miniaturadeimagen|Primera edición de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

La concepción marxista del Estado se puede dividir en tres áreas temáticas: Estados precapitalistas, Estados en la era capitalista (es decir, presente) y el Estado (o la ausencia del mismo) en la sociedad poscapitalista (comunista). Este hecho se superpone al de que sus propias ideas sobre el Estado cambiaron a medida que crecía, diferenciándose en su primera fase precomunista, la fase joven de Marx que es anterior a los levantamientos de 1848 en Europa y en su trabajo maduro y más matizado.

La visión marxista del Estado es un conjunto de "aparatos" al servicio de la clase dominante. El rechazo marxista del Estado como una instancia superior al ser humano o persona privada es argumentado en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. El Estado burgués no puede ser defensor de los intereses generales, ya que éstos se oponen a los de la propiedad privada, sin cuya abolición nunca habrá una genuina "emancipación humana".¿Cuáles habían sido las características del Estado hasta entonces? En un principio, por medio de la simple división del trabajo, la sociedad se creó los órganos especiales destinados a velar por sus intereses comunes. Pero, a la larga, estos órganos, a cuya cabeza estaba el Poder estatal persiguiendo sus propios intereses específicos, se convirtieron de servidores de la sociedad en señores de ella.El Estado es siempre el Estado de la clase dominante, y el gobierno "es el órgano de la sociedad para el mantenimiento del orden social; detrás de él, vienen las distintas clases de propiedad privada". Luego la abolición de la propiedad privada lleva a la desaparición del Estado, y por consiguiente las clases sociales. En Anti-Dühring, Friedrich Engels expresó que el Estado no se suprime, sino que se extingue. Vladimir Lenin enfatiza este aforismo, pues señala el carácter gradual del proceso y su espontaneidad. Nikolái Bujarin como marxista ortodoxo, consideraba la ideología como cimiento del Estado. (Ver: Infraestructura y superestructura)

Con todo esto, no faltan quienes consideran que en el pensamiento de Marx y de Engels se ha ninguneado la dimensión antiestatista. En este sentido, la palabra «socialismo» tendría más que ver con una federación de comunas libres que con un Estado burocrático y centralizado. Michael Heinrich problematiza la concepción "instrumentalista" marxiana del Estado, que "oscurece las diferencias cualitativas entre las relaciones sociales preburguesas y burguesas y solo enfatiza la división de lo social en clases sociales". Carlos Taibo enfatizó la concepción de Marx sobre la sociedad socialista en La guerra civil en Francia como una federación de comunas libres en lugar de un Estado centralizado de la concepción leninista posterior.

Introducción El marxismo es el conjunto de doctrinas políticas y filosóficas derivadas de la obra de Karl Marx, filósofo, economista y periodista revolucionario alemán, quien contribuyó en campos como la sociología, la economía y la historia, y de su amigo Friedrich Engels.

Para distinguir la doctrina inicial de las corrientes derivadas, al marxismo propuesto por Marx y Engels se ha denominado históricamente como socialismo científico. Este pensamiento pretende llegar a un gobierno de la clase trabajadora (socialismo) que derroque al poder burgués, para llegar a una segunda fase (comunismo), donde no existan clases sociales. El Estado en el marxismo es, siguiendo a Engels en el Anti-Dühring:

En Principios del comunismo Engels explica las razones por las cuales no se llamó «Manifiesto socialista», ya que según él existían tres tipos de socialistas: aquellos que querían restablecer el sistema feudal y patriarcal que venía siendo destruido por la gran industria, aquellos que querían conservar la sociedad capitalista pero «quitándole» sus males inherentes, y finalmente los socialistas democráticos —pequeñoburgueses—, que querían cambiar el capitalismo (en eso coincidían con los comunistas) pero no para llegar al comunismo, sino solamente para aliviar de sufrimientos y penurias al proletariado. El comunismo por el contrario era visto únicamente como la lucha de la clase obrera colectiva frente a la industrialización y la aún naciente globalización, lucha por medio de la cual se pretendía instalar un Estado proletariado que velara por los intereses de todo el pueblo (sin excepción), en donde se centralizara el poder y en el cual no existiera dominación de una clase sobre otra, ya que estas desaparecerían. También pone de manifiesto que este Estado debía garantizar educación gratuita, acceso al sistema de salud y condiciones dignas para todas las personas.

Por tanto, para el marxismo, era imprescindible el estudio del problema del Estado. En palabras de Lenin:

El origen del Estado miniaturadeimagen|Friedrich Engels (1879).|298x298px Para los marxistas, el Estado no ha existido siempre. Hubo un tiempo en donde no existía el Estado, donde los vínculos generales, la sociedad misma y la organización del trabajo se mantenían gracias a la fuerza de la costumbre o debido al respeto que ejercían sobre la comunidad los jefes de las gens, o las mujeres, que con frecuencia tenían los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Asimismo, no existía una categoría especial de personas que se encargasen de gobernar.

Engels divide la historia de la humanidad en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado en tres fases: salvajismo, barbarie y civilización. En el salvajismo, los hombres vivían de lo que cazaban y recolectaban; con la barbarie se mejoran los instrumentos de uso cotidiano y se inicia la domesticación de algunos seres vivos; es en la civilización con el surgimiento de la agricultura cuando aumentó la suma de trabajo que correspondía diariamente a cada miembro de la comunidad doméstica o de la familia aislada. Era ya conveniente conseguir más fuerza de trabajo, y la guerra la suministró: los prisioneros fueron transformados en esclavos. Dadas todas las condiciones históricas de aquel entonces, la primera gran división social del trabajo, al aumentar la productividad del trabajo, y por consiguiente la riqueza, y al extender el campo de la actividad productora, tenía que traer consigo necesariamente la esclavitud. Para mantener este sistema de explotadores y esclavos se hizo necesario crear un aparato de dominación religioso, cultural y político: el Estado.

Tras las sociedades primitivas, con el surgimiento de la primera forma de explotación del hombre por el hombre, el esclavismo, aparecen las primeras formas estatales. En esta, los propietarios de los medios de producción, eran a su vez propietarios de personas, que ni siquiera eran consideradas como tales.

Con la aparición del feudalismo, las condiciones de los más explotados se modifican en cierta forma. Se desarrolló el régimen de la servidumbre, en el que los campesinos podían apropiarse de parte de su trabajo, aunque seguía existiendo una sujeción directa al propietario de los medios de producción.

Con el desarrollo del comercio, en la sociedad feudal, aparece una nueva clase social, la capitalista, «una minoría insignificante de la población, que dispone íntegramente de todo el trabajo realizado por el pueblo y, por consiguiente, tiene a sus órdenes, oprimiéndola y explotándola, a toda la masa de los trabajadores» y en la que nos encontramos actualmente. Con la existencia de la sociedad de clases, en sus distintas formas (esclavismo, feudalismo y capitalismo), el Estado se crea y es necesario para una pequeña parte de la población, que como hicimos mención con anterioridad, utiliza el aparato estatal para dominar a la mayoría.

Crítica del Estado Marx desarrolló gran parte de su pensamiento a través de la crítica al concepto de propiedad burguesa, como elemento básico para la explotación del proletariado, mediante la obtención de la plusvalía por parte del empresario capitalista con la mercantilización de la fuerza de trabajo. Por lo tanto, el concepto de plusvalía se puede definir, de forma general, como el beneficio que obtiene el capitalista por la venta de la mercancía producida por el poseedor de la fuerza de trabajo. En la mercancía, hay que diferenciar el valor de uso y el de cambio. Mientras que con el valor de uso se refiere a la utilidad que se puede obtener con la utilización de un bien; el valor de cambio, desde una perspectiva cuantitativa, es la cantidad dineraria que se puede conseguir por la venta de la mercancía en el mercado.

En la sociedad capitalista la fuerza de trabajo se constituye como una mercancía, la cual tiene un valor de cambio (el salario) y un valor de uso, que no es la satisfacción de necesidades humanas sino la creación de otras mercancías. Del mismo modo, las mercancías creadas mediante la fuerza de trabajo poseen un valor de uso y valor de cambio, siendo el valor de cambio siempre mayor que el salario (como valor de cambio de la fuerza de trabajo) y la diferencia resultante es la plusvalía.

Para la doctrina marxista, los conceptos de propiedad y Estado están íntimamente relacionados, pues según Marx y Engels, «el gobierno del estado no es más que la junta que administra los negocios comunes de la clase burguesa». En correspondencia con Conrad Schmidt, Engels explica que debido a la división del trabajo dentro de la producción surgen ramas independientes que "en términos generales al movimiento de la producción", como el comercio de mercancías y de dinero. Esto también ocurrió con el Estado:La sociedad crea ciertas funciones comunes, de las que no puede prescindir. Las personas nombradas para ellas forman una nueva rama de la división del trabajo dentro de la sociedad. De este modo, asumen también intereses especiales, opuestos a los de sus mandantes, se independizan frente a ellos y ya tenemos ahí el Estado.El Estado, para los marxistas, aparece como un producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, en palabras de Marx: «La anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política». Señalan que por regla general pertenece a la clase más poderosa, la clase económicamente dominante. Por excepción, en algunos períodos las clases en lucha están tan equilibradas que el poder del Estado, como mediador aparente, adquiere cierta independencia momentánea respecto a una y otra. Tal aconteció, según el análisis marxista, con la monarquía absoluta de los siglos y , con el bonapartismo del primero y segundo Imperios en Francia y con Bismarck en Alemania. También en la Rusia republicana, en el gobierno de Kerenski. Lenin ahonda más en esa función como máquina represiva que tiene el Estado, «mientras exista la propiedad privada, vuestro Estado, aunque sea una república democrática, no es otra cosa que una máquina en manos de los capitalistas destinada a aplastar a los obreros, y cuanto más libre sea el Estado, con tanta mayor claridad se manifiesta este hecho».