La televisión en México constituye, de acuerdo a cifras oficiales, el principal medio de comunicación empleado por la población para satisfacer información y entretenimiento. México fue el primer país de América Latina en contar una señal de televisión comercial, el Canal 4, que inició transmisiones el 1 de septiembre de 1950.

La trayectoria histórica de este medio tiene como principal eje, la presencia de un monopolio privado (Televisa) en la etapa de mayor masificación y acceso a aparatos y contenidos televisivos (entre las décadas de 1970 y 1990); de tal manera que esto produjo un fenómeno de compenetración entre medio y sociedad, generando una homogeneización de valores culturales, unificación de criterios, cohesión social, la modificación de estilos de vida y consumo, e incluso catalizador de cambios sociopolíticos; la influencia de la televisión en todos los aspectos mencionados, tuvo su auge entre el último cuarto del y la primera década del nuevo milenio. La era de las telecomunicaciones digitales del ha minado levemente su influencia y extensión en el país, especialmente por cuestiones de disponibilidad económica para acceder a las nuevas tecnologías y/o medios.

En México, de acuerdo a la Constitución y la «Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión», el espacio radioeléctrico es un bien natural patrimonio de la nación, por lo que su propiedad corresponde al Estado mexicano, y su uso sólo puede ser producto de concesiones públicas o privadas. La programación de las televisoras es regulada para su emisión a través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, un instituto dependiente de la Secretaría de Gobernación, la cual determina los horarios para la transmisión de material grabado. No obstante, y luego de la desaparición en 2025 del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la regulación de la industria en general está compartida entre, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.

Las estaciones de televisión abierta son operadas mayoritariamente por las empresas privadas: Televisa, Televisión Azteca y Grupo Imagen. También está el organismo público descentralizado: Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR). Además de las empresas privadas, existen otros operadores tanto públicos como privados con cadenas de menor cobertura (destacando, Multimedios Televisión) así como diversos operadores locales, incluyendo gobiernos estatales y universidades.

En 2024, el todavía existente IFT, reportó que el 91% de las viviendas contaban con al menos un televisor, en promedio 1.8 con exactitud, por lo que se estiman alrededor de 66 millones de aparatos televisores existentes; solo el 46% de los hogares tienen servicios de televisión restringida, lo que sitúa aún como prevaleciente a la televisión abierta; incluso con servicios de paga disponibles, el 74% de la población ve en mayor cantidad contenido de TV abierta; siendo los informativos y películas los de mayor consumo en esa variante; el tiempo promedio como espectadores es de 2.3 horas por persona.

Historia

Antecedentes

Los ingenieros Francisco Javier Stavoli y Miguel Fonseca, ambos profesores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) y del Instituto Técnico Industrial estuvieron a cargo de los primeros experimentos de televisión en México entre 1928 y 1930. Stavoli también era el encargado técnico de la emisora XEFO del Partido Nacional Revolucionario (PNR), organización política que financió su viaje a Estados Unidos para adquirir el equipo básico de televisión: dos cámaras de exploración mecánica a base del disco Nikov, un transmisor, varios receptores, así como equipo adicional para realizar transmisiones experimentales.

Este equipo se instaló en la calle Allende en el centro de la Ciudad de México, exactamente en el edificio de la ESIME, mientras que la antena transmisora fue colocada en la Iglesia de San Lorenzo, sobre la esquina de Allende y Belisario Domínguez. Luego de las pruebas, en 1931 se llevó a cabo la primera transmisión: el rostro de la señora Amelia Fonseca, esposa del ingeniero Stavoli, es la primera imagen que se transmite en México por televisión.

La aportación de Guillermo González Camarena miniatura|derecha|200px|Guillermo González Camarena, investigador y emprendedor de la industria de la televisión en México.

Para 1934 Guillermo González Camarena, un joven de 17 años, estudiante del Instituto Politécnico Nacional (alumno de Stavoli), comienza a realizar por su cuenta programas experimentales de televisión, para ello tiene la ayuda de las actrices Emma Telmo y Rita Rey. González Camarena recorre los mercados de Tepito y «La Lagunilla» en busca de piezas de desecho, que utiliza para construir ese año, la primera cámara de televisión completamente electrónica hecha en México. En 1935 por disposición del presidente Lázaro Cárdenas, se le otorga el apoyo para realizar experimentos con un sistema de televisión de circuito cerrado, en un pequeño laboratorio montado en las instalaciones de la estación de radio XEFO. Durante varios años, González Camarena trabaja con el equipo que él mismo ha construido y en 1939, logra inventar su propio sistema híbrido de televisión en color el cual, a diferencia de otros métodos propuestos, puede adaptarse a mecanismos de blanco y negro existentes utilizando la técnica que él llamó «Sistema Tricromático de Secuencia de Campos». Guillermo González Camarena obtiene la patente de su invento, tanto en México como en Estados Unidos, el 19 de agosto de 1940 como «Adaptador Cromoscópico para equipos de Televisión» (Chromoscopic adapter for television equipment en inglés).

La primera transmisión en blanco y negro en México, se lleva a cabo el 19 de agosto de 1946, desde el cuarto de baño de la casa número 74 de la calle de Havre en la capital del país, lugar de residencia de González Camarena. Fue tal el éxito, que el 7 de septiembre de ese año, a las 20:30 hora local, se inaugura oficialmente la primera estación experimental de televisión en Latinoamérica; XE1GC. Las transmisiones regulares se llevan a cabo los sábados y se hacen desde el domicilio del mismo ingeniero a los estudios de las estaciones de radio XEW o de la XEQ. Las señales también son recibidas en las instalaciones de la «Liga Mexicana de Radio Experimentadores», en la esquina de Bucareli y Lucerna. Esta emisora transmitió durante dos años, un programa artístico y de entrevistas.

En septiembre de 1948, se inician transmisiones diarias desde el Palacio de Minería de la "Primera Exposición Objetiva Presidencial". Miles de espectadores son testigos gracias a los aparatos receptores instalados en las vitrinas de algunos comercios y vestíbulos de salas de cine. Por todos estos hechos, se le conoce como el “Padre de la televisión mexicana”.

Inicios de la televisión comercial miniatura|derecha|150px|Logo del canal 4, el primero que realizó una transmisión formal de televisión, el informe de un presidente.

En 1946, luego del inicio del gobierno de Miguel Alemán Valdés, Emilio Azcárraga Vidaurreta fundó la organización «Televisión Asociada», una organización de empresarios latinoamericanos que presionaran a los gobiernos locales, por la obtención de concesiones para la formación de cadenas comerciales de televisión. Azcárraga Vidaurreta, fundador y propietario de la principal estación de radio en el país (la XEW-AM, fundada en 1930), entregó solicitudes de concesión a la secretaría de comunicaciones y obras públicas apenas iniciado el sexenio; el empresario tamaulipeco había conocido la televisión en la Feria Mundial de Nueva York de 1939.

El presidente Miguel Alemán ordenó en 1948 a Carlos Chávez, director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), un informe de diagnóstico y viabilidad para la televisión en México, teniendo como principal objetivo la decisión del modelo a seguir, siendo las alternativas, el modelo europeo de monopolios estatales (como la BBC del Reino Unido) o el estadounidense de cadenas privadas (NBC, CBS y ABC). El también compositor, comisionó al escritor Salvador Novo y al ingeniero Guillermo González Camarena, realizar el estudio propuesto viajando para conocer a profundidad la operatividad de las televisoras y sus sistemas, tanto técnicos como administrativos.

Los diagnósticos de ambos enviados resultaron divergentes; por un lado Novo, dirigido a los aspectos administrativos, considera que ningún sistema se adapta a la realidad mexicana, pero el de una empresa pública encaja de mejor manera al manejo vigente que se hacía de la industria nacional, elogiando en ello de forma explícita la experiencia de la BBC; en tanto González Camarena, más enfocado en los aspectos técnicos y de sustento, considera viable el modelo estadounidense, pues se asimila al modelo de la radiodifusión mexicana, sustentada en la publicidad y la inversión privada, cuyo éxito y experiencia, daba mayores posibilidades de adaptación; el ingeniero jalisciense, veía dicha posibilidad también, en la próspera alianza que sostiene con el empresario radiofónico Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien luego de permitirle el uso de sus instalaciones en la XEW, financia algunas de su investigaciones, experimentos e incluso emprendimientos, tales como circuitos cerrados de televisión en las tiendas más importantes de la Ciudad de México y en los cines de la «Cadena de Oro», en ese momento propiedad de Azcárraga Vidaurreta; En estas demostraciones se invita al público asistente a mirar su imagen en el receptor de televisión a la vez que se anuncian diversos productos y servicios. El interés que despiertan estos circuitos cerrados es tal que continúan instalándose hasta 1950; también con el patrocinio de Azcárraga, González Camarena logró la primera transmisión a control remoto y una emisión a color de una operación quirúrgica; Y los laboratorios «GON-CAM», que operan comercialmente. En las instalaciones de esta empresa se fabrican equipos transmisores de televisión, generadores de sincronía, consolas de operación, amplificadores de distribución, mezcladoras de audio y video, y antenas de transmisión.

El mandatario mexicano se decantó por el modelo privado para la televisión mexicana por tres factores, la visión capitalista de su régimen, continuar el modelo de las radiodifusoras mexicanas basadas en la publicidad y el contenido generalista, y su pretensión personal de ser parte del negocio. Sin embargo, la antipatía personal del presidente por Azcárraga, y su cercanía con uno de los empresarios contendientes de la primera concesión, lo llevaron a retrasar el acceso del empresario radiofónico.

En noviembre de 1949 fue otorgada a «Televisión de México S. A. de C. V.», propiedad de Rómulo O´Farril Silva, la primera concesión para un canal de televisión comercial, la señal corresponde a la frecuencia XHTV-TV y su denominación numeral y comercial sería Canal 4; O'Farril, amigo personal del presidente, era dueño de una distribuidora de automóviles en Puebla y del diario Novedades, además, la cabeza operativa del canal era su hijo Rómulo O'Farrill Naude (más conocido como Rómulo O'Farrill Jr.), quien tenía vínculos con agencias de publicidad. Esta estación inició transmisiones experimentales desde el Edificio El Moro (sede de la Lotería Nacional, el edificio más alto del país en ese momento) el 26 de julio de 1950. Previamente, el 11 de febrero de 1950, se publicó en el «Diario Oficial de la Federación» el primer decreto normativo que especificaba las características técnicas, económicas y legales que debían seguir los concesionarios de televisión.