miniaturadeimagen|Mozart en 1777.

La Serenata n.º 7 en re mayor, K. 250 (248b), también conocida como Serenata Haffner, es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en julio de 1776, cuando el compositor tenía 20 años.

Historia Contexto En Salzburgo durante la década de 1770 la serenata, la casación y el divertimento no eran considerados "música ligera" en sentido despectivo, sino que eran piezas de música funcional, ceremonial y de escala considerable. La producción sinfónica mozartiana sufrió su brecha cronológica más grande entre 1774 y 1778, que abarcó el intervalo entre la Sinfonía n.º 30 y la Sinfonía n.º 31 París. Durante ese período el maestro vienés se dedicó a escribir sus Serenatas n.º 4, n.º 5, n.º 6, n.º 7 y n.º 8. Las serenatas mozartianas de este período no son menos sustanciales que sus sinfonías. De hecho en aquella época la sinfonía se consideraba meramente una atracción secundaria como parte de algún evento o velada teatral. Por su parte, la serenata se solía crear para servir como obra destacada en una ocasión especial como graduaciones universitarias, festividades aristocráticas o celebraciones civiles con un concierto al aire libre o en un gran salón. En Salzburgo las serenatas habían llegado a ser un género muy convencional y desarrollado. Mozart a menudo las construía de tal manera que varios movimientos podían extraerse y difundirse como un concierto, mientras que otros podían ensamblarse como una sinfonía completa.

Composición La composición de esta obra se desarrolló en julio de 1776 en Salzburgo. En la partitura manuscrita original figura la inscripción: «20 de julio de 1776 / producida el 21 de julio». La pieza fue concebida "para la boda del signor Späth y la signorina Elisabetta Haffner". Sigmund Haffner el Joven encargó a Mozart una composición para emplearla el 22 de julio en el curso de las festividades previas a la boda de su hermana Maria Elisabeth Haffner con Franz Xaver Späth. Sigmund era un amigo de infancia de Wolfgang, filántropo, masón, comerciante, burgomaestre e hijo del alcalde de Salzburgo, Sigmund Haffner el Viejo. La serenata K. 250 es la primera de dos obras que el maestro vienés compuso para la familia Haffner. La segunda originalmente era una serenata de seis movimientos de los que solo sobrevivieron cuatro, que forman la Sinfonía n.º 35 "Haffner", K. 385 que fue escrita en 1782 por la concesión del título nobiliario "Edler von Innbachhausen" a Sigmund Haffner el Joven. Contando la Serenata Haffner perdida, Mozart escribió doce serenatas a lo largo de su vida. El maestro utilizó el título serenata indistintamente con divertimento, casación y concertone: obras de hasta ocho movimientos, generalmente para ocasiones especiales de carácter social más que formal e interpretadas en diversos lugares durante un período de varias horas. El término serenata significa "música vespertina" y es apropiado para la K. 250, que fue interpretada durante toda la noche víspera de la boda.

La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en una colección privada en Suiza.

Estreno y publicación El estreno se celebró el 21 de julio de 1776 durante la noche víspera del casamiento. La interpretación corrió a cargo de una orquesta ambulante bajo la dirección del propio compositor, que además tocó la parte del violín solista de los movimientos II, III y IV.

La primera edición pudo haber sido llevada a cabo hacia 1792 en Offenbach por el editor Johann Anton André, que publicó la obra como Opus 25 probablemente en particellas. Otra de las primeras publicaciones tuvo lugar en 1839 en la ciudad de Leipzig y fue preparada por Gustav Nottebohm para la editorial Breitkopf & Härtel. Según la NMA, la edición de 1880 es la "Erstdruck" o primera impresión de la serenata.

Instrumentación La partitura está escrita para un conjunto formado por: Viento madera: 2 flautas, 2 oboes, 2 fagotes. Viento metal: 2 trompas en re, 2 trompetas en re. Cuerda: una sección de cuerdas formada por violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos. Percusión: timbales.

El violín asume un papel protagonista en los movimientos II, III y IV. La instrumentación es para una orquesta festiva salzburguesa con colores brillantes en el registro agudo y la autoridad rítmica de los timbales. Las trompetas y los timbales tienen la función de hacer anuncios en los movimientos extremos mediante cadencias a modo de puntuación formal y no como mero cierre armónico. Los oboes y fagotes no solo hacen la función habitual de doblar sino que también sirven para afilar la articulación y aportar un matiz casi teatral a las texturas interiores. La serenata proyecta con estos recursos un carácter más nítidamente perfilado de lo que su función social podría sugerir.

Estructura y análisis La pieza consta de ocho movimientos: I. Allegro maestoso – Allegro molto, en re mayor II. Andante, en sol mayor III. Menuetto, en sol menor – Trio, en sol mayor IV. Rondeau. Allegro, en sol mayor V. Menuetto galante, en re mayor – Trio, en re menor VI. Andante, en la mayor VII. Menuetto, en re mayor – Trio I, en sol mayor – Trio II, en re mayor VIII. Adagio – Allegro assai, en re mayor

La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 50 y 55 minutos. La estructura en ocho movimientos es una arquitectura típica de la serenata salzburguesa. Hay un marco ceremonial, movimientos de danza con función social y dos movimientos lentos que elevan la apuesta expresiva. Esta serenata, al igual que muchas otras serenatas orquestales de Mozart, contiene otras obras incrustadas como una “isla” concertante en el interior. Los movimientos II, III y IV conforman una especie de concierto para violín en tres movimientos, en los que destaca la parte de violín solista que fue interpretada por el propio compositor. El cuarto movimiento Rondeau ha sido arreglado para violín solo y se programa como una pieza popular de virtuosismo. Mozart experimentó con combinaciones de tonalidades en sus serenatas. La K. 250 está nominalmente en re mayor, pero escribió en sol mayor el movimiento II, el trío del III y el IV. El minueto del movimiento III está en sol menor, la tonalidad más oscura del lenguaje mozartiano. El movimiento VI comienza en la mayor. Para Robbins Landon "aquellos que conocen las últimas obras de Mozart encontrarán en la K. 250 muchos pasajes que presagian la música del período vienés: el repentino velo dibujado sobre la música por un cambio armónico; la intensidad deslizante de las notas de paso cromáticas; la calidad emocional profundamente perturbadora que subyace a gran parte de la atmósfera aparentemente jovial; todas estas son marcas del estilo maduro y sumamente individualista de Mozart."

I. Allegro maestoso – Allegro molto El primer movimiento, Allegro maestoso – Allegro molto, está escrito en la tonalidad de re mayor, en compás de 4/4 que luego pasa a ritmo alla breve. Se abre con una introducción, marcada Allegro maestoso, que es pausada, amplia y rica en contrastes. En ella aparecen anticipaciones temáticas del siguiente Allegro y del Rondeau. Está pensado para acompañar la llegada y funciona casi como una obertura pública, proclamando tanto el prestigio de la familia como el del compositor. El carácter "maestoso" no solo indica el tempo. Las trompetas y los timbales también aportan una autoridad casi civil. Mozart dosifica las cadencias para que se perciban como pilares estructurales. Le sigue un Allegro molto en 2/2 que sigue el patrón habitual de la forma sonata. El tema principal de las cuerdas es ágil, brillante y difunde su energía por todo el movimiento sostenido por la colorida cadencia de trompas y trompetas. El esplendor sonoro aporta una impronta típicamente sinfónica, acentuada también por la teatralización del marcado contraste temático. El segundo tema es fuertemente contrastante con respecto al primero. No faltan momentos de canto más relajado dibujado por los violines, pero pronto volvemos a una figuración rítmica vivaz. A la hora de ser interpretado este movimiento plantea hasta qué punto una serenata debe sonar "sinfónica”. Los directores que lo abordan como "música para un evento" articulan las secciones con mayor nitidez, dejando respirar los gestos de fanfarria como retórica ceremonial; mientras que quienes lo abordan como un Allegro sinfónico temprano subrayan la continuidad de la línea larga y la elaboración temática. La partitura admitee ambas lecturas y ahí reside parte de su profundidad.

II. Andante El segundo movimiento, Andante, está en sol mayor y en compás de 3/4. El amplio movimiento lento destaca por el lirismo de extraordinaria delicadeza expresiva y el sentido de la proporción. Se percibe un estilo de canto expansivo y fácilmente comunicativo. El protagonista es el violín solista, apoyado en los acordes sincopados de las otras cuerdas y en ocasiones realizando pasajes virtuosos. Es una pieza más conversacional y sugiere una intimidad cortesana en medio de la celebración pública. Se articula como un tempo de concierto solista, en el que el tutti orquestal se alterna con episodios dirigidos por el violín solista; la música es dulce e íntima, nunca empañada por ondas de ningún tipo. El color de los vientos suaviza la superficie de las cuerdas. El maestro parece subrayar aquí el significado emocional de la boda que merece un arco musical verdaderamente sostenido.

III. Menuetto – Trio El tercer movimiento, Menuetto – Trio, está en sol menor que en el trío pasa a sol mayor y en compás de 3/4. El primer minueto marca un cambio radical de atmósfera. El minueto propiamente dicho va adornado con elegantes modulaciones. El modo menor, las tensiones rítmicas y armónicas introducen un elemento de contraste efectivo -casi un invitado no deseado que se cuela entre los invitados- en la atmósfera festiva de la obra de Mozart. El ambiente relajado del Trío destaca aún más en un contexto tan oscuro, en el que el violín solo permanece en compañía únicamente de flautas, fagotes y trompas. El trío central contrastante recupera la voz del violín solista. Los minuetos de una serenata son símbolos sociales con sus gestos de orden y jerarquía, además de formas de danza. La elegancia del compositor está en cumplir esa función y, aun así, variar textura y acentuación para que la música no caiga en un relleno festivo genérico.

IV. Rondeau. Allegro El cuarto movimiento, Rondeau. Allegro, está en sol mayor y en compás de 2/4. Se caracteriza también por una escritura concertante en que los pasajes del violín solista se alternan con el tutti orquestal. Mozart aplica aquí el esquema formal, de su predilección, del llamado «rondó-sonata»: un tema principal hace las veces de estribillo y se alterna con algunos episodios; pero el primero de ellos, en la tonalidad de la dominante, se retoma poco antes de la conclusión y se lleva de vuelta a la tónica. El tema recurrente del rondó es desenfadado y presenta una cualidad robusta, adecuada para el aire libre. Los episodios contrastantes proporcionan rápidos cambios de registro y color, como una secuencia de “vueltas” cómicas o teatrales dentro de un marco esencialmente luminoso y público. Es un perpetuum mobile fluido y chispeante y particularmente variado en sus armonías y ritmos. Este célebre rondó se interpreta a menudo por separado. Violinistas como Fritz Kreisler en su arreglo, lo consideraron propicio como pieza de lucimiento, pues su brillo tiene más que ver con el carácter y la ligereza que con la pura virtuosidad.

V. Menuetto galante – Trio