Para los yacimientos neolíticos cercanos, véase Yacimientos neolíticos del Valle de Ambrona.<noinclude>

Los yacimientos de Torralba y Ambrona (Soria, España) son dos yacimientos paleontológicos y arqueológicos que corresponden a varios niveles fosilíferos con industria lítica achelense (Paleolítico Inferior) asociada, de hace al menos unos 350 000 años (Chibaniense, Pleistoceno medio). De estos yacimientos se han obtenido fósiles de grandes mamíferos, principalmente elefantes (Palaeoloxodon antiquus), con restos de casi medio centenar de individuos de cada yacimiento, además de grandes bóvidos y caballos. Se ha propuesto un modelo de formación tipo cementerio de elefantes, similar a los actuales africanos. Asimismo muestran evidencias de sucesivas ocupaciones por seres humanos, como estación de caza o, más probablemente, carroñeo y despiece. Los yacimientos, tradicionalmente estudiados en conjunto, están distantes unos 3 km, y pertenecen a las localidades de Ambrona (término municipal de Miño de Medinaceli) y Torralba del Moral (término municipal de Medinaceli).

Conocidos desde finales del , fueron excavados primero por el Marqués de Cerralbo entre 1909 y 1914, más tarde, a inicios de los 60 y principios de los 80, por el estadounidense F. Clark Howell con la colaboración del paleontólogo Emiliano Aguirre y posteriormente, en los 90, se realizaron nuevas campañas a cargo de Manuel Santonja y Alfredo Pérez-González. Los restos procedentes de las diferentes excavaciones se encuentran repartidos, principalmente, entre el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Numantino de Soria y el museo in situ de Ambrona.

Fueron declarados bien de interés cultural en la categoría de zona arqueológica el 7 de septiembre de 1995.Patrimonio Histórico. Base de datos de bienes inmuebles: Yacimientos de Ambrona y Torralba. Mininsterio de Cultura (España). Asimismo están declarados como «Lugar de interés geológico español de relevancia internacional» (Geosite) por el Instituto Geológico y Minero de España, con las denominaciones «VP-07: Loma del Saúco, Torralba» y «VP-07b: Loma de los Huesos, Ambrona», dentro de la categoría «yacimientos de vertebrados del Plioceno-Pleistoceno español».

Historia 1888: descubrimiento Los primeros restos aparecieron en 1888, con las obras de canalización del agua que una empresa belga estaba realizando para la primera estación de ferrocarril de Torralba (trasladada posteriormente dos veces, antes de 1926 y en 1959). Parte de aquel material fue adquirido por la Escuela Superior de Minas de Madrid y el resto repartido entre particulares.

1909-1916: el marqués de Cerralbo thumb|«Hacha de mano» de calcedonia de Torralba. Ilustración de Obermaier (1925, pág. 194).

Las primeras excavaciones fueron realizadas por Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, primero en Torralba de 1909 a 1913 y posteriormente en Ambrona de 1914 a 1916, y han sido consideradas como las mejor realizadas de la primera mitad del .

En 1907, cuando el marqués de Cerralbo veraneaba en Santa María de Huerta, tiene noticia de la aparición de «colosales» osamentas de elefantes; tras visitar el lugar y consciente, desde el principio, de la antigüedad de los restos, decide emprender y costear él mismo las excavaciones, esperando encontrar pruebas de su sincronía con el hombre «más primitivo». Las inició en 1909 —un año después de tomar posesión como Académico Numerario de la Real Academia de la Historia— y estableció su taller paleontológico en un palacio de su propiedad en Santa María de Huerta, localidad relativamente próxima.

Cerralbo excavó entre 1000 y 2000 m² del yacimiento de Torralba y una superficie desconocida, pero mucho menor, del de Ambrona. Los elementos paleontológicos recuperados supusieron 525 restos de elefante (Palaeoloxodon antiquus), 86 de caballo (Equus caballus torralbae), 37 de un gran bóvido (Bos primigenius), 25 de ciervo (Cervus elaphus) y 3 de rinoceronte (Stephanorhinus hemitoechus), y la industria lítica supuso un total de 557 ejemplares, entre bifaces, hendedores, lascas, núcleos y cantos tallados.

Acompañaron a Cerralbo en sus excavaciones el arqueólogo Juan Cabré, el geólogo Pedro Palacios y el paleontólogo francés Édouard Harlé.Santonja Gómez, M. (ed.); Pérez González, A.; Ruiz Zapata, B.; Sesé, C. y Soto, E. (2005) Esperando el Diluvio. Ambrona y Torralba hace 400.000 años. Madrid: Museo Arqueológico Regional, Comunidad de Madrid, Junta de Castilla y León: 55 págs.

La difusión internacional de los trabajos en Torralba fue debida, por un lado, a la comunicación que presentó el propio marqués de Cerralbo en el congreso internacional de Prehistoria que se celebró en Ginebra en 1912, a la que acompañó con una muestra de sus descubrimientos, y, por otro lado, al libro del paleontólogo alemán Hugo Obermaier, El hombre fósil —obra de referencia durante el primer tercio del —, en la que describe los hallazgos de Torralba, publicado originalmente en español en 1916, con una segunda edición ampliada en 1925 que se tradujo al inglés.

1961-1983: Howell y Aguirre thumb|Detalle de la excavación de Howell de 1963 conservada in situ, con restos del elefante Palaeoloxodon antiquus (el taxón más representado en el yacimiento): una defensa, una vértebra, una mandíbula (boca abajo) y algunas costillas, entre otros. El antropólogo estadounidense Francis Clark Howell dirigió seis campañas de excavación en Torralba y Ambrona, entre los años 1961 a 1963 y en 1980, 1981 y 1983. Entre los resultados de sus investigaciones pareció haberse demostrado la práctica de la caza activa por parte de los grupos humanos de la época —hipótesis discutida posteriormente, en favor del carroñeo ocasional—. Asimismo restos carbonosos parecían indicar la presencia de hogares: el uso intencionado y controlado del fuego.

En 1959, en el transcurso del Congreso Panafricano de Prehistoria y Estudios del Cuaternario, en el que John Desmond Clark estaba exponiendo el concepto de «sitios de ocupación», el arqueólogo español Luis Pericot (Universidad de Barcelona) interesó a los antropólogos F. Clark Howell (Universidad de Chicago) y Pierre Biberson (Museo del Hombre de París), en los trabajos que había realizado el marqués de Cerralbo en Torralba y su concepto de «estación», muy similar al que estaban debatiendo.

Howell visitó Ambrona y Torralba en 1960. Consiguió la financiación y los permisos para excavar, ayudado por Biberson, que también pudo aportar algo de financiación a los trabajos. Se planteó un equipo internacional multidisciplinar y una metodología de trabajo moderna.

En las diferentes campañas de 1961 a 1963 formaron parte de los equipos de Howell: Pierre Biberson (Museo del Hombre de París, subdirector de las excavaciones y responsable del área de Ambrona), Emiliano Aguirre (Museo Nacional de Ciencias Naturales, paleontología de vertebrados), Dolores Echaide (Univ. de Zaragoza, representante en 1961 de la Dirección General de Bellas Artes), Francisco Jordá Cerdá (catedrático en la Univ. de Salamanca, delegado de Bellas Artes en 1962-63), Desmond Collins (Univ. de Cambridge, Reino Unido), Peter Taylor, Richard G. Klein, Blanca Izquierdo, José Viloria (MNCN, preparación y restauración de fósiles), Karl W. Butzer (Universidad de Wisconsin, edafología y geología), Josefina Menéndez Amor (MNCN) y F. Florschutz (palinología y paleobotánica), Leslie Gordon Freeman (Univ. Chicago, registro), Thomas Lynch (Univ. Chicago), Susan Tax (dibujante), varios estudiantes españoles y estadounidenses y más de veinte operarios de la zona.

Se trazaron cuadrículas, se levantaron perfiles estratigráficos y se sigló y etiquetó cada resto extraído. Como ejemplo de minuciosidad, las muestras de polen se tomaron de la arcilla adherida entre los dientes de los elefantes, para acercarse lo más posible al ambiente existente durante la acumulación de los restos.

En 1973 Aguirre dirigió la excavación sistemática de más de 200 m² alrededor del museo de Ambrona, construido diez años antes, necesaria para corregir las humedades que lo ponían en peligro, recuperando más fósiles e industria lítica.

Las últimas campañas de Howel se realizaron en 1980, 1981 y 1983. La posibilidad de encontrar algún fósil humano facilitó nuevos apoyos económicos, incluso de la National Geographic Society. Para las excavaciones y análisis de muestras de estas campañas contó con el siguiente equipo: codirectores: Leslie Gordon Freeman (industria lítica) y Martín Almagro Basch (director del Museo Arqueológico Nacional); investigadores: Emiliano Aguirre, Karl W. Butzer, Richard G. Klein, M.ª Teresa Alberdi, A. Azzaroli, J. Bischoff, T. E. Cerling, Katherine Cruz-Uribe, Ignacio Doadrio, Frank Harrold, Manuel Hoyos, P. Preece, Antonio Sánchez-Marco (aves), F. Borja Sanchiz (anfibios), H. P. Schwarcz, Carmen Sesé (micromamíferos), Kathy Schick, N. P. Toth y Charles Turner.

En el conjunto de sus campañas, Howell excavó más de 1000 m² en Torralba, recuperando cerca de 700 instrumentos líticos y más de 2100 fósiles, y unos 2700 m² en Ambrona, con más de 4400 instrumentos líticos y varios miles de fósiles (de ellos más de 2000 de elefantes).

Las investigaciones de estos años dieron lugar a un elevado número de publicaciones científicas sobre todos los aspectos relacionados, paleontología, arqueología, geología, paleoclimatología, etc., pero destacando, por su impacto social, las relacionadas con las presuntas actividades cinegéticas del hombre primitivo.

1990-2002: Santonja y Pérez-González thumb|Aspecto del yacimiento de Ambrona en 2012. Las trincheras de las excavaciones se aprecian en primer plano y tras los edificios del museo. A raíz de los resultados de Howell y colaboradores se desataron, en los años siguientes, amplias discusiones sobre algunas conclusiones relativas al comportamiento humano, principalmente las relacionadas con la caza activa o el uso de instrumentos de hueso. Con el fin de establecer un modelo de formación preciso de los yacimientos, el arqueólogo Manuel Santonja y el geólogo Alfredo Pérez-González plantearon y codirigieron una nueva etapa de excavaciones, enfocada principalmente a establecer con precisión la geología y la estratigrafía detallada de los mismos. El planteamiento se basaba en la realización, previa a la excavación sistemática, de catas y secciones para el análisis estratigráfico detallado, ya que la excavación simultánea en amplias áreas podría llevar a la confusión entre facies muy similares, mezclando niveles que deberían diferenciarse con este otro método. Los trabajos se iniciaron los años 1990 y 1991, con la elaboración de estudios geológicos en superficie complementados con algunos sondeos, y las campañas principales de excavación se realizaron, esta vez sólo en Ambrona, los veranos de 1993 a 2000, sin interrupción, realizándose alguna toma de muestras complementaria y otros ensayos entre 2001 y 2002.

El equipo contó con numerosos especialistas: Carmen Sesé y Enrique Soto (mamíferos), Paola Villa (tafonomía), Blanca Ruiz Zapata (palinología), Rafael Mora (zona de Torralba, registro y cartografía), Josep María Parés (paleomagnetismo), Ángel Baltanás (ostrácodos), Ignacio Doadrio (peces), Ascensión Pinilla (fitolitos), Borja Sanchiz (anfibios y reptiles), Antonio Sánchez Marco (aves), Juan M. Rodríguez de Tembleque, Joaquín Panera y Susana Rubio (arqueología), Christophe Falguères (dataciones), Alfonso Benito Calvo (geología), C. Álvaro Chirveches, M. Vilà Margalef y Alexandra Vicént (consolidación y restauración). La excavaciones fueron realizadas por un gran número de estudiantes de arqueología, llegando a superar el medio centenar en una de las campañas.