La memoria procedimental es la parte de la memoria que participa en el recuerdo de las habilidades motoras y ejecutivas necesarias para realizar una tarea. Es un sistema ejecutivo que guía la actividad y suele funcionar a un nivel inconsciente. Cuando es necesario, los recuerdos procedimentales se recuperan automáticamente para ser utilizados en la ejecución de procedimientos integrados relacionados con habilidades motoras e intelectivas; desde anudarse los cordones de los zapatos hasta pilotar un avión. El acceso a estos recuerdos y su utilización se realiza sin la necesidad de una atención o control conscientes. La memoria procedimental es un tipo de memoria a largo plazo, y se considera una forma de memoria implícita. El desarrollo de estas capacidades memorísticas tiene lugar a través de un "aprendizaje procedimental", esto es, mediante la repetición sistemática de una actividad compleja hasta que se adquiere la capacidad de que todos los sistemas neuronales implicados en la ejecución de la tarea trabajen de forma conjunta y automática. El aprendizaje procedimental implícito es esencial para el desarrollo de cualquier tipo de habilidad motora o cognitiva.

Historia El estudio de las diferencias entre los sistemas de memoria declarativa y procedimental por parte de psicólogos y filósofos se remonta a hace más de un siglo. En 1804, Maine de Biran se refirió al concepto de "memoria mecánica". William James, en su famosa obra Principios de Psicología (1890) sugirió que existía una diferencia entre memoria y hábito. La psicología cognitiva no prestó atención a la influencia del aprendizaje en los sistemas de memoria durante sus primeros años de desarrollo, lo que limitó en gran medida la investigación en materia de aprendizaje procedimental hasta el . El cambio de siglo trajo consigo una mejora en la comprensión de las funciones y estructuras implicadas en los procesos de adquisición, almacenaje y recuperación de la memoria procedimental.

McDougall (1923) fue el primero que realizó una distinción entre la memoria explícita y la memoria implícita. En los años 70, los trabajos en materia de inteligencia artificial distinguieron entre los conocimientos procedimentales y los declarativos. Los estudios de esta época se dividieron en dos grandes áreas de trabajo; una de ellas centrada en los estudios con animales, y la otra centrada en el trabajo con pacientes amnésicos. En el año 1962, Milner aportó la primera evidencia experimental convincente de la existencia de una disociación entre la memoria declarativa (aprendizaje de contenidos) y la memoria no declarativa o procedimental (aprendizaje de habilidades), al demostrar que el famoso paciente H.M., aquejado de una severa amnesia, era capaz de aprender a ejecutar una tarea que requería el desarrollo de la coordinación mano-ojo (dibujo sobre un espejo), no contando con experiencias previas al respecto. Aunque este hallazgo indicaba que la memoria no estaba conformada por un sistema único localizado en un lugar específico del cerebro, en aquel momento algunos investigadores asumieron que las habilidades motoras eran un caso especial que representaban una forma menos cognitiva de memoria. No obstante, a medida que se fueron mejorando y afinando los experimentos al respecto, se desarrolló una extensa investigación sobre pacientes amnésicos con diversos grados y localizaciones de lesiones cerebrales. Este incremento en la investigación permitió descubrir que estos pacientes eran capaces de realizar aprendizajes de tareas que iban más allá de las habilidades motoras.

No obstante, se argumentó que estos hallazgos estaban marcados por algunas carencias, al considerarse que algunos de estos pacientes ya mostraban un rendimiento pobre antes de sufrir las lesiones, y la amnesia consiguiente se veía estrictamente como un problema de recuperación. Algunos estudios adicionales con pacientes amnésicos hallaron un desempeño funcionalmente normal de las capacidades para desarrollar habilidades motoras. Por ejemplo, en una tarea de lectura en el espejo, los pacientes amnésicos mostraron un rendimiento a un nivel normal, incluso a pesar de que algunos de ellos se mostraban incapaces de recordar posteriormente las palabras que habían leído.

En los años 80 se avanzó mucho en la investigación de la anatomía fisiológica de los mecanismos involucrados en la memoria procedimental. El cerebelo, el hipocampo, el neoestriado y los ganglios basales fueron identificados como parte importante en las tareas de adquisición de memoria.

Adquisición de habilidades La adquisición de habilidades requiere práctica. No obstante, la simple repetición de una tarea no asegura la adquisición de la habilidad. Se considera que se adquiere una habilidad cuando una conducta cambia como resultado de la experiencia o la práctica. A esto se le conoce como "aprendizaje", y no es un fenómeno observable directamente. El modelo de procesamiento de la información, que incluye el concepto de "experiencia", propone que las habilidades se desarrollan mediante la interacción de cuatro componentes centrales del procesamiento de la información. Estos componentes son: a) la velocidad de procesamiento (la velocidad en que la información es procesada por el sistema); b) Amplitud de los conocimientos declarativos (la cantidad de información sobre hechos almacenada por el individuo); c) Amplitud de las habilidades procedimentales (la capacidad para ejecutar la habilidad); y d) la capacidad de procesamiento (sinónimo de la memoria de trabajo. La capacidad de procesamiento resulta de importancia para la memoria procedimental porque, a través de los procesos de procedimentalización, el individuo almacena recuerdos procedimentales. Esto repercute en una mejora del rendimiento al facilitar el proceso de enlazar las pistas ambientales con las respuestas adecuadas en cada caso.

Fitts et al., en 1954, propusieron un modelo explicativo de la adquisición de habilidades, basado en la idea de que el aprendizaje tenía lugar a través de un proceso de tres fases: Fase cognitiva Fase asociativa Fase autónoma (también conocida como "fase procedimental")

Fase cognitiva En este nivel del modelo de adquisición de habilidades individuales de Fitts, el proceso se inicia con la adquisición del conocimiento de los factores que componen una determinada conducta que se está observando. En este punto, es importante el proceso psicológico de la atención. Se requiere la descomposición de la habilidad que se pretende adquirir en sus componentes básicos, y la comprensión del modo en que esos componentes se combinan para formar un todo en la correcta ejecución de la tarea. El modo en que una persona organiza esos componentes recibe el nombre de esquema. Los esquemas son importantes para guiar el proceso de adquisición. El proceso por el que se eligen los esquemas a aplicar se denomina metacognición.

Fase asociativa Durante la fase asociativa del modelo, tiene lugar la práctica repetida individual hasta que surja un patrón automático de respuesta. A medida que se avanza en este punto, las acciones importantes para la ejecución de la habilidad se van aprendiendo y automatizando, del mismo modo que todas aquellas acciones superfluas o ineficaces van desapareciendo. El sistema sensorial individual adquiere los datos exactos de tipo espacial y simbólico requeridos para la correcta ejecución de la habilidad. La capacidad para discernir entre los estímulos importantes y los superfluos es crucial en este punto del modelo. Se asume que, a mayor cantidad de estímulos importantes asociados a una tarea, mayor cantidad de tiempo será necesaria para su completa adquisición.

Fase autónoma Esta es la fase final del modelo, y consiste en el perfeccionamiento de las habilidades adquiridas. La capacidad para discriminar los estímulos importantes de los no importantes mejora, y se requiere un menor nivel de pensamiento consciente, porque la habilidad está siendo automatizada. En esta fase es importante la experiencia, así como los conocimientos factuales almacenados acerca de la habilidad a aprender.

Un punto de vista alternativo: el modelo del "Ciclo Predictivo" Tadlock (2005) ha propuesto otro modelo explicativo de la adquisición de habilidades mediante la memoria procedimental. Este modelo es significativamente diferente del de Fitts, dado que desde esta explicación no es necesaria la comprensión consciente de los componentes básicos de una habilidad. En cambio, el aprendizaje solo requiere del mantenimiento a nivel consciente del resultado final deseado. Tadlock ha aplicado su modelo al proceso de aprendizaje de la lectura.) El modelo se compone de las siguientes fases: Ensayo Error Análisis implícito del resultado Decisión a nivel implícito del modo en que debe cambiarse la ejecución del siguiente ensayo para alcanzar el éxito en la ejecución

Estas fases se repiten una y otra vez hasta que el sujeto construye o remodela la red neuronal de modo que consiga guiar adecuadamente la actividad sin falta de pensamiento consciente. El contexto de este punto de vista es similar al modo en que trabaja la terapia física para ayudar a los pacientes con daño cerebral a recuperar sus funciones. Los pacientes mantienen el resultado final deseado (por ejemplo, controla el movimiento de su mano) mientras van ejecutando sucesivamente los intentos, sin ningún tipo de sentido consciente de la actividad neuronal necesaria para que la mano se mueva. El paciente continúa realizando intentos y ensayos hasta que el movimiento se ejecuta correctamente. En los casos de daño cerebral, el grado de progreso depende de la extensión de la lesión y de la "fuerza mental" del individuo lesionado. Hay muchas personas con problemas de lectura sin daño cerebral, pero afectados por problemas indefinidos relacionados con el aprendizaje lector en el área cerebral implicada en la lectura. Dado que el cerebro está, por lo demás, sano, Tadlock ha utilizado una serie de métodos altamente estructurados asociados al Ciclo Predictivo para tratar problemas de lectura en individuos con serias dificultades en este ámbito (incluyendo la dislexia).

Ejecución a nivel de experto Atención dividida