thumb|300px|Funeral de Juan Pablo II, el Colegio Cardenalicio (vestimenta roja) ocupa las primeras filas. El Sacro Colegio Cardenalicio, comúnmente abreviado como Colegio Cardenalicio o Sacro Colegio, es un consejo de alta jerarquía eclesiástica integrado por todos los proclamados cardenales de la Iglesia católica.
Su función consiste en elegir al sumo pontífice en caso de fallecimiento o renuncia del anterior. También brinda asesoría y consejo al papa, tanto sobre el gobierno de la institución y asuntos relacionados con el sistema de creencias del catolicismo, como sobre cualquier otro tema de su interés.
A fecha de 8 de marzo de 2026, hay 245 cardenales, de los cuales 121 son electores en un hipotético cónclave para elegir un nuevo papa. El cardenalato es vitalicio, pero el derecho a voto en cónclave se pierde al cumplir 80 años.
Consistorios Artículo principal: Consistorio (Iglesia católica)
Los consistorios son reuniones formales del Colegio Cardenalicio de la Iglesia católica. Suelen tener lugar en el Vaticano, y siempre los convoca el papa. Se distingue entre consistorios ordinarios (que a su vez pueden ser públicos o privados) y extraordinarios. A los primeros acuden solo los cardenales residentes en Roma, mientras que a los segundos deben asistir obligatoriamente todos los cardenales.
Cuando los miembros del Colegio Cardenalicio se reúnen para la elección de un nuevo pontífice, la asamblea toma el nombre de cónclave y se regula por normas especiales.
Creación cardenalicia Es el papa quien designa a los nuevos cardenales, generalmente en consistorios pues el Código de Derecho Canónico prevé que dicho nombramiento tenga lugar en presencia del Colegio. Los nombres de los nuevos miembros, generalmente, se anuncian de antemano, pero solo la publicación formal del decreto papal durante el consistorio produce efectos jurídicos.
Sin embargo, existe una notable excepción: los cardenales cuyo nombre no es revelado por el papa por razones particulares, normalmente, de carácter político (los llamados cardenales in pectore), tienen la antigüedad y precedencia correspondientes al momento en que el romano pontífice, sin desvelar su nombre, anunció su incorporación al Colegio.
Los nuevos cardenales reciben sus anillos y las birretas y solideos de púrpura escarlata, el color distintivo de los cardenales, razón por la cual también se les llama purpurados. Cada nuevo cardenal recibe en el consistorio la titularidad de una iglesia de Roma, como símbolo de la unión de los cardenales con el papa.
Antes del Concilio Vaticano II, el consistorio para el nombramiento de nuevos cardenales se desarrollaba en tres momentos: el «consistorio secreto», en el cual el papa anunciaba a los elegidos; el «consistorio público», durante el cual los nuevos cardenales recibían del papa la birreta; y la «imposición del capelo», que podía tener lugar en cualquier momento posterior al consistorio.
El Colegio Cardenalicio en los periodos de Sede Vacante Artículo principal: Sede vacante
Durante el período de la sede vacante y hasta el nombramiento de uno nuevo, el Colegio Cardenalicio es el organismo que rige la actividad de la Sede Apostólica y el gobierno de la Ciudad del Vaticano como máxima autoridad de la Iglesia católica. Sin embargo, sus poderes se reducen únicamente a los asuntos ordinarios e inaplazables. El Colegio no puede inmiscuirse en las materias que de derecho corresponden al romano pontífice, reservadas exclusivamente al futuro papa.
Además, las decisiones del Colegio Cardenalicio, sede vacante, solo conservan su validez si el romano pontífice elegido las confirma expresamente.
Artículo principal: Cónclave
Una vez pasado el tiempo prescrito después de la muerte o renuncia del papa, los cardenales electores, es decir aquellos que tuvieran menos de 80 años al momento de fallecer o renunciar el último papa, se reúnen en el Cónclave (con clave = con llave) para elegir al nuevo pontífice, generalmente entre uno de sus propios miembros, aunque este no es un requisito necesario para ser elevado al papado. Las condiciones para esta elección quedan establecidas en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, dada por el papa Juan Pablo II. thumb|250px|Escudo de un cardenal. Cargos del Sacro Colegio Cardenal decano del Sacro Colegio: es el encargado de presidirlo. Este cargo actualmente esta ocupado por Giovanni Battista Re (no elector) desde el 18 de enero de 2020. Cardenal vicedecano: cardenal Leonardo Sandri (no elector) desde el 24 de enero de 2020. Cardenal protoobispo: cardenal Francis Arinze (no elector), desde el 4 de septiembre de 2019. Cardenal elector anciano: cardenal Leonardo Sandri (no elector) desde el 24 de enero de 2020. Cardenal protopresbítero: cardenal Michael Michai Kitbunchu (no elector) desde el 14 de diciembre de 2016 Cardenal protodiácono: cardenal Dominique Mamberti (elector) desde el 29 de octubre de 2024. Secretario: Arzobispo Ilson de Jesus Montanari desde el 28 de enero de 2014 .
Camarlengo
El Camarlengo es un miembro del Colegio de Cardenales y es el tesorero de dicho organismo. Administra todos los bienes, tasas, fondos e ingresos que pertenecen al Colegio de Cardenales; celebra la misa de réquiem de los miembros del Colegio cardenalicio; y está a cargo de llevar el registro de las Acta Consistoralia. Este cargo lo ocupa el irlandés Kevin Farrell desde el 14 de febrero de 2019.
Historia
Orígenes y etimología La palabra cardenal deriva del latín cardō, que significa «bisagra». El concepto actual de cardenal evolucionó lentamente durante el primer milenio a partir del clero de Roma (sin ser algo originalmente exclusivo de Roma pues en 845 el Concilio de Meaux-París exigió a los obispos que establecieran títulos cardenalicios o parroquias en sus ciudades y demarcaciones).
Formación histórica del Colegio Cardenalicio (siglos VIII–XI) La primera vez que aparece el término «cardenal» en el Liber Pontificalis es en la biografía del papa Esteban III cuando en el Sínodo Romano de 769 se decidió que el pontífice romano debía ser elegido entre los diáconos y cardenales presbíteros romanos. Los papas comenzaron a referirse a los «cardenales sacerdotes» de Roma para servir como legados y delegados dentro de Roma en ceremonias, sínodos, concilios, etc., así como en el extranjero en misiones diplomáticas y concilios. Aquellos que eran asignados a estas últimas funciones recibían los títulos de Legatus a latere (cardenal legado) y Missus Specialis (Misiones Especiales).
Durante el pontificado de Esteban V (816-817), comenzaron a formarse las tres clases del Colegio que existen en la actualidad. Esteban decretó que todos los cardenales-obispos estaban obligados a cantar misa por turno en el altar mayor de la Basílica de San Pedro, una vez por domingo. La primera clase en formarse fue la de los cardenales diáconos, descendientes teológicos directos de los siete originales ordenados en Hechos 6, seguidos de los cardenales-sacerdotes y, por último, los cardenales-obispos.
Consolidación del Colegio Cardenalicio El Colegio desempeñó un papel fundamental en varias reformas de la Iglesia, ya desde el pontificado del papa León IX (1050). En 1059, el sínodo en Letrán presidido por Nicolás II decidió que el papa fue era exclusivamente elegido por el Sacro Colegio, a propuesta exclusiva de los cardenales obispos.
En 1130, bajo Inocencio II, se permitió a todos los estamentos participar en las elecciones papales; hasta ese momento, sólo los cardenales-obispos tenían esta función.
Las figuras del Camarlengo y Decano aparecieron a partir de 1150. Además, el Tercer Concilio de Letrán declaró que sólo los cardenales podían asumir el papado, un requisito que ya no se exige.
Internacionalización del Colegio Cardenalicio A partir del siglo comenzaron a ser nombrados cardenales sacerdotes de fuera de Roma. De hecho, a pesar de que el título cardenalicio es independiente de la figura episcopal, a los cardenales se les otorgó precedencia sobre los obispos y arzobispos, y en siglo también sobre los patriarcas. Asimismo, los cardenales tienen voto en los concilios aun cuando sean presbíteros.
A finales del , la práctica de tener cardenales únicamente italianos había cesado. Entre el y el , hubo muchas luchas por el Colegio entre los cardenales de la época y los papas reinantes. La manera más eficaz que tenía un papa de aumentar su poder era aumentar el número de cardenales, promoviendo a los que le habían nombrado. Los cardenales en el poder veían estas acciones como un intento de debilitar su influencia.
Cambios recientes Ya en el siglo y con la aparición de la Ciudad del Vaticano, los Pactos de Letrán (1929), en su artículo 21, determinó que a los cardenales «se les considera príncipes de sangre, con el título de Eminencia; los que residan en Roma, incluso fuera de la Ciudad del Vaticano, son ciudadanos de la misma para todos los efectos».
Pablo VI determinó en 1965 el papel de los patriarcas orientales en el Colegio Cardenalicio. En 1970, además, se estableció el límite de 80 años para poder participar en el cónclave, creándose así dos categorías: cardenales electores y no electores.
Tamaño del Colegio El tamaño del Colegio Cardenalicio ha sido históricamente limitado por los papas, concilios ecuménicos, e incluso por el propio Colegio. Históricamente, el número medio de cardenales era de aproximadamente 20 (excluidos los posibles indocumentados cardenales del , los cardenales nombrados durante el Cisma de Occidente por pontífices actualmente considerados como antipapas, y los sujetos a otros tipos de incertidumbre).Broderick, 1987, p. 11.
Orígenes Originalmente los cardenales provenían del clero romano, incluidos los titulares de las 25 parroquias , 7 diaconías regionales y 6 diaconías palatinas y los 7 obispos suburbicarios, que a partir del , se convirtieron en 6.
En el siglo , el tamaño del colegio cardenalicio nunca superó la treintena, aunque había más de treinta parroquias y distritos diaconales que potencialmente podían tener un titular. El papa Juan XXII (1316-1334) formalizó esta norma limitando el colegio a veinte miembros. Pham, 2004, p. 65. La capitulación del Cónclave de 1352 restringió más el tamaño del Colegio al determinar que serían como máximo veinte y que no se podrían crear nuevos cardenales hasta que su tamaño hubiera descendido a 16; sin embargo, el papa Inocencio VI, elegido en ese mismo cónclave, declaró inválida la capitulación al año siguiente.Baumgartner, 2003, pp. 52-54.; Jugie, Pierre. Levillain, ed. 2002. "Cardinal, pp. 241-242.
En el siglo siguiente, aumentar el tamaño del colegio se convirtió en un método del papa para recaudar fondos para la construcción o la guerra, cultivar alianzas europeas y diluir la fuerza del colegio como contrapeso espiritual y político a la supremacía papal. El Concilio de Florencia (1431-1437) limitó el tamaño del Colegio a 24, al igual que la capitulación del cónclave de 1464.Burkle-Young, Francis A. 1998. "La elección del Papa Paulo II (1464)."Baumgartner, 2003, p. 78-79.Walsh, 2003, p. 109. Las capitulaciones de 1484 (que eligió a Inocencio VIII)Baumgartner, 2003, p. 82. y de 1513 (que eligió a León X) contenían la misma restricción. La capitulación de 1492 también es conocida por haber contenido alguna restricción a la creación de nuevos cardenales.Burkle-Young, Francis A. 1998. La elección del Papa Alejandro VI (1492). El V Concilio de Letrán (1512-1517), a pesar de su regulación a la vida de los cardenales, no hizo mención del tamaño del Colegio.Miranda, Salvador. 1998. "Guía de documentos y acontecimientos (76-2005)"
Aumento del tamaño del Colegio y estabilización ()