Manuel de Pinazo (ca. 1718-1792) fue un importante hacendado y comandante de milicias español con importante actuación en la defensa de la frontera del Virreinato del Río de la Plata con las tribus indígenas a fines del .

Biografía Manuel de Pinazo nació en la ciudad de Buenos Aires, hijo de Andrés de Pinazo y de María Antonia Funes, alrededor del año 1718.Otras fuentes mencionan que nació en la región de Burgos, actual provincia de Santander, España, hacia el año 1714, y que en su juventud emigró a Buenos Aires. Asimismo, afirman que era hijo de Cristóbal de Pinazo y María Cruz Perteche. No obstante como la mayoría de las fuentes lo nombran Manuel de Pinazo y Funes, y menciona en su presentación de 1788 tener 70 años (lo que sitúa su año de nacimiento en 1718), es que escojo la versión más difundida antes que esta última.

Contrajo matrimonio con Polonia Amarillo con quien tuvo tres hijos: José Gregorio en 1739, María Martina en 1743 y Casimiro en 1744. Habitaba el pago de Luján, uno de los afectados por el gran malón de 1740. A comienzos de 1741 Pinazo ingresó como cabo de escuadra de una de las compañías "del número" de las milicias de caballería de la ciudad al mando del maestre de campo Juan de San Martín y Gutiérrez, quien el 9 de agosto de ese mismo año lo promovió a sargento de la compañía, al mando del capitán Fernando de la Cruz y Herrera.

En el censo de 1744 la de Pinazo era una de las cinco familias (veinte personas) vecinas de la capilla de Nuestra Señora del Pilar en el pago de Luján, donde tenía una pulpería en el descampado. El 5 de julio de 1756 adquirió las "Suertes de Sobras", en total 14850 varas cuadradas.Esas tierras conformarían luego buena parte de los Partidos de Escobar, Pilar, José C. Paz y Malvinas Argentinas. Dichas suertes, otorgadas por el fundador de Buenos Aires Juan de Garay a su compañero de expedición Alonso de Escobar el 7 de febrero de 1582, nacían en un arroyo y terminaban en los fondos de las suertes de estancia que nacían en el Río de las Conchas, hoy río Reconquista. El arroyo que les daba origen recibió el nombre de su propietario, Arroyo Pinazo.Las suertes de Escobar en 1601 pasaron a Francisco Muñoz a raíz de un nuevo reparto. A su fallecimiento, la enorme fracción fue heredada por Miguel de Riglos y en 1720 adquirida en remate por Fermín de Pesoa y por el coronel Nicolás de la Quintana, en fracciones separadas. El 10 de noviembre de 1746 Quintana vendió parte de sus tierras a Antonio de la Cruz y el 5 de julio de 1756 Pinazo adquirió el resto de la estancia de Pesoa.

Alonso de la Vega el 16 de agosto de 1760 le libró título de capitán de milicias de la compañía de vecinos del Partido de la Cañada de Escobar.

En 1762, al frente de sus milicianos de caballería participó del sitio y captura de Colonia del Sacramento, primera acción de la expedición al mando de Pedro de Cevallos: "Diego de Salas, coronel de los ejércitos de S.M. y teniente de Rey de esa Plaza certifico que hallándome de comandante del Campo del bloqueo de la Colonia del Sacramento el año de mil setecientos sesenta y dos pasó a servir en aquel sitio con el Cuerpo de Milicias a su mando el Sargento mayor que era de ellas Don Manuel Pinazo (...) y que se mantubo ocupado en varios puestos y comisiones hasta la rendición de la plaza (...) y que haviendome retirado a esa Capital para tomar el gobierno interino de ella, lo nombré por dos ocasiones para conducir a su cargo a la ciudad de Córdoba las tropas Portuguesas y vecinos prisioneros de guerra de aquella Plaza rendida que se destinaron a la Provincia del Tucumán".

En 15 de mayo de ese año, Pedro de Cevallos lo designó "sargento mayor de Milicias de Caballería de los Partidos de Conchas arriba y Conchas abajo, costa y Cañada de Escobar".

En 1765 y 1766 se convirtió en miembro del Cabildo de Luján. Era ya uno de los principales hacendados del territorio, no solo por lo extenso de sus tierras sino por su ascendiente entre los grandes terratenientes de la frontera.

Entre 1766 y 1768 hizo tres salidas contra los indios:"que en los años de sesenta y seis, sesenta y siete y sesenta y ocho hizo tres salidas a la campaña para contener las irrupciones de los indios, hasta el Río Colorado".Diego de Salas, 15 de diciembre de 1783, Constancia de Servicio. Archivo General de Simancas, Secretaría del Despacho de Guerra, Concesión de asignación vitalicia al maestre de Campo reformado D. Manuel Pinazo, con cargo a las Cajas Reales de Buenos Aires (AGS/SECRETARIA_GUERRA,6820,EXP.12,SGU,LEG,6820,12).

El nuevo gobernador del Río de la Plata Francisco de Paula Bucareli y Ursúa lo confirmó en el puesto de sargento mayor y el 9 de septiembre de 1769 le nombró comandante de la expedición a Salinas Grandes que efectuó a comienzos del siguiente año, con la colaboración del cacique pampa Calfuguor (Zorro azul).

Tratado de la Laguna de los Huesos En mayo de 1770 Pinazo y su tropa se encontraron con doce caciques pampas convocados para proponerles una oferta de paz del gobernador. La situación de los pampas era crítica: hostigados por la presión del avance de los araucanos y hambreados porque la sequía hacia que el ganado se alzara hacia las aguadas del norte, se verían forzados a aceptar las condiciones de Pinazo. Pinazo, por su parte, tenía órdenes de romper hostilidades en el caso de que aquellos no aceptaran.

Obraba como más cercano antecedente el del Tratado de paz de 1742 con los Indios Pampas. El 20 de mayo de 1770 se firmó el Tratado de la Laguna de los Huesos con la asistencia de los caciques Lapin Aguel, Tambu Naguel, Cadu Pagni, Lical Naguel, Tanamangue, Alcaluan, Columillam, Cailallamantu, Quintellanca, Nabatilpay, Cahumillanca y Epullanca. El mismo establecía que las tribus firmantes no podrían transponer la línea de frontera y en caso de hacerlo sería por la de Luján siguiendo el camino de Salinas, no excediendo el número de 6 personas y custodiados por soldados de esa frontera. Serían también responsabilizados por cualquier daño que se experimentara en su jurisdicción aunque lo ejecutaran indios de otras naciones, lo que los obligaba a actuar como primera línea de defensa contra los ranqueles. Entregarían en Luján, aunque contra pago, todos sus cautivos, cada cacique por turnos de dos meses entregaría un hijo como rehén y, finalmente, obligarían al cacique pampa Rafael a aceptar la paz o de negarse traerían su cabeza.

El tratado consiguió que algunas tribus pampas dejaran las armas, comerciaran en los poblados fronterizos y hasta trabajaran en las cosechas de las estancias de frontera.

Pero la política de Pinazo era dividir y enfrentar a pampas, tehuelches y ranqueles. Pinazo ordenó atacar varias tolderías ranqueles opuestas al tratado, cuyos moradores fueron pasados a cuchillo salvo los chicos menores de ocho años. En represalia los ranqueles arrasaron los toldos de los caciques aliados y una actitud similar tomaron pronto los caciques tehuelches Flamenco y Guayquitipay.

Expedición de 1770 El Gobernador del Río de la Plata Juan José de Vértiz y Salcedo encomendó a Manuel de Pinazo la represión de los tehuelches. El 1 de octubre los hombres de la Guardia de Luján, 166 blandengues y vecinos voluntarios al mando de los capitanes José Bague y Juan Antonio Hernández, se concentraban en Laguna de Palentelen y partían a Médano Partido donde se les sumó Manuel Pinazo con 62 hombres de la guarnición del Fuerte de Salto al mando del sargento mayor Pascual Martínez, con dos pequeños cañones de campaña, y 123 indios de lanza y otros 168 armado de boleadoras.

La expedición marchó por el camino a Salinas y el día 6 de octubre alcanzaron la laguna que los indios llamaron Tenemeche, posteriormente llamada Blanca Grande donde se reunieron con los caciques Lepin y Lincón. El 12 cruzaron el río Quequén Salado y el 13 divisaron la Sierra de Cashuati (Sierra de la Ventana). El 14 de octubre alcanzaron una toldería de Lincón que había sido destruida por los tehuelches, encontrando varios muertos.

El 16 de octubre los expedicionarios cruzaron el río de los Sauces y guiados por la mujer de Lincón, que había estado prisionera de los tehuelches, continuaron su marcha hacia el río Colorado (Argentina). Los hombres de Flamenco advirtieron las partidas exploradoras y se retiraron precipitadamente por lo que Pinazo, falto ya de víveres, ordenó retroceder.

Ya repasado el río de los Sauces, el 7 de noviembre encontró rastros de indios que parecían dirigirse Quequén arriba por lo que Pinazo siguió su rumbo. El 13 el grueso de la expedición alcanzó las estribaciones de la sierra de Volcán. Ubicada la partida india, al amanecer del 15 los rodeó desplegando a sus fuerzas en pequeñas partidas para evitar la huida. En el combate que siguió murieron 102 indios y solo 2 hombres de la expedición. Pinazo tomó 4000 caballos, rescató indias cautivas de la tribu de Lincón y tomó dos prisioneros, que interrogados, afirmaron que Guayquitipay planeaba atacarlos conjuntamente con Flamenco.

El 17 tuvo noticias por intermedio del cacique Currel de que Guayquitipay había intentando invadir los toldos de Lincón mientras este se hallaba en la expedición. El 27 alcanzaron los toldos de Guayquitipay guiados por baquenos de Currel y el 29 de noviembre se produjo el ataque derrotando completamente a la tribu.

Uno de los partícipes de la expedición hasta el Río Colorado, el capitán Juan Antonio Hernando, dejó escrito un Diario de la misma.

Pinazo regresó finalmente a Buenos Aires. Había cabalgado cerca de 80 km diarios, una proeza para la época, y causado numerosas bajas a sus adversarios. Había por su parte perdido un tercio de su tropa por deserciones. Vértiz, el 5 de diciembre de 1770 le expresó su agradecimiento por el "infatigable celo con que castigo Ud a los Peguelchis y demás indiada enemiga (...) logró sorprehender y acabar con porción de Peguelchis y demás indiada opuesta a nosotros (...) Desde luego mandará Usted repartir entre la Armada todos los despojos que habían cojido".

Nuevas campañas (1770-1777) Durante dos años permaneció la frontera en calma y Pinazo volvió a atender su hacienda y los intereses de su gremio: en 1772 recomendó que se tomaran las providencias necesarias para que solo los "hacendados reconocidos" participaran de las recogidas de ganado hechas en el pago de Las Conchas.

Ese mismo año, revistando como sargento mayor en el partido de Luján, volvió a las armas y realizó otra salida hacia las Sierras del sur de la provincia de Buenos Aires:"en el mil setecientos setenta y dos, ya en calidad de Comandante de las milicias de frontera, pasó al reconocimiento y demarcación de terrenos de estas campiñas desiertas, hasta internarse en las Sierras".