El género deliberativo o político es un género literario de la Retórica u Oratoria grecorromanas antiguas.

La oratoria política, que se ocupa del destino y gobierno de los pueblos, se divide en oratoria militar (arengas), oratoria parlamentaria (discursos, interpelaciones y otras intervenciones parlamanetarias) y oratoria popular (discursos en mítines, propaganda electoral y otros tipos de discursos ante auditorios masivos).Diccionario Akal de términos literarios.

Según la clasificación tripartita que Anaxímenes de Lámpsaco propuso para los discursos que asumió después Aristóteles, el género deliberativo o político se ocupa de acciones futuras y lo califica el juicio de una asamblea política que acepta lo que el orador propone como útil o provechoso y rechaza lo que propone como dañino o perjudicial. En este género destacaron especialmente el orador griego Demóstenes y el romano Cicerón.

Por el contrario, el género judicial es de los discursos que se ocupan de acciones pasadas y lo califica un juez o tribunal que establecerá conclusiones aceptando lo que el orador presenta como justo y rechazando lo que presenta como injusto, y el género demostrativo o epidíctico es de los discursos que se ocupan de hechos pasados y se dirigen a un público que no tiene capacidad para influir sobre los hechos, sino tan sólo para asentir o disentir sobre la manera, estilo, belleza, ingenio o manera de presentarlos que tiene el orador, alabándolos o vituperándolos. Está centrado en lo bello y en su contrario, lo feo. Sus polos son, pues, el encomio y el denuesto o vituperio.

thumb|Discurso fúnebre de Pericles. thumb|Discurso de Cicerón ante el Senado, en presencia de Catilina.

Oratoria política clásica

El más famoso discurso político de la Grecia clásica (la oración fúnebre o elogio a los muertos por Atenas) se atribuye a Pericles, aunque en realidad es muy probablemente una recreación del historiador que lo recoge (Tucídides, en Historia de la Guerra del Peloponeso), y la fecha en la que situarlo tampoco está establecida con certeza (pudo ser en el primer año de la guerra del Peloponeso -431 a. C.- o durante la guerra Samia -440 a. C.-) Su fama no se debe tanto a la repercusión que tuviera en su época como a la valoración que en época moderna se hizo de su condición de manifiesto de los valores de la democracia ateniense. Mucho más fama tuvo en la Antigüedad la oratoria de Demóstenes, que con sus Filípicas se opuso a la dominación macedónica de las ciudades griegas. Diodoro Sículo presenta como un gran orador al legislador Diocles de Siracusa ()Smith, Sir William (ed.) (1853). "DIOCLES, a Syracusan, celebrated for his code of laws". Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology. vol. I. London: John Murray. p. 1010. Fuente citada en Diocles of Syracuse

Los más famosos discursos políticos de la Roma clásica fueron las Catilinarias de Cicerón (noviembre a diciembre del 63 a. C.) No obstante, también fueron trascendentales los de Catón el Viejo, que insistía en terminar indefectiblemente con un lapidario Delenda est Carthago ("Cartago debe ser destruida"), independientemente del tema que se tratara. Tácito recoge un Discurso de Claudio ante el Senado proponiendo la admisión de senadores procedentes de la Galia Comata.Anales, XI 23-25, citado en CVC Tácito describe como un gran orador militar a Lucius Vipstanus Messalla.Morgan, Gwyn, 69 A.D.: The Year Of Four Emperors (2006), pgs. 282-283. Fuente citada en :en:Lucius Vipstanus Messalla (orator) Los rhetores helenísticos se hacían famosos, convirtiendo sus Discursos en un espectáculo de masas demandado en las ciudades de todo el imperio, como Dion de Prusa (Chrysostomos -"boca de oro"-). Entre los 55 discursos conservados de Elio Arístides está el denominado Discurso a Roma.Elio Arístides, Discurso a Roma, 58-65, citado en CVC.

La literatura histórica también conserva (o recrea) arengas pronunciadas ante batallas decisivas.Famosas arengas de Emilio a los romanos y de Aníbal a los cartagineses.

Oratoria política medieval y moderna

thumb|left|El Cid, en actitud de animar a sus mesnadas a avanzar, como es propio de una arenga militar.

thumb|Urbano II realizando su llamamiento a la Cruzada en Clermont-Ferrand.

Al igual que la doctrinas políticas de estas épocas, la oratoria política se caracterizó en la Edad Media y la Edad Moderna por el predominio de lo religioso, incluso en las primeras revoluciones burguesas (revolución holandesa -Estados Generales de los Países Bajos, polémicas entre arminianos y gomaristas, Sínodo de Dort, 1619-Jonathan D. Duttweiler, The Synod of Dort and Moral Government Theology y revolución inglesa -parlamentarismo inglés, debates de Putney, 1647-),Baker, Philip, ed. (2007), The Levellers: The Putney Debates, London and New York. Fuente citada en Putney Debates estrechamente vinculadas a la Reforma protestante.Los debates teológicos de la Reforma adoptaron a menudo la forma de polémicas intelectuales, en las que intervinieron no sólo Lutero, Melanchton, Zwinglio o Calvino, sino Erasmo de Rotterdam (De libero arbitrio, al que Lutero respondió con De servo arbitrio), Tomás Moro (consejero de Enrique VIII, que en su fase católica polemizó con Lutero en defensa del Papa, lo que le hizo ganar el título de Defensor Fidei) o Luis Vives. Es a partir de la Ilustración cuando el pensamiento político, y con él el discurso político, se seculariza. La tradición clásica, mantenida en la Retórica del Trivium, se desarrolló y adaptó a las necesidades de la vida política feudal (diplomática, parlamentarismo inicial) con la escolástica de la universidad medieval. Las escuelas de latinidad insistieron en ello desde la Baja Edad Media, y sobre todo en el Renacimiento. Además de su uso político, se desarrolló de forma extensa la oratoria sagrada (sermones).Miguel Ángel Núñez, Predicación e Historia - Los sermones como interpretación de los acontecimientos Sermones varios, panegyricos, politicos, historicos, y morales, predicados en los principales templos y mas autorizados concursos de la Ciudad de los Reyes Lima, Cabeza y Corte del Imperio Peruano, 1736.

thumb|Lutero ante Carlos V en la Dieta de Worms, 1521.

La literatura moderna reflejó tanto la idealizada oratoria clásica (como hace Shakespeare en La tragedia de Julio César) como su oratoria contemporánea, muy a menudo satirizándola (como hace el Padre Isla en Fray Gerundio de Campazas).

Oratoria política contemporánea thumb|Monumento a Danton, donde aparece en actitud de dirigirse a la Asamblea.Discurso de Danton thumb|left|Monumento a Castelar, donde aparece en actitud de dirigirse a las Cortes.

thumb|left|Discurso de Lincoln en Gettysburg. thumb|El artículo de Zola, publicado en L'Aurore. thumb|left|Discurso de Azaña, publicado en El Socialista. thumb|La estudiada gesticulación de los discursos de Hitler.

thumb|Grabación de Roosevelt pronunciando el discurso del Second Bill of Rights, "The Economic Bill of Rights". Franklin D. Roosevelt American Heritage Center. Fuente citada en Second Bill of Rights Roosevelt, 11 de enero de 1944.

thumb|left|Martin Luther King se dirige a los asistentes a la marcha sobre Washington, 1963. thumb|Discurso de Churchill ante el Congreso de los Estados Unidos, 1944. thumb|left|Discurso de Obama en la campaña de 2008. thumb|Castro ante la prensa.

La oratoria política de la Edad Contemporánea tuvo como ámbito natural las instituciones parlamentarias y las campañas electorales. Entre los primeros escenarios de ello estuvieron la Filadelfia del Congreso continental de 1774-1781, el París revolucionario de 1789-1799, o el Cádiz de las Cortes de 1810-1814. El impacto de los medios de comunicación de masas fue decisivo, primero con la difusión de los discursos políticos en prensa (que hacía prescindible la oralidad del discurso al tiempo que multiplicaba su impacto y lo extendía en el espacio, mucho más allá del auditorio restringido de un discurso real) y luego con la radiodifusión y la televisión (que la volvió a poner en valor, junto con la imagen en el caso de los medios audiovisuales).

La publicación de los manifiestos en prensa fue característica de la actividad política a partir del . Paulatinamente se fueron formando los géneros periodísticos del editorial (sin firma, que refleja la "línea editorial" del medio), el artículo firmado, la columna, el artículo de fondo, el artículo de opinión, etc. La prensa pasó a ser el vehículo idóneo para la comunicación de los intelectuales con la opinión pública, produciéndose momentos de especial intensidad política, como el Affaire Dreyfus en Francia (1894-1906), con el J'accuse...! de Emile Zola (13 de enero de 1898).

La consciente utilización de la propaganda política y la manipulación política a gran escala mediante estos medios fue un signo distintivo de los regímenes totalitarios, y explícitamente valorada por Joseph Goebbels en la Alemania nazi. Los espectaculares discursos de Hitler ante todo tipo de auditorios fueron ridiculizados por Charles Chaplin en El Gran Dictador. No fue menor su utilización en los regímenes democráticos contemporáneos (discursos radiados del presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt). La solemnidad de los discursos políticos en los regímenes estalinistas se convirtió en algo ritual, incluyendo las interrupciones programadas para que el auditorio, unánimemente, aplaudiera, y la extraordinaria duración de los aplausos.El último discurso de Stalin, 14 de octubre de 1952. El aplauso más largo (cita a Alexander Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag). Está muy divulgada la supuesta anécdota en la que Stalin terminó por adoptar la costumbre de hacer sonar una campanita cuando consideraba que el aplauso había sido suficiente. La vaciedad de los discursos, que únicamente reproducían los tópicos de la fraseología marxista, dio origen a chistes como el del "discurso perpetuo". La longitud de los discursos de Fidel Castro y Hugo Chávez fueron proverbiales.

En la moderna sociedad de la comunicación las entrevistas y conferencias de prensa, y más recientemente las redes sociales (que imponen inmediatez y extrema brevedad a los mensajes), han pasado a ser los vehículos más utilizados para hacer llegar al público la información que desean ofrecer los políticos.

Discurso de Angostura (Simón Bolívar, 13 de marzo de 1819) Discurso del Teatro de Oriente (Emilio Castelar, 25 de septiembre de 1854)Reunión del Partido Democrático: ¿Queréis saber lo que es la democracia? ... Voy a defender las ideas democráticas si deseáis oírlas. Estas ideas no pertenecen ni a los partidos ni a los hombres; pertenecen a la humanidad. Basadas en la razón, son como la verdad, absoluta, y como las leyes de Dios, universales (citado en Carmen García, Biografía de Emilio Castelar).

Texto completo en una publicación de la época. Primer discurso de Emilio Castelar, pronunciado en el Teatro de Oriente en una reunión electoral del Partido Liberal (1854) en constitucionweb