Kurt Adolph Wilhelm Meyer (Jerxheim, Baja Sajonia, Alemania; 23 de diciembre de 1910 - Hagen, Renania, 23 de diciembre de 1961) fue el militar alemán más joven de las Waffen-SS en ostentar el grado de general de brigada (SS-Brigadeführer) durante la Segunda Guerra Mundial. Se le conocía por su apodo coloquial "Panzermeyer" o "Schneller (veloz) Meyer".
Si bien la mayor parte de los oficiales del Ejército Alemán tenían amplia experiencia de combate, Meyer fue uno de los pocos oficiales que combatió en todos los frentes a excepción de África (aunque estuvo a punto, ya que el traslado de su unidad se anuló en el último momento). Desde el Anschluss y la campaña de Polonia al frente ruso, pasando por los Balcanes y Grecia, para terminar combatiendo a los aliados en el frente occidental. Recibió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble y espadas.
Después de ordenar el asesinato en masa de civiles y prisioneros de guerra varias veces durante el conflicto, Meyer fue condenado por crímenes de guerra por su papel en la masacre de la abadía de las Ardenas (el asesinato de 20 prisioneros de guerra canadienses en Normandía). Fue condenado a muerte, pero posteriormente la sentencia fue conmutada por cadena perpetua. Meyer fue uno de los últimos criminales de guerra alemanes en salir de prisión.
Tras su liberación fue un miembro muy activo de HIAG, un grupo de presión organizado por exmilitares de alto rango de las Waffen-SS. Meyer fue un destacado apologista de las Waffen-SS y el portavoz más eficaz de la HIAG, y describió a la mayoría de los miembros de las Waffen-SS como combatientes apolíticos e imprudentemente valientes que no estaban involucrados en los crímenes del régimen nazi. Desde entonces, los historiadores han desmentido estas afirmaciones.
Biografía
Kurt Meyer nació en 1910 en Jerxheim, hoy Baja Sajonia. Era hijo de un sargento mayor del Ejército Imperial Alemán. Estudió en una escuela de Jerxheim y para subsistir desempeñó variados oficios esporádicos en la ciudad de Schwerin ya que su condición era muy modesta.
En 1929, fue aceptado en el cuerpo de policía y enviado a la Academia de Policía en Schwerin para ser formado como un Landespolizei Mecklenburgo.
Estando en la academia, Kurt Meyer sufrió un grave accidente al querer realizar una broma a uno de sus compañeros cayendo de pie desde una altura de dos pisos; el aterrizaje lo dejó con múltiples fracturas. Debido a la resistencia física al golpe recibido y su pronta recuperación se le apoda Panzermeyer por su similitud con la resistencia de un tanque.
Trayectoria en las SS Políticamente activo a una edad temprana y partidario fanático del nazismo, Meyer se unió a las Juventudes Hitlerianas cuando tenía quince años, se convirtió en miembro de pleno derecho del Partido Nazi en septiembre de 1930 y se unió a las SS en octubre de 1931. Fue invitado a la boda de Joseph Goebbels en diciembre de ese año. En mayo de 1934, Meyer fue transferido a la Leibstandarte SS Adolf Hitler. Con esta unidad (que luego se convirtió en parte de las Waffen-SS), Meyer participó en la anexión de Austria en 1938 y la ocupación de Checoslovaquia en 1939.
En 1939, durante la Invasión de Polonia, la unidad de Meyer (Leibstandarte SS Adolf Hitler) constituyó una de las puntas de lanza de las unidades que actuaron bajo las órdenes del general Gerd von Rundstedt. El 7 de septiembre de 1939, Meyer fue denunciado por estar involucrado en el asesinato de 50 judíos en Modlin.
El 25 de septiembre es condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase por mantenerse en el mando a pesar de haber sido herido en combate.
Durante la Invasión de Francia, Holanda y Bélgica, Meyer recibe el comando de la unidad de exploración de la LSSAH, la cual había sido incrementada en su fuerza efectiva y medios al nivel de División Motorizada. "Schneller" Meyer tuvo entonces la oportunidad de conformar el nuevo Batallón de Exploración llevando consigo a varios de los suboficiales y oficiales que habían servido con él en la Panzerjägerkompanie durante las operaciones anteriores. Su Batallón, conformado con elementos de motociclistas (Kradschützenkompanie) y de vehículos blindados ligeros constituyó la punta de lanza de la Blitzkrieg en el frente de la LSSAH. Siempre en primera línea, y habitualmente montado en una motocicleta o trepado al costado de uno de sus vehículos ligeros de exploración, Meyer lideró el avance de la LSSAH a toda velocidad, tomando por sorpresa a las tropas francesas una y otra vez, capturando enormes cantidades de elementos enemigos basándose en la sorpresa, el poder de fuego de sus armas y la potencia de sus motores. Durante la conquista de Francia Meyer fue condecorado con la Cruz de Hierro de Primera Clase y ascendido a SS-Sturmbannführer (equivalente en la Wehrmacht a mayor).Kurt Meyer
Durante la Campaña de los Balcanes Meyer, aún al mando del 15.º Batallón de Reconocimiento de la LSSAH, (Aufklärungsabteilung), recibe órdenes de ocupar el paso Kleisoura el 13 de abril de 1941 para cortar la retirada de griegos y británicos de la ciudad de Kastoria. La acción incansable de la Unidad de Meyer (que marchaba reforzada con Ingenieros de Combate, artillería antitanque autopropulsada, cañones de infantería y algunos blindados), lanzada a toda velocidad por las complicadas carreteras de montaña, permitió mantener continuamente a las fuerzas aliadas fuera de balance, dificultando sus operaciones defensivas en los elevados pasos de montaña. Enormes cantidades de armas y tropas aliadas cayeron en poder de "Panzermeyer", cuyas motocicletas aparecían tras las líneas enemigas en los momentos más inesperados, o cuyos intrépidos hombres escalaban paredes aparentemente inaccesibles para caer sorpresivamente sobre los defensores. Por la conquista de los principales pasos de montaña Meyer recibió posteriormente la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro el 18 de mayo de 1941 (oportunidad en la que debió presentarse ante Adolf Hitler). Si bien su accionar personal ya le había granjeado en ese momento un lugar en los libros de historia al capturar más de 12.000 hombres sólo con su Batallón de Exploración, aún sería el protagonista principal de una de las acciones más temerarias de la historia militar alemana y mundial. Sin tomarse descanso alguno en la persecución de las tropas británicas y griegas que se replegaban en desorden hacia Grecia, Meyer forzó la caída de los puertos de Corinto y Patras con el puñado de tropas adelantadas que conducía personalmente. Desde allí presenció con disgusto el escape de gran cantidad de tropas británicas en diversos transportes, las cuales cruzaron indemnes el estrecho de Corinto en su retirada hacia el Peloponeso. Contra toda norma, requisó varios botes de pesca de pequeño porte y embarcó un pequeño grupo de hombres y armas de apoyo, ordenándoles realizar el cruce del estrecho (las condiciones de mar no eran las mejores para la navegación) y hacer una cabeza de puente para el resto del Batallón. Sus hombres, cortados a la medida de Meyer, no dudaron en cumplir la poco ortodoxa tarea que se les otorgó. Mientras esperaba ansiosamente tener noticias del pelotón destacado al otro lado del estrecho, Meyer comenzaba a lamentar la decisión tomada cuando arribó a su posición su jefe directo, el Comandante de la LSSAH, Sepp Dietrich. A pesar de ser un conductor igualmente temerario, Dietrich reprendió gravemente a Meyer por la decisión tomada, pero cuando los botes comenzaron a retornar cargados de prisioneros británicos permitió a su subrodinado continuar con la improvisada operación de franqueo del estrecho, cruzando él mismo en los siguientes viajes. En pocas horas el Batallón de Exploración del LSSAH y el mismo Dietrich estaban en el Peloponeso haciéndose de vehículos británicos para poder operar y capturando grandes cantidades de tropas aliadas sorprendidas por la aparición de los alemanes en su retaguardia. Dietrich se disculpó con Meyer poco después frente a sus hombres, reconociendo que si bien había tomado una decisión poco ortodoxa y el riesgo asumido había sido muy alto, el resultado había demostrado que Meyer tenía razón. Las fuerzas en el Peloponeso cayeron en tiempo récord.
Poco tiempo después el LSSAH sería enviado al frente Oriental, participando en el desarrollo de la Operación Barbarroja como punta de lanza del Grupo de Ejércitos Sur. Una vez más la Unidad de Meyer se destacó por su accionar decidido abriendo el camino a las tropas de invasión que buscaban conquistar Kiev. Fiel al precepto de su maestro Heinz Guderian que propone el uso del motor (y su velocidad) como un arma, los motociclistas y vehículos ligeros de exploración de Meyer se lanzaron en una veloz carrera por los caminos de Ucrania, marcando el rumbo a la maquinaria de todo el Grupo de Ejércitos Sur. Sin detenerse a combatir la masa de Unidades desmembradas del Ejército Rojo que se retiraban ante la ruptura del frente por las cuñas blindadas de la Blitzkrieg, Meyer se internaba más y más en territorio enemigo, logrando capturar desproporcionadas cantidades de tropas con las fuerzas a su disposición. Si bien esta forma de conducción lo puso en situaciones complicadas más de una vez, no dejó dudas sobre la eficacia en el combate. Incansable, luego de la caída de Kiev, Meyer estuvo al frente de su Unidad ganando cabezas de puente e interviniendo personalmente en la captura en un audaz asalto de la ciudad ucraniana de Mariúpol, sobre el mar Negro, haciendo prisionera a toda una división completa de soldados soviéticos. Por esta acción, Meyer recibió la Cruz Alemana en Oro. Sus hombres liderarían posteriormente el avance y conquista de Rostov y serían uno de los elementos fundamentales en las operaciones defensivas del crudo invierno ruso de comienzos de 1943. Meyer tuvo que ser retirado del frente por sufrir disentería a fines de 1942, pero retornó a tiempo para participar de las cruentas operaciones defensivas del invierno 1942-1943.
Cuando retornó al frente, Meyer se encontró ante un escenario oscuro. Las divisiones Waffen-SS habían sido agrupadas como el I SS-PanzerKorps bajo el mando de Paul Hausser. Ante la presión de enormes masas de unidades blindadas frescas del Ejército Rojo, las divisiones de las Waffen SS resultaron ser la médula espinal del frente sur, especialmente al desmoronarse las unidades rumanas e italianas. Las pérdidas alemanas en la ofensiva de invierno fueron enormes y la orden de Hitler de defender Rostov y Járkov a toda costa no hizo más que facilitar el éxito de los soviéticos. Sólo la excepcional calidad de la conducción alemana, y en especial la temeraria acción de los hombres de Hausser (entre ellos Meyer), permitieron evitar la aniquilación total del frente. Desobedeciendo la orden del Comando del Ejército, Hausser ordenó abandonar Járkov para reducir el frente, pero mantuvieron en todo momento una estrategia operacional basada en una defensa móvil, que no sólo absorbió el impacto de la marea de tropas soviéticas que penetraban el frente, sino que a pesar de las bajas sufridas y la disparidad numérica, las unidades SS condujeron potentes contraataques que no sólo causaron a los soviéticos enormes cantidades de pérdidas (inauditas en la historia militar), sino que condujeron finalmente a la estabilización del frente y dejaron el camino abierto a la recuperación de Járkov. thumb|200px|left|Meyer (derecha) junto a Fritz Witt (centro) y Max Wünsche (izquierda) en la abadía de Ardenne, Normandía, en junio de 1944.