thumb|300px|Sátiro y Ninfa, símbolos mitológicos de la sexualidad en un mosaico de una habitación en PompeyaLas actitudes y comportamientos sexuales en la Antigua Roma se conocen por medio del arte, la literatura e inscripciones, y en menor medida por restos arqueológicos tales como artefactos eróticos o arquitectura. A veces se ha dado por sentado que la «licencia sexual ilimitada» era característica de la antigua Roma. Verstraete y Provençal opinan que tal perspectiva no es más que una interpretación cristiana: «La sexualidad de los romanos nunca ha tenido buena prensa en Occidente desde el surgimiento del cristianismo. En el imaginario y la cultura populares, es sinónimo de libertinaje y abuso sexual».Verstraete, Beert C. & Vernon, eds. (2005) Same-Sex Desire and Love in Greco-Roman Antiquity and in the Classical Tradition. Haworth Press. p. 5. Para un análisis más extenso de cómo la percepción moderna de la decadencia sexual romana puede remontarse a las primeras polémicas cristianas, véase Alastair J. L. Blanshard, "Roman Vice," en Sex: Vice and Love from Antiquity to Modernity (Wiley-Blackwell, 2010), pp. 1–88.

La sexualidad no estaba excluida como preocupación del mos maiorum, las normas sociales tradicionales que afectaban a la vida pública, privada y militar. El pudor (palabra de origen latino) era un factor regulador del comportamiento, al igual que las restricciones legales sobre ciertas transgresiones sexuales tanto en la época republicana como en la imperial. Los censores—funcionarios públicos que determinaban el rango social de los individuos—tenían el poder de expulsar a los ciudadanos del orden senatorial o ecuestre por motivos de mala conducta sexual, y en ocasiones así lo hicieron.Fantham, Elaine (2011). "Stuprum: Public Attitudes and Penalties for Sexual Offences in Republican Rome". En Roman Readings: Roman Response to Greek Literature from Plautus to Statius and Quintilian. Walter de Gruyter. ISBN 978-3110229332 El teórico de la sexualidad de mediados del Michel Foucault consideraba que el sexo en el mundo grecorromano se regía por la moderación y el arte de gestionar el placer sexual.Michel Foucault, The History of Sexuality: The Care of the Self (New York: Vintage Books, 1988), vol. 3, p. 239, como es resumido por Inger Furseth and Pål Repstad, An Introduction to the Sociology of Religion: Classical and Contemporary Perspectives (Ashgate, 2006), p. 64.

La sociedad romana era patriarcal (véase Pater familias), y la masculinidad se basaba en la capacidad de gobernarse a sí mismo y a otros de estatus inferior, no sólo en la guerra y la política, sino también en las relaciones sexuales. La Virtus, «virtud», era un ideal masculino activo de autodisciplina, relacionado con la palabra latina para «hombre», vir (de donde proviene la palabra «viril»). El ideal correspondiente para una mujer era pudicitia, a menudo traducido como «castidad» o «modestia», pero una cualidad personal más positiva e incluso competitiva que mostraba tanto el atractivo de la mujer como su autocontrol. Las mujeres romanas de las clases altas debían ser cultas, de carácter fuerte y activas en el mantenimiento de la posición de su familia en la sociedad. Salvo contadísimas excepciones, la literatura latina conserva solo las opiniones de los hombres romanos cultos sobre la sexualidad. Las artes visuales eran, en cambio, creadas por personas de un estatus social más bajo y de una mayor variedad étnica, si bien se adaptaban al gusto y las inclinaciones de aquellos lo suficientemente ricos como para patrocinarlo, incluyendo, en la época imperial, a antiguos esclavos.

Algunas actitudes y comportamientos sexuales de la cultura de la Antigua Roma difieren notablemente de los de las sociedades occidentales posteriores. La religión romana promovía la sexualidad como un aspecto de prosperidad para el Estado, y los individuos podían recurrir a la práctica religiosa privada o a la «magia» para mejorar su vida erótica o su salud reproductiva. La prostitución era legal, pública y generalizada. Pinturas «pornográficas» formaban parte de las colecciones de arte de respetables hogares de clase alta. Se consideraba natural y normal que los hombres se sintieran atraídos sexualmente por jóvenes adolescentes de ambos sexos, y la pederastia estaba permitida siempre que el joven no fuera un romano nacido libre. Las categorías modernas de «heterosexual» u «homosexual» no formaban la dicotomía principal del pensamiento romano sobre la sexualidad, y no existen palabras latinas para estos conceptos. No se censuraba moralmente al hombre que disfrutaba de actos sexuales con mujeres o varones de estatus inferior, siempre que su comportamiento no revelara debilidades o excesos, ni infringiera los derechos y prerrogativas de sus pares masculinos. Si bien se denunciaba el afeminamiento percibido, especialmente en la retórica política, el sexo con moderación con prostitutas o esclavos varones no se consideraba impropio ni que viciara la masculinidad, si el ciudadano varón asumía el papel activo y no el receptivo. La hipersexualidad, sin embargo, era condenada moral y médicamente tanto en hombres como en mujeres. Las mujeres estaban sometidas a un código moral más estricto,Nussbaum, Martha C. (2002). "The Incomplete Feminism of Musonius Rufus, Platonist, Stoic, and Roman". The Sleep of Reason: Erotic Experience and Sexual Ethics in Ancient Greece and Rome. University of Chicago Press. ISBN 978-0226609157 y las relaciones homosexuales entre mujeres no están bien documentadas, pero la sexualidad de las mujeres es a veces celebrada y a veces vilipendiada a lo largo de la literatura latina. En general, los romanos tenían unos límites de género más fluidos que los antiguos griegos.

Un paradigma de finales del analizó la sexualidad romana en términos de un modelo binario «penetrador-penetrado/a», pero este modelo tiene limitaciones, especialmente en lo que respecta a las expresiones de la sexualidad entre romanos individuales. Incluso se ha discutido la relevancia de la palabra «sexualidad» en la cultura romana antigua, pero a falta de otra etiqueta para «la interpretación cultural de la experiencia erótica», el término sigue utilizándose.

Literatura y arte eróticos vínculo=https://en.wikipedia.org/wiki/File:Roman_mosaic-_Love_Scene_-_Centocelle_-_Rome_-_KHM_-_Vienna.jpg|miniaturadeimagen|300x300px|Escena romántica de un mosaico (Villa de Centocelle, Roma, 20 a. C.-20 d. C.) La literatura antigua relativa a la sexualidad romana se divide principalmente en cuatro categorías: textos jurídicos, textos médicos, poesía y discurso político. Formas de expresión con menor «caché» cultural en la Antigüedad—como la comedia, la sátira, la invectiva, la poesía amorosa, los graffiti, conjuros mágicos, inscripciones y la decoración de interiores—tienen más que decir respecto al sexo que los géneros elevados, como la épica o la tragedia. La información sobre la vida sexual de los romanos está dispersa en la historiografía, la oratoria, la filosofía y escritos sobre medicina, agricultura y otros temas técnicos. Textos jurídicos señalan conductas que los romanos querían regular o prohibir, sin reflejar necesariamente lo que la gente realmente hacía o se abstenía de hacer. vínculo=https://en.wikipedia.org/wiki/File:Leda_and_the_Swan,_Pompeian_fresco.jpg|derecha|miniaturadeimagen|227x227px|Fresco de Leda y el cisne. De Pompeya Entre los autores latinos prominentes cuyas obras contribuyen significativamente a la comprensión de la sexualidad romana se encuentran:

el dramaturgo cómico Plauto (m. 184 a. C.), cuyas tramas giran a menudo en torno a la comedia sexual y a jóvenes amantes separados por las circunstancias; el estadista y moralista Catón el Viejo (m. 149 a. C.), que ofrece vistazos de la sexualidad en una época que los romanos posteriores consideraron de moral más elevada; el poeta Lucrecio (m. c. 55 a. C.), que presenta un extenso tratamiento de la sexualidad epicúrea en su obra filosófica De rerum natura; Catulo (fl. 50 a. C.), cuyos poemas exploran una gama de experiencias eróticas hacia el final de la República, desde el romanticismo delicado hasta la invectiva brutalmente obscena; Cicerón (m. 43 a. C.), con discursos en la corte que a menudo atacan la conducta sexual de la oposición y cartas salpicadas de chismes sobre la élite romana; los elegistas augustos Propercio y Tibulo, que revelan actitudes sociales al describir aventuras amorosas con amantes; Ovidio (m. 17 d. C.), especialmente sus Amores y Ars Amatoria («Arte de amar»), que según la tradición contribuyeron a la decisión de Augusto de exiliar al poeta, y su epopeya, las Metamorfosis, que presenta un abanico de sexualidad, con énfasis en la violación, a través del prisma de la mitología; el epigramista Marcial (m. c. 102/4 d. C.), cuyas observaciones de la sociedad están aderezadas con invectivas sexualmente explícitas; el escritor satírico Juvenal (m. principios del ), que arremete contra las costumbres sexuales de su época.

Ovidio enumera una serie de escritores conocidos por su material salaz cuyas obras se han perdido.Ovidio, Tristes 2.431ss. Manuales de sexo griegos y «pornografía directa» se publicaban bajo el nombre de famosas heterai (cortesanas) y circulaban en Roma. La Milesiaca de Arístides, de fuerte contenido sexual, fue traducida por Sisenna, uno de los pretores del 78 a. C.. Ovidio califica el libro de colección de fechorías (crimina) y afirma que la narración está repleta de chistes verdes.Ovidio, Tristes 2.413 and 443–444; Heinz Hofmann, Latin Fiction: The Latin Novel in Context (Routledge, 1999), p. 85. Tras la batalla de Carras, los partos se sorprendieron al encontrar la Milesiaca en el equipaje de los oficiales de Marco Craso.Plutarco, Vida de Craso 32.

El arte erótico, especialmente el conservado en Pompeya y Herculano, es una fuente rica, aunque no sin ambigüedades; algunas imágenes contradicen las preferencias sexuales que son destacadas en las fuentes literarias y pueden haber tenido como objetivo provocar la risa o desafiar actitudes convencionales. Objetos de uso cotidiano como espejos o recipientes para servir podían estar decorados con escenas eróticas; en la cerámica arretina, éstas van desde «elegantes devaneos amorosos» hasta ilustraciones explícitas del pene penetrando en la vagina. Era posible encontrar pinturas eróticas en las casas más respetables de la nobleza romana, como señala Ovidio:Así como en nuestras casas resplandecen venerables figuras de hombres, pintadas por la mano de un artista, así también hay en algún lugar una pequeña pintura (tabella)La tabella era una pintura pequeña y portátil, a diferencia de una pintura mural arquitectónicamente permanente. que representa diversos emparejamientos y posiciones sexuales: así como el Áyax Telamonio aparece sentado con una expresión que declara su cólera, y la madre bárbara (Medea) tiene el crimen en los ojos, así también una Venus mojada se seca con los dedos sus cabellos chorreantes y se ve apenas cubierta por las aguas maternales.Ovidio, Tristes 2La tabella pornográfica y la Venus cargada de erotismo aparecen entre varias imágenes que los conocedores del arte podían disfrutar. Una serie de pinturas de las Termas Suburbanas de Pompeya, descubiertas en 1986 y publicadas en 1995, presenta escenarios eróticos que parecen tener por objeto «divertir al espectador con un escandaloso espectáculo sexual», incluyendo diversas posturas sexuales, sexo oral y sexo grupal que representan relaciones hombre-mujer, hombre-hombre y mujer-mujer.