La batalla de Berlín fue la última gran batalla en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Comenzó el 16 de abril de 1945 tras el inicio de una gran ofensiva de la Unión Soviética sobre la ciudad capital del Tercer Reich, y finalizó el 2 de mayo de 1945, cuando los defensores alemanes rindieron la ciudad al Ejército Rojo.
El 12 de enero de 1945, el Ejército Rojo entró en territorio alemán durante la ofensiva del Vístula-Óder y avanzó hacia el oeste a una gran velocidad, de hasta cuarenta kilómetros al día, internándose en Prusia Oriental, la Baja y Alta Silesia y Pomerania Oriental, hasta detenerse temporalmente a sesenta kilómetros al este de Berlín, en una línea defensiva alemana junto al río Oder. Cuando se reanudó la ofensiva, dos frentes soviéticos —grupos de ejércitos— atacaron Berlín desde posiciones al este y sur, mientras que un tercero atacó las posiciones alemanas al norte de la ciudad.
Los primeros preparativos para defender las afueras de Berlín comenzaron el 20 de marzo, cuando el recién nombrado comandante del Grupo de Ejércitos Vístula, el general Gotthard Heinrici, anticipó correctamente que el grueso de las tropas soviéticas atravesaría el río Oder. Antes del inicio de la batalla de Berlín, los soviéticos consiguieron rodear la ciudad gracias a sus victorias en las batallas de las colinas de Seelow y Halbe. El 16 de abril de 1945, el Primer Frente Bielorruso dirigido por el mariscal de la Unión Soviética, Gueorgui Zhúkov comenzaría a bombardear el centro de Berlín, mientras que el Primer Frente Ucraniano dirigido por el mariscal Iván Kónev, empujó hacia el sur a los restos del Grupo de Ejércitos Centro. Los defensores alemanes estuvieron dirigidos principalmente por Helmuth Weidling, y consistieron en agotadas, mal equipadas y desorganizadas divisiones de la Wehrmacht y las Waffen-SS, a las que se sumaban un cierto número de voluntarios extranjeros de las SS y miembros mal entrenados de las Juventudes Hitlerianas y el Volkssturm. Durante los días de batalla, los soviéticos avanzaron rápidamente a través de las calles de Berlín hasta llegar al centro de la ciudad, donde los combates se libraron cuerpo a cuerpo y casa por casa.
El 30 de abril, Adolf Hitler, führer de Alemania, se suicidó, al igual que muchos de sus altos cargos y seguidores incondicionales. A pesar de que la Unión Soviética quería tomar Berlín el día 1 de mayo, para hacerla coincidir con el Día de los Trabajadores, finalmente los defensores rindieron la ciudad el 2 de mayo de 1945. Sin embargo, los combates callejeros continuaron en el noroeste, oeste y sudoeste de la ciudad hasta la rendición incondicional de la Alemania nazi, ocurrida una semana después, el 8 de mayo —9 de mayo en la Unión Soviética—. Numerosas unidades alemanas marcharon hacia el oeste para entregarse a los Aliados occidentales en lugar de ser capturados por los soviéticos.
Antecedentes Hasta el inicio de 1945 el Frente Oriental se había mantenido relativamente estable desde agosto de 1944 cuando, tras la Operación Bagration, Rumania y Bulgaria habían sido forzadas a rendirse y declarar la guerra a Alemania, y además los alemanes habían perdido Budapest y la mayor parte de Hungría. De esta manera la llanura polaca quedó abierta al Ejército Rojo, posibilitando un ataque sin muchos contratiempos por barreras naturales, que podían ser utilizados como fortines por los alemanes.
En la Conferencia de Yalta se establecieron las esferas de influencia de los futuros vencedores. Entre múltiples propuestas, los soviéticos invocaron consideraciones estratégicas, relativas a la situación en Polonia, y a la inminente batalla de Berlín para obtener una demarcación de las fuerzas angloestadounidenses lo más alejada posible de la capital.
El 12 de enero de 1945, el Ejército Rojo lanzó la Ofensiva del Vístula-Óder avanzaron finalmente sobre la capital polaca. La reducida guarnición alemana no tenía ninguna posibilidad y el 16 de enero cayó la ciudad. En un amplio frente, cuatro ejércitos soviéticos atacaron a través del río Narew.Duffy 1991, págs. 24, 25. El 23 de enero Prusia Oriental quedó prácticamente aislada del resto del Reich. El 24 de enero Chuikov recibió la orden de tomar Poznan (véase Batalla de Poznan) mientras que el 27 del mismo mes unidades del 60.º Ejército soviético alcanzaban el campo de concentración de Auschwitz. El rápido avance soviético ocasionó riadas de refugiados que se dirigían al centro del Reich, y el frente quedó estabilizado a finales de enero a unos 60 kilómetros al este de Berlín, a lo largo del río Óder.Hastings 2004, pág. 295.
Aunque la producción armamentística alemana se mantenía e incluso se había incrementado notablemente a finales de 1944, existían problemas de abastecimiento de materias primas, de combustible y munición, a lo que se sumó además, la pérdida de Silesia, lo que llevó al propio ministro de armamentos Albert Speer a reconocer que «la guerra estaba perdida». Pese a ello las tropas alemanas destacadas en el frente oriental luchaban con fiereza y determinación: «Estamos perdidos -reconocía en enero de 1945 un sargento alemán- pero lucharemos hasta que caiga el último de nuestros hombres», los soldados eran conscientes de lo sucedido en los territorios ocupados y sabían que los soviéticos estaban dispuestos a cobrarse venganza.
Preparación de la ofensiva soviética miniaturadeimagen|izquierda|Primera fase de la Batalla de Berlín. El 9 de abril de 1945 la ciudad prusiana de Königsberg se rindió al 2.º Frente Bielorruso al mando del mariscal de la unión Soviética Konstantín Rokosovski. Inmediatamente después Rokosovski y sus tropas avanzaron al frente del Óder. La orden de Stalin a sus generales había sido la de avanzar velozmente por un amplio frente, sin dejar espacios en la orilla derecha del río Rin que los aliados occidentales pudieran ocupar primero. Debido a dicha orden se realizó el despliegue de los Frentes de la siguiente manera: el 2.º Frente Bielorruso al mando de Rokosovski avanzó por el norte, cubriendo el territorio desde el mar hasta Seelow; el 1.º Frente Bielorruso al mando de Zhúkov avanzó por el área frente a Seelow ya que a él se le había concedido el privilegio de llegar a Berlín primero, mientras que el Primer Frente Ucraniano de Iván Kónev avanzaba al sur.
Las fuerzas soviéticas y polacas designadas para lanzar esta ofensiva sumaban dos millones y medio de hombres (2 062 100 de tropas de combate, incluidos 155 900 polacos), 6250 tanques, 7500 aviones, 41 600 piezas de artillería, 3255 lanzacohetes Katyusha, y casi cien mil vehículos de transporte, muchos de ellos suministrados por los Estados Unidos a través de la Ley de Préstamo y Arriendo. Adicionalmente para la batalla inicial en las cumbres de Seelow, los soviéticos desplegaron 143 reflectores antiaéreos con el objetivo de cegar a los defensores. A estas fuerzas se oponían un millón de soldados alemanes (766 750 tropas de combate), 1519 tanques, 9303 piezas de artillería y 3000 aviones, aunque la severa escasez de combustible límitaba sustancialmente el apoyo aéreo de la Luftwaffe.
El 20 de marzo Hitler había designado al Generaloberst Gotthard Heinrici como reemplazo de un inoperante Himmler en el mando del Grupo de Ejércitos Vístula. Heinrici, un hábil especialista en guerra defensiva, que había tenido una muy destacada participación en la ofensiva de los Cárpatos orientales, sería el responsable de enfrentarse a los soviéticos en el área de Seelow. Debilitando el frente del Óder en otros puntos, trasladó soldados a Seelow y ordenó inundar la planicie que se extendía entre la población y el río Óder. Dándose cuenta de lo inútil que sería intentar defender esta planicie, y avisado de antemano por algunos informes de inteligencia desplazó a las unidades con mayor poder combativo a las escarpaduras, donde la defensa sería mucho más sencilla. La localidad de Seelow era defendida por jóvenes soldados de la 9.ª División de Paracaidistas, cedidos por Hermann Goering a Heinrici; estos inexpertos soldados solo contaban con dos semanas de entrenamiento en infantería y eran dirigidos por pilotos, sin conocimientos de las tácticas de combate terrestre.
Desarrollo de las operaciones
Ofensiva en las cumbres del Seelow 200px|miniaturadeimagen|derecha|Condecoración de un niño-soldado con la Cruz de Hierro. El empleo de niños soldados fue muy frecuente en la Wehrmacht en 1945. A las dos de la mañana del 16 de abril 22 000 cañones soviéticos de largo alcance abrieron fuego a lo largo de todo el frente, concentrándose la mayor intensidad frente a la localidad de Seelow, barriendo cada palmo de terreno en la planicie entre la localidad y el Óder. Para aquel momento Heinrici había retirado el grueso de sus tropas y las bajas fueron pocas. A la luz del alba los tanques soviéticos acompañados de infantería empezaron a cruzar la pantanosa planicie y a acercarse a la colina, pero los cañones antiaéreos colocados en la cima de la misma empezaron a diezmar a los tanques atacantes y los alemanes empezaron a despedazar a la infantería que se batió en lenta retirada debido al lodo. Por si fuera poco, la espesa niebla, el humo y el polvo del bombardeo que cubrían el terreno atenuaban la luz de los reflectores soviéticos, que lejos de cegar a los alemanes, servía para delatar las formaciones del Primer Frente Bielorruso.
Mientras tanto en el sur, el Primer Frente Ucraniano de Kónev iba avanzando de acuerdo al plan, empujando al 4.º Ejército Panzer del Grupo de Ejército Centro al mando del mariscal Ferdinand Schörner. Esta acción estaba afectando peligrosamente tanto a Heinrici como al propio Schörner, ya que sus Grupos de Ejército se arriesgaban a quedar rodeados.
Stalin, molesto por los contratiempos en Seelow, dio permiso a Kónev para capturar Berlín, presionando de esta forma a Zhúkov, quien comenzó a emplear sus reservas, logrando avanzar algunos kilómetros. Sin embargo, Zhúkov siguió presionando, a costa de enormes pérdidas, pero ocasionando también severas bajas entre los defensores alemanes. En la noche del 18 de abril los soviéticos finalmente alcanzaron al último cinturón defensivo que Heinrici había levantado, decidiendo el resultado de la batalla. El muro contra el que, según Goebbels, se estrellarían las hordas orientales comenzó a desmoronarse con gran rapidez.
Para el anochecer del 19 de abril, el 9.º Ejército empezó a disgregarse y el LVI Cuerpo Panzer, al mando del general Weidling comenzó a retroceder hacia Berlín, por su parte los restos de la 9.ª división de paracaidistas volvieron a huir aterrorizados.
El sitio de la capital El 21 de abril, una batería de artillería de la 266.º División de Fusileros del 5.° Ejército de Choque de Nikolái Berzarin se convirtió en una de las primeras en bombardear Berlín. «Ante nosotros se extendía una enorme ciudad -escribió el sargento Nikolái Vasiliev-. Una sensación de alegría y exultación nos invadió. Aquella era la última posición enemiga, y la hora de la venganza había llegado al fin. Ni siquiera nos dimos cuenta de un coche que se detenía a nuestro lado. De él bajó nuestro comandante, el general Berzarín. dio una orden a nuestro oficial en jefeː "Blancoː los nazis en Berlín. ¡Abran fuegoǃ" La batería comenzó a disparar proyectiles sobre los que habíamos escritoː "Por Stalingrado", "Por Ucrania", "Por los huérfanos y las viudas" y "Por las lágrimas derramadas por nuestras madres"»Después de la toma de Berlín, Berzarín comentó que los aliados occidentales habían descargado sobre la ciudad en dos años de continuos bombarderos sesenta y cinco mil toneladas de explosivos, el Ejército Rojo en cambio cuarenta mil toneladas en solo dos semanas.
El 1.º Frente Bielorruso de Zhúkov, dotado de casi 300 000 hombres, empezó a rodear la capital alemana por el noreste y el este. En el sur el Primer Frente Ucraniano de Iván Kónev con casi 200 000 soldados quebraba el flanco norte del Grupo de Ejércitos Centro de Schörner.