Los activos intangibles son activos que no poseen forma física y que, no obstante, entregan valor, tales como tecnología, software, diseños, patentes, marcas, secretos industriales, competencias de los trabajadores y del equipo directivo, etcétera.

Definición La Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (en inglés, International Accounting Standards Board) a través de la norma 38 (IAS 38 o, en español, NIC 38), define al activo intangible como "un activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física".Norma Internacional de Contabilidad 38: Activos intangibles, párrafo 8.Esta definición está relacionada con aquella de activo dado por la misma norma, el cual se define como un "recurso controlado por la entidad como resultado de sucesos pasados; y del que la entidad espera obtener, en el futuro, beneficios económicos".

Así, el activo intangible posee el atributo de identificabilidad. A su vez, un activo es identificable si 1) es separable, esto es, susceptible de ser separado o escindido de la entidad y comercializable; y, 2) si surge de derechos contractuales o de otros derechos de tipo legal.Norma Internacional de Contabilidad 38: Activos intangibles, párrafos 11 y 12.

Desarrollo del concepto El concepto de «activos intangibles» se remonta a economistas como Thorstein Veblen, quien los describió como formas no físicas de riqueza cuyo valor proviene de las ganancias futuras esperadas asociadas con su propiedad: «elementos inmateriales de riqueza, hechos inmateriales poseídos, valorados y capitalizados a partir de una estimación de las ganancias que se obtendrán de su posesión».

En la década de 1960, el concepto de «capital intangible» comenzó a aparecer en el pensamiento económico como una forma de describir el valor productivo del conocimiento, como se refleja en la obra de 1962 de Fritz Machlup, The Production and Distribution of Knowledge in the United States. La publicación en 1963 del Manual Frascati por parte de la OCDE contribuyó al desarrollo de dicho concepto al proporcionar un marco común para medir y estudiar la investigación y desarrollo (I+D), tratándola como una actividad económica distinta de las actividades científicas relacionadas (RSA, por sus siglas en inglés). El término adquirió posteriormente un uso más amplio en la literatura económica gracias a las aportaciones de académicos como Zvi Griliches en la década de 1980, quien lo utilizó para describir el acervo total de conocimiento de una empresa, medido principalmente a través de la I+D y las patentes.

En la práctica, los activos intangibles fueron en gran medida ignorados y a menudo vistos con desconfianza por la contabilidad tradicional, que seguía enfocada en el capital tangible. Para 1975, los activos intangibles representaban apenas alrededor del 17 % de los activos registrados en los balances de las empresas del S&P 500.

Con la llegada de la era de las tecnologías de la información, los economistas comenzaron a advertir que cambios aportados por la infraestructura digital no se reflejaban plenamente en las mediciones tradicionales del crecimiento económico y la productividad. En 1987, Robert Solow observó célebremente: «podemos ver la revolución informática en todas partes excepto en los datos de productividad». Esta aparente contradicción también se reflejaba en la creciente brecha entre el valor de mercado de las empresas tecnológicas y su valor medido mediante la contabilidad tradicional. Esta paradoja dio lugar a un debate más amplio sobre cómo debía medirse el crecimiento económico para incluir los activos intangibles.

Como resultado de la discusión, académicos como Carol Corrado propusieron tres grandes categorías para clasificar los activos intangibles: 1) información digitalizadaː como programas informáticos y bases de datos, etc.; 2) propiedad innovadoraː como I+D, patentes y derechos de autor, etc.; y 3) competencias económicasː como el valor de marca, la capacitación laboral, entre otras.

A finales de la década de 1990, Leonard Nakamura demostró que la inversión bruta anual en activos intangibles por parte de las empresas estadounidenses había alcanzado, o incluso superado, el billón de dólares estadounidenses, situándose a la par de la inversión en activos físicos.A comienzos de la década de 2000, Baruch Lev criticó el tratamiento restrictivo de los activos intangibles en las normas contables y sostuvo que debían tratarse como activos capaces de generar beneficios futuros.

En 2005, Carol Corrado, Charles Hulten y Daniel Sichel sostuvieron que el gasto en intangibles debía considerarse inversión, ya que está destinado a aumentar la producción futura. A partir de las categorías propuestas anteriormente por Corrado, desarrollaron un marco para medir diferentes tipos de inversión intangible y su contribución al crecimiento del PIB, con el cual elaboraron el primer conjunto de estimaciones para los Estados Unidos.

Siguiendo el marco de Corrado, Hulten y Sichel, el Reino Unido y Japón establecieron comisiones para elaborar estimaciones similares para sus propias economías. Los resultados de ambos países se publicaron entre 2009 y 2010 y, junto con las estimaciones de Estados Unidos, fueron incluidos en un número especial de la revista Review of Income and Wealth dedicado a los activos intangibles.

De forma paralela, las normas internacionales de contabilidad comenzaron a incorporar los activos intangibles en sus marcos. Desde la década de 1990, el Sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas (System of National Accounts o SNA), el Sistema Europeo de Cuentas y las Cuentas nacionales del Reino Unido comenzaron a considerar el software como inversión. Sin embargo, no fue hasta 2008 cuando el Sistema de Cuentas Nacionales revisó su marco para recomendar que la I+D fuera tratada como inversión.

Organizaciones como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) han constatado que, entre 2008 y 2015, la inversión en activos intangibles triplicó al de la inversión tangible en las 29 economías incluidas en la base de datos Global INTAN-Invest. En 2026, entre las economías analizadas, Estados Unidos, Japón y Alemania registraron los niveles más altos de inversión en activos intangibles.

Activos tangibles e intangibles Un activo es un recurso que esta controlado por una entidad, identificado en términos monetarios, de estos esperamos beneficios económicos futuros, causado por operaciones pasadas. Son bienes y derechos de una entidad.

Un activo tangible está relacionado con su presencia física o material; la contabilidad tradicional controlaba transacciones en plano de igualdad en informes financieros. De esta forma, la dimensión financiera fue la más desarrollada a través de los balances que daban cuenta de la movilidad del capital en relación con costos y beneficios.

En el lenguaje contable el término intangible se emplea con un sentido restringido para aquellos activos que producen beneficios parecidos a los que producen los bienes de uso o de renta y que no pueden materializarse físicamente. La contabilidad tuvo que desarrollar un concepto nuevo para incorporar a los balances económicos del patrimonio de una organización a activos intangibles como el valor de marca, el conocimiento que desarrolla una organización, una estructura de empleados expertos y motivados, clientes leales y satisfechos o el crecimiento empresarial debido al resultado de investigaciones o patentes, entre otros.http://www.gerencie.com/activos-intangibles.htmhttp://www.gestiopolis.com/recursos3/docs/ger/capintbib.htmhttps://www.investopedia.com/terms/i/intangibleasset.asp Por todo ello, hoy en día se considera que los activos intangibles poseen una importancia creciente en el conjunto del patrimonio empresarial, lo que motiva el desarrollo de metodologías específicas para calcular su valor.

Características De acuerdo a la Norma Internacional de Contabilidad "NIC 38: Activos Intangibles", partiendo de su naturaleza no corpórea, los requisitos principales que se deben cumplir para que un elemento sea considerado activo intangible son:

El primero es generar utilidades (beneficios económicos) en el futuro, incluyéndose: los ingresos ordinarios procedentes de la venta de productos o servicios, los ahorros de costo y otros rendimientos diferentes que se deriven del uso del activo por parte de la entidad (NIC 38, párrafo 9). El segundo es la identificabilidad, quiere decir que “sea separable, esto es, susceptible de ser separado o escindido de la entidad y vendido, cedido, dado en operación, arrendado o intercambiado” (NIC 38, párrafo 12). El tercero es el control, entendiéndose por tal, cuando una entidad tiene el poder de obtener los beneficios económicos futuros que procedan de dicho activo y además puede restringir, a través de mecanismos legales, el acceso de terceras personas a tales beneficios (NIC 38, párrafo 13).

Clases de activos intangibles De acuerdo con las normas de información financiera, existen dos clases de partidas referentes a los activos intangibles:

Aquellos que representen la utilización de servicios o el consumo de bienes, pero de los cuales se espera que produzcan ingresos en el futuro y su aplicación en resultados será un gasto diferido hasta el ejercicio en que se obtengan dichos ingresos. Aquellos cuya naturaleza es la de un bien incorpóreo, que implican un derecho o privilegio y, en algunos casos, tienen la particularidad de reducir costos de producción, mejorar la calidad de un producto o promover su aceptación en el mercado.

Ejemplos de activo intangible Como algunos ejemplos de activos intangibles podemos encontrar:

Patentes, marcas registradas, licencias y permisos, franquicias, derechos de autor.

Revelación de activos intangibles Deberá hacerse en las notas de los estados financieros por cada uno de los activos intangibles presentados, señalando entre los activos generados por la propia entidad y los adquiridos en forma independiente. (NIF C-8, párrafo 121).

Transmisión de un activo intangible La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) indica sobre la complejidad en la valoración de un activo intangible y más aún cuando se trata de una transferencia, ya que muchos intangibles no están registrados ni contabilizados como lo son: el know-how, lista de proveedores y clientes, símbolos, canales de distribución, entre otros. Los métodos para estimar su valor en un momento determinado se basan en proyecciones estimativas de flujos de caja que con posteridad pueden no concretarse o desviarse de la proyección de forma significativa.

La OCDE advierte los siguientes parámetros en la valoración, al momento de una transmisión: La naturaleza del intangible La posición del transmitente y adquirente Los riesgos transferidos La duración de la cesión Las limitaciones y condiciones para la explotación del intangible Su protección legal La transmisión deberá fundamentarse, en que exista sustancia económica y plena competencia.

Modelos de valoración financiera En México, la normatividad contable en materia de Activos Intangibles la constituye la Norma de Información Financiera para Activos Intangibles, abreviada como NIF C-8, emitida por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF), dicha norma establece que los Activos Intangibles pueden ser adquiridos de tres formas:

Adquisición individual A través de una adquisición de negocios Generados internamente

En el caso de que los Activos Intangibles se adquieran a través de una adquisición de negocios, tenemos, para efectos de su valuación que le son aplicables Modelos de Valuación Financiera.

Con relación a estos modelos, tenemos tres aproximaciones:

Basado en el ingreso Basado en el coste Basado en el mercado

Amortización de los activos intangibles