miniatura|derecha|150px|Mapa de la Isla de Kyūshū, con la ciudad de Nagasaki y al este la Península de Shimabara. Área principal de difusión del catolicismo en el Japón de los siglos y .https://www.lavanguardia.com/vida/20170104/413093732326/los-cristianos-ocultos-el-secreto-bastion-del-cristianismo-en-japon.html La historia de la Iglesia católica en el Japón se ha dividido en tres grandes períodos: el siglo cristiano del Japón (1549-1640), la Iglesia de las catacumbas o los kakure kirishitans (1640-1865), y el catolicismo japonés en la actualidad.

El catolicismo prosperó en la Isla de Kyūshū, en el sur del Japón, con el pueblo de Nagasaki como centro de la Iglesia.

Algunos eruditos sostienen, sin embargo, que el cristianismo llegó al Japón primeramente durante el gobierno del Emperador Shōmu en el a través de cristianos nestorianos, pero si esto es cierto, no han dejado ningún rastro.

Los inicios

150px|derecha|miniatura|Alessandro Valignano. En 1543 llegaron los primeros barcos portugueses y la actividad misionera de los primeros sacerdotes católicos en Japón se inició a comienzos de 1549, principalmente por jesuitas patrocinados por el Reino de Portugal. Muy poco tiempo después comenzaron a llegar sacerdotes pertenecientes a las órdenes mendicantes como la de los dominicos y los franciscanos, patrocinados por España.

El jesuita San Francisco Javier llega al Japón el 15 de agosto de 1549, junto a sus compañeros Cosme de Torres y Juan Fernández y el traductor Anjirō dando inicio a lo que se da en llamar el Siglo Cristiano del Japón (1549-1640).The Christian Century Desembarcan en Kagoshima, entonces capital del reino Sur del Japón. Permanecieron en esta ciudad durante un año y por tierras japonesas durante dos años y tres meses. En colaboración con su compañero Pablo de Santa Fe evangelizó por tierras niponas e hizo traducir la obra Declaración de los artículos de la Fe, que se aprendió de memoria y solía recitar en las esquinas. Para responder a las preguntas que los transeúntes realizaban se valía de un intérprete. Ante el fracaso de la misión, pensó en citarse con el rey de la zona con la esperanza de que si este se convertía al catolicismo, el pueblo también lo haría. En 1550 se dirige al norte con esta intención. Funda una pequeña colectividad cristiana en Hirado. Llega a Yamaguchi, luego a Sakai y, finalmente a Meaco, donde intenta ser recibido por el emperador, sin conseguirlo.

Se traslada a Yamaguchi de nuevo y obtiene del príncipe la garantía de respeto a los conversos al cristianismo. Ante esa perspectiva realiza, junto con sus dos compañeros, una intensa labor de predicación que da su fruto en la creación de una pequeña comunidad católica. Muchos de los convertidos son samuráis. La oposición del clero local, los bonzos, fue siempre fuerte. miniatura|izquierda|200px|La Misión Tenshō. En septiembre de 1551 le llama el príncipe de Bungo, quien le permite predicar en esas islas.

Posteriormente, en 1552; Francisco Javier abandona Japón y deja la tarea de evangelización a cargo de sus compañeros de Torres y Fernández. Los dos jesuitas se enfocaron en tratar de convertir a las clases altas y en 1563 de Torres bautiza al Barón Ōmura Sumitada, el primer daimyo cristiano, quien toma el nombre de Bartolomé y desde ese momento es conocido por los portugueses como Dom Bartolomeu.Missionaries, Martyrs and Merchants En 1578 el barón Ōtomo Sōrin es bautizado y toma el nombre de Francisco. En 1580 el barón Arima Harunobu se bautiza con el nombre de Protasio.

El jesuita Alessandro Valignano llega por primera vez al Japón en 1579. En ese año funda un seminario en Arima que contó con 22 seminaristas japoneses. Tres años después funda otro seminario en Azuchi, donde estudiaban 33 seminaristas japoneses. Valignano hizo hincapié en que la educación en los seminarios debía ser tanto en latín como en japonés y que los jesuitas debían adoptar las costumbres japonesas.

En 1582 Valignano organiza el viaje de cuatro jóvenes japoneses a Roma para ser formados como sacerdotes.Catholic Dictionary Este grupo fue conocido como la Misión Tenshō que visitó al papa Gregorio XIII.

En 1587 Hosokawa Tama, esposa de Hosokawa Tadaoki es bautizada y toma el nombre cristiano de Gracia.

Fue así que se pudo construir una sociedad católica en Japón donde se construyeron varias facciones cristianas, y el 19 de febrero de 1588, el Papa Sixto V erigió la diócesis de Funaï, con Nagasaki como centro diocesano. Gracias al esfuerzo por encontrar expresiones adecuadas en japonés para hacer comprensible el cristianismo, la comunidad católica creció hasta superar los 300,000.

Uno de los factores principales por los cuales los católicos comenzaron a ser rápidamente rechazados por algunos sectores de la sociedad japonesa fue su postura crítica y las constantes condenas hacia ciertas prácticas profundamente arraigadas en la cultura local. Entre ellos, el estilo corrupto de vida de monjes y monjas en monasterios budistas, las prácticas homosexuales y el aborto.

Estas denuncias, muchas veces expresadas con tono moralista y desde una perspectiva completamente ajena a la tradición japonesa, generaron tensiones y recelos. Sin embargo, a pesar del rechazo inicial en ciertos círculos, no todos los japoneses reaccionaron negativamente. Hubo quienes respondieron con cierto grado de apoyo a estas críticas, motivados no tanto por convicciones religiosas, sino por intereses sociales más prácticos o por el simple hecho de estar en contra de las instituciones budistas dominantes, que en muchos casos habían acumulado poder y riqueza, generando descontento entre sectores menos favorecidos de la población.

Las persecuciones

miniatura|250px|Estatuas de Jizō, decapitadas por los rebeldes cristianos. A pesar de que en el año de 1587, Hideyoshi había levantado un edicto decretando la expulsión de los jesuitas (orden traída desde el arribo de Francisco Javier), esta disposición, aunque severa en su formulación escrita, no fue realmente ejecutada con rigor. En la práctica, el edicto quedó en gran medida sin efecto, ya que la Compañía de Jesús continuaba ganando adeptos y consolidando su influencia tanto en las estructuras sociales como en los círculos de poder del Japón feudal.

En 1597 el Taikō Toyotomi Hideyoshi condenó a muerte a veintiséis cristianos que fueron ejecutados el 5 de febrero de ese año. Los cristianos fueron atados sobre cruces, fueron elevados en lo alto de una colina de Nagasaki y fueron lanceados. Los cristianos ejecutados fueron conocidos como los 26 mártires de Japón:

Entre ellos eran 6 frailes franciscanos —donde se encontraba el protomártir mexicano San Felipe de Jesús—, 17 frailes japoneses y 3 jesuitas, estos fueron enviados a Nagasaki para su ejecución, en el camino, fueron detenidas dos cristianas más. Esta ejecución masiva no solo tenía como propósito eliminar físicamente a figuras representativas del cristianismo, sino también enviar un mensaje claro al resto de la población: cualquier adhesión a la fe cristiana sería considerada traición al Estado y castigada con la muerte. Las víctimas fueron obligadas a recorrer largas distancias a pie desde Kioto hasta Nagasaki, expuestas públicamente y sometidas a humillación para disuadir a otros creyentes. El grupo incluía religiosos extranjeros, como el protomártir mexicano San Felipe de Jesús, así como sacerdotes y laicos japoneses, lo que demuestra que el cristianismo había echado raíces tanto entre los misioneros como entre la población local.

Luego de 1597 y hasta 1614, los casos de martirio registrados fueron 70 en total. En ese año el shōgun Tokugawa Ieyasu a instancias de William Adams, contrabandista protestante inglés al servicio de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, y que ayuda al shogun a construir los primeros barcos de tipo occidental en Japón, persuade al shogun sobre los jesuitas y este decide expulsar a los misioneros extranjeros y prohibir completamente el cristianismo en el país.

Se calcula que durante el inicio del al menos 5500 cristianos fueron asesinados.

En 1614, el gobernador español de Filipinas le ofreció al daimyō cristiano Takayama Ukon asistencia militar para derrocar al gobierno japonés, pero Ukon se negó.Takayama Ukon

En 1622 se produjo otro martirio de cristianos conocido como el Gran Martirio de Nagasaki.Mártires japoneses

La rebelión estalló en 1637 y uno de los líderes fue el adolescente cristiano Amakusa Shirō. Cerca de 37.000 rebeldes fueron asesinados durante los combates, la mayoría de ellos cristianos.

Kakure Kirishitan

es un término para referirse a un miembro japonés de la Iglesia católica que pasó a la clandestinidad luego de la Rebelión de Shimabara en la década de 1630.

La historia cuenta que dos campesinos, Hichiemon y Magoemon eran dos amigos que se criaron como cristianos. Un día Magoemon le propuso a Hichiemon a ir a pescar al Río Urakami. Ninguno de los dos sabía si el otro había abandonado la fe. Entonces Magoemon le propuso a Hichiemon crear una organización clandestina para preservar el cristianismo en Japón. Los dos amigos se dirigieron al pueblo para preguntar a cada uno de los aldeanos si aún eran cristianos y entonces formaron una organización con un mizukata que se dedicaba a bautizar a los niños, un chokata que se dedicaba a mantener el calendario litúrgico y una persona que era el jefe de la comunidad cristiana, un puesto que heredaba el hijo mayor de la familia; todos eran laicos ya que ya no existían sacerdotes en Japón.

Esta "Iglesia de las catacumbas" adoraba en cuartos secretos y en sus hogares. Al pasar el tiempo las figuras de los santos y de la Virgen María fueron transformados en figurines que se asemejaban a las tradicionales estatuas de Buda y de los bodhisattvas. Las plegarias fueron adaptadas a los cantos parecidos a los budistas, manteniendo muchas palabras sin traducir del Latín, Español y Portugués. La Biblia se pasaba oralmente, debido a que las versiones impresas eran confiscadas por las autoridades. Debido a la expulsión de los sacerdotes, la dirección de los cristianos quedó en manos de laicos que bautizaban a los nuevos cristianos.

La Virgen María era conocida como nandogami o la madre en la alacena ya que la imagen la colocaban en las alacenas del hogar.

miniatura|izquierda|150px|María-Kannon. 150px|miniatura|izquierda|Ejecución de cristianos en el volcán del Monte Unzen. Cada Año nuevo japonés los cristianos eran obligados a pisar imágenes de la Virgen María y otros santos para probar que no eran cristianos.La isla de Kyushu Estas imágenes eran conocidas como fumie y en ella se dibujaban imágenes de Cristo y María a las que debían pisar. En caso contrario se los ejecutaban. Muchos eran asesinados arrojándolos en el volcán del Monte Unzen. miniatura|150px|derecha|Fumie con la imagen de Cristo. En 1865 a la Iglesia católica le fue permitida abrir una iglesia en Nagasaki. Al poco tiempo, un grupo de japoneses curiosos se acercaron al templo dándose a conocer como cristianos. Los misioneros supieron que había cerca de 30.000 cristianos en la región. Los misioneros instaron a los kakure a que abandonaran las prácticas paganas, pero solo la mitad de los kakure decidieron abandonar las antiguas tradiciones y adoptar la ortodoxia católica. Los kakure que mantuvieron las prácticas sincréticas fueron conocidos como "hanare kirishitan" (離れキリシタン,) o "cristianos separados".Los "cristianos ocultos" del Japón

Muchos cristianos escaparon a islas aisladas para no apostatar de su fe, otros se refugiaron en el Valle de Urakami. Los cristianos se quedaron sin sacerdotes y los laicos se organizaron como pudieron. Designaron a un hombre para bautizar, a otro para mantener el conteo del calendario litúrgico y a un jefe de la iglesia o chokata.