100pxAntes 100pxDurante 100pxDespués Restauración de El Juicio Final (Capilla Sixtina) La conservación y la restauración son dos actividades profesionales similares, ya que están dedicadas a fomentar la permanencia de aquellas manifestaciones culturales y artísticas, que son parte del patrimonio histórico de la humanidad, al protegerlas y rescatarlas responsablemente se logra transmitir a generaciones futuras su significado histórico, artístico y social. La restauración se puede considerar como una labor científica, ya que se manejan diferentes solventes, químicos y materiales específicos de la labor.
La conservación y la restauración se pueden ocupar para diferentes tipos de técnicas y materiales, como es la escultura en madera, las obras arquitectónicas, pinturas al óleo y acrílico, talla en mármol, papiros antiguos, entre otras piezas que tengan trascendencia en el tiempo.
Etimología El vocablo conservación deriva del latín conservatio, compuesto por cum, que tiene el valor de continuidad, y el verbo servare, salvar.
El origen etimológico de restauración proviene del término en latín de restauratĭo y sus componentes léxicos son: el prefijo re (repetición) y el verbo estatuere (colocar, erigir).
Consideraciones iniciales miniaturadeimagen|Retablo en restauración. La identidad cultural de un grupo o comunidad se define por diversos aspectos en los que se manifiesta como los instrumentos de comunicación, la lengua, relaciones sociales, ritos y ceremonias, comportamientos colectivos, sistemas de valores y creencias. El patrimonio cultural se refiere a todo aquello que el hombre produce con su ingenio el cual agrupa en un acervo que transmite a las generaciones futuras y que al formar un patrimonio común, son la clave para distinguirse de cualquier otro grupo social, es por ello que proteger aquello que se produjo se traduce en cuidar los testimonios de su identidad. El patrimonio cultural se divide en patrimonio cultural tangible y patrimonio cultural intangible. Dentro del primero se desprenden los bienes culturales muebles y los bienes culturales inmuebles, los cuales son preocupación directa de la conservación y la restauración.
Los bienes culturales muebles son aquellos que por sus características se pueden desplazar, es decir trasladarse de un lugar a otro gracias a sus dimensiones o peculiaridades de manufactura. Dentro de estos bienes se pueden encontrar diversos objetos o artefactos como obra pictórica, escultórica, gráfica, bibliográfica y hemerográfica, material fotográfico, textiles, mobiliario, objetos ornamentales, entre otros.
Los bienes inmuebles al contrario de los anteriores, son aquellos que no pueden ser desplazados y tienen una situación fija, está compuesto por conjuntos arquitectónicos, obras de ingeniería, monumentos revestidos de valor arqueológico, histórico, arquitectónico, artístico o científico. Dentro de ellos se desprenden los bienes inmuebles por destino, que son aquellos elementos que están estrechamente vinculados al edificio histórico en el que se encuentra, como pintura mural realizada directamente sobre los muros, techos o bóvedas; pintura sobre lienzo o tabla adosadas a las paredes, también incluye retablos, relieves, pisos, techos, vitrales, puertas y ventanas, fuentes, cruces atriles y esculturas adosadas a la arquitectura.
Dentro de los bienes que integran el patrimonio cultural, también se incluye a aquellos objetos a los que se les reconoce una cualidad artística, las obras de arte asumen una peculiar relevancia dentro de los bienes culturales debido a su doble naturaleza referida como “condición dual”, es decir por su valor como documento y como unidad de imagen.
Historia miniaturadeimagen|Proceso de restauración del portón de entrada de la Iglesia de La Asunción en Villamelendro de Valdavia. El cuidado del patrimonio cultural tiene una larga historia dentro de las tradiciones de fijado y la reparación de objetos,Pye, E, 2001. Caring for the past: Issues in conservation for archaeology and museums. London: James and James. y en las restauraciones de obras de arte individuales. Aunque las actividades de restauración de objetos se remontan a los inicios de la humanidad, como actividad pública y profesional, ésta comenzó en el . En el pasado se realizaron intervenciones de restauración principalmente en objetos de uso ritual, en México se han encontrado vasijas que se rompieron y después fueron unidas por medio de una costura.Cruz, A., Magar, V. (2003). Algunos aspectos de la historia de la restauración de los objetos cerámicos en México: materiales, procesos y criterios. El Correo del Restaurador, nº 5. Plinio el Viejo ya menciona en su Historia Natural técnicas para desprender murales, práctica común entre los romanos que de esta forma expoliaron edificios griegos. Durante la edad media y el renacimiento las labores de restauración eran realizadas por artesanos, pero con el advenimiento del concepto de artista se comenzó a delegar estas actividades a artesanos marginados.
Es hasta el que comienzan a surgir personas solo dedicadas a conservar, mantener y en algunos casos reconstruir objetos del pasado. Los campos de la ciencia y el arte se volvieron cada vez más interdependientes gracias a científicos como Michael Faraday quien comenzó a estudiar los efectos nocivos del medio ambiente en las obras de arte. Luis Pasteur también llevó a cabo análisis científicos sobre la pintura durante este periodo.Stoner, Joyce Hill. 2005. «Changing approaches in art conservation: 1925 to the present». En Scientific Examination of Art: Modern Techniques in Conservation and Analysis (Sackler NAS Colloquium). Proceedings of the National Academy of Sciences. p. 41. Sin embargo, quizás el primer intento organizado para conservar el patrimonio cultural fue la Sociedad para la Protección de Edificios Antiguos en el Reino Unido. Influenciada por los escritos de John Ruskin esta sociedad fue fundada por William Morris en 1877. Durante el mismo período, un movimiento con objetivos similares, también se había desarrollado en Francia bajo la dirección de Eugène Viollet-le-Duc un arquitecto y teórico francés al que se le puede considerar el primer restaurador. Viollet-le-Duc realizó un extenso estudio de la arquitectura gótica y se dispuso a reconstruir y completar las obras inconclusas de la época. Es también uno de los primeros en poner por escrito sus ideas y métodos; así como también es uno de los primeros en ser criticado públicamente por Ruskin.
El desarrollo de la conservación del patrimonio moderna recibió un impulso en Alemania, cuando en 1888 Friedrich Rathgen se convirtió en el primer químico en ser empleado por un museo, el Museo Real de Berlín. No solo desarrolló un enfoque científico para el cuidado de los objetos de las colecciones, sino que difundió este enfoque con la publicación de un Manual de conservación en 1898.Gilberg, Mark. (1987) Friedrich Rathgen: The father of modern archaeological conservation . Journal of the American Institute for Conservation, Vol.26, N.º2 (otoño de 1987), pp.105-120. A lo largo del la ciencia de conservación ha ido adquiriendo una importancia creciente para proveer información física, química, biológica, geológica, etc., sobre los materiales y el entorno de los bienes culturales, permitiendo identificar las causas del deterioro, los mecanismos de degradación y proponer metodologías para la caracterización y protección de los bienes.
Ya a finales del comienza una corriente para dar fundamento a las prácticas de rescate de los objetos del pasado, comenzando en Italia con las obras de Camillo Boito. Con la asunción de la Italia fascista se comienza una labor de restauración y reconstrucción del pasado romano y renacentista del país que crea las condiciones para que más tarde se cree el Istituto Centrale per il Restauro. En esta institución surgirá el más conocido teórico de la restauración, Cesare Brandi.
La necesidad de establecer principios para regular la conservación y restauración de monumentos históricos quedó plasmada en la “Carta de Venecia” o Carta Internacional sobre la conservación y restauración de monumentos y sitios, suscrita en 1964.
A pesar de los grandes esfuerzos y aportaciones de diversos especialistas, la restauración y conservación actualmente sigue siendo una disciplina con un "cuerpo conceptual no consolidado", y por tanto los lineamentos teóricos que siguen las intervenciones pueden variar de acuerdo al contexto geográfico, el tipo de objeto intervenido e incluso la formación del especialista. En torno a esta disciplina se han creado nuevas figuras profesionales, como los científicos de la conservación, que contribuyen en el proceso de estudio de los objetos, a entender los procesos de degrado y a desarrollar nuevos materiales y técnicas de intervención.
Conservación miniaturadeimagen|Trabajador tomando medidas de una pieza en restauración en Angkor Thom, Camboya. La conservación es una disciplina profesional con carácter interdisciplinario, desarrolla continuamente criterios, metodologías, acciones y medidas que tienen como objetivo la salvaguarda del patrimonio cultural tangible, asegurando su accesibilidad, prolongando y manteniendo el mayor tiempo posible sin deterioro los materiales que constituyen a la obra, los valores que se les atribuyen y convierten al objeto en patrimonio cultural. Estas medidas y acciones deben respetar su autenticidad, el significado y las propiedades físicas del bien cultural, así como el valor documental, los signos del tiempo y las transformaciones propias de los materiales cuando no pongan en riesgo al objeto.
La conservación es un acto crítico, une términos prácticos, técnicos y teóricos en las actividades que le competen; los conservadores interpretan los valores reconocidos en el bien cultural, y crean una estrategia de trabajo delimitada por ejes éticos de la propia profesión, así como de cartas, acuerdos, documentos, convenciones, así como legislaciones locales e internacionales.
La conservación está dividida en tres campos de acción: la conservación preventiva, la conservación curativa o directa y la restauración.
Conservación preventiva o indirecta Consiste en todas aquellas medidas, políticas y acciones que tengan como objetivo evitar, retardar o minimizar futuros deterioros o pérdidas en el patrimonio cultural. Estas acciones se realizan sobre el contexto (las causas del deterioro) o el área circundante al bien, o más frecuentemente un grupo de bienes, sin tener en cuenta su edad o condición. Estas medidas y acciones son indirectas, es decir, no interfieren con los materiales y las estructuras de los objetos, no modifican su apariencia, busca que la restauración y la conservación curativa o directa no sean la primera opción de conservación. La conservación preventiva es considerada como sistema de mayor eficacia para promover la preservación a largo plazo de los bienes culturales. Algunos ejemplos son: iluminación, control de humedad relativa, control de temperatura, registro, embalaje, planes y manejo de riesgos.
Conservación curativa o directa