miniaturadeimagen|derecha|Placa donada por la armada. La misma está colocada en Puerto Madryn junto a la hélice del Villarino miniaturadeimagen|derecha|Restos del Villarino a modo de monumento sobre la costanera de Puerto Madryn miniaturadeimagen|derecha|Placa colocada por la municipalidad de Madryn. La misma honra a quienes rescataron los restos y está colocada junto a la hélice del Villarino El vapor Villarino fue un buque de vapor que sirvió como transporte armado en la Armada Argentina. Fue el primer buque de guerra de esa armada trasladado con mandos y tripulación argentina desde Europa (donde fue construido). En su viaje inaugural condujo los restos del general José de San Martín y hasta su naufragio cumplió un destacado servicio en apoyo de la exploración y colonización de la Patagonia argentina.
Historia Durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, el Ministerio de Guerra y Marina a cargo de Julio Argentino Roca impulsó la adquisición de un vapor de transporte con capacidad para conducir un batallón de infantería en armamento completo. Parte de la iniciativa para hacer efectiva la soberanía argentina en la patagonia, su nombre recordaría al piloto de la Real Armada Española Basilio Villarino, explorador y colonizador de la Patagonia.
Por encargo de Manuel Rafael García Aguirre, ministro de la República Argentina en Londres fue contratada su construcción a los astilleros Cammell, de Cammell Laird, de Birkenhead, Inglaterra, responsables de la construcción de los buques de la Escuadra Sarmiento, en la suma de 18000 libras.
Se trataba de un vapor con aparejo de bergantín goleta y casco de hierro. Sus 8 velas tenían una superficie de 954 m² y la altura del palo mayor alcanzaba los 26 m. Su eslora máxima era de 56,37 m. Tenía 9,14 m de manga, 4,56 m de puntal, 3,96 m de calado y un desplazamiento de 1192 t. De acuerdo al requerimiento sus bodegas estaban preparadas para transportar 500 hombres con armamento completo. Impulsado por una máquina a vapor Sistema CompoundEl Sistema Compound, introducido en Francia por el ingeniero Anatole Mallet en 1876, era de mayor complejidad que otros utilizados hasta esa época pero permitía economizar combustible (carbón). Contaba con cilindros separados y el vapor se utilizaba primero en cilindros pequeños a elevada presión y luego en cilindros de mayor diámetro a baja presión. de 800 HP que impulsaban una hélice de 4 palas podía mantener cómodamente una velocidad de crucero de 11 nudos.
thumb|Hotchkiss Revolving Cannon Su armamento original consistía en dos cañones Armstrong de 20 libras de retrocarga y 2 cañones rotatorios Hotchkiss,El Cañón Rotatorio Hotchkiss (Hotchkiss Revolving Cannon) contaba con 5 cañones de calibre de 37 mm sobre un único eje. Diseñado para Francia con motivo del conflicto con Prusia. El prototipo estuvo listo en 1871 pero no llegó a servir en la guerra. Hotchkiss continuó entonces desarrollándolo y presentó el modelo operativo en 1873. Ver Hotchkiss Revolving Cannon. History.) mientras que la tripulación contaba con fusiles Remington.
En 1879 fue colocada su quilla y el 24 de febrero de 1880 fue botado en Liverpool y el 7 de abril fue recibido oficialmente por el jefe de la comisión naval argentina en Inglaterra Clodomiro Urtubey y el ministro Manuel Rafael García Aguirre. Tras izar el pabellón argentino y al mando de Ceferino Ramírez, con los subtenientes Juan Picasso, Agustín Del Castillo y Emilio Barilari como oficiales y una tripulación de 50 hombres partió al Bassin du Roi en El Havre para recibir en ese puerto los restos mortales del general José de San Martín.
El Villarino arribó a Bassin du Roi a principios de abril. Allí, Picasso, Del Castillo y Barilari dejaron el buque para ingresar en la marina inglesa Picasso y los restantes en la italiana. En su lugar, se incorporaron Daniel de Solier como segundo de a bordo y el subteniente Manuel José García-Mansilla, quien dejaba el puesto de guardiamarina de 1.ª clase de la armada francesa.
Repatriación de los restos de José de San Martín Al morir el 28 de febrero de 1875 Mercedes San Martín, hija del general y esposa de Mariano Balcarce, ministro argentino en París, quien se había opuesto a separarse de los restos de su padre mientras viviera en Francia, se activaron los proyectos en tal sentido. El 11 de abril de 1877 el presidente Nicolás Avellaneda firmó el decreto creando una comisión encargada de restituir los restos del Libertador, la cual se constituyó el 24 de abril y estuvo presidida por el vicepresidente de la nación, Mariano Acosta, e integrada inicialmente por el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina Salvador María del Carril, el presidente de la Municipalidad de Buenos Aires Enrique Perisena, el general Julio de Vedia, Antonio Malaver, el secretario del Senado de la Nación Argentina Carlos María Saravia, el secretario de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires Aurelio Prado y Rojas.
Para cubrir los gastos, la Comisión de Repatriación obtuvo $ 1.400.000 (unos $f 56000), más de la mitad por colecta popular. Las gestiones y preparativos consumieron los siguientes dos años, hasta que a fines de 1879 todo estuvo preparado para la repatriación.
Un tren expreso dispuesto a efectos de transportar desde París a Le Havre a la comitiva e invitados a la ceremonia, dejó a las 9 de la mañana la estación Saint Lazare del Ferrocarril del Oeste. La comitiva incluía a los ministros Mariano Balcarce, Manuel Rafael García Aguirre, Emilio de Alvear, Manuel del Carril, Fernando Gutiérrez de Estrada (esposo de la nieta de San Martín) a la comisión de repatriación presidida por Mariano Acosta,A los ya mencionados Mariano Acosta presidente, Salvador María del Carril vicepresidente, Enrique Perisena tesorero, Julio de Vedia, Antonio Malaver, Carlos María Saravia, se sumaron Félix Frías, Luis Saenz Peña, Ricardo Lavalle, Martín de Gainza, José Prudencio Guerrico, Manuel Augusto Montes de Oca, Benigno Ocampo secretario. numerosos argentinos y americanos residentes en París, los ministros José María Torres Caicedo (El Salvador), Toribio Sanz (Perú), Andrés de Santa María (Colombia), José María de Rojas (Venezuela), Miguel de Francisco Martín (Guatemala), coronel Juan José Díaz (Uruguay).
La comitiva llegó a las 14 a la estación de Le Havre donde fueron recibidos por el estado mayor del Villarino y las autoridades del Havre y trasladados a la Iglesia de Nuestra Señora, catedral del Havre, donde esperaban los restos del Libertador y representantes del gobierno francés y sus fuerzas armadas, así como autoridades municipales y cuerpo consular. La ceremonia era acompañada por el batallón N° 119 de Infantería de línea. Tras la ceremonia religiosa y el responso del cura Duval, canónigo de la Catedral, el cortejo marchó precedido y flanqueado por el batallón rumbo al Bassin du Roi.El organizador de la ceremonia fue un tal M.Maurant, de París, responsable de los funerales de Víctor Manuel II.
Allí fue recibido a bordo con discursos de los Ministros Mariano Balcarce, Manuel R. García Aguirre y Emilio Alvear. Como expresó el ministro García Aguirre en su discurso a bordo del Villarino, sus tripulantes eran Finalizada la ceremonia y ubicado el féretro, tras la partida de los visitantes se embarcaron cajones conteniendo las piezas del monumento a San Martín construido por el escultor parisino Louis-Robert Carrier-Belleuse,Su propuesta fue aceptada el 16 de septiembre de 1878, cumpliendo el encargo en tiempo y forma. El costo de la obra fue de 100.000 francos. destinado a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Acompañado por una salva de 21 cañonazos de la batería de la plaza dejó el puerto el 21 de abril a las 9 de la mañana y arribó en São Vicente el 27 de abril sin inconvenientes y manteniendo una velocidad de crucero de 11 nudos. Allí se llenaron las carboneras, que tenían una capacidad de 110 t, y se recibió al presidente de la municipalidad Da Ferro, quien también oficiaba como vicecónsul argentino.
El 2 de mayo a las 14 horas zarpó nuevamente y efectuó el viaje sin más incidente que una fuerte tormenta que se desató el 13 a la noche a la altura del Cabo de Santa Marta, pudiendo mantener durante los dos días que duró una velocidad constante de entre 5 y 7 nudos.
Arribó a Montevideo a las 18 horas del 17 de mayo de 1880. A pedido del gobierno del Uruguay presidido por Francisco Antonino Vidal Silva se desembarcó el féretro rindiéndosele honores en la Catedral de Montevideo.
Dado que no se esperaba arribase en solo 24 días, y en razón de la situación que se vivía en la ciudad de Buenos Aires, donde el gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Carlos Tejedor y el de la nación (Nicolás Avellaneda) se hallaban en preparativos de guerra, el Villarino debió permanecer una semana en Montevideo mientras se completaban los preparativos en la capital. Una comisión nombrada el 19 de mayo y compuesta por los generales Juan Esteban Pedernera, José María Bustillo y Luis María Campos, los coroneles José Murature, Joaquín Viejobueno, Eduardo Escola y Martín Guerrico se trasladó a Montevideo para recibir los restos, acompañados por los cadetes y aspirantes de los colegios militar y naval.
El 24 al mediodía se dirigió a Buenos Aires escoltado por el monitor Los Andes y las cañoneras Uruguay y República.
El 28 de mayo fondeó finalmente en la rada interior del puerto. Partiendo del muelle de Catalinas, los miembros de la Comisión de Repatriación, presidida por Mariano Acosta, se dirigieron en la lancha Talita hasta el Villarino. Colocado el féretro en la falúa del Villarino, fue trasladado a la Talita saludado por salvas de artillería de todos los buques reunidos en el puerto
Tras el discurso del expresidente Domingo Faustino Sarmiento, los restos del Libertador fueron trasladados a la Plaza San Martín y recibidos por el presidente Nicolás Avellaneda, quien inició su homenaje con la frase de Quintiliano "Pocas palabras ante tan magno hecho".
Revolución de 1880 Durante la Revolución de 1880 al mando de Daniel de Solier trasladó tropas y pertrechos del gobierno nacional hasta Campana, Rosario y otros puntos del litoral santafecino.
En la mañana del 24 de junio, cuando habían pasado pocas horas del armisticio, el Villarino bombardeó Retiro causando algunos muertos y una veintena de heridos entre las milicias rebeldes y la población civil así como daños en numerosas viviendas y comercios.
Relata Eduardo Gutiérrez: "aquel bombardeo era más cobarde aún si cabe en lo posible puesto que en el bajo y cuarteles del Retiro no había más que paisanos desarmados pertenecientes al ejército del coronel Arias y aquel lado de la ciudad estaba todo habitado por familias inofensivas. Las bombas del Villarino empezaron a asesinar a aquellos pobres paisanos, yendo muchas de ellas a caer hasta la esquina de Parque y Esmeralda".
Mientras que la población ribereña buscaba refugio en las plazas Libertad y 6 de junio, el fuego fue respondido por dos cañones Krupp de la batería Once de Septiembre, a las órdenes del capitán Ramón Lorenzo Falcón y los tenientes Atilio Barilari y Tomás Rojas de la Escuela Naval. Uno de los proyectiles perforó el casco y explotó en la cámara de oficiales hiriendo de gravedad a uno de los camareros, tras lo cual se mantuvo un duelo de artillería entre las 10 y las 11:45 horas.
Controlado el movimiento porteño, a fines de julio llevó a remolque a la goleta Cabo de Hornos a Carmen de Patagones, así como materiales para la construcción del telégrafo militar. En dicha ciudad fue fusilado el marinero Giuseppe Mandi por agredir a un guardiamarina.
Revolución Radical de 1890 Revolución del Parque