Las elecciones generales de Perú de 2006 se realizaron el domingo 9 de abril y el domingo 4 de junio para elegir al presidente de la República del Perú, dos vicepresidentes de la misma, 120 congresistas y 5 parlamentarios andinos para el período gubernamental 2006-2011. La segunda vuelta electoral se realizó el domingo 4 de junio de 2006, entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta para elegir al nuevo presidente y vicepresidentes de la República del Perú.

Como ningún candidato obtuvo el 50% más 1 voto requeridos, se realizó una segunda ronda electoral el 4 de junio entre los dos candidatos que tuvieron las más altas votaciones: Ollanta Humala de Unión por el Perú y Alan García del Partido Aprista Peruano. García ganó la elección según los resultados al 100% de actas computadas y con ésta elección logró ser elegido presidente del Perú por segunda vez.

Antecedentes El 1 de enero del 2005, a 1 año de las elecciones, se produjo un levantamiento militar en la ciudad de Andahuaylas denominada Andahuaylazo, liderado por el exmilitar y figura central del movimiento etnocacerista Antauro Humala, quien asalto una comisaría junto a un grupo de 160 reservistas etnocaceristas con el objetivo de exigir la renuncia del presidente Alejandro Toledo, acusándolo de cometer delitos de corrupción y de traicionar los intereses nacionales, exigiendo la restitución de la Constitución de 1979. Este hecho simbolizó este descontento, generando un evento que rápidamente escaló a nivel nacional.

El 2 de enero, inicio un enfrentamiento entre las fuerzas de las unidades especiales de la Policía Nacional (SUAT, DIROES y el Escuadrón Verde) y los Reservistas etnocaceristas, causando la muerte de 4 policías; este suceso llevó a Toledo a declarar en estado de emergencia al departamento de Apurímac. Para contener la situación, se desplegaron a efectivos de las fuerzas de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (DIROES) y al ejército nacional, al mando del mnistro del Interior y general de la Policía Nacional del Perú Félix Murazzo y del general de división EP José Williams Zapata.

Mientras las fuerzas gubernamentales intentaban retomar el control, cientos de pobladores locales mostraron apoyo a los insurgentes en la plaza de armas de Andahuaylas. No obstante, los incidentes armados continuaron, cobrando la vida de dos reservistas.

El 3 de enero, se registraron manifestaciones de apoyo al movimiento en varias ciudades del país. En la ciudad de Arequipa, unas 200 personas se reunieron en la plaza principal en respaldo al levantamiento, aunque la policía dispersó la concentración y detuvo a 11 personas. Movilizaciones similares ocurrieron en Tacna, donde alrededor de 300 ciudadanos organizaron una marcha de respaldo. También hubo pequeñas concentraciones en Ilave (Puno) y Huancayo (Junín). Sin embargo, las reacciones no fueron unánimes. Los gobernadores regionales de Junín, Pasco y Tumbes condenaron enérgicamente las acciones lideradas por Antauro.

El levantamiento llegó a su fin el 4 de enero, con la captura de Antauro Humala y la rendición de la mayoría de los insurgentes, unos 150 reservistas. Sin embargo, en un giro inesperado, Antauro acusó a su hermano Ollanta Humala de ser el verdadero autor intelectual del Andahuaylazo, alegando que él solo seguía órdenes.Ollanta, quien por entonces era una figura política en ascenso, negó rotundamente cualquier vínculo con los hechos, aunque sus declaraciones iniciales fueron ambiguas, lo que dejó espacio para especulaciones.

El Andahuaylazo no solo evidenció las tensiones políticas y sociales de la época, sino que también dejó un legado polémico en la trayectoria política de los hermanos Humala. Mientras Antauro enfrentó la justicia, su figura se consolidó como un símbolo para ciertos sectores nacionalistas y radicales, mientras que Ollanta se distanció estratégicamente del movimiento para avanzar en su carrera política.

En retrospectiva, el Andahuaylazo es un recordatorio de los desafíos que enfrenta el Perú en términos de gobernabilidad, cohesión social y manejo de conflictos internos.

Convocatoria El 8 de diciembre de 2005, el Presidente Constitucional de la República del Perú Alejandro Toledo (elegido democráticamente en las elecciones generales del 2001) a poco más de 7 meses de la culminación su mandato, convocó oficialmente a elecciones generales para el 9 de abril de 2006. Esta convocatoria marcó el inicio del proceso democrático para elegir al nuevo Presidente de la República, así como a los Vicepresidentes, Congresistas de la República, y los representantes peruanos ante el Parlamento Andino (en cual, se elegirán por primera vez a los cinco escaños asignados al Perú en este organismo) para el período 2006-2011.

Durante sus años en el poder, Toledo enfrentó grandes desafíos en el ámbito político, económico y social, dejando un legado mixto que sería tema de análisis tanto dentro como fuera del Perú. Con esta convocatoria, Toledo buscaba garantizar una transición pacífica y democrática, resaltando el respeto a las instituciones y la estabilidad del país tras años de inestabilidad política que marcaron la década de los 90.

El 9 de enero de 2006, en una ceremonia oficial realizada en el Palacio de Gobierno, Alejandro Toledo reafirmó su compromiso con la transparencia y la legitimidad del proceso electoral. Durante su intervención, hizo un llamado a las autoridades electorales y a los organismos internacionales para que supervisaran los comicios, asegurando que fueran limpios, libres y transparentes. Este gesto fue bien recibido por la comunidad internacional y reflejó la intención de Toledo de consolidar la democracia en el país.

Debido a la enmienda constitucional promulgada en el año 2001, Toledo no estaba habilitado para postular a la reelección. Ya que el Congreso implemento una reforma constitucional que prohíbe la reelección inmediata, esta normativa fue implementada tras la caída del régimen de Alberto Fujimori, buscaba prevenir la concentración del poder en una sola figura política y fomentar la alternancia democrática.

Por lo tanto, Toledo enfrentó el reto de concluir su mandato con una aprobación ciudadana que fluctuó considerablemente durante sus años de gestión. Aunque inició su gobierno con niveles de aprobación cercanos al 70%, su popularidad sufrió una fuerte caída en medio de críticas por presuntos casos de corrupción, promesas incumplidas y desafíos económicos, llegando a mínimos históricos de alrededor del 6% en ciertos momentos. No obstante, hacia el final de su mandato logró una ligera recuperación, situándose en un promedio del 31% de aprobación.

Historia Implementación del Umbral o Valla electoral En estas elecciones se introduce por primera vez el umbral de representación o la valla electoral que había sido aprobado a fines del 2005. Este era un mecanismo electoral por el cual se pretende reducir y evitar el fraccionalismo, en un contexto en el que las elecciones presidenciales y parlamentarias coinciden en una misma fecha generando que el elector realice un voto sin conocer cual de los candidatos alcanzará la presidencia.

Esto produce que un gran número de partidos ocupen escaños en el parlamento y que, como consecuencia, se den muchas dificultades al momento de tomar decisiones y llegar a acuerdos. Esta medida consiste en establecer un mínimo de votos válidos a nivel nacional para que el partido político logre la distribución de escaños a razón del porcentaje de votos obtenidos, asimismo, si el partido no alcanza este mínimo de votos pierde su inscripción en el registro de organizaciones políticas. En las elecciones que se dieron en el 2006, a través de la ley N 28643, se estableció una valla electoral bajo los siguientes términos:[...] para acceder al procedimiento de distribución de escaños del congreso de la República se requiere haber alcanzado al menos 6 representantes al congreso en más de una circunscripción electoral, es decir 5% del número legal de sus miembros o haber alcanzado al menos el 5% de los votos válidos a nivel nacional; sin embargo, en la única disposición transitoria de la acotada ley, para las elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2006, se estableció que el número de parlamentarios sería de 5 y el porcentaje de los votos válidos a nivel nacional sería de 4% ( JNE 2006)

Esta medida marcó un cambio importante en el sistema político, por un lado, permitió que el número de partidos con representación en el Congreso se redujera, logrando una mayor concentración de escaños en las principales fuerzas políticas. Por otro lado, obligó a los partidos más pequeños a buscar alianzas estratégicas para asegurar su supervivencia y relevancia electoral.

Sin embargo, esta medida también generó críticas; algunos analistas y líderes políticos argumentaron que el umbral de representación podía excluir a sectores minoritarios de la población, cuya voz se expresaba a través de partidos pequeños, limitando así la pluralidad en el Parlamento. A pesar de ello, la mayoría coincidió en que era un paso necesario para fortalecer la gobernabilidad y evitar la parálisis legislativa.

Los partidos que no alcanzaron el umbral del 4% de los votos válidos enfrentaron consecuencias severas, ya que perdieron automáticamente su inscripción en el registro oficial de organizaciones políticas. Esto significaba que dichas agrupaciones no podían participar en futuras elecciones, a menos que se reinscribieran cumpliendo con los requisitos establecidos por las leyes electorales. Esto incentivó a las organizaciones políticas a trabajar en estrategias más sólidas de representación y a acercarse a los votantes con propuestas más claras y estructuradas.

Esta medida sentó un precedente en el sistema electoral, estableciendo un mecanismo que, en líneas generales, buscaba equilibrar la pluralidad política con la necesidad de una gobernabilidad efectiva. Si bien no resolvió por completo los problemas de fragmentación política, sí contribuyó a un Parlamento más manejable y a una dinámica legislativa menos caótica, marcando un impacto duradero en la forma en que se organiza y se estructura la representación política en el país.

+Resumen Indicadores del sistema de partidos políticos (1978-2011)1978198019851990199219952000200120062011Nº de candidatos - Elecciones presidenciales12159914982011Nº de candidatos - Elecciones parlamentarias12181418182010132412Nº de partidos en el Congreso1097131013101177

Como resultado de este mecanismo electoral, en el 2006, de los 24 partidos que buscaban representación en el Congreso solo 7 lograron pasar la valla electoral.

Este era el segundo gobierno elegido democráticamente desde el gobierno fujimorista que es considerado autoritario debido al autogolpe que se dio el 5 de abril de 1992 y el desequilibrio que este suceso trajo para los poderes estatales. Uno de los rezagos de esta etapa de la historia peruana es la crisis de partidos, que para las elecciones de 2006, se tradujo en un histórico número de partidos compitiendo por la presidencia, hecho que se refleja en la tabla anterior que muestra que desde 1978 nunca se había alcanzado un número tan alto de candidatos a las elecciones presidenciales. De esta manera, el contexto político que se vivió en el 2006 no solo conjugó en junio y julio las elecciones presidenciales, parlamentarias y del Parlamento Andino, y, para noviembre, las regionales y municipales con quince mil puestos en disputa, sino a un gran número de partidos políticos que competían para las elecciones presidenciales, 20 listas, y 24 parlamentarias

Sistema electoral El presidente y vicepresidentes de la República son elegidos por sufragio directo y en distrito electoral único. En el caso de que ningún candidato presidencial alcance más del 50% de los votos válidamente emitidos, se realizará una segunda ronda electoral.