Enguerrand VII de Coucy (1340 – 18 de febrero de 1397), también conocido en Inglaterra como Ingelram, fue una de las figuras más relevantes de Francia en la segunda mitad del . Señor de Coucy, de Marle, de La Fère, de Crécy-sur-Serre y de Oisy, conde de Soissons y conde de Bedford por Inglaterra. Hijo de Enguerrand VI de Coucy y de Catalina de Austria, hija del duque Leopoldo I de Austria y nieta del conde Amadeo V de Saboya. Se casó en 1365 con Isabel, hija del rey Eduardo III de Inglaterra.

Sobrevivió en su niñez a la llegada de la peste a Europa y participó en múltiples campañas de la guerra de los Cien Años, conflicto que marcó su época. Además de como hombre de armas destacó significativamente como negociador y diplomático al servicio de la Corona francesa, tanto en los tratados con Inglaterra como ante los complicados conflictos de los tiempos del papado de Aviñón y del posterior cisma, implicándose en las interminables luchas entre las ciudades-estado italianas, escenario en el que Francia sería una potencia determinante por lo menos hasta la época de Napoleón. Al final de su vida tomó parte en algunas de las últimas cruzadas medievales.

Murió en 1397, prisionero del sultán otomano Bayaceto, después de la derrota de los cruzados en la batalla de Nicópolis. Fallecido sin descendencia masculina legítima, fue el último señor de Coucy y sus dominios, que, después de muchas vicisitudes, finalmente revirtieron a la Corona francesa.

Aun siendo un personaje relevante de su época, tenemos más información de su persona de lo habitual por haber sido mecenas de uno de los más importantes cronistas de su época, Jean Froissart. Muy posteriormente su vida fue elegida por la historiadora Barbara W. Tuchman como hilo conductor de su obra sobre el europeo Un espejo lejano.

Infancia y juventud (1340-1357) thumb|right|200px|El castillo de Coucy con un torreón agrietado. Acuarela, ca. 1820 (Biblioteca Nacional de Francia). La boda entre los padres de Enguerrand, Enguerrand VI y Catalina de Austria, fue concertada por el propio monarca francés, Felipe VI de Francia, para fortalecer la alianza con los Habsburgo y, a su vez, asegurarse la lealtad de la casa de Coucy en vista de la inminente guerra contra Inglaterra. Los contratos matrimoniales se cerraron en 1338, y en 1340 nació Enguerrand, del cual prácticamente no se conserva documentación directa hasta la edad de 18 años. thumb|left|180px|La peste negra llegó a Picardía en 1349, causando la muerte de la madre de Enguerrand. Solo se puede suponer que su forma de vida y formación correspondieron a la de los jóvenes de la alta nobleza de la época, aunque sí se sabe que perdió muy pronto a sus padres. En 1346, quizás en la batalla de Crécy o en esa misma campaña, murió Enguerrand VI. Al año siguiente, en 1347, la peste negra llegó a Europa, donde se estima que terminó como mínimo con un tercio de la población, y alcanzó Picardía en 1349, causando la muerte de la madre de Enguerrand, Catalina, además de la de su nuevo marido.

A los quince años, en 1355, Enguerrand participó junto a los demás barones de Picardía en la no demasiado exitosa campaña de resistencia contra la invasión inglesa dirigida por el Príncipe Negro, que al año siguiente condujo a la batalla de Poitiers, enorme derrota para los franceses, en la cual el mismo rey, Juan II de Francia, fue hecho prisionero por los ingleses. En las fechas de la batalla, en cuanto a Enguerrand no consta más que su mención formando parte del batallón de Moreau de Fiennes, más tarde mariscal de Francia, sin estar acreditada su participación directa en ella; es posible que estuviera en Normandía conteniendo al duque de Lancaster.

La Gran Jacquerie (1358)

thumb|right|180px|La jacquerie.Miniatura de manuscrito de Froissart en las Grandes Crónicas de Francia. Debido a la guerra contra Inglaterra, a las sucesivas derrotas francesas, a la devastación producida por las compañías licenciadas de los diferentes ejércitos y a las crecientes demandas fiscales provocadas por todo ello, el descontento, tanto entre los campesinos como en las ciudades, aumentó enormemente en los meses siguientes a la batalla de Poitiers. Este clima de agitación obligó al delfín Carlos a realizar importantes concesiones a los Estados Generales liderados por Étienne Marcel, preboste de París.

Es en este contexto cuando en noviembre de 1357 Coucy entró en París acompañando a Carlos II de Navarra, al que en ese momento los Estados Generales consideraban un potencial aliado en sus intentos de limitar los poderes reales. Esta aparente cercanía a Carlos de Navarra y a los burgueses parisinos podría haber sido problemática para Coucy: Carlos II de Navarra, como nieto de Luis X, era un legítimo aspirante a la corona y hasta su muerte fue un encarnizado rival de la casa de Valois. Sin embargo, al año siguiente estalló una revuelta campesina con la que Étienne Marcel intentó coordinarse. El grado de destrucción alcanzado, incluyendo castillos de nobles y propiedades eclesiásticas, hizo que el mismo Carlos de Navarra encabezara la represión y, siendo Picardía una de las regiones más afectadas, las crónicas presentan a Coucy como uno de los señores más implacables en la persecución de los jacques. La violencia con la que se puso fin a la jacquerie fue extrema: se calcula que el resultado fueron unas 20 000 víctimas.

Cautividad en Inglaterra, matrimonio y regreso (1360-1370) El 8 de mayo de 1360 se firma el Tratado de Brétigny que, entre otras muchas cláusulas, fijaba el pago del primer plazo del rescate de Juan II y la entrega de un gran número de rehenes nobles como garantía del resto del importe, incluidos los príncipes reales Juan, el duque de Berry y Luis, el duque de Anjou, además de Felipe, hermano del rey y duque de Orleans. Entre los demás rehenes de gran importancia se encontraba Enguerrand de Coucy, cuya firma consta el 24 de octubre en el Tratado de Calais, ratificación con algunas modificaciones del de Brétigny.

En la travesía a Inglaterra coincidieron con Coucy Jean Froissart y, muy probablemente, también otra eminencia de las letras como Geoffrey Chaucer. No es seguro que se encontraran en el viaje, pero sí sabemos que Coucy conoció posteriormente a Chaucer y que se convirtió en mecenas de Froissart.

La estancia en Inglaterra de los rehenes, bien que lujosa, se fue alargando debido a retrasos en los pagos comprometidos y a las discrepancias en torno a las cesiones territoriales. Algunos de los más importantes negociaron por su cuenta la liberación o incluso aprovecharon permisos temporales e incumplieron su palabra de volver, como fue el caso del duque de Anjou: el deshonor por la conducta de su hijo fue una de las razones aducidas para el misterioso y voluntario regreso a Inglaterra de Juan II poco antes de su muerte.

thumb|left|250px|Capilla de San Jorge en el castillo de Windsor.Construcción original del , la capilla es la de la Orden de la Jarretera. En Windsor se celebró la boda de Coucy con Isabel en 1365. El caso de Coucy fue diferente: no se conoce cuándo ni cómo comenzaron su relación; el caso es que el 27 de julio de 1365, Coucy contrajo matrimonio en el castillo de Windsor con Isabel, hija del rey de Inglaterra Eduardo III. El regalo del rey a su hija fue una generosa dote y, para Coucy, su liberación sin pagar rescate.

A los pocos meses de su boda reciben dispensa real para viajar a Francia, donde nació en 1366 su hija, María. En una posterior visita a Inglaterra antes de la Pascua de 1367, nació Felipa, y se le concedió el título de conde de Bedford, ingresando en la orden de la Jarretera, además de conde de Soissons con la aprobación del rey de Francia, con lo que vio considerablemente incrementadas sus propiedades.

A su vuelta a Francia en 1367, Coucy tuvo que tomar medidas para poner en orden sus posesiones, que debieron quedar muy dañadas por los estragos de la guerra, la peste y la actividad de las compañías anglogasconas. Así, en agosto de 1368, y con considerable retraso respecto al resto de Francia donde los labradores libres eran mayoría ya antes de la llegada de la peste, concedió la libertad a veintidós poblaciones de su baronía a cambio del pago de rentas.

Además de en la guerra, Coucy estuvo presente en grandes acontecimientos de su época por sus lazos familiares o a causa de tareas diplomáticas. En 1368 el duque de Clarence, Leonel de Amberes, hijo de Eduardo III, contrajo matrimonio con Violante, hija de Galeazzo Visconti. Siendo Leonel el hermano de su esposa, Coucy acudió a la magnífica recepción que se le brindó en París y a la increíblemente fastuosa boda con la que Galeazzo celebraba el enlace de su estirpe con la familia real inglesa, enlace que duró poco, ya que el duque de Clarence moriría cuatro meses después a los veintinueve años.

Un año después asistió a otro enlace de mayor trascendencia histórica: la boda entre Felipe II de Borgoña, hijo del rey de Francia, y Margarita de Flandes. Margarita era hija de Luis de Male, con quien Isabel, la esposa de Coucy, había estado comprometida matrimonialmente en su juventud. Este matrimonio significó la unión entre Borgoña y Flandes, de crucial importancia tanto en el siglo siguiente en la lucha de Francia contra Inglaterra, como posteriormente contra España.

Coucy tenía además un problema de lealtades en su doble condición de fiel vasallo del rey de Francia y esposo de una hija del rey de Inglaterra. En este contexto se entiende la planificación de una incursión en Sundgau en defensa de unos derechos personales sobre unas heredades procedentes de su madre y que disputaba a los Habsburgo. Al poco de iniciada, la campaña se abortó por razones poco claras, a lo que sigue una laguna de dos años en los que solo se dispone de un documento legal, relativo a su senescal, que lo sitúa en Praga a comienzos de 1370. Es posible que su presencia allí se deba a la continuación de su disputa con los Habsburgo en busca de una mediación del emperador.

La campaña en Italia (1371-1374) A mediados del el papado tenía su sede en Aviñón y se esforzaba a distancia por mantener el control de los estados pontificios italianos. Tanto Urbano V como su sucesor Gregorio XI ansiaban regresar definitivamente a Roma, lo cual era una amenaza contra la creciente expansión del Milán de los Visconti. thumb|right|150px|Probable retrato de Gian Galeazzo Visconti. Giovanni Ambrogio de Predis, En 1371, cuando Bernabé Visconti ya se había apoderado de varios feudos pontificios, Amadeo VI de Saboya, el Conde Verde, planeó invadir el Piamonte para apoderarse de Saluzzo, feudo milanés. Al frente de sus tropas estaba Enguerrand de Coucy, su primo, que cruzó los Alpes en pleno invierno saqueando el territorio y apoderándose de varias plazas. Esto obligó a intervenir a Galeazzo Visconti, hermano y encarnizado rival de Bernabé, a cuyo servicio estaba el famoso condotiero John Hawkwood bajo el mando nominal de Gian Galeazzo Visconti. En 1372 las disputas entre ambos condujeron a una derrota milanesa en Asti que fue seguida, al año siguiente, de la intervención directa de Amadeo de Saboya tras un efímero pacto de neutralidad con Galeazzo. Esto convirtió a Coucy y a Hawkwood en aliados que avanzaron sobre Milán y derrotaron con graves pérdidas en Montichiari al ejército de Gian Galeazzo, aunque pueda parecer sorprendente que su padre considerara compatible la neutralidad con Amadeo y la lucha contra sus aliados.

Las laberínticas complicaciones de la política italiana y, muy probablemente, un nuevo rebrote de la peste hicieron que Coucy pidiese licencia para regresar a Francia, que le fue concedida el 23 de enero de 1374. En junio se acordó un tratado de paz entre Milán y el papa.