Rafaela de Herrera y Torreynosa (Cartagena de Indias, Virreinato de Nueva Granada, actual Colombia, 6 de agosto de 1742-Granada, Intendencia de León, actual Nicaragua, 30 de mayo de 1805), fue una mujer de ascendencia española, considerada Heroína Nacional de Nicaragua, por su participación en la defensa del Castillo de la Inmaculada Concepción, durante el ataque británico de 1762.Asamblea Nacional de Nicaragua. Leyes, decretos, resoluciones y demás disposiciones sobre declaraciones del patrimonio cultural y natural de Nicaragua (Página 5) . Consultado el 10 de mayo de 2021.Según las fuentes históricas, durante el asedio, asumió un papel destacado en la resistencia de la guarnición y contribuyó a repeler con éxito el ataque, episodio que posteriormente la convirtió en una figura emblemática de la historia militar y colonial de Nicaragua.
Biografía Nació el 6 de agosto de 1742, en Cartagena de Indias, entonces perteneciente al Virreinato de Nueva Granada. En aquella época, Cartagena era una ciudad americana integrada en los territorios de la Monarquía española y administrada, junto con otros territorios del norte de Sudamérica, desde el Virreinato de Nueva Granada. Por tanto, aunque nació en América y en un territorio que actualmente forma parte de Colombia, Herrera pertenecía al ámbito político y cultural de la monarquía hispánica.
Fue hija del militar español José de Herrera y Sotomayor. En cuanto a su ascendencia materna, la identificación más respaldada por la documentación histórica, es la de María Felipa de Udiarte, también registrada como Vidarte o Vdiarte. Algunas investigaciones genealógicas posteriores, sin embargo, identifican a la madre con el apellido Torreynosa, y sostienen que Rafaela fue criada en Cartagena por María Felipa de Uriarte, a quién distinguen de su madre biológica. La divergencia entre estas fuentes, ha dado lugar a distintas versiones sobre su filiación materna y su apellido. Sin embargo, en el memorial presentado por Rafaela, ante el presidente de Guatemala, en 1780, ella misma declaró ser hija del comandante José de Herrera y de «Doña María Felipa de Vidarte», lo que constituye la referencia documental más directa sobre la identidad de su progenitora.
Su padre había desarrollado una extensa carrera militar y servido como alférez, teniente y capitán del Batallón de la Plaza de Cartagena. Pertenecía a una familia vinculada a la administración y la carrera militar de la Monarquía española. Entre sus antepasados, se encontraba su abuelo, Juan de Herrera y Sotomayor, ingeniero militar, y su bisabuelo, José Antonio de Herrera y Sotomayor, quien ejerció como capitán general y gobernador del Río de la Plata. Se distinguió como artillero durante las acciones contra las fuerzas británicas de 1740 y 1741. Al año siguiente del nacimiento de Rafaela, era comandante de la Castillo de San Sebastián del Pastelillo, una fortaleza en las afueras de Cartagena de Indias. Posteriormente, cuando Rafaela tenía diez años, José de Herrera y Sotomayor, fue nombrado comandante del Castillo de la Inmaculada Concepción, del Río San Juan, en la actual Nicaragua.
Recibió su educación en un colegio franciscano, conforme a la formación que recibían las jóvenes de su época.Las fuentes biográficas han destacado en Rafaela Herrera, una educación orientada hacia la lealtad a la patria y el servicio a su comunidad. Su infancia y juventud transcurrieron, por tanto, en un ambiente estrechamente ligado a la vida militar y a la defensa de las fronteras de la Monarquía española. El aspecto mejor documentado de su formación, fue el aprendizaje militar que recibió de su padre, quien, durante la estancia de ambos en el Castillo del Río San Juan, la instruyó personalmente en el manejo de la artillería. Su prolongada permanencia en la fortaleza, le permitió familiarizarse con la disciplina de la guarnición, el funcionamiento de las instalaciones defensivas y las prácticas relacionadas con el manejo de los cañones, conocimientos poco habituales para una mujer de su época.
Su padre, cuyo estado de salud era muy grave en los días que precedieron al ataque, falleció el 15 de julio de 1762,El Nuevo Diario (25 de noviembre de 2012): «La hazaña de Rafaela Herrera en el castillo de la Inmaculada» . Consultado el 10 de mayo de 2021.a causa de una enfermedad descrita en las fuentes de la época, como una «fluxión en la garganta». Su muerte dejó a la fortaleza sin su comandante titular, en vísperas de la llegada de las fuerzas británicas. Según las fuentes, en el lecho de muerte de su padre, Rafaela, de entonces diecinueve años, hizo un juramento de defender la fortaleza, aunque le costara la vida. Catorce días después, Rafaela participó en la defensa del Castillo frente al ataque británico.
Acto de heroísmo
thumb|alt=Fotografía a color de la Fortaleza de La Inmaculada y Purísima Concepción en Nicaragua, tomada en febrero de 2011|Fortaleza de La Inmaculada y Purísima Concepción, en Río San Juan, Nicaragua. Fue construido entre 1673 y 1675, sobre los restos de una fortificación anterior levantada en el mismo emplazamiento, durante el reinado de Felipe II. La elección del lugar, estuvo relacionada con la importancia estratégica del río San Juan como vía de acceso al lago de Nicaragua y, por extensión, a la ciudad de Granada. En 1673, el ingeniero militar Martín de Andújar Cantos, realizó una inspección de la zona junto al gobernador y capitán general, Fernando Francisco de Escobedo, tras la cual se determinó establecer la nueva fortaleza en el raudal de Santa Cruz. El emplazamiento permitía controlar el paso por el río y reforzar la defensa del territorio frente a las incursiones de piratas y otras fuerzas enemigas. Las obras fueron concluidas en 1675, por el ingeniero Diego Gómez de Ocampo. En 1762, en el marco de la guerra anglo-española, el gobernador británico de Jamaica, William Lyttelton, organizó una expedición contra Nicaragua, con el propósito de remontar el río San Juan, alcanzar el lago de Nicaragua y apoderarse de la ciudad de Granada. Desde los primeros siglos de la presencia europea en América, exploradores, navegantes, gobernantes, ingenieros y científicos españoles, portugueses, ingleses, franceses y neerlandeses, consideraron que Nicaragua, al igual que el istmo de Panamá y el istmo de Tehuantepec, presentaba condiciones geográficas favorables para la construcción de una vía interoceánica. La posibilidad de comunicar el océano Atlántico con el Pacífico, a través del territorio nicaragüense, otorgó al río San Juan y al lago de Nicaragua, una importancia estratégica que se mantuvo durante el período colonial.Celestino Andrés Araúz y Patricia Pizzurno: Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos: Historia del Canal Interoceánico desde el siglo XVI hasta 1903. Consultado el 10 de mayo de 2021.La ruta estaba protegida por el Castillo de la Inmaculada Concepción, cuya posición ventajosa lo convertía en el principal obstáculo para el avance de las fuerzas británicas.
En junio de ese año, el gobernador Melchor Vidal de Lorca y Villena, se trasladó al Castillo de la Inmaculada Concepción para inspeccionar sus defensas y tratar con el comandante José de Herrera y Sotomayor, las medidas necesarias para su mejor resguardo. La visita quedó documentada en la correspondencia oficial de la época, en la que Herrera informó que ambos habían tratado sobre la defensa de la fortaleza.Las primeras incursiones se intensificaron cuando grupos de zambos y misquitos, apoyados por los británicos, atacaron las plantaciones de cacao, del valle de Matina. Durante las semanas siguientes, asaltaron diversos asentamientos de la provincia de Nicaragua, entre ellos Jinotega, Acoyapa, Lovigüisca, San Pedro de Lóvago, Apompuá y Muy Muy, donde saquearon y destruyeron poblaciones y tomaron prisioneros. Algunos de estos fueron posteriormente vendidos como esclavos a comerciantes británicos y trasladados a Jamaica. Paralelamente, fuerzas británicas ocuparon la zona de Matina y las bocas del río San Juan, reforzando la amenaza sobre la provincia y preparando el escenario para el ataque contra el castillo.
Cuando la expedición se aproximó a la fortaleza, la guarnición había quedado sin su comandante, José de Herrera y Sotomayor, y el mando había pasado al teniente Juan de Aguilar y Santa Cruz.Daniel Arveras (26 de junio de 2020): «‘Mujeres en la historia’: Rafaela Herrera, la artillera criolla que precedió a Agustina de Aragón en Nicaragua». tuotrodiario.com. Consultado el 10 de mayo de 2021.Los ingleses, al enterarse de la pérdida su comandante, mandaron a pedir la llave del castillo, con la promesa de "no hacerle daño a nadie".El teniente Aguilar contestó que no podía entregarlas y que resistiría cuantos ataques intentasen. izquierda|miniaturadeimagen|324x324px|Plano del Castillo de la Inmaculada Concepción, en el río San Juan, que muestra la disposición de sus estructuras defensivas y su emplazamiento estratégico sobre la vía de acceso al lago de Nicaragua. Se conserva en el Archivo General de Indias (Sevilla, España), bajo la signatura MP-GUATEMALA, 20, y está catalogado digitalmente en la plataforma PARES (Portal de Archivos Españoles) del Ministerio de Cultura de España. Las fuerzas británicas se situaron frente al castillo. Según los testimonios recogidos en los memoriales de la defensa, alrededor de las cuatro de la madrugada, se escuchó río abajo «un tiro de pedrero», que anunció la aproximación del enemigo. Hacia las once de la mañana, aparecieron siete grandes piraguas, desde las cuales se efectuaron nueve disparos de pedrero y se desembarcaron tropas en la ribera sur del río. A las tres de la tarde, Rafaela, hija del fallecido comandante José de Herrera y Sotomayor, recibió autorización del nuevo jefe de la fortaleza, Juan de Aguilar y Santa Cruz, para intervenir con la artillería. Uno de los disparos efectuados por la joven, alcanzó a las fuerzas atacantes y, según los relatos de la época, causó numerosas bajas, entre ellas la del comandante de la expedición británica. Los mismos testimonios, sostienen que el impacto provocó graves daños entre los oficiales y soldados que se encontraban a bordo, hasta el punto de impedirles continuar con las operaciones.El Nuevo Diario (14 de agosto de 2011): «Rafaela Herrera: doncella heroica de nuestra época colonial» . Consultado el 10 de mayo de 2021.Según consta en uno de los memoriales relativos a la defensa del Castillo, el 29 de julio de 1762, Rafaela manejaba el cañón «con alguna propiedad y acierto», pues sabía montarlo, cargarlo, apuntarlo y dispararlo.
El 30 de julio, tras recibir nuevos disparos de la fortaleza y verse obligados a retirar algunas de sus posiciones, los atacantes solicitaron parlamentar. Al día siguiente se reanudaron las hostilidades, y el 1 de agosto continuaron los intercambios de artillería con intensidad, tanto durante el día como por la noche. El 2 de agosto, el fuego de ambas partes comenzó a disminuir hasta cesar, y al día siguiente, las fuerzas británicas y sus aliados abandonaron sus posiciones y emprendieron la retirada. La guarnición del Castillo había conseguido resistir el asedio y conservar la fortaleza.
El fin de la guerra entre España y Gran Bretaña, puso término a las hostilidades que habían afectado a la provincia de Nicaragua. Las negociaciones de paz, se iniciaron en Fontainebleau, el 3 de noviembre de 1762, y culminaron con la firma del Tratado de París, el 10 de febrero de 1763. Como parte del acuerdo, Gran Bretaña restituyó a España, La Habana y Manila, ocupadas durante la guerra, mientras que España, cedió Florida a los británicos. El tratado puso fin a la guerra y alejó la amenaza de nuevas incursiones británicas contra las posiciones españolas en Centroamérica.
thumb|Bandera usada en las fortificaciones españolas costeras, desde 1701 a 1785.