miniaturadeimagen|Mozart en 1782.

La Serenata n.º 12 para vientos en do menor, K. 388 (384a), también conocida como Nacht Musique, es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1782. En 1787 el maestro austríaco transcribió esta composición para su Quinteto de cuerda n.º 2, K. 406 (516b).

Historia

Contexto A principios de la década de 1780 Viena era una ciudad enamorada del sonido de los instrumentos de viento. La música para agrupaciones de viento jugó un papel relevante en Austria durante el Clasicismo. En abril de 1782 José II, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fundó su propia Harmonie que era una agrupación de viento popular en todo el imperio austríaco, particularmente en Bohemia, pero hasta entonces no especialmente cultivado en Viena. Las casas aristocráticas también tenían a su servicio estas bandas que se basaban en un núcleo de un par de fagotes para proporcionar el bajo y dos trompas. Las partes superiores se asignaban a uno o más pares de vientos agudos, más frecuentemente oboes y clarinetes. Este tipo de disposiciones constituía la base tanto de las bandas militares como de la Hausmusik o música doméstica de la baja nobleza, para la que estos conjuntos eran más baratos que una orquesta completa, y además eran adecuados para actuaciones en interiores y exteriores. El propio Mozart incluye un Harmonie en la escena de la cena de Don Giovanni, donde se ve al protagonista disfrutando de su cena mientras escucha algunas melodías operísticas populares de la época interpretadas por su propio conjunto de vientos.

En 1783 Mozart con 27 años llegó a Viena como músico independiente y valoró oportunidades más allá de la ópera y el teclado. Las serenatas para viento en la capital no eran una "música ligera" periférica, sino que se consideraban un género de prestigio que permitía a los creadores componer para intérpretes de élite y hacer circular su música con rapidez a través de arreglos y fragmentos. El joven maestro durante sus primeros años en Salzburgo ya había compuesto ocho divertimentos para vientos, en concreto los Divertimenti para diez vientos y los Divertimenti para seis vientos. Estas obras seguramente fueron diseñadas para sonar en exteriores y resultar agradables al oído, como poco más que música de fondo en una celebración social, y aun así muchos movimientos trascienden esas pretensiones tan modestas. Tras establecerse en Viena en 1781, Mozart compuso tres grandes serenatas para vientos (n.º 10, n.º 11 y n.º 12) que elevan el género a alturas sin precedentes. Aunque sólo la n.º 12 puede fecharse con cierto grado de certeza, parece que las tres fueron compuestas durante los dos primeros años del compositor en la capital austríaca. La primera y más obvia diferencia entre la n.º 10 y sus predecesoras salzburguesas es la enorme expansión de escala, tanto en términos de instrumentación como de longitud.

Composición La composición de esta obra se desarrolló probablemente en 1782, aunque en la bibliografía de referencia aparece en ocasiones como 1782–83. No se conservan documentos que revelen la razón por la cual el maestro austríaco escogió un género trivial por naturaleza para componer una obra de gran elaboración. No obstante, hay evidencias de que tras establecerse en Viena en 1781, Mozart se tomó este género en serio y las tres serenatas para vientos que compuso entre 1781 y 1782 son composiciones que trascienden con creces las modestas ambiciones habituales de este tipo de obras. El propio compositor le dijo a su padre Leopold en una carta que había tenido especial cuidado con la Serenata n.º 11, aunque esto puede deberse a que esperaba impresionar al emperador José II, quien en la primavera de 1782 había formado su propia Harmonie compuesta por ocho instrumentistas, en lugar de los seis habituales. Sabemos bastante sobre la génesis de la n.º 11 y su revisión de sexteto a octeto; sin embargo, prácticamente no se sabe nada sobre la motivación de Mozart para componer su Serenata n.º 12, aparte del hecho de que data prácticamente del mismo período que la n.º 11, julio de 1782 según la fecha de la partitura autógrafa. La n.º 12 estaba totalmente fuera de consonancia con las expectativas de la época para el género. Además Mozart nunca mencionó la obra en su correspondencia y aún no ha surgido ninguna prueba documental relacionada con ella. Al igual que la versión revisada de la Serenata n.º 11, está escrita para las fuerzas del octeto de la Harmonie de José II. Para Brian Robins quizás también fue diseñada con la esperanza de causar una impresión en el nuevo emperador, que llevaba sólo dos años en el trono. El propio compositor probablemente era consciente del carácter atípico de la pieza y por eso varios años más tarde la transformó en el Quinteto de cuerda en do menor, K. 406, un género más asociado a la escucha atenta de concierto que al entretenimiento ligero. La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en la Biblioteca Estatal de Berlín dentro de la colección de archivos Preußischer Kulturbesitz (Patrimonio cultural prusiano) bajo la denominación Mus.ms.autogr. Mozart, W. A. 388 y se puede consultar en línea. La última página escrita de la partitura original a partir del compás 230 del Finale está perdida y ha sido sustituida por una hoja escrita en 1798-99. Este añadido fue copiado casi con total seguridad no del autógrafo sino de una copia en particellas, que presenta el acorde final sin tercera.thumb|Primera página de la partitura autógrafa.|no|500x500px Instrumentación La partitura está escrita para un conjunto formado por 2 oboes, 2 clarinetes en si bemol, 2 trompas en mi bemol y 2 fagotes.

La instrumentación ofrece al maestro una vívida paleta con la sonoridad brillante del oboe, el matiz más oscuro del clarinete, la profundidad armónica junto con la resonancia del toque de caza de la trompa, así como un ágil bajo con pinceladas cómicas o serias del fagot. Esta paleta se intensifica con la tonalidad elegida de do menor, puesto que favorece las disonancias punzantes y los abruptos contrastes de registros que pueden sonar casi orquestales pese a contar con una plantilla limitada de cámara.

Estructura y análisis La pieza consta de cuatro movimientos: I. Allegro, en do menor II. Andante, en mi bemol mayor III. Menuetto in canone, en do menor – Trio, en do mayor IV. Allegro, en do menor

La interpretación de esta obra dura aproximadamente 25 minutos. Se estructura en cuatro movimientos con lo que se aparta del modelo convencional de serenata de muchos movimientos y danzas variadas para acercarse a la tradición de la sinfonía y el cuarteto de cuerdas. Se trata de una obra concisa, dramática y alejada de la tradición de serenatas mozartianas más festivas. Presenta recursos atípicos como el uso de una tonalidad menor en el movimiento inicial y procedimientos complejos como el contrapunto del minueto. Mozart compuso relativamente poca música en tonos menores y cuando lo hizo, casi siempre tenía un propósito específico y en géneros hoy considerados "serios" como el cuarteto de cuerdas, la sinfonía y el concierto. Por esta razón resulta insólito encontrarnos esta tonalidad en una música ligera de entretenimiento al aire libre como era la serenata.

I. Allegro El primer movimiento, Allegro, está escrito en la tonalidad de do menor, en compás alla breve y adopta la forma sonata. El movimiento de apertura tiene un carácter decididamente "público", sombrío y dramático, con un enfoque sinfónico trasladado al lenguaje de los vientos. Se basa en un conjunto de temas concisos y contrastantes, que crean una atmósfera trágica más marcada y más ampliamente articulada que en cualquier otra composición anterior de Mozart. Los temas están claramente perfilados y la escritura para el conjunto recurre a diálogos antifonales entre los vientos agudos y los graves para articular la forma. La tensión del movimiento y la persistencia en el tono menor pueden resultar casi operísticas en su sensación de conflicto. El tema principal se construye con un forte de todos los instrumentos al unísono. Pronto se pliega en intervalos curvos de séptima y se ve marcado por intensas y lastimeras incisiones. Un puente modulante lleva el discurso al segundo tema, que ofrece una idea redondeada en mi bemol mayor. En el desarrollo la elaboración confirma el intenso clima expresivo, a menudo realzado por los trazos sonoros desplegados sobre frecuentes modulaciones y progresiones espectaculares, antes de que la recapitulación devuelva los dos elementos al sombrío marco sonoro que ofrece la tónica.

II. Andante El segundo movimiento, Andante, está en mi bemol mayor y en compás de 3/8. El movimiento lento es relativamente breve. El paso al tono relativo mayor hace que la atmósfera emocional se aclare y se vuelva más cantabile e íntima. El primer tema, en mi bemol mayor, se caracteriza por un lirismo tenue y todo se mueve como en un ambiente amortiguado. El segundo tema pasa a la dominante, si bemol mayor, y consiste en un arco áureo que fluye gracias a la aparición solista de uno u otro instrumento, mientras el conjunto sostiene y acompaña en un suave colchón armónico. Los distintos instrumentos dialogan tranquilamente entre sí, con tonos de intenso lirismo. La escritura para vientos a menudo consigue que los instrumentistas sean percibidos como “cantantes”. Las frases se modelan con aliento vocal. El conjunto sonoro de clarinetes y fagotes sugiere una calidez de las voces alto y tenor por debajo de la luminosa melodía de los oboes. La pieza recuerda a una romanza. Una sección central funciona como una calmada fase de desarrollo evocando los rasgos del primer tema, que permanecen como un suave eco. Es solo un titubeo antes de la reanudación del material motívico, definida por ambos temas que con un soplo pastoral conducen a la conclusión.

III. Menuetto in canone – Trio El tercer movimiento, Menuetto in canone – Trio, está en do menor que en el trío pasa a do mayor y el compás es 3/4. Las serenatas solían contener dos minuetos, que contribuían a su carácter ligero y desenfadado, pero en esta ocasión Mozart incluyó solamente uno, dotando así a esta composición de la estructura más compacta y severa de una sinfonía. Se estructura en una forma ternaria de minueto con trío que sigue el esquema ABA.

El minueto recurre a los matices más oscuros del do menor, aunque tiende posteriormente hacia el más suave mi bemol mayor. La primera línea motívica plantea un canon entre la melodía del par de oboes y la respuesta del par de fagotes un compás más tarde, mientras que los clarinetes y las trompas aportan un acompañamiento rico en matices. No es un contrapunto erudito por sí mismo. Está construido sobre largas líneas contrapuntísticas que pasan de un instrumento a otro, siguiendo una técnica imitativa no demasiado rígida. Un segundo elemento del minueto mantiene motivos imitativos, pasando con especial naturalidad del mi bemol mayor al sol menor para volver finalmente al do menor inicial. Una auténtica muestra mozartiana de la capacidad alquímica de combinar la severidad de un estilo con el gusto por el color. Todos estos recursos intensifican el carácter del minueto logrando que suene a la vez severo e ingenioso, sujeto a las reglas pero vivaz por la manera en que las voces se persiguen y se superponen. El trío está en do mayor en alternancia con el sol mayor. Frente a la tensión del modo menor, este interludio en mayor junto con una textura más diluida producen el mismo efecto que un cambio repentino de iluminación y funcionan como un breve claro pastoral y sereno antes del regreso del minueto. El trío es un canon invertido escrito con una técnica prodigiosa y autoritaria, en que las voces son tratadas como solistas individuales en contrapunto imitativo con la respuesta a la melodía tocada al revés.

IV. Allegro