miniaturadeimagen|466x466px|Estela C de Quiriguá (Guatemala). En ella se lee la fecha baktún 13, 0 katunes, 0 tunes, 0 uinales, 0 kines, 4 ahau, 8 cumku. Es la fecha que corresponde a la actual era cosmogónica dentro de la mitología maya. El fenómeno de 2012 fue una creencia escatológica que sostenía que el día del solsticio de diciembre del año 2012 ocurriría el fin del mundo. El solsticio sucedió el 21 de diciembre de 2012 a las 12:12 UTC (tiempo universal coordinado) sin que ocurriese nada especial. La creencia se basaba en que ese día concluye el baktún 13 del antiguo calendario mesoamericano de la cuenta larga.
Ciertos autores adherentes al movimiento de la nueva era han sostenido que a partir de esa fecha los habitantes de la Tierra experimentarían una transformación física o espiritual positiva que marcaría el comienzo de una nueva era.
Varias conjunciones astronómicas y fórmulas numerológicas fueron relacionadas con la fecha en cuestión, sin que la comunidad científica las aprobase. Los escenarios postulados para el fin del mundo incluían la colisión de la Tierra con algún cuerpo celeste, como Nibiru —hipotético astro propuesto por el escritor paranormal azerí Zecharia Sitchin (1920-2010)— o un asteroide errante; la interacción de nuestro planeta con un agujero negro; o el advenimiento de una etapa de gran actividad solar.
Por otro lado, los arqueólogos señalaron que en los códices o inscripciones mesoamericanas precolombinas no existe documentación sobre la «profecía maya» a la que aluden los proponentes de la misma, en tanto que los astrónomos y otros científicos rechazaron los pronósticos apocalípticos como pseudociencia, declarando que los eventos anticipados se contradecían con las más simples observaciones astronómicas. Por ejemplo, la NASA comparó los temores sobre el 2012 con el temor al fin del mundo del 31 de diciembre de 1999 (el problema del año 2000). Tampoco existe consenso sobre la correspondencia entre el calendario de la cuenta larga y el gregoriano, se suele usar el cálculo aportado por Goodman–Martínez–Thompson, pero no se tiene certeza de que sea el correcto, por tanto no hay tampoco ninguna garantía de que el final del baktún 13 se corresponda con el año 2012.
Mitología y cómputo del tiempo en Mesoamérica
Mitos de la creación en Mesoamérica
Los mitos mesoamericanos de la creación se basan en la creencia de que el tiempo es cíclico. Con la repetición del tiempo, la creación y destrucción del mundo habrían ocurrido en varias ocasiones, aunque el número de veces en que el mundo ha sido creado varía de una cultura a otra. Por ejemplo, los nahuas prehispánicos creían que los seres humanos contemporáneos vivían en la quinta era cosmogónica, bajo el Quinto Sol, y que los humanos de los mundos anteriores habían sido destruidos por cataclismos que arruinaron a los soles anteriores; los sobrevivientes habían sido convertidos en varias especies de animales.
El Popol vuh es una ventana a los mitos de la creación de la región maya. Escrito en idioma quiché con caracteres latinos durante la época colonial en las tierras altas de Guatemala, su autenticidad como texto de origen precolombino ha sido puesta en duda, pues existen numerosas similitudes entre el relato quiché y el Génesis del relato judeocristiano. De cualquier manera, se le considera una referencia de la antigua cosmogonía mayense. En el relato del Popol vuh, los seres humanos actuales son producto de la tercera creación, pues los dioses decidieron destruir las anteriores al resultar imperfectas. Sin embargo, no existe referencia alguna al intervalo de tiempo entre cada una de estas creaciones.
Calendarios mesoamericanos
Entre los mesoamericanos de la época precolombina estuvieron en vigencia al menos dos tipos de calendarios. Estos eran el calendario solar —xiúhuitl entre los nahuas, haab entre los mayas, pije entre los zapotecos— constaba de 365 días, agrupados en 18 veintenas y cinco días vagos. Aunque el cálculo del período de la traslación terrestre en torno al Sol era bastante exacto entre los mesoamericanos, se ha puesto en duda que el calendario solar mesoamericano usara el sistema de años bisiestos. Por otro lado, el calendario ritual de 260 días —tonalpohualli entre los nahuas; tzolkin entre los mayas— era un almanaque que resultaba de la combinación de veinte signos de los días con trece numerales. Este calendario servía para nombrar a las personas y para la adivinación del porvenir. Tanto el calendario solar como el calendario lunar coincidían cada 52 años. La interacción entre ambos sistemas de cómputo temporal ha sido denominada «rueda calendárica» por los especialistas en estudios mesoamericanos.
Un tercer sistema de cómputo calendárico es la cuenta larga, que estuvo vigente en Mesoamérica desde el Preclásico Tardío hasta el final del Clásico. Aunque generalmente se atribuye a los mayas la invención de la cuenta larga, las más antiguas inscripciones en este sistema se han encontrado en objetos asociados a la cultura epiolmeca. No existe un solo método para correlacionar las fechas de la cuenta larga con el calendario gregoriano. Esto se debe a que los europeos conocieron la cuenta larga en el siglo XX, casi diez siglos después de que cayera en desuso. De entre las correlaciones propuestas, la de mayor uso es la llamada GMT (Goodman–Martínez–Thompson), que señala como fecha inicial del cómputo el 11 de agosto del 3114 a. C.
La unidad de medida de la cuenta larga era el kin (‘sol’, ‘día’ en idioma maya). Los kines se agrupaban en uinales, que constaban de 20 días. 18 uinales formaban un tun (360 días). Veinte tunes equivalían a un katún y veinte katunes formaban un baktún (144 000 días). De esa manera, la fecha maya de 8.3.2.10.15 representa 8 baktunes, 3 katunes, 2 tunes, 10 uinales y 15 días.
En 1957, la astrónoma y mayista estadounidense Maud Worcester Makemson (1891–1977) escribió que «la fase completa de un gran período de 13 baktunes podría haber sido de suma importancia para los mayas», en tanto que, en 1966, el escritor religioso Michael D. Coe afirmó en su libro The Maya (‘Los mayas’) que «existe una indicación [...] de que el Armagedón sorprenderá a las gentes degeneradas de este mundo y a toda la Creación en el último día del presente decimotercer [baktún]. Así, [...] nuestro universo actual será aniquilado cuando el Gran Ciclo de la Cuenta Larga llegue a su final».
Objeciones
A principio de los años noventa, otros investigadores repitieron la visión apocalíptica de Coe. En contraste, otros afirmaron más tarde que, mientras que el final del decimotercer baktún podía llegar a ser un motivo de celebración, no marcaba el fin del calendario.
En 1990, los investigadores mayistas Linda Schele y David Freidel argumentaron que los mayas «no concebían que esto fuese el final de la Creación, como muchos han sugerido». Susan Milbrath, curadora de arte y arqueología latinoamericanos del Museo de Historial Natural de Florida, declaró que «no tenemos ningún registro ni conocimiento de que los mayas pudieran pensar que el mundo llegaría a su fin». Sandra Noble, directora ejecutiva de la Foundation for the Advancement of Mesoamerican Studies (‘Fundación para el avance de los estudios mesoamericanos’) de Crystal River (Florida) declaró: «Para los antiguos mayas, llegar al final de un ciclo completo era una gran celebración» y «el fenómeno del 2012 es un completo invento y, para mucha gente, una oportunidad de sacar un rédito económico».Citado del USA Today, 28 de marzo de 2007, pág. 11D. «Habrá otro ciclo ―declaró E. Wyllys Andrews, director de la Universidad de Tulane―. Sabemos que los mayas pensaban que había habido uno antes de este, y eso implica que se sentían cómodos con la idea de la existencia de otro después de este». «Creo que los libros populares [...] sobre lo que los mayas decían que sucederá están en realidad inventados sobre una base de muy poca evidencia», dijo Anthony Aveni, profesor de estudios de nativos americanos, antropología y astronomía de la Universidad de Colgate.
Debido a la gran cantidad de consultas recibidas en la NASA sobre el tema, dicha institución publicó un artículo a modo de FAQ (‘Preguntas más frecuentes’ en inglés) sobre la relación entre el 2012 y el supuesto fin del mundo. artículo traducido al español en el sitio web El Club de la Razón.
Referencia maya al decimotercer baktún
Los mayas contemporáneos al 2012 no dan ninguna trascendencia al decimotercer baktún. Aunque algunos grupos mayas en las tierras altas de Guatemala siguen utilizando la rueda calendárica, la «cuenta larga» fue empleada exclusivamente por los mayas clásicos, y descubierta por los arqueólogos en fechas relativamente recientes.
El mayor guatemalteco maya Apolinario Chile Pixtun y el arqueólogo mexicano Guillermo Bernal notaron que «apocalipsis» es un concepto occidental que tiene poco o nada que ver con las creencias mayas. Bernal cree que tales ideas han sido impuestas en los mayas por los occidentales porque sus propios mitos están «exhaustos».
El arqueólogo guatemalteco maya José Huchm declaró que «si fuera a algunas comunidades de habla maya y les preguntara sobre lo que va a pasar en 2012, seguramente no tendrían ninguna idea sobre ello. ¿Que el mundo se va acabar? No te creerían. Actualmente tenemos asuntos verdaderamente importantes, como la lluvia».
La importancia que los antiguos mayas le otorgaban al baktún número trece es incierta. La mayoría de las inscripciones de los mayas clásicos son estrictamente históricas y no contienen ninguna declaración profética. Existen, sin embargo, dos elementos del corpus clásico maya que mencionan el final del decimotercer baktún: El monumento 6 de Tortuguero y la escalinata jeroglífica 12 de La Corona. El Chilam balam también hace alusión a la fecha, pero es un documento tardío que no pertenece a la cultura maya clásica.
Tortuguero
Las inscripciones de Tortuguero, que se encuentran en el extremo sur de Tabasco (México), fueron escritas en el y consisten en una serie de inscripciones en honor del gobernante Bahlam Ajaw. En el Monumento Seis de Tortuguero se encuentra la única inscripción que se refiere al decimotercer baktún. Ha sido parcialmente dañada. Según una traducción de Sven Gronemeyer y Barbara MacLeod:
Se sabe muy poco sobre el dios Bolon Yokte. De acuerdo a un artículo de los investigadores Markus Eberl y Christian Prager (en British Anthropological Reports), su nombre está compuesto de los elementos «nueve», «Ok-te» (de significado desconocido), y «dios». Algunas confusiones en las inscripciones del período clásico sugieren que ya en esa época el nombre era antiguo y nada familiar para los amanuenses. Este dios también aparece en inscripciones de Palenque, Usumacinta y La Mar como un dios de la guerra y del inframundo. En una estela se le representa con una cuerda alrededor de su cuello, y en otra con una bolsa de incienso, todo lo cual significa un sacrificio realizado con el objeto de finalizar un ciclo de tiempo.
El Chilam balam Los Chilam balam son un grupo de historias proféticas mayas escritas después de la conquista española, transcritas en una forma modificada del alfabeto español. Se les atribuye a los chilam balam (‘profetas jaguares’). El Chilam balam de Tizimín ha sido traducido cuatro veces durante el siglo XX, con muchas disputas sobre el significado de sus pasajes. Un pasaje en particular es relevante para la interpretación del decimotercer baktún:
La arqueóloga Maud Worcester Makemson creyó que esta línea se refería a un «evento enormemente importante de la llegada del 13.0.0.0.0 4 ahau 3 kankin en un futuro no muy lejano». Su traducción de la línea dice: