El primer gobierno de Alan García en el Perú empezó el 28 de julio de 1985 y culminó el 28 de julio de 1990.
El eslogan de gobierno y de publicidad fue «El Perú trabaja y crece».
Inicio En los primeros días de julio, Alan García emprendió un viaje a Italia. Realizó una primera escala en Colombia y una segunda en Madrid, en dónde se entrevistó con el presidente del gobierno, Felipe González, a quien le transmitió su preocupación por la financiación de la deuda iberoamericana, su apoyo al Grupo Contadora y a la presidencia de Daniel Ortega en Nicaragua.
El 20 de julio, García anunció que su primer gabinete estaría integrado por Luis Alva Castro como Presidente del Consejo de Ministros y en el Ministerio de Economía y Finanzas; del mismo modo, anunció a los otros ministros y remarcó que Allan Wagner (un independiente) ocuparía la cartera de Relaciones Exteriores y que Carlos Blancas (un demócrata-cristiano) sería su ministro de Trabajo.
La ceremonia de transmisión de mando se realizó el domingo 28 de julio de 1985, se contó con la presencia de los presidentes Raúl Alfonsín de Argentina, Hernán Siles Zuazo de Bolivia, Belisario Betancur de Colombia, Nicolás Ardito Barletta de Panamá, Salvador Jorge Blanco de República Dominicana y Julio María Sanguinetti de Uruguay; asimismo estuvo el secretario de Hacienda de los Estados Unidos, James Baker.
Alan García dio un mensaje a la nación que duró casi dos horas, en el que anunció medidas contra la corrupción pública, la reorganización de las fuerzas policiales en un plazo de 60 días, la eliminación de exoneraciones tributarias a las compañías petroleras que operaban en el país, la reducción de la compra de una escuadrilla de aviones Mirage 2000, la reducción de su sueldo como presidente y la formación de una comisión de paz para iniciar una amnistía. Pero el punto más controvertido fue en lo que respecta al problema de la deuda externa: anunció su decisión de dialogar directamente con los acreedores, sin usar como intermediario al Fondo Monetario Internacional (FMI), y adelantó que, durante un año, el Perú destinaría al servicio de su deuda solo el diez por ciento del valor total de las exportaciones, y no el sesenta por ciento, como se venía exigiendo. El propósito de tan audaz decisión, según explicaría después, era reconstruir las reservas internacionales, que se hallaban mermadas.Palacios, 2004, p.311.
Aspecto político thumb|Graffiti político que llama a votar por Alan García para las elecciones generales de 1985. Alan García fue el primer político aprista en llegar al poder en el Perú, así como el mandatario más joven (36 años) en ser elegido democráticamente en toda la historia de su país, y en su momento, en todo el mundo. Durante su campaña electoral había cautivado a las muchedumbres con su oratoria grandilocuente y efectista, aunque rehuyendo a debates con sus adversarios, pues asumía que más que programas políticos, lo que el pueblo necesitaba era un mensaje esperanzador. La expectativa era grande con lo que haría este presidente, que contaba con un apoyo mayoritario en todos los estratos sociales. Llegaba al poder en momentos en que la situación del Perú era extremadamente crítica, comenzando por poseer uno de los índices más altos de pobreza en América Latina.Palacios, 2004, p.304. Todo lo cual se agravaba con el recrudecimiento del terrorismo, una inflación incontrolable (casi 200% anual), un galopante aumento de la deuda externa, un déficit crónico de divisas y una extendida corrupción pública, que incluía a la administración de justicia y la policía nacional.Reyna, 2000, pp.23-24.
Desde el principio, se hizo visible el estilo personalista que imprimió García a su gobierno, no dejando que ninguno de sus colaboradores le opacase. Inauguró un nuevo tipo de populismo que recordaba a las movilizaciones populares de la época del velasquismo. Se hicieron célebres sus “balconazos”: desde el balcón de Palacio de Gobierno comunicaba sus medidas, haciendo uso de sus dotes de orador, ante grupos de personas que luego se tornaban en multitudes.Reyna, 2000, p.30.
Como vicepresidentes le acompañaban: Luis Alberto Sánchez (primer), destacado intelectual y prolífico escritor, perteneciente a la vieja guardia aprista (había nacido en 1900), que también fue designado Presidente del Senado; y Luis Alva Castro (segundo), economista y político trujillano, reelegido diputado por La Libertad, y que asimismo fue designado presidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Finanzas.Chirinos, 1985, p.463.
En el Congreso, el nuevo mandatario contaba con una amplia mayoría, tanto en senadores como en diputados.Portocarrero, 2000, pp. 1148.
Se consideraba entonces al partido aprista (fundado en 1930) como de tendencia socialdemócrata y moderada (aunque algunos analistas decían que se había “derechizado” desde la década de 1950), pero García, como queriendo rescatar los orígenes del viejo partido, empezó con un discurso radical, antiimperialista y en defensa de las masas empobrecidas de su país, discurso que se iría desdibujando con el correr del tiempo.Portocarrero, 2000, pp. 1148-1149.
En 1986 se realizaron elecciones municipales a nivel nacional. En Lima, considerado el primer municipio de la Nación, triunfó el candidato aprista Jorge del Castillo, que tuvo un abierto apoyo del presidente García, por lo cual recibió severas críticas de los demás candidatos. Una de las propuestas de la campaña aprista fue la construcción del tren eléctrico o Metro de Lima, que debía unir los conos distritales con el centro de Lima. Esta propuesta no se llegó a concretar entonces y apenas se inauguró un tramo de un km.Portocarrero, 2000, pp. 1152-1153.
Alan García: el surgimiento del líder del APRA ReynaReyna, 2000, p. 17 menciona que el joven Alan García era «un producto aprista de los pies a la cabeza», ya que procedía de una familia con una fuerte militancia aprista; por ejemplo, su padre, ocupó el cargo de Secretario de Organización, mientras que Alan, con tan solo doce años de edad se afilió al partido en un local de Barranco. En 1975, luego de que Haya de la Torre promoviera el «ascenso» entre un grupo de jóvenes del partido, Alan García viajó a España a estudiar Sociología, desde donde mantuvo contacto con diversos líderes apristas. Ya en 1977, para el momento en el que pronuncie su famoso discurso en la plaza San Martín al lado de Haya de la Torre, García ya ocupaba el cargo de Secretario Nacional de Organización. En octubre de 1982, Alan García obtuvo el cargo de Secretario General del Partido Aprista, luego de derrotar a Carlos Enrique Melgar. Dos años después, el 12 de febrero de 1984, García ganaría la candidatura a la presidencia, tras un proceso de elecciones internas por voto directo en las que iba a competir con Javier Valle Riestra, pero quien se retiró una semana antes de las elecciones.
Tanto en la campaña de 1985 como durante su primer año de gobierno, Alan García se caracterizó por lograr un fuerte impacto entre la gente, así como la generación de expectativas respecto de sus medidas a adoptar y su estilo particular de gobierno. Una de las medidas que García siguió empleando para comunicar sus medidas y tener más «contacto» con la gente fueron los «balconazos». Desde el Palacio de Gobierno, y con característica oratoria, García pretendía lograr una comunicación directa y personal con «la masa», reivindicarse dentro del partido Aprista como el legítimo sucesor de Haya de la Torre, y captar la atención de los medios de comunicación televisiva y escrita. Estos «balconazos», finalmente, buscaban ensalzar la figura personalista del gobierno de la época, en el que el mismo presidente acudía a sectores populares como mercados, empresas estatales, invasiones, etc. Es importante mencionar, por otro lado, que este patrón de culto a la personalidad era característico dentro del partido aprista, así, sucediendo a la figura de Haya de la Torre, Alan García representó el nuevo líder conductor de la organización, no solo como uno de los más destacados dirigentes del partido, sino como figura fuerte, activa y frontal capaz de enfrentar las carencias que dejó el gobierno saliente en 1985; tales como, por mencionar algunos, la insurrección terrorista por parte de Sendero Luminoso, las consecuencias abruptas causadas por la apertura al mercado internacional, los muchos casos de corrupción, la inflación, el desempleo y la deuda externa.
Campaña electoral de 1985 Los ejes temáticos en la campaña de Alan García apuntaban, principalmente, a la reivindicación del pueblo trabajador, la superación de los problemas nacionales y la integración de tanto la izquierda como la derecha. Su discurso, cuyo esloganReyna, 2000, p. 20 decía: «Mi compromiso es con todos los peruanos» hacía referencia a un APRA menos sectario y con mucho más alcance con la población. Además, apuntaba a «reavivar la mística aprista y apagar las resistencias del elector común».Zavaleta, 1986, p. 22 Es importante señalar, sin embargo, que el Perú que García recibía al gobernar tenía una serie de problemáticas que lo habían deteriorado de muchas formas. A continuación, se presentan algunos de los aspectos que representaron los desafíos más importantes a los que García debía, en teoría, enfrentarse al iniciar su gobierno: Desventajosa relación entre los actores económicos nacionales y el mercado internacional. Vulnerabilidad y dependencia del mercado nacional. Brecha entre crecimiento demográfico y crecimiento del producto. Fuerte concentración de ingreso. Relación desequilibrada entre los sectores industriales, extractivos y el agro. Hipercentralismo político en Lima Extrema concentración económica en la capital Altos índices de desempleo Atraso tecnológico y en los servicios públicos más básicos Respecto del objetivo estratégico de su campaña, Zavaleta señala lo siguiente: «dando por descontado que el voto aprista lo acompaña, no sale a las calles para recrear a sus compañeros sino para capturar el voto independiente». Además, el autor señala como «aciertos tácticos» de la concepción estratégica de la campaña, los siguientes puntos:
1. El discurso de García durante la campaña tiene un carácter lírico
2. El candidato aprista no se detiene a rendirle cuentas a sus adversarios
El autor señala, finalmente, que Alan como candidato resulta «uno de los ingredientes de su propia victoria», lo cual se manifiesta en la captura del voto de protesta de los pobres en pueblos jóvenes, el voto independiente y como lo muestran los resultados en los que se supera el tercio histórico para dar lugar a casi el 50% de los votos emitidos y más de la mitad de los votos válidos.
Elecciones presidenciales de 1985