thumb|Los círculos imperiales hacia 1548. La guerra de Esmalcalda se desarrolló en Alemania entre 1546 y 1547, y enfrentó al ejército del emperador Carlos V, comandado por Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba, contra el ejército de la Liga de Esmalcalda, formada por la mayor parte de los Estados luteranos del Sacro Imperio Romano Germánico y dirigida por Juan Federico I de Sajonia y Felipe I de Hesse.
La guerra terminó aparentemente con la victoria del bando católico en la batalla de Mühlberg, que permitió al emperador imponer una solución al conflicto en el Interim de Augsburgo (1548); pero las hostilidades se reanudaron en 1552 (la denominada Guerra de los Príncipes) y el resultado final fue el reconocimiento de la potestad de los príncipes alemanes de imponer su religión a sus súbditos (paz de Augsburgo, 1555).
thumb|Carlos V a caballo en Mühlberg, por Tiziano, 1548 (Museo del Prado, Madrid). Aunque el enfrentamiento fue una guerra de religión, lo cierto es que hubo destacados protestantes en el bando imperial (Mauricio de Sajonia, que pasó a liderar el bando protestante en 1552); mientras que el reino católico de Francia terminó interviniendo decisivamente en apoyo de los príncipes luteranos. Los aspectos políticos, económicos y sociales estuvieron muy presentes en la explicación de los sucesivos alineamientos. En cuanto al enfrentamiento social entre privilegiados y clases bajas, había tenido su expresión más violenta veinte años antes, cuando tanto los príncipes católicos como los protestantes habían reprimido el anabaptismo en la guerra de los campesinos alemanes (1524-1525).Gonzalo Redondo, La reforma protestante, una solución de continuidad, en Historia de la Iglesia en España, Rialp, 1993, ISBN 84-321-2984-4, pg. 27.
Antecedentes thumb|Juan Federico I de Sajonia, por Lucas Cranach el Joven. En el contexto de la Reforma protestante, numerosos Estados imperiales habían adoptado el luteranismo, lo que proporcionaba a sus príncipes un decisivo poder contra el predominio, más teórico que real, del emperador, que apoyaba el catolicismo desde sus bases en los Estados de los Habsburgo, dentro y fuera de Alemania (archiducado de Austria, reinos de Hungría y de Bohemia, Flandes, restos del Estado Borgoñón, la Italia española y los extensos territorios de la Monarquía Hispánica, tanto en la península ibérica como en el Nuevo Mundo).
En la Dieta de Worms (1521) Carlos V había proscrito a Lutero y prohibido la difusión de sus escritos, lo que suscitó la Protesta de Espira de los príncipes luteranos (Dieta de Espira, 1529). La tensión estalló en conflicto abierto con la Confesión de Augsburgo (1530), sobre la que Melanchton realizó su Apología, rechazada por el emperador. Varios príncipes luteranos, liderados por el elector Federico III de Sajonia y el landgrave Felipe I de Hesse, se reunieron en la ciudad de Esmalcalda, donde formaron una liga o alianza militar (1531).
thumb|El landgrave Felipe I de Hesse. Los príncipes católicos, reunidos en Núremberg, fundaron a su vez la Liga Católica o Santa Liga de Núremberg (1538). Ambos bandos intentaron evitar el enfrentamiento en la Dieta de Fráncfort (1539). En los años siguientes, el emperador continuó sus esfuerzos por conseguir una solución de compromiso en materia religiosa, pero se ausentó de Alemania, empeñado en las guerras de Italia contra Francia y el Imperio turco. Aprovechando la situación, los protestantes expulsaron de Brunswick-Luneburgo al duque católico Enrique el Joven (1542).
thumb|left|El duque de Alba, por Antonio Moro. En 1544 Carlos V volvió a Alemania tras firmar el Tratado de Crépy, lo que cerraba uno de los frentes que hasta entonces había mantenido abierto. Simultáneamente, en la ciudad alpina de Trento (territorio imperial), se habían iniciado las reuniones de un Concilio impulsado por el papa y el emperador, y que los protestantes no aceptaban (13 de noviembre de 1545). El emperador había logrado aliarse no sólo con el papa Paulo III, sino también con algunos príncipes luteranos (el duque Mauricio de Sajonia). A la vista de la fuerza demostrada por Carlos, que comenzaba a adoptar fuertes medidas contra algunos confederados, los líderes de la liga de Esmalcalda se reunieron el 4 de julio de 1546 en Ichtershausen (Turingia) y acordaron realizar un ataque preventivo lo antes posible, para evitar que el emperador concentrara un gran ejército.Enciclopedia católica online
La guerra thumb|left|Mauricio de Sajonia, por Lucas Cranach el Joven. thumb|Carlos V, en el trono, sobre sus enemigos derrotados, de izquierda a derecha: Suleimán el Magnífico, el papa Clemente VII, Francisco I de Francia, el duque Guillermo V de Cléveris, el duque Juan Federico I de Sajonia y el landgrave Felipe I de Hesse. Giulio Clovio, mediados del .
Campaña del Danubio thumb|Consejo de Guerra durante la campaña del Danubio. Grabado del Libro de la guerra de Reinhart el Viejo, conde de Solms y señor de Müntzenberg, 1549. Solms era un mariscal de campo imperial. Las hostilidades se iniciaron en Suabia, cuando los ejércitos de varias ciudades imperiales libres luteranas ocuparon la ciudad católica de Füssen, posesión de los príncipes-obispos de Augsburgo, y el paso de Ehrenberg (9 de julio de 1546).Vicente de Cadenas, El Concilio de Trento en la época del Emperador Carlos V, pg. 187. Los ejércitos imperiales se vieron forzados a retirarse a la fortaleza de Ingolstadt, en el ducado de Baviera, donde pudieron resistir.
Los planes luteranos de invadir el condado de Tirol (posesión de los Habsburgo), lo que hubiera impedido la llegada de refuerzos católicos desde Italia, no recibieron la aprobación de la Liga. La presencia de príncipes católicos y pro-imperiales en los dos grandes territorios meridionales (el duque Guillermo IV en Baviera y el archiduque Fernando I, hermano del emperador, en Austria) permitió a Carlos reunir sin obstáculos un ejército suficiente para contrarrestar la situación, que incluía tropas pontificias al mando de Octavio Farnesio.
Al inicio de la guerra, los efectivos de la liga de Esmalcalda se han estimado en 50 000 soldados y 110 piezas de artillería, frente a un ejército imperial inferior en cantidad, pero compuesto por tropas más veteranas. Carlos V partía con su ejército desde Ratisbona el 21 de agosto, con lansquenetes alemanes y 9000 soldados españoles de los tercios de Lombardía, Nápoles y Hungría. Contaba además con infantes italianos enviados por el Papa Paulo III, así como 4000 hombres de armas y 1500 caballos ligeros, así como 32 piezas de artillería.Un proyecto de ejército para la guerra de la liga de Esmalcalda, por Giambattista Castaldo Debía sumársele 9000 infantes de los Países Bajos, a cargo de Maximilien d'Egmont, conde de Buren, así como 1000 hombres de armas y 4300 caballos ligeros, pero no llegarían a Ingolstadt hasta el 15 de septiembre de 1546.
Campaña de Sajonia thumb|left|Sajonia ernestina en amarillo y Sajonia albertina en rosa, hacia 1485. En el recuadro inferior, la situación hacia 1672. Los líderes de la Liga no se decidían a entablar batalla contra las entrenadas tropas imperiales. El 20 de julio de 1546, el elector Juan Federico I de Sajonia y el landgrave Felipe I de Hesse fueron proscritos por un edicto imperial (Reichsacht) bajo la acusación de haber depuesto al duque católico Enrique de Brunswick-Luneburgo en 1542. El duque Mauricio de Sajonia aprovechó la oportunidad y, ayudado por Fernando I de Austria, invadió en octubre las tierras de su primo y rival de la Sajonia ernestina, forzando al elector Juan Federico I a retirarse con sus tropas. Rápidamente llegó desde Suabia y liberó la Sajonia ernestina con su ejército, para invadir posteriormente a su vez la Sajonia albertina y las tierras bohemias adyacentes. La llegada del invierno dejó en suspenso las operaciones militares y el conflicto quedó en un estadio incierto.
Batalla de Mühlberg
thumb|Enfrentamiento de los dos ejércitos sobre el puente de Mühlberg. En el centro, la localidad de Mühlberg (Milburgum). A la derecha, los ejércitos imperiales del duque de Alba (Caesar Alban' Dux). Ilustración a lápiz del libro De bello Smalcaldico ("De la guerra de Esmalcalda"), hacia 1596/1598. En Suabia las tropas de Hesse no llevaron a cabo más acciones, mientras que las ciudades imperiales y los príncipes protestantes, como el duque Ulrich de Wurtemberg y el conde Federico II del Palatinado, optaron por rendirse al emperador. El 28 de marzo de 1547, Carlos V partió hacia Bohemia, donde juntó sus fuerzas con las de su hermano Fernando, rey de ese reino. Dado que los luteranos bohemios no ayudaron militarmente al elector Juan Federico I, como este esperaba, el ejército imperial le obligó fácilmente a retirarse. Los desacuerdos en la estrategia a seguir llevaron a los ejércitos de la Liga a una decisiva derrota en la batalla de Mühlberg (24 de abril de 1547), donde Juan Federico I fue hecho prisionero.
Sitio de Bremen y batalla de Drakenburg Tras la batalla de Mühlberg, que determinó el resultado de la guerra, las dos únicas ciudades protestantes que continuaban la resistencia eran Bremen y Magdeburgo. Ambas rehusaron pagar las cantidades que Carlos V les imponía en concepto de multa y evitaron ser ocupadas por tropas imperiales. En Bremen, 12 000 soldados imperiales bajo el mando del duque Erico II de Brunswick-Calenberg mantuvieron infructuosamente un asedio desde enero hasta mayo.No debe confundirse el sitio de Bremen de 1547 con el de 1653, con las Guerras suecas de Bremen, 1654-1656) y con los combates en torno a Bremen durante la Gran Guerra del Norte (1700–1721). Este hecho llevó a la Batalla de Drakenburg (23 de mayo de 1547), en la que un ejército protestante de la Liga de Esmalcalda invadió el vecino principado de Calenberg. Agotados sus hombres y recursos, el ejército imperial del duque Erico fue rápidamente derrotado. Durante la lucha, Erico se vio obligado a cruzar el río Weser para salvar la vida. Como consecuencia de la batalla de Drakenburg, todo el norte de Alemania quedó libre de presencia de tropas imperiales.
Consecuencias thumb|left|Enrique V de Brunswick-Wolfenbüttel o Brunswick-Luneburgo. thumb|Alegoría de las abdicaciones de Bruselas, por Frans Francken el Joven, hacia 1660. Capitulación de Wittenberg El elector Juan Federico I, capturado, fue inicialmente sentenciado a muerte, y, para obtener el perdón, el 19 de mayo de 1547 firmó la capitulación de Wittenberg.History of Hungary (1526–1686) Perdió la dignidad electoral y algunos territorios ernestinos fueron cedidos a su primo Mauricio, que fue elevado a la dignidad electoral el 4 de junio. Mauricio, con ayuda del Elector Joaquín II de Brandeburgo, intentó mediar en favor de su suegro Felipe I de Hesse. El landgrave se entregó en Halle, confiándose a la misericordia del emperador. Carlos V le encarceló inmediatamente, lo que sorprendió desagradablemente a los electores.
Las condiciones de la rendición también preveían la reposición de Enrique de Wolfenbüttel en su ducado, la de Julius von Pflug en el obispado de Naumburgo-Zeitz y el compromiso de los protestantes de reconocer el Concilio de Trento, al que se comprometían a asistir. La Liga de Esmalcalda quedó disuelta.Enciclopedia católica online, web cit.
Interim de Augsburgo