El Colegio Nuestra Señora de Andacollo es una institución educacional del Arzobispado de Santiago, dirigida por la Congregación de Santa Cruz, creado en Santiago, en 1904. El colegio es un colegio particular subvencionado.
Fundación La historia de la Escuela Parroquial Andacollo se remonta a comienzos del , en pleno auge de la cuestión social. Es así como en medio de un barrio pobre, en los suburbios de Santiago, lleno de conventillos y casas de mala reputación, se alzaba la torre de una vieja capilla que en conjunto con un terreno anexo, eran de propiedad de la antigua Cofradía de San Vicente Ferrer. Al liquidarse esta Cofradía, se resolvió destinar sus terrenos a la fundación de un santuario y una escuela para niños que un sacerdote de la época dedicó a Nuestra Señora de Andacollo.
A pesar de contar siempre con personas de buena voluntad, los altos y bajos económicos desde el principio de su historia hicieron peligrar el futuro de esta institución, lo que ha hecho querer mucho más esa pequeña escuelita, que hoy se ha ido transformando en un gran centro educacional. La escuela se abrió en forma sencilla en 1904, entregando alfabetización al entorno masculino del ambiente parroquial. Asimismo, se puso la primera piedra, en 1906, de lo que sería en un futuro el santuario de Andacollo, quedando a cargo de la obra el Presbítero Ladislao Godoy, el que después sería conocido como el Cura de Andacollo.
Al siguiente año, algunos jóvenes entusiastas fundaron el primer Patronato de Andacollo. El santuario, por la importancia que fue tomando, se hacía necesario darle una mayor importancia, por lo que la primera parroquia como tal se crea en junio de 1912 siendo nombrado cura y capellán, el Presbítero que desde un principio acompañó a esta obra, Ladislao Godoy. Ese mismo año, Miguel Covarrubias Valdés se ocupó en la formación del actual patronato, buscando quienes quisieran ayudarlo con la obra.
El plan del patronato fue claro desde un principio y es el que hasta hoy se podría considerar como principio fundamental. La idea era: "tomar al niño desde los primeros años en la escuela, educarlo cristianamente y darle una instrucción práctica, sin faltarle catecismo y juegos los domingos. No abandonarlo una vez salido de la escuela: crear una sociedad para ex alumnos y un centro obrero. Mejoramiento moral y material de la familia del barrio. Fomentar la higiene y el ahorro y establecer, en lo posible, gremios y sindicatos"."Memoria del Patronato de Andacollo (1912-1918)", p. 8.
Es así como se crean casi sucesivamente varias organizaciones que acompañan no solo a la formación educacional sino que también la formación cristiana del niño y también de su entorno familiar, como por ejemplo, en 1911 la "Unión Protectora de Andacollo", correspondiente a socorros mutuos; "San Vicente de Paul", con una rama para mujeres y otra para hombres en 1915; la "Catequesis Dominical", en 1916; y se formó el "Centro de Obreros", en 1930.
El más antiguo libro de registro de matrícula data de 1915 a 1919, donde figuraba como profesor Félix Berrios Bustamante, quien posteriormente sería nombrado rector en 1919.
Cambios en el Colegio El barrio que rodeaba a la parroquia y la escuela era muy pobre. En la época no había calles pavimentadas y las casas de "mala reputación" rodeaban las calles. Es por eso que el patronato ejerció una influencia positiva en la comunidad y la escuela era uno de los mejores ejemplos, porque "los niños ya no andaban sucios y todos tenían zapatos"."Memoria del Patronato de Andacollo (1912-1918)", pp. 19-21.
La escuela empezó a necesitar programas analíticos en conformidad con la pedagogía "moderna". Así, se le pidió al director de la Escuela Olea, Aniceto Gallardo, que se ocupara en la redacción de estos programas, los que resultaron exitosos para la época.
thumb|right|San Alberto Hurtado trabajó como funcionario del colegio en la década de 1910. Así se inicia una época de nuevas tareas y nuevos directores, a la cabeza de Carlos Sánchez y de Fernando Díaz Garcés en 1916. Ese mismo año se fundó un centro para los alumnos del último año y para los que ya habían dejado el colegio. Era una época de mucha cooperación y compañerismo. Así, algunos alumnos del Colegio San Ignacio (Santiago de Chile), tomaron a su cargo el patronato dominical para estar con los niños, pero siempre a cargo de alguien superior. En este caso, un sacerdote de la Compañía de Jesús. Entre los jóvenes que vinieron a trabajar en el patronato era San Alberto Hurtado. San Alberto Hurtado trabajaba en la secretaría y la biblioteca. Hurtado, S.J., Alberto, "Cartas E Informes del Padre Alberto Hurtado, S.J.," Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2005, pp. 13-29.
A mediados de 1919, la Escuela Andacollo cambió su nombre y pasó a denominarse Escuela San Vicente Ferrer, por decisión del Patronato. Sin embargo, siguió cumpliendo con la formación cristiana de los niños. A pesar de que el edificio era muy pequeño, a la escuela asistían un promedio de 103 niños. Esa necesidad de educar se volcó en la necesidad de abrir una escuela nocturna para los niños que, habiendo estado en la escuela diurna, no podían continuar estudiando porque trabajaban de día.
En reuniones efectuadas por el Patronato en 1923 se acuerda fundar la Escuela Nocturna Crescente Errázuriz, que funcionó desde 1924 hasta 1936 con relativo éxito debido a que los fríos y las lluvias de otoño e invierno, hacían que los niños no asistieran con regularidad. A pesar de ello, las motivaciones por parte del patronato para que asistieran a estudiar no se hacían esperar y una de las medidas tomadas fue la instalación de una cancha de básquetbol e incluso se les compró una pelota de fútbol a los niños de la escuela, hecho que fue un gran evento porque en esa época solo los equipos profesionales las utilizaban. Se acordó también cobrar 10 pesos de matrícula por alumno, lo que serviría como garantía de asistencia y de "ahorro" puesto que se les devolvió a todos aquellos que asistieron al 75 % de las clases en el año. A pesar de todos los esfuerzos realizados por el patronato, ante la escasa asistencia comprobada por el visitador Fiscal Sr. Vera, en mayo de 1934, se decidió cerrar la escuela nocturna, puesto que había una matrícula de 75 alumnos y una asistencia de solo 28. El espíritu educador no se opacó con los nuevos hechos. Es por eso que se abrió una biblioteca con fecha del 21 de noviembre de 1933 y además, tenía el servicio de lectura a domicilio.
Posteriormente, el 4 de julio de 1934, se realizó una reunión del Patronato donde asistió el Presbítero Hermógenes de la Cerda, el que entregó su cargo de Cura de Andacollo al Presbítero Alberto Jacques Lejeunne. El nuevo párroco, de ascendencia francesa, estaba impregnado de las nuevas tendencias derivadas de la Encíclica Rerum Novarum, las que no se hicieron esperar frente al patronato y a la escuela. Esta última, por iniciativa del nuevo párroco, cambió de nombre al que tenía antiguamente: Escuela Nuestra Señora de Andacollo.
En 1943, Nicomedes Guzmán escribió su novela de la pobreza del barrio, "La sangre y la esperanza", que habla frecuentemente de la presencia del colegio y de la parroquia entre los pobres por el sonido de sus "campanas," un sonido que se repite en los momentos claves del libro entero.Nicomedes Guzmán, "La sangre y la esperanza," Santiago: Editorial Orbe, 1943, pp. 89, 165, 185, 200, 212, 288, 289, 332.
Por otra parte, el 21 de julio de 1944, el Ministerio de Justicia le otorga personalidad jurídica a la Corporación Patronato de Andacollo, por el decreto N° 2999.
También, en 1944, un seminarista ayudó en el colegio, Antonio Moreno Casamitjana. Después de ordenarse, él fue nombrado Arzobispo de Concepción, donde sirvió en esta capacidad desde 1989 a 2006. Mons. Moreno acompañó a jóvenes del colegio a un Congreso Eucarístico en Buenos Aires en 1944.Fuentes Vásquez, Héctor, "Recuerdos de un Andacollino Agradecido," 2003, pp. 19-21.
Los cambios necesarios continuaron y es así como llegó a principios de 1947 el Presbítero Fernando Cifuentes Grez, quien se dedicó a trabajar en la posibilidad de fundar un liceo parroquial, para que los alumnos de la escuela pudieran continuar sus estudios, lo que se logró porque el nuevo párroco obtuvo una subvención de un monto mensual fijo por parte del Ministerio de Hacienda de Chile. Las buenas nuevas no tardaron y en el período escolar de 1948 comenzó a funcionar el Liceo Popular Andacollo, con el primer año de humanidades.
En esos años crear un liceo parroquial gratuito era toda una osadía porque los liceos católicos no eran parroquiales, estaban todos bajo la tutela de congregaciones religiosas y eran pagados; solo las escuelas parroquiales eran gratuitas.
Siempre preocupados del ámbito educacional, el párroco se preocupó de la continuidad de los estudios. Es así como cuando se logró avanzar al segundo ciclo de humanidades, el presbítero Cifuentes obtuvo el compromiso del rector del Liceo Amunátegui para que los alumnos promovidos al tercer año de humanidades pudieran ser incorporados sin inconvenientes a dicho establecimiento. Sin embargo, el compromiso no se pudo cumplir en su totalidad, puesto que solo eran recibidos los alumnos sobresalientes, que por sus notas podían entrar a cualquier establecimiento.
A pesar de los problemas, a los que, además, se sumaban los económicos, el párroco vio que no solo los niños, sino que también las niñas querían seguir estudiando, por lo que en 1953 se fundó el Liceo Nocturno Mixto Andacollo, que ocupó las aulas del patio la Virgen del Liceo Popular Andacollo.
Los problemas de salud comenzaron a aquejar al párroco Cifuentes y la autoridad eclesiástica mandó al Presbítero Vicente Ahumada Prieto para que se hiciera cargo de la parroquia y de los requerimientos que esta tenía. Sin embargo, el Presbítero Cifuentes quedó a la cabeza de ambos colegios.
Al terminar el período escolar de ese año, se supo que el rector de ambos establecimientos, el presbítero Fernando Cifuentes Grez, había sido designado por las autoridades eclesiásticas a diversos cargos docentes en la Pontificia Universidad Católica de Chile, lo cual dejó a todos muy tristes y con un enorme sentimiento de pesimismo. Dadas las circunstancias, pasó a tomar las rectorías respectivas Monseñor Vicente Ahumada Prieto,http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=116986 párroco de Andacollo, y a quien, además, le tocó afrontar la grave situación del liceo nocturno el que, a pesar de todos sus esfuerzos y el de todos los profesores, se resolvió cerrar a fines de 1954 debido a la falta de alumnos, los que a pesar de matricularse masivamente, no asistían a clases. Sin embargo se siguió trabajando en lo educacional que estaba debidamente acompañado de una completa formación cristiana a través de los grupos parroquiales de acólitos, grupos de señoras y de la juventud.
Corría el año 1954, y el contralor general de la República, a través del conservador del Archivo Nacional de Chile, declara cooperadoras de la función educacional del estado a la Escuela Particular N° 41 "Patronato Andacollo". En el título primero de este estatuto, el Patronato de Andacollo tiene por "Objetivo promover el adelanto religioso, moral, intelectual y profesional de las personas que concurran a los establecimientos que tienen destinados al efecto". Todos los títulos estaban aprobados por el Arzobispo y se legalizaron el septiembre de 1954.