Lucio Licinio Lúculo (en latín, Lucius Licinius Lucullus; ca. 118 a. C. - ca. 56 a. C.) fue un destacado político y militar romano del Combatió a las órdenes de Sila en la guerra Social y en la primera guerra mitridática, y le apoyó en la primera guerra civil. Fue cónsul en el año 74 a. C. y venció a Mitrídates VI de Ponto en la tercera guerra mitridática, en Asia Menor.
Biografía Ascendencia y primeros años Era hijo de Lucio Licinio Lúculo, quien había sido pretor en 104 a. C. y partícipe, aunque sin mucho éxito, en la segunda guerra servil, y terminó marchando al exilio tras ser declarado culpable de concusión . Su abuelo paterno también se llamaba Lucio Licinio Lúculo y había ejercido el cargo de cónsul en 151 a. C. y luego el de gobernador de la Hispania Citerior. Por medio de su madre, Cecilia Metela, hija del cónsul Lucio Cecilio Metelo Calvo, era primo de Quinto Cecilio Metelo, apodado «Pío» o «Piadoso». Políticamente, pertenecía al círculo de Lucio Cornelio Sila.Plutarco, «Lúculo» Vidas paralelas, 1.
No se dispone de ninguna constancia acerca de su fecha de nacimiento, pero según Plutarco, era mayor que Gneo Pompeyo,Plutarco, Lúculo 36; Pompeyo 31. lo que sitúa su nacimiento antes de 106 a. C. Se estima que nació en torno al año 118 a. C. por el hecho de que su hermano menor, Marco Terencio Varrón Lúculo fue edil plebeyo en 80 a. C., para lo cual se requería una edad de treinta y seis años, y puesto que ambos eran hermanos, no podían llevarse mucho tiempo, tal como lo demuestra el hecho de que sus carreras políticas fueran casi simultáneas.William Smith, Dictionary of Greek and Roman Biography and Mithology II, p. 831.
A comienzos de la década de 90 a. C. acusó, junto a su hermano, al fiscal Gayo Servilio Vatia de cometer robos. Este fue el responsable, años atrás, de haber desterrado a su padre a Lucania. En el juicio se desataron actos de violencia en los que hubo muchas muertes y Servilio terminó huyendo de la ciudad. A pesar de ello, la gente consideró un acto heroico que los dos jóvenes hermanos persiguieran al malhechor, ganando ambos una gran popularidad.Cicerón, Los primeros académicos, 2, 1.
A las órdenes de Sila Conflictos en Italia A finales de 91 a. C. los aliados itálicos, tras intentar sin éxito conseguir la ciudadanía romana, se rebelaron contra Roma, dando comienzo a la llamada guerra Social. Lúculo combatió en esta guerra como tribuno militar. Es probable que este no fuera su bautismo de fuego, puesto que para ocupar el cargo se requería el haber participado en cinco campañas, pero es la primera acción militar suya de la que hay constancia. Para esa época, muchos de los deberes que tiempo atrás eran propios de los tribunos militares, como la comandancia de una legión, habían pasado a manos de los legatus y generalmente los que ocupaban el puesto no terminaban destacándose ni aumentando su fama militar. Lúculo, no obstante, probaría ser una de las excepciones a la regla.
Se sabe que Lúculo fue tribuno en 89 a. C.; no obstante, puesto que se podía servir como tribuno militar durante más de un año, cabe la posibilidad de que también lo fuera en 90 a. C. Primero combatió a las órdenes del cónsul Lucio Porcio Catón, y cuando este murió en combate, pasó a servir bajo las órdenes de Lucio Cornelio Sila, quién estaba adquiriendo una brillante reputación por sus campañas.
Comandante de la flota contra Mitrídates
Durante la primera guerra mitridática, en el invierno de 87 a 86 a. C., fue procuestor. Sila le encargó organizar una flota a partir de un escuadrón de seis naves, con objeto de contrarrestar el dominio marítimo de la armada del Ponto. Lúculo visitó varias islas y ciudades del Mediterráneo oriental, aliadas de los romanos, y consiguió reunir una flota considerable que dirigió con maestría. Auxilió a Sila en el asedio de Atenas, consiguiendo expulsar a las fuerzas del rey del Ponto de las islas de Quíos y de Colofón (86 a 85 a. C), y en el verano de 85 rehusó ayudar al caudillo popular Cayo Flavio Fimbria, que había atrapado a Mitrídates en Mitilene, lo que permitió escapar al rey del Ponto. Poco después derrotó a la flota póntica dirigida por Neoptólemo en la Batalla de Tenedos (86 a. C.), lo cual permitió que Sila cruzara a Asia Menor.Plutarco, Lúculo, 2; Sila, 11. Apiano, Bellum Mitrhidaticum 33,51, 52 y 56. Orosio, Historiarum adversus paganos VI, 2.
Procuestor de Murena Tras la firma de la paz con Mitrídates, entre los años 85 y 80 a. C. Lúculo permaneció en Asia, siempre como procuestor, recaudando dinero para financiar la guerra de Sila contra los populares, tarea que realizó con éxito y sin extorsiones onerosas, demostrando grandes dotes como administrador. Al mismo tiempo, reprimió con prontitud y vigor la revuelta de Mitilene.Plutarco, Lúculo, 4; Cicerón, Academica priora II, 1.
Ascenso político A finales de 80 partió para Roma, siendo nombrado edil en 79 a. C. junto con su hermano Marco Terencio Varrón Lúculo. Según Plutarco, se había negado a desempeñar tal magistratura por afecto hacia su hermano, esperando hasta que tuviera la edad necesaria para poder hacerlo juntos. Ambos financiaron unos juegos esplendorosos, notables por introducir por primera vez el combate de elefantes contra toros.Plutarco, Lúculo, 1; Cicerón, Academica priora II, 1; Plinio, Naturalis Historia VIII, 7.
El moribundo Sila le dispensó el máximo afecto, dedicándole sus Memorias y encargándole la revisión y el comentario de las mismas, así como la tutoría de su propio hijo, Fausto Cornelio Sila, excluyendo a Pompeyo, hecho que según Plutarco fraguó la enemistad entre ambos.Plutarco, Lúculo 1. 4.
Una ley especial de Sila le permitió ser Pretor justo tras la edilidad, en el 78 a. C., y propretor del 77 al 76 en África, donde nuevamente dio prueba de sus dotes como administrador. Fue finalmente elegido cónsul en 74 a. C. junto con Marco Aurelio Cota, oponiéndose a los intentos del tribuno de la plebe Lucio Quincio de derogar las leyes silanas.Plutarco, Lúculo, 5; Cicerón, Academica priora II, 1; Aurelio Víctor, De viris illustribus, 74.
La tercera guerra mitridática
Al final de su periodo consular obtuvo la provincia de la Galia Cisalpina y su colega Cotta la de Bitinia (recién legada a Roma por su último rey, Nicomedes IV). Pero en aquel momento murió Lucio Octavio, el procónsul de Cilicia, y Lúculo consiguió ser nombrado procónsul de esta provincia, en lugar de la Galia. Recibió el encargo de dirigir, si se requería, la guerra por tierra contra Mitrídates VI de Ponto, la cual se veía venir, mientras Cotta tendría el mando de la flota.Plutarco Luculus 5, 6; Cicerón pro Murena 15; Eutropio Brevario libro vi. 6
La campaña del 73 a. C. Al final del año 74 a. C. ya estaban los dos cónsules en Asia. Lúculo traía una legión desde Italia y encontró otras cuatro en Asia, que eran las antiguas fuerzas que habían servido bajo el mando de Fimbria. Restauró la disciplina de estas tropas y al final pudo reunir treinta mil infantes y 2500 jinetes.Plutarco, Lucullus 7, 8; Apiano, Bellum Mitrhidaticum 72 Justo a tiempo, ya que pronto recibió noticias de que Mitrídates había invadido Bitinia (73 a. C.) con 150.000 hombres, había derrotado a Cotta por tierra y mar y lo había bloqueado en Calcedonia. Lúculo se dirigió a Galacia pero al pasar a Frigia se vio detenido en Otryae por un destacamento de Mitrídates dirigido por un romano exiliado llamado Varius. La aparición de un meteoro impidió el enfrentamiento.
Mientras tanto, Mitrídates abandonaba el asedio de Calcedonia dirigiéndose contra Cízico. Lúculo, gran estratega y un táctico de extraordinario talento, se dirigió a esta zona, pero sin prisas, confiando en las dificultades logísticas del rey para mantener un ejército tan grande. Estableció el campamento a cierta distancia, desde donde podía vigilar a su enemigo, interceptar sus comunicaciones e obstaculizar sus suministros. Cuando el invierno impidió a Mitrídates recibir suministros por mar, el hambre alcanzó a sus hombres y tuvo que levantar el asedio. Un destacamento de vanguardia de quince mil hombres fue atacado por Lúculo y aniquilado en Rhyndacus. Cuando el grueso de las fuerzas del rey empezó la retirada, Lúculo atacó su retaguardia en el paso del Aesepus y en el Gránico, causando numerosas bajas al enemigo. Aquellos que escaparon se refugiaron en Lampsaco, bajo el mando de Varius.Plutarco, Lucullus 8-11; Apiano, Bellum Mitrhidaticum 71-76; Tito Livio, Epitome xcv; Floro, Epítome de la historia de Tito Livio libro iii. 6; Eutropio, Brevario libro vi. 6; Orosio, Historiarum adversus paganos, libro vi. 2; Cicerón, Pro Lege Manilia 8, pro Murena 15; Orelli, Inscripción Nº 545.
El ejército de Mitridates quedó seriamente dañado pero el rey conservó el dominio del mar. Dio el mando de la flota al romano Varius con orden de mantener el dominio en el mar Egeo mientras él regresaba a Bitinia. Lúculo envió a sus lugartenientes Voconius y Triarius en su persecución, mientras él mismo se ocupaba de formar una flota en el Helesponto con aportaciones de todas las ciudades griegas de Asia. El primer combate fue en Ilium, y Lúculo derrotó a la flota póntica. El segundo fue en Lemnos en donde la flota del rey fue casi aniquilada y el mismo Varius fue hecho prisionero junto con su estado mayor.Apiano, Bellum Mitrhidaticum 77; Plutarco, Lucullus 12; Cicerón Pro Lege Manilia 8,pro Murena 15; Eutropio, Brevario vi. 6; Memnon. 42.
Lúculo se dirigió entonces a Nicomedia donde estaban Cotta y Triarius preparándose para asediar a Mitrídates. El rey póntico, cuando conoció la derrota de la flota, huyó de la ciudad y escapó por mar hacia su reino. Lúculo se reunió con Cotta y Triarius en Nicomedia y envió al primero a forzar el levantamiento del asedio de Heraclea. Triarius, con la flota, fue enviado al Bósforo, para impedir la unión de las escuadras enemigas.
Lúculo, con el grueso del ejército, atravesó Galacia saqueando el país. Entró en Ponto sin ninguna oposición seria hasta Temiscira, pero para evitar que el rey iniciara una guerra de guerrillas en las montañas, no lo persiguió hasta Cabeira (donde estaba ahora Mitrídates) y se detuvo para asediar Amisos y Eupatoria. Esperaba que al privar al rey de estas importantes ciudades lo obligaría a someterse; pero Mitrídates envió refuerzos a las dos ciudades sitiadas y permaneció tranquilo en Cabeira donde disponía de una fuerza de cuarenta mil infantes y cuatro mil jinetes.
La campaña del 72 a. C. Calímaco, el comandante de la guarnición de Amisos, hizo una gran defensa de la ciudad. A pesar de la energía desplegada por Lúculo para tomarla, el asedio se prolongó a lo largo de todo el invierno sin ningún resultado decisivo. En la primavera del 72 a. C. Lúculo dejó a Murena con dos legiones para mantener el asedio y marchó contra Mitrídates en Cabeira, pero la superioridad del póntico en caballería impidió un enfrentamiento directo. Solo se produjeron escaramuzas en donde los romanos llevaron la peor parte. Finalmente, por la carencia de provisiones, Lúculo tuvo que retirarse hacia Capadocia.
Justamente entonces unos destacamentos de tropas reales dirigidos por Menemachus y Myrom fueron aniquilados por uno de los lugartenientes de Lúculo, y Mitrídates decidió alejarse del enemigo; pero al dar las órdenes de retirada el pánico se apoderó de las tropas, que se desbandaron. El mismo rey estuvo a punto de morir en la confusión y fue perseguido por la caballería romana hacia Comana, desde donde huyó a Armenia acompañado solo por un pequeño cuerpo de caballería. Tigranes II de Armenia lo acogió. Lúculo, después de hacerse dueño de la fortaleza de Cabeira, persiguió al monarca hasta Talaura, pero al ver que se había retirado a Armenia, se detuvo en esta ciudad y envió a Apio Claudio Pulcro como embajador al rey Tigranes, pidiendo lo entrega de Mitrídates.