Zenón de Somodevilla y Bengoechea, I marqués de la EnsenadaVarios autores también refieren a Cenon o Cenón: Calvo Serraller, Francisco; Miguel Zugaza Miranda, Mercedes Águeda Villar y Fundación Amigos del Museo del Prado (2006) Enciclopedia del Museo del Prado.
Cárdenas Piera, Emilio (de) (1982) Catálogo de títulos nobiliarios: sacados de los legajos de Estado en el Archivo Histórico Nacional. Ediciones Hidalguía.
Rodríguez Villa, Antonio (1878) Don Cenon de Somodevilla, Marqués de la Ensenada: ensayo biográfico formado con documentos en su mayor parte originales, inéditos y desconocidos. Librería de M. Murillo. (Hervías, 20 de abril de 1702-Medina del Campo, 2 de diciembre de 1781), fue un estadista y político ilustrado español. Llegó a ocupar los cargos de secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias. Asimismo, fue nombrado sucesivamente superintendente general de Rentas, lugarteniente general del Almirantazgo, notario de los reinos de España y caballero del Toisón de Oro y de la Orden de Malta. Fue consejero de Estado durante tres reinados, los de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Fue una figura clave en el diseño y aplicación de la Gran Redada, conocida oficialmente como Prisión general de gitanos, que fue el intento de exterminio de los gitanos que vivían en España.
Biografía
Nacimiento y juventud
Hijo de Francisco Somodevilla y Villaverde, hidalgo de la localidad de Alesanco, y de Francisca Bengoechea Martínez, de familia también hidalga de la localidad de Azofra, así pues pertenecía a una familia linajuda pero con problemas económicos. Se disputan dos localidades ser el lugar de nacimiento del marqués ya que se conservan dos partidas de bautismo, una en Hervías y otra en Alesanco. Este hecho seguramente se debe a que en el momento de su nacimiento su padre desempeñaba el puesto de notario apostólico (elaboraba escritos eclesiásticos) en la primera localidad, pero su hidalguía era reconocida en la segunda, razón por la cual se decidió bautizarlo también en aquella.
Francisco Somodevilla y Francisca Bengoechea se casaron en el año 1688 y tuvieron seis hijos que fueron cronológicamente: Juana, Teresa, Zenón, Julián, Sixta y Paula.
En el año 1705 la familia se trasladó a la localidad de Azofra en donde recibió los primeros estudios en su escuela parroquial, y después, en 1707, a Santo Domingo de la Calzada de manera definitiva. En esta última existe el palacio en el que pasó temporadas el marqués, y que mandaron construir su hermana, Sixta Somodevilla Bengoechea, y su marido, Juan Salcedo. El hijo de ambos y sobrino de Zenón, Germán Salcedo y Somodevilla, fue el primer marqués de Fuerte Hijar, miembro del Consejo de Castilla y subdelegado general de Teatros.
En el año 1720, cuando ya tenía dieciocho años, estaba trabajando de escribiente en una compañía consignataria de buques en Cádiz, aunque no se sabe cuándo llegó allí. Ese mismo año José Patiño fue a Cádiz y visitó el arsenal de la Carraca. Allí conoció a Zenón Somodevilla y se lo llevó a Madrid, en donde le introdujo como funcionario en la Armada el 1 de octubre de 1720.
Bajo la protección de José Patiño fue escalando puestos en la administración naval y, en 1737, fue nombrado secretario del almirante infante don Felipe. En 1743, a la muerte de José Campillo, fue llamado al ministerio por Felipe V.
Servicio militar
Somodevilla se inició como marino participando en la conquista de Orán en 1732 y en las campañas del entonces infante Carlos en el reino de Nápoles (1733-1736) durante la Guerra de Sucesión polaca, a causa de las cuales, y por recomendación del futuro monarca, sería nombrado por Felipe V marqués de La Ensenada el 8 de diciembre de 1736. Probablemente la elección de “la Ensenada” para el título se debe a un juego de palabras que don Zenón fue el primero en manejar: él era un “En sí nada”, un “Adán” (al revés “Nada”); “en un accidente seré nada”, le dijo a su amigo el cardenal Valenti.nota²
Sus primeros cargos de importancia los consiguió bajo el reinado de Felipe V. Ocupó distintos cargos durante los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Fue el autor de la Real Orden de 18 de octubre de 1737 que estableció la matrícula de mar.
En dicho reino italiano afianzó futuras amistades que, en el futuro, le resultarían de gran valor en su carrera política: el general Mina, el duque de Montemar o el marqués de Salas. Entre los primeros ensenadistas se cuentan sus amigos Alonso Pérez Delgado, oficial mayor en la secretaría de Marina desde 1747, Vicente de Candia y Baamonde, o el bilbaíno Agustín Pablo de Ordeñana (1711-1747).
Primeros años al servicio de Fernando VI
Ensenada no era un gran reformista —de hecho, era más que nada un conservador—, pero impulsó con esfuerzo los cambios que creía necesarios con tal de limar los problemas que afectaban al sistema político español. En esa tarea invirtió todos sus esfuerzos y sentó un precedente y favoreció la labor de otros muchos ministros ilustrados que vinieron tras él. Sin duda, Ensenada puso las bases para la creación de la potente y orgullosa armada española del .
Ministro clave del periodo junto con José de Carvajal y Lancaster, fue apoyado por el partido de la reina Bárbara de Braganza y de la familia de los Alba. Hombre prudente, halagó a los nuevos reyes con el apoyo del confesor padre Rábago y también gracias a su seductora presencia en la corte. Si bien su protagonismo fue superior en muchos aspectos al de Carvajal, se ganó bastante animadversión por parte del partido de la reina madre Isabel de Farnesio, aunque logró la exoneración de su rival el marqués de Villarías, Sebastián de la Cuadra y Llarena.
Era hombre —según dicen las crónicas— de carácter activo, inteligente, enérgico, responsable y muy autoexigente. Parece ser que mantenía un estricto horario, levantándose muy temprano y yendo a acostarse bastante tarde, lo que le permitía aprovechar sin dilaciones su tiempo al máximo. Ministro seductor y galán, se le atribuye una sentencia que afirma:
Estas cualidades y otras muchas le valieron el interés del nuevo rey Fernando VI —segundo hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya— para su promoción. También es cierto que el marqués fue amigo íntimo de la marquesa de la Torrecilla, dama de honor de la reina y amiga íntima de ésta, lo que le valió un seguro pase hacia el poder, y al año siguiente del ascenso de Fernando al trono, el marqués de La Ensenada fue nombrado secretario de la reina Bárbara de Braganza (esposa de Fernando) y capitán general. Sucesivamente ocupó las secretarías de Hacienda, Marina, Guerra y de Indias, casi todas las existentes.
En el primer gabinete de Fernando VI presidió la cartera de Estado el omnipresente Carvajal, Ensenada se encargó de las de Hacienda, Guerra, Marina e Indias; Alonso Muñiz y Laysequilla, marqués del Campo de Villar, de Gracia y Justicia; y el general Mina (reconocido amigo de Ensenada) en reformas internas del Ejército.
El objetivo de Carvajal fue desde siempre lograr un retorno a la católica y prestigiosa España de los Austrias, dándole al rey Borbón Fernando (nacido en España) una legitimidad paralela a la de grandes monarcas del pasado, como Carlos I o Felipe II. Con Felipe V eso fue totalmente imposible a causa de la perenne influencia francesa que tutelaba el país desde Versalles, aunque, como dijo un embajador francés de la época:
El ministerio Carvajal-Ensenada nunca fue, a decir verdad, fuente de arduos conflictos. Si bien al final los reyes dieron mayor preeminencia a Ensenada, siempre conservaron en un lugar de honor a Carvajal. Siendo este, un hombre discreto, humilde, enemigo de excesivas confianzas y amigo de la austeridad, se desesperaba con el carácter festivo y más activo del marqués. Y es que Ensenada siempre tuvo un trato exquisito con la corte, hasta el punto de hacer célebres sus cenas, en las que invitaba a lo mejor de Madrid. A diferencia del introspectivo Carvajal, Ensenada no fue hombre de profundas reflexiones de autocrítica: thumb|200px|Retrato del marqués de la Ensenada, por Pierre Jouffroy, c. 1770, Museo de Valladolid. Tampoco eran Carvajal y Ensenada del mismo parecer respecto al castrato italiano Farinelli, al que el marqués tenía en gran estima y simpatía mientras que, por el contrario, Carvajal nunca pudo acabar de soportarlo. El célebre cantante italiano fue amigo íntimo de la real pareja y labró su mayor fama en España organizando espectáculos para la corte con la colaboración de Ensenada. Por aquel entonces se podía decir que Madrid era la capital más culta de todo el continente, y el hispano Siglo de Oro de las Artes daba sus últimos coletazos, aunque quedase geográficamente lejos de la dinámicas que generaban París, Ámsterdam, Florencia y algunas ciudades alemanas. Para los festejos reales en Aranjuez se enviaron múltiples partituras musicales a la corte española, siendo Fernando VI y su esposa conocidos melómanos (en particular la reina, brillante alumna de Domenico Scarlatti tocando el clave).
Es a partir de 1752 cuando Farinelli y Ensenada idean la llamada escuadra del Tajo, una flotilla de falúas reales inspirada en la música acuática de Händel que Farinelli había presenciado en su estancia en Inglaterra. Las naves desde donde los monarcas y sus cortesanos podían navegar entre música y caza por las aguas del río Tajo a su paso por el Real Sitio de Aranjuez fueron un símbolo de este reinado de cultura y refinamiento.
En 1748 el marqués asume y se hace cargo definitivamente de todas las riendas del gobierno de España. Junto al inestimable apoyo de Carvajal, que mantiene ante el rey su política neutral de pacifismo en una Europa en guerra, Ensenada reordena y organiza con óptimos resultados la Real Hacienda, la Justicia, los sistemas municipales, la gobernación de Ultramar y, sobre todo, la Armada.
La Armada le interesa enormemente, dado que es la llave del dominio imperial español y de la defensa de las costas peninsulares ante los posibles ataques de otras potencias. Además de su actividad diaria como ministro, sus proyectos experimentan una energía incansable: en un mismo año presenta ante el rey unas interesantes reformas hidrológicas en el canal de Castilla, el intercambio de sabios e intelectuales y la promoción de visitas científicas de extranjeros a España, la Academia de Medicina, el Observatorio Astronómico, la confección de un mapa exacto de la geografía española, la cría de mejores caballos para el ejército español, nuevas ordenanzas de Artillería y la supervisión de la imprescindible defensa de costas.
Prisión General de Gitanos
Con la autorización del rey de España, Fernando VI, Ensenada organizó una operación secreta, ejecutada de manera sincronizada en todo el territorio español el miércoles 30 de julio de 1749 y conocida como Gran Redada o Prisión General de Gitanos. Tuvo por objetivo arrestar a todos los gitanos del reino, separando a los hombres de las mujeres a fin de lograr la extinción de la etnia. Ya en el primer día de la acción fueron detenidos entre 9000 y 12 000 gitanos. Los varones gitanos mayores de siete años fueron encadenados e internados en arsenales donde realizaron trabajos forzados. Las mujeres y los niños pequeños lo fueron en cárceles y fábricas. Sus bienes fueron confiscados. Esta acción finalizó en 1763.
Reformas de Ensenada
thumb|right|150px|Orden de Malta Apenas firmado un decreto, ya había otro o más de uno esperando sobre la mesa de Fernando VI. El marqués se encarga de saberlo todo: sabe tratar con suma elegancia y picardía a los embajadores acreditados en Madrid; conoce al dedillo el estado de las fuerzas de infantería que están estacionadas en Nápoles o en cualquier otro punto de la Italia borbónica; de los navíos de línea que anclan en la bahía de Cádiz... Ensenada está en todo. Gracias a su labor, la política europea empieza a hacerse en Madrid. Las distintas cancillerías saben que es él quien manda, y con él negocian.