo por su amistad con Mario.
El colega consular de Antonio era el patricio Aulo Postumio Albino. En su año consular, Antonio se opuso al proyecto de ley agraria del tribuno de la plebe Sexto Ticio; esta iniciativa, sin embargo, se convirtió en ley, que, no obstante, fue pronto derogada por el colegio de augures. Aulo Gelio también informa de presagios desfavorables, debido a que en el sacrarium, lugar donde se guardaban los objetos sagrados, del palacio de Numa, las lanzas de Marte se pusieron en movimiento, lo que hizo que los cónsules decretaran sacrificios adicionales a los dioses. El principal acontecimiento del año 99 a. C. fue la lucha de algunos representantes de la aristocracia del Senado por el regreso de Quinto Cecilio Metelo Numídico del exilio; Antonio se retiró de este caso, acción que según Badian realizó en interés de Mario.
Años 90 a. C. En años posteriores, probablemente en 98 a. C., Marco Antonio actuó como abogado defensor en el juicio de Manio Aquilio, acusado de abuso de poder. Este Aquilio era uno de los subordinados de Mario, por lo que Antonio, al defenderlo, pudo haberle hecho un favor a cambio. Aquilio fue incriminado por el testimonio de numerosos testigos, por lo que el defensor lo vio «afligido, abatido, apenado, reducido al último extremo del peligro, lo que a él mismo le conmovió, y luego trató de excitar la compasión en otros también». Dirigiéndose a Mario, que estaba presente en el juicio, Antonio «le instó a defender la fortuna común de los comandantes», y este en respuesta lloró.
En su última actuación, el defensor recurrió a un efecto teatral que se hizo famoso:
El resultado de este proceso judicial fue que Aquilio fue absuelto.
En el año 97 a. C. Marco Antonio se convirtió en censor junto a Lucio Valerio Flaco, colega consular de Mario en 100 a. C. Dado que Mario fue admitido entonces en el colegio de augures, la historiografía sugiere que fue él quien reclamó la censura junto con Flaco; en esta situación la postulación de Antonio podría haber sido un compromiso, que convenía tanto a Mario como a sus oponentes políticos, la factio Metellana. Ernst Badian sugirió que, durante la censura, Flaco y Antonio incluyeron a muchos itálicos en la nómina de ciudadanos romanos, en respuesta a lo cual la lex Licinia Mucia del año 95 inició una estricta investigación; los itálicos que no pudieron demostrar su ciudadanía fueron expulsados de Roma.
Los censores expulsaron del Senado al tribuno de la plebe Marco Duronio por revocar una ley que restringía el gasto de dinero en fiestas. En consecuencia, este último, a la espera de que expirara el mandato de Antonio, lo llevó a juicio acusado de ambitus. Así se manifestó en la historia romana un conflicto tradicional entre antiguos tribunos y antiguos censores. No se sabe nada del desarrollo del juicio, pero la historiografía sugiere que la acusación de Duronio fue desestimada.
En el año 95 a. C., Antonio defendió en los tribunales a otro aliado de Mario, Cayo Norbano, al que Publio Sulpicio acusó de haber descuidado el veto del tribunal y de haber ejercido violencia durante el juicio de Quinto Servilio Cepión en 103 a. C. Norbano había servido a las órdenes de Antonio en Oriente, quien, según Cicerón, dijo, explicando su participación en el juicio: «Porque él, según la costumbre de nuestros antepasados, debía estar en relación conmigo como uno de mis hijos». El principal testigo de la acusación fue el princeps senatus Marco Emilio Escauro, pero Antonio desacreditó sus pruebas y consiguió la absolución. Unos años más tarde, Antonio defendió a Marco Mario Gratidiano, sobrino de Cayo Mario e hijo del prefecto Marco Gratidio, en su pleito contra Cayo Sergio Orata, con Lucio Licinio Craso como abogado.
Cuando estalló la guerra Social, Marco Antonio fue uno de los políticos acusados de incitar a los itálicos a la revuelta y, en consecuencia, él mismo pronunció un apasionado discurso en su propia defensa. No hay datos sobre el resultado del juicio y Cicerón informa de que Antonio estuvo ausente de Roma durante los años de la guerra, por ello algunos historiadores concluyen de que fue a la guerra, es decir, fue absuelto, mientras que otros, por el contrario, que se exilió voluntariamente.
Asesinato thumb|Busto de Cayo Mario (Museo Chiaramonti).