El vuelo 4230 de Ukrainian-Mediterranean Airlines (UMA) se estrelló en el monte Pilav, cerca del Aeropuerto de Trebisonda en Trebisonda, (Turquía), el día 26 de mayo de 2003 con 75 personas a bordo. El pasaje lo formaban 62 militares españoles, que regresaban a España tras cuatro meses y medio de misión en Afganistán y Kirguistán; todos ellos fallecieron junto a doce tripulantes ucranianos y un ciudadano bielorruso.

Este accidente aéreo fue la peor tragedia del Ejército español en toda su historia en tiempo de paz. La conmoción en España fue tal que el funeral de Estado en Torrejón de Ardoz, dos días después del siniestro, con la presencia de los Reyes de España y el príncipe de Asturias, y retransmitido en directo por las cadenas de televisión de ámbito nacional, se convirtió en el espacio más visto de la tarde desde hacía varios años. El Gobierno español publicó un Real Decreto en el BOE por el que se «declara luto oficial desde las 00 horas del día 28 hasta las 24 horas del día 29, del presente mes de mayo, durante las cuales la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada». Este duelo oficial durante dos días fue declarado como «testimonio del dolor de la Nación española ante el fallecimiento de sesenta y dos militares españoles, en accidente aéreo ocurrido a su regreso de la misión de paz desarrollada en Afganistán, a propuesta del presidente del Gobierno». Se han abierto seis procesos judiciales a raíz de la tragedia, cuatro en España y dos en Turquía.

La tragedia estuvo salpicada de diversas polémicas. La primera se debió a la mala identificación de los cuerpos, que en algunos casos no fueron entregados a las familias correctamente o incluso los restos de diversas personas aparecieron mezclados en un mismo féretro; las identificaciones de los cuerpos se realizaron en Turquía y en muy poco tiempo, lo que se demostró como el origen de los errores. La segunda gran polémica se debió al mal estado del avión, circunstancia de la que ya habían advertido en numerosas ocasiones los militares a sus mandos, a pesar de lo cual el avión realizó el vuelo con el fatal desenlace.

El 28 de mayo de 2018 Turquía informó al Gobierno español que una pierna de uno de los fallecidos fue enterrada en un cementerio de la ciudad de Maçka, al no poder ser identificada.

Aeronave siniestrada thumb|left|El avión involucrado en el accidente fotografiado en agosto de 1996, mientras aún estaba en servicio con Lithuanian Airlines. La aeronave siniestrada era un Yakovlev Yak-42D fabricado en el año 1988, con matrícula UR-42352. En el momento del accidente tenía 18 739 horas de vuelo.Yakovlev 42D UR-42352 Maçka. Aviation Safety Network. Consultado el 8 de septiembre de 2015.

Polémica sobre la seguridad del avión Meses antes del siniestro llegaron a España noticias sobre el pésimo estado de los aviones exsoviéticos alquilados para el transporte de tropas. Por vía legislativa, una diputada del PSOE preguntó dos meses antes de la catástrofe sobre los vuelos en «aviones cuyas condiciones no parece que sean las más óptimas». Los propios fallecidos expresaron a sus familias y amigos, su preocupación y temor a viajar en ellos, José Antonio Fernández le dijo el mismo día del embarque a su mujer "reza por mí que este avión es una mierda", José Manuel Ripollés relató en un correo electrónico a un amigo, cuatro días antes del accidente: «son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite, [...] la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia», Vicente Agulló dijo a su padre «quieren que volemos en una tartana».La tragedia del Yak-42, Faro de Vigo, 1 de junio de 2008'.

Por todo ello, todas las esferas de la sociedad, inmediatamente después del accidente se volcaron por descubrir la verdad. El diario El Mundo que titulaba los tres días posteriores al accidente: «62 militares de elite españoles mueren en un avión ucraniano alquilado por su bajo coste». 27 de mayo de 2003. El Mundo. "Las víctimas avisaron a sus familias del mal estado del avión ucraniano".Las víctimas avisaron a sus familias del mal estado del avión ucraniano, El Mundo, 28 de mayo de 2003'. "Familiares de las víctimas increpan al Gobierno en un emotivo funeral", "Noruega dejó de alquilar el Yak-42 tras las denuncias de sus militares" 29 de mayo de 2003. El Mundo.

Se tiene constancia documental de catorce quejas, realizadas por militares españoles desplegados en Afganistán en fechas previas al siniestro y que advertían de problemas diversos durante los viajes realizados en los Yakovlev-42, Illyushin-76, Antonov-124 o Túpolev-154.28 de junio de 2004. El País. Hay que señalar, que Noruega canceló el contrato con los Yak-42 tras una única queja, esta vez cursada de forma oficial, de un militar que decía: «salía aceite de los motores, pasamos mucho miedo [...], no dábamos crédito a lo que vimos, había paneles sueltos, cables pelados...» aseguró pasar más miedo en el viaje en el mismo Yak —que posteriormente se estrellaría— que desactivando minas en Kabul.29 de mayo de 2003. El Mundo (enlace roto y no localizado otro alternativo).

Desarrollo del accidente El domingo 25 de mayo de 2003, partían desde Kabul, 53 militares españoles, que llevaban cuatro meses y medio de mantenimiento de la paz en Afganistán, bajo la Fuerza Internacional ISAF. Formaban parte de ASPFOR IV, el cuarto contingente español que estaba en el país, tras la guerra sucedida a los atentados del 11-S. La primera parte del contingente regresó a España, once días antes. Pasaban de las 14.00 (hora española) cuando embarcaban en el avión, que les transportaría hacía España. Su avión, de fabricación rusa y de compañía y tripulación ucraniana, era un Yakovlev Yak-42D fabricado veinte años atrás con matrícula UR-42352.

Los 53 militares españoles desaparecidos iniciaron el viaje sobrevolando las altísimas cordilleras afganas, hasta que llegaron al aeropuerto de Jalal-Abad, en Manas, a unos 40 kms de la capital de Kirguistán, a las 16:00, hora española. En esa nueva escala, embarcarían los otros nueve militares que llevaban otros cuatro meses de misión Libertad Duradera, de apoyo aéreo al despliegue de sus compañeros en Kabul. Iba a ser una breve escala, pero fueron 6 horas y media tensas de espera, por una mala planificación del vuelo.22 de julio de 2003. El País. A las 22:40, hora española, partían hacia Turquía donde harían una nueva escala. Los últimos minutos solo han quedado reflejados en las conversaciones que tuvieron los pilotos con la torre de control de Trebisonda, porque la caja negra de voz, CVR, estaba estropeada hacía un mes y medio.Borrador de la investigación oficial, 20 de mayo de 2005.

Las víctimas thumb|right|200px|Memorial en honor de los 62 fallecidos del accidente levantado el 17 de abril de 2007 en el Paseo de la Constitución, en Zaragoza. thumb|right|200px|Monumento, obra del descultor Cristino Díez, en honor de los caídos en el siniestro aéreo erigido el 27 de mayo de 2013 en la calle San Roque de Burgos. De los 62 militares españoles perecidos en el accidente, 20 estaban destinados en la base burgalesa de Castrillo del Val. thumb|right|200px|Monumento en memoria de las víctimas del accidente del Yakolev-42, 62 huecos, 62 héroes, erigido por el Ayuntamiento de Madrid en el Parque del Oeste. Obra del arquitecto Diego Manuel Novo Menéndez, este monumento de homenaje fue inaugurado el 14 de enero de 2022 por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la ministra de Defensa, Margarita Robles. La vida de 75 personas terminó a las 3:12 a.m. (hora española) del 26 de mayo de 2003. Amanecía, cuando a las 6:01 se anuncia de última hora, en RNE, que les acaba de llegar un teletipo con la noticia de un accidente de avión, y que puede haber víctimas españolas.Reportaje realizado el quinto aniversario por RNE A los doce minutos da la noticia EP: «Un avión militar español que regresaba de una misión en Kabul se estrelló en la madrugada de hoy lunes cerca de Trabzon, en el noreste de Turquía, según las cadenas de televisión turcas». A partir de ese momento salta la alarma en el Ejército Español, porque en esos momentos un avión volvía desde Kabul a Zaragoza, con 62 militares españoles. Se cumplían los peores presagios, aquel 26 de mayo tenía lugar la mayor catástrofe del Ejército en tiempo de paz y también el mayor accidente en toda la historia de las Fuerzas Armadas Españolas. El suceso dejaba de lado las elecciones autonómicas del 25-M. Los fallecidos eran naturales de todas las comunidades autónomas y de todas las ciudades autónomas, excepto de Baleares y de Melilla:

NacionalidadVíctimas62 1220px|Bandera de Bielorrusia. Bielorrusia1Total75

Región española de nacimientoVíctimas20px|Bandera de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid12820px|Bandera de Aragón. Aragón75420px|Bandera de Galicia. Galicia4320px Andalucía2 220px|Bandera de Cataluña. Cataluña2 220px|Bandera de Extremadura. Extremadura2 220px|Bandera de las Islas Canarias. Canarias120px|Bandera de la Región de Murcia. Región de Murcia1 120px Navarra120px Ifni1Total60

Procedían profesionalmente de cuatro ciudades: Zaragoza: 21 militares Burgos: 20 militares Valencia: 13 militares Madrid: 8 militares

De los 62 fallecidos españoles, 60 eran nacidos en España —uno nacido en la provincia de Ifni, entonces española—, uno nacido en Francia y otro nacido en Guinea Ecuatorial. La Edad Media de los militares fallecidos era de 30 años. Uno de los fallecidos, Iñaki López de Borbón, era a través de su madre un primo tercero del Rey Juan Carlos I.

Los 62 militares españoles