Jimena Fernández de la Vega y Lombán (Vegadeo, 3 de junio de 1895 – Santiago de Compostela, 20 de mayo de 1984) fue una médica, genetista y profesora española, y una de las primeras mujeres en obtener un título de medicina en una universidad gallega. Se especializó en genética médica y trabajó estrechamente con destacados científicos españoles, entre ellos Roberto Nóvoa Santos, Gustavo Pittaluga y Gregorio Marañón.

También fue la primera directora de la Sección de Genética y Constitución de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, que sirvió como puerta de entrada para el desarrollo de la genética en la medicina española. Junto a su hermana gemela Elisa Fernández de la Vega, es recordada como una pionera para las mujeres en la educación superior y la medicina en España. Fernández de la Vega pasó sus últimos años como «médica hidróloga», dedicada a la balneoterapia, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo de directora médica de un balneario en España. Falleció en 1984 en Santiago de Compostela y está enterrada en el cementerio de Boisaca.. 2006. *Ciencia e conciencia na universidade de Santiago, 1900-1940*. Volumen 10 de Textos históricos Fonseca. E. ilustrada Universidad de Santiago de Compostela. 763 pp. ISBN 8497506448

Biografía y formación Jimena Fernández de la Vega nació el 3 de junio de 1895 en Vegadeo, Asturias, España, hija de Wenceslao Fernández de la Vega Pasarín y Dolores Lombán. Su padre era médico en Vegadeo y director médico del Balneario de Guitiriz desde 1904. Ella y su hermana gemela Elisa Fernández de la Vega completaron sus estudios de bachillerato en el Instituto de Lugo entre 1909 y 1913, cursando todas las asignaturas en la modalidad de enseñanza libre. Fernández de la Vega obtuvo una calificación de sobresaliente tanto en letras como en ciencias en su examen de grado en 1913.

En el último año de bachillerato, las dos hermanas estudiaron alemán y comenzaron el curso de Fisiología Humana Teórica y Experimental en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela. Tras superar el curso preparatorio, continuaron sus estudios de medicina bajo la tutela del profesor Nóvoa Santos y publicaron artículos de investigación sobre estudios fisiopatológicos del cerebelo en la revista Galicia Médica titulados Sobre la presencia de granulaciones grasientas en la sangre y Somero estudio fisio-patológico del cerebelo.

Durante sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela, Jimena y Elisa Fernández de la Vega se enfrentaron al escepticismo y la hostilidad tanto de profesores como de compañeros, quienes cuestionaban la idoneidad de que las mujeres siguieran carreras médicas. En un incidente documentado, un profesor de anatomía de la Universidad de Santiago de Compostela les prohibió la entrada a su sala de disección, al considerar inapropiado que vieran un cadáver masculino desnudo.

A pesar de estos desafíos, las hermanas continuaron su formación y, en junio de 1919, se convirtieron en unas de las primeras mujeres en licenciarse en Medicina por una universidad gallega. En septiembre de 1919, ambas hermanas se presentaron a los exámenes para el Premio Extraordinario, y Fernández de la Vega obtuvo uno de los dos premios.

Tras su graduación, Fernández de la Vega continuó su especialización. En 1922, completó su tesis doctoral sobre el estudio del sistema nervioso autónomo infantil mediante análisis hematológico, bajo la dirección del parasitólogo y hematólogo español Gustavo Pittaluga. En reconocimiento a sus logros, fue condecorada con la Gran Cruz de Alfonso XII en 1922. Una copia de su tesis se conserva en la Biblioteca Nacional de España.

Entre 1923 y 1927, Fernández de la Vega realizó estudios de posgrado en Alemania, Austria e Italia. Fue una de los cincuenta científicos becados por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) para investigar fuera de España. Pasó seis meses en Berlín estudiando biometría con los médicos Friedrich Kraus y Theodor Brugsch. Siguiendo el consejo de Erwin Baur, se trasladó a Hamburgo para estudiar genética con Hermann Poll, un destacado genetista y eugenista alemán. Permaneció un año con Poll, aprendiendo técnicas de genética mendeliana con Drosophila melanogaster y realizando un estudio sobre patología y herencia en gemelos idénticos. Su última estancia fue en Viena, donde trabajó durante seis meses con Julius Bauer estudiando los conceptos de herencia y predisposición.

Carrera profesional El principal interés científico de Fernández de la Vega fue la genética médica, con un enfoque en la herencia mendeliana y sus aplicaciones clínicas. Regresó a España en 1927 y comenzó a investigar la herencia de los grupos sanguíneos y las patologías de la sangre en el Laboratorio Central de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de Madrid, dirigido por el hematólogo Gustavo Pittaluga. Empezó a traducir las obras de Baur y otros fisiólogos alemanes con el objetivo de difundir en la comunidad académica española los conocimientos adquiridos en Alemania y Austria. Entre 1928 y 1929, publicó artículos en los Anales del Servicio de Patología Médica (Hospital General de Madrid), en los Archivos de Cardiología y Hematología y en los Archivos de Neurobiología. En 1930, publicó su traducción de la segunda edición de la obra de Julius Bauer Konstitutions und Vererbungslehre (Constitución y herencia), de 1923.

En 1930, los investigadores europeos Hermann Poll y Julius Baur visitaron Madrid como ponentes invitados. Poll sugirió al fisiólogo Augusto Pi y Suñer, entonces miembro del Consejo de Cultura del Ministerio de Instrucción Pública, la creación de un laboratorio especializado en genética humana en España. Posteriormente, Gregorio Marañón creó en 1933 la Sección de Genética y Constitución en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, como parte de la cátedra de Patología dirigida por Roberto Nóvoa Santos. Fernández de la Vega fue nombrada directora del laboratorio. Su investigación durante este período se centró en la herencia y su relación con las enfermedades, y se convirtió en colaboradora de Gregorio Marañón, una figura destacada de la endocrinología y la medicina españolas, así como uno de los pioneros de la eugenesia española. Ese mismo año, participó en las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas, celebradas en Madrid del 21 de abril al 10 de mayo de 1933, donde impartió el curso «La herencia biológica en el hombre», sobre la transmisión mendeliana de los caracteres psicológicos.

Investigación en Italia y Alemania miniatura|Jimena y Elisa con sus sobrinas gemelas Lola y Amalia|alt=Jimena y Elisa Fernández de la Vega sentadas con sus sobrinas gemelas, Lola y Amalia, circa años 30.

Tras ser nombrada directora de la Sección de Genética y Constitución, Fernández de la Vega recibió en 1933 otra beca de investigación de la JAE para desarrollar sus estudios de genética en Italia y Alemania. La beca, de un año de duración, le permitió pasar un semestre en Italia y tres meses en Alemania. Estuvo en Génova desde octubre de 1933 hasta el 1 de abril de 1934, en el Istituto di Clinica Medica, donde, según su director, Nicola Pende, demostró tener «una perfecta preparación para la investigación científica y un gran conocimiento clínico».

Posteriormente, Fernández de la Vega se trasladó a Berlín para continuar su beca en el Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Genética Humana y Eugenesia, donde investigó la herencia de las formas sanguíneas y las diferencias morfológicas de los glóbulos rojos humanos, utilizando el método de los gemelos. Su beca, que debía finalizar en junio de 1934, fue prorrogada hasta octubre por el director del instituto, Eugen Fischer, para que pudiera continuar su trabajo.

Últimos años El panorama académico en España cambió significativamente a finales de la década de 1930. Tras la muerte de Nóvoa Santos en 1933, la Sección de Genética y Constitución pasó de ser un laboratorio de trabajo experimental a un seminario teórico, debido a la falta de apoyo a la investigación en genética experimental.

La hermana de Fernández de la Vega, Elisa, también falleció en 1933, a los 37 años, a causa de una neumonía atípica. En 1935, Gregorio Marañón la invitó a impartir un curso de genética, lo que llevó a la publicación de La herencia fisiopatológica en la especie humana en 1935, el primer texto español sobre genética humana escrito por un médico, que incluía un prólogo de Marañón.

miniatura|Jimena Fernández de la Vega en 1953 en Guitiriz|alt=Jimena Fernández de la Vega en 1953 en el balneario de Guitiriz, donde fue directora médica.

Tras el estallido de la guerra civil española en 1936, Fernández de la Vega se trasladó a Santiago de Compostela y trabajó en el Hospital de San Caetano como médica de campaña, supervisando la atención a los heridos. También asumió la educación de los hijos de su hermana después de que el marido de Elisa se marchara a Argentina. Regresó a Madrid al finalizar la guerra para continuar con la docencia y trabajó en el antiguo hospital de San Carlos, en Atocha. Con la instauración del franquismo, su papel en la Sección de Genética y Constitución disminuyó. Continuó como directora de la sección hasta su jubilación en 1966.

Los últimos años de la carrera de Fernández de la Vega se orientaron hacia la hidrología médica. En 1945, se presentó a las oposiciones para obtener el título de médica hidróloga (balneóloga). Se trasladó a Santiago de Compostela, donde se centró en el estudio de la terapia con aguas. Se convirtió en directora médica del balneario de Guitiriz, del que su padre ya había sido director, y trabajó allí hasta 1957. En el Congreso Internacional de Gastroenterología celebrado en Madrid, presentó la comunicación Eficacia de las aguas de Guitiriz (Lugo, España) en el tratamiento de las colecistopatías, donde detallaba la eficacia de las aguas de Guitiriz en tratamientos médicos. Publicó varias otras obras sobre hidrología médica antes de su última publicación sobre genética, Teoría de la herencia y herencia molecular, en 1963. Durante las décadas siguientes, dirigió los servicios médicos de varios balnearios, como los de Montemayor (Cáceres) y Lanjarón (Granada), aplicando sus conocimientos de balneoterapia y medicina hasta su jubilación. Pasó sus últimos años en Santiago de Compostela, donde falleció el 20 de mayo de 1984. Está enterrada en el cementerio de Boisaca.

Legado Jimena Fernández de la Vega es recordada como una pionera para las mujeres en la ciencia y la medicina españolas. Junto con su hermana Elisa, es conocida por superar las barreras sociales que impedían a las mujeres acceder a la educación superior y a una carrera profesional a principios del . La Real Academia Gallega de Ciencias la distinguió como Científica del Año 2021 «para dar a conocer su figura como ejemplo de mujer científica, en tiempos en que no era fácil ser admitida y reconocida».

En 2020, la Diputación de Pontevedra nombró un cultivar de Camellia japonica en honor a Jimena Fernández de la Vega, y en 2021 se designaron calles con su nombre y el de su hermana Elisa en las inmediaciones de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de España. María Teresa Fernández de la Vega, primera mujer en ocupar el cargo de vicepresidenta del Gobierno de España, es sobrina de Fernández de la Vega. En un vídeo homenaje a las hermanas de la Vega, habló de su valentía y de la influencia que tuvieron en su propia trayectoria.

Honores Abril de 1996, la Junta de Galicia y la Universidad de Santiago de Compostela dedicó a ambas, Elisa y Jimena, el Premio «Vítor». 2005: la Asociación Filatélica Vegadense «Río Suarón» dedicó su 9.º Matasellos Especial a conmemorar el 110.º aniversario del nacimiento de Jimena y Elisa Fernández de la Vega y Lombán.