miniaturadeimagen|Banderas: la wiphala (derecha), y la chacana utilizada en el Andahuaylazo por Antauro Humala en 2005, con similitudes con la bandera nazi. El etnocacerismo es una ideología y movimiento político peruano de carácter nacionalista etnicista, asociado al liderazgo de Antauro Humala. Diversos estudios lo han analizado como una forma de populismo radical o etnonacionalismo en el contexto peruano contemporáneo. Se caracteriza por un discurso que combina elementos del nacionalismo, el indigenismo y el militarismo, evocando el poderío y la identidad del Imperio incaico. Asimismo, plantea la proyección de un «neo-Tahuantinsuyo», junto con la reivindicación de las civilizaciones andinas y la exaltación de la denominada «raza cobriza».

La mayoría de sus integrantes son reservistas del Ejército peruano y veteranos del conflicto del Falso Paquisha, la guerra del Cenepa contra Ecuador y de la lucha contra Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

Ideología y situación en el espectro político Rasgos ideológicos

El principal pilar del etnocacerismo es la reivindicación de la «raza cobriza» que, de acuerdo a los etnocaceristas, debe volver a gobernar al Perú, algo que no sucede desde la llegada de los españoles en el siglo .

Los etnocaceristas conciben que el motor de la historia está constituido por el factor etnocultural (FEC) y el factor clasista (FC), siendo predominante el primero, y critican a los marxistas de desatender la cuestión racial en sus análisis. Para los etnocaceristas existen cuatro razas, siendo la principal en «Abya Yala» (América) la «raza cobriza».

El segundo pilar del etnocacerismo es el nacionalismo, para lo cual se evoca como símbolo al héroe Andrés Avelino Cáceres, quien encabezó la resistencia durante la invasión chilena en la guerra del Pacífico. Por ende, se considera a Chile como el mayor enemigo del Perú y se proclama el irredentismo para la recuperación de los territorios perdidos en la citada guerra. Además, el etnocacerismo proclama la construcción de un nuevo Tahuantinsuyo.

Otro pilar del etnocacerismo es el militarismo, concibiéndose al ejército como un ente con «potencial revolucionario» para lograr transformaciones sociales, inspirándose, para esto, en los acontecimientos del gobierno de Juan Velasco Alvarado. Además, se concibe al ejército como una herramienta para recuperar territorios perdidos por el Perú como Arica.

Sobre la base de estos dos pilares ideológicos, los objetivos políticos del etnocacerismo incluyen: La reafirmación de la identidad andina, así como también la conformación de un estado que abarque los antiguos territorios del Imperio Inca (principalmente Perú y Bolivia). La nacionalización de la industria peruana (empezando por revertir las privatizaciones recientes). La aplicación de la pena de muerte en caso de traición a la patria durante guerra externa, establecido por la constitución. La legalización del cultivo de la coca junto a una lucha implacable contra el narcotráfico. Hacer frente a la amenaza que representa Chile, considerado enemigo del Perú, así como la recuperación de Tarapacá y Arica. Ser un país bilingüe obligatorio (español y quechua). Tener como referencia el gobierno de Cáceres, militar y político peruano que luchó en la guerra del Pacífico y del general Velasco Alvarado, impulsor del Gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas en la década de 1970. Sobre su relación con la democracia, los etnocaceristas desconocen la constitución de 1993 en favor de la constitución de 1979, aspirando, según Antauro Humala, a una «democracia en el real sentido de la palabra, socrática, platónica» que llega tras ejercer violencia contra «los ricos, a unos les dan muerte y a otros les reservan puestos de gobierno». Siendo, de esta forma, la democracia, concebida en la forma etnocacerista, impuesta sobre la población, formándose una dictadura de rasgos étnicos que ponga por encima a la «raza cobriza».

Posición espectro político miniaturadeimagen|Estandarte imperial del movimiento etnocacerista Los etnocaceristas son antifascistas, anticomunistas y anticapitalistas, proclamando que «el comunismo se apropió del concepto-término socialismo; pero en el enfoque "etnocultural"… Antauro Humala arrebata el socialismo a los socialistas». Los miembros etnocaceristas consideran que su ideología está fuera del espectro político convencional (transversal), empleando el concepto de tercera posición para identificarla. Para los etnocaceristas, su ideología no está «ni en derecha, izquierda, ni centro, sino abajo». Algunos medios de comunicación —y ciertos etnocaceristas— perciben el etnocacerismo como de izquierda o extrema izquierda política.

Debido a que el etnocacerismo suele evocar símbolos andinos estilizados para semejarse a la simbología nazi alemana, la doctrina ha sido descrita por varios medios como una forma de nazismo amerindio peruano. Específicamente, el primer signo palpable y relevante de ese sincretismo andino, lo dio el propio Antauro en el Andahuaylazo, al utilizar un emblema con la chacana y la bandera de la Alemania nacionalsocialista. Además, el uso del concepto de «raza», el irredentismo, el antichilenismo radical y la unidad basada en la sangre y la tierra (semejante al blut und boden nazi) ha llevado a que el etnocacerismo sea calificado como «una construcción nacionalsocialista original y auténtica de los Andes» y, por ende, un movimiento de extrema derecha.

El investigador Michael Iván Mendieta Pérez propone que se puede definir el etnocacerismo como «populismo radical» por sus propuestas nacionalistas y antiimperialistas que están vinculados con los gobiernos populistas de los años setenta, en especial la de Velasco Alvarado.

En 2019, la revista oficial del etnocacerismo, Antauro, calificó la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia como un «golpe de Estado», calificando a los líderes opositores como «fascistas» y «neocolonialistas».

Historia Pacificación Nacional

El etnocacerismo fue fundado por los hermanos Antauro y Ollanta Humala en 1987 como doctrina militar contrainsurgente durante la época de terrorismo en el Perú. Este temprano etnocacerismo criticaba el manual de combate ME 41-7 que utilizaban los generales de las fuerzas armadas. El ME 41-7 aplicaba las tácticas de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y de los Estados Unidos y Francia en sus colonias a las provincias campesinas donde predominaba el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso. Los etnocaceristas se oponían a este modelo que era foráneo a la situación particular del Perú y colonizador hacia la población campesina capturada por Sendero Luminoso. Ollanta y Antauro proponían el etnocacerismo como una alternativa más eficaz para que el gobierno venza a Sendero Luminoso con ayuda de los pueblos indígenas.

Isaac Humala —antiguo militante marxista del Partido Comunista Peruano y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)— forma su Instituto de Estudios Etnogeopolíticos (IEE) en 1989 para promover las ideas etnocaceristas. El etnocacerismo es una forma de socialismo étnico que rechaza abiertamente la democracia al estilo neoliberal y se propone un estado neo-incaico y etnocrático basado en principios incaicos y la reivindicación de la «raza cobriza» (indígena americana).

Fujimorato

Durante el Gobierno de Alberto Fujimori, Ollanta Humala sirvió como capitán en Tingo María en 1991, mientras que su hermano Antauro fue pasado al retiro al descubrirse que adoctrinaba bajo sus ideas etnocaceristas a otros militares del ejército. Ollanta ascendió a comandante y pasó a ser primer jefe de unidad del Grupo de Artillería Antiaérea n.º 501 en el Fuerte Arica, situado en el distrito de Ite, sede de la Sexta División Blindada.

Levantamiento de Locumba

El 29 de octubre del 2000, el comandante EP Ollanta Humala y su hermano el mayor EP (r) Antauro Humala, al mando de una tropa de 57 soldados se amotinaron en la localidad de Locumba, secuestrando al jefe de la Sexta División Blindada y jefe del fuerte Arica, el general EP Carlos Bardales Angulo y anunciando la rebelión contra el gobierno de Alberto Fujimori en la plaza central de Locumba y en los alrededores. Poco después tomaron el campamento minero de Toquepala (propiedad de la minera Southern Perú Copper Corporation) y exigieron radialmente la renuncia del presidente Fujimori. El levantamiento sin embargo, se desmoronó sin combate alguno, y ambos hermanos pasaron a la clandestinidad. Finalmente se entregaron al gobierno transitorio de Valentín Paniagua, y recibieron un armisticio.

Gobierno de Alejandro Toledo

Inicios del Movimiento Etnocacerista Luego del hito del "Locumbazo" el comandante Ollanta Humala fue reincorporado en las filas del Ejército y por lo tanto, prohibido de realizar actos políticos. Su hermano, Antauro Humala, fundó el Movimiento Nacionalista Peruano, también conocido como el Movimiento Etnocacerista, gozando de bastante popularidad por haberse sublevado contra el presidente Alberto Fujimori, su popularidad recaía especialmente en los reservistas peruanos, los que previamente habían dado su incondicional apoyo a los Humala en Tacna, por lo que dicho sector se perfila como la "principal base de apoyo del Etnocacerismo".

En enero de 2002, Antauro Humala fundó el quincenario "Ollanta" que empieza a ser difundido por todo el país, esparciendo la ideología y las ideas del etnocacerismo, nuevamente los encargados de vender y repartir los quincenarios, eran los reservistas ahora militantes del etnocacerismo, Antauro los organizó por "batallones". La estructura partidaria del Movimiento Etnocacerista Peruano se basa exclusivamente en una militar, con disciplina, orden y un sistema de rangos jerárquicos establecidos. En el quincenario "Ollanta", el movimiento invitó múltiples veces a reservistas, soldados y oficiales peruanos a rebelarse contra el gobierno de Alejandro Toledo al que calificaban de "corrupto, ladrón, chilenizador y borracho". Entre los colaboradores del etnocacerismo, se perfilaban oficiales del ejército en retiro, como los generales EP (r) Gustavo Bobbio, Eleazar Gutarra, Ludwing Eisenwanger y Chávez Valenzuela, y el capitán EP (r) Marco Antonio Vizcarra, al guerrillero del Ejército de Liberación Nacional, Alaín Elías, también se le acusó de colaborar con Antauro Humala, la mayoría de estos colaboradores simpatizaban con el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas y su proyecto nacionalista.

El 29 de octubre de 2003, por el tercer aniversario del Levantamiento de Locumba, Isaac y Antauro Humala acompañados de los principales dirigentes del Movimiento Nacionalista Peruano se reunieron en el Alto de la Alianza (Tacna) fijándose como objetivo maximalista, acceder al poder electoralmente en los comicios generales del 2006 (aunque no se había inscrito oficialmente como partido), pero sin descartar la posibilidad de asumir la vía armada. En 2004, los etnocaceristas se plegaron y apoyaron a las movilizaciones de protesta de los gremios cocaleros en Lima y provincias selváticas, teniendo algunos enfrentamientos con la policía. thumb|Militante etnocacerista con el estandarte imperial y su bandera respectiva.

El último titular del quincenario "Ollanta" denominado "¡A las armas, ciudadanos!" en diciembre de 2004, fue el preludio del Andahuaylazo, en dicho artículo, el movimiento invitaba firmemente a todos los gremios, organizaciones y agrupaciones civiles, además de militares a apoyar la segunda marcha etnocacerista. Andahuaylazo

El 1 de enero de 2005, Antauro Humala al mando de 160 reservistas etnocaceristas, arribaron a la ciudad de Andahuaylas y tomaron la comandancia policial de dicha localidad, tomando como rehenes a 17 fuerzas gubernamentales, además de un arsenal de armas, y en palabras del propio Antauro, 5 manzanas de la ciudad de Andahuaylas. Al día siguiente, durante un enfrentamiento, fallecieron 4 policías.