Huayna CápacEscrito ocasionalmente más cerca a la norma castellana: Huaina Cápac. (en quechua: Wayna Qhapaq, «magnánimo joven»), nacido como Titu Cusi Huallpa (Cuzco o Tomebamba, 1467-Tomebamba, 1527) fue el decimotercer y penúltimo inca del Tahuantinsuyo. Fue hijo y sucesor en el trono inca de Túpac Yupanqui.

Origen

No está claro el lugar de su nacimiento, probablemente nacido en Cuzco, aunque se discute si pudo haber nacido en Tomebamba, actual ciudad de Cuenca.María Rostworowski - Enciclopedia Temática del Perú Tomo I pag 67Miguel Cabello Valboa - Miscelánea Antártica (1945, pags 142, 143, 146)Santa Cruz de Pachacutic Yamqui 1993 pags 249, 255Bernabé Cobo tomado de Cieza de León 1964 Tomo II pag 90

Su nombre original era Titu Cusi Hualpa, pero luego de subir al trono asumió el de Huayna Cápac, que en lengua quechua significa "poderoso joven". Era hijo legítimo de Túpac Yupanqui y de su hermana esposa Mama Ocllo Coya y, como tal, destinado a suceder a su padre en el trono de los incas, por derecho dinástico.

Fue el propio Pachacútec, el prestigioso fundador del Tahuantinsuyo, quien lo designó futuro soberano, demostrando una absoluta preferencia por el prometedor nieto sobre otros posibles pretendientes, tanto que participó, siendo aún un niño, en ritos y ceremonias habitualmente reservadas para los máximos exponentes de la nobleza incaica.

Ascenso al trono Debido al derecho incaico, tenía que ser reconocido como auqui ("señor") por las panacas reales del Cuzco para poder ser Sapa Inca. Para cumplir este indispensable requisito, Túpac Yupanqui, que se hallaba en la conquista de Quito, se trasladó con la familia real al Cuzco. Se dice que a la vuelta de ambos Pachacútec seguía con vida y salió al encuentro de ellos para conocer a su nieto. Parece que el muchacho causó tan buena impresión al anciano que este pidió que fuera el menor quien dirigiera la carga del ejército incaico a la fortaleza de Sacsayhuamán, un acto ritual. Se cuenta que el príncipe hizo tan bien la faena que Pachacútec lo convirtió en su favorito y ello cimentó su futuro encumbramiento como Inca.

Pedro Sarmiento de Gamboa citado por María Rostworowski señala que Túpac Yupanqui enfermo en Chinchero, seleccionó como su sucesor a Cápac Huari, pero finalmente se habría decidido por Huayna Cápac provocando así la ira de Chuqui Ocllo, una de las concubinas del soberano y madre de Cápac Huari. Esta decisión parece haber sido el detonante que impulsó a Chuqui Ocllo a envenenar a Túpac Yupanqui. Más tarde ésta declaró que el Inca había cambiado de opinión recién cuando estaba moribundo y con la razón perdida.

Ante este hecho, Huaman Achachi, un general fiel a Túpac Yupanqui (y hermano suyo) ocultó a Huayna Cápac y después de muchos pleitos y la enérgica protesta de Mama Ocllo (madre de Huayna Cápac) condenaron a Chuqui Ocllo y sus cómplices a la pena de muerte. En cuanto al pequeño Cápac Huari, no se le hizo ningún daño debido a su inocencia. Sin embargo, se lo desterró a un lugar apartado bajo la vigilancia de personas de la confianza de Huaman Achachi.

Huayna Cápac, ya declarado sucesor de Túpac Yupanqui, tuvo como regente a su tío Apo Huallpaya hasta que alcance su mayoría de edad. Más tarde Apo Huallpaya propuso a su hijo al trono argumentando que el Auqui era incapaz para el cargo, Huamán Achachi supo que además Apo Huallpaya tenía intenciones de matar al joven monarca. Apo Huallpaya y su hijo fueron sentenciados a muerte por traición.

Gobierno miniaturadeimagen|«El onzeno inga Guaina Capac», según dibujo de Guamán Poma de Ayala. Con un inicio tan agitado empezó el gobierno del nuevo Inca, que básicamente tuvo que dedicar todos sus esfuerzos a consolidar los terrenos conquistados por su padre y sofocar las revueltas de provincias levantiscas. Para esto, asumió el control político y religioso del Imperio, desplazando a Apo Chalco Yupanqui, el vigente Villac Umu. Por primera vez en la época imperial se concentraban todos los poderes en una sola persona. Sin embargo, casi al final de su vida nombra un pariente suyo, Cusi Túpac Yupanqui, como nuevo Sumo Sacerdote del Sol (aparentemente este es el Villac Umu que corona a Manco Inca y que lo secundaría en sus guerras de reconquista como hábil estratega).

Según el cronista Pedro Cieza de León, el Inca no se alejó mucho del Cuzco durante sus primeros años de gobierno, atendiendo el pedido de su madre. Como el transporte se realizaba a pie una expedición podía durar varios años, por lo que envió a su tío Huamán Achachi para que recorriera el camino del Chinchaysuyo hasta Quito.

Sus campañas tenían la tendencia a dirigirse siempre hacia el norte. Por un lado, la dura resistencia selvática (pobladores y la naturaleza en sí) les bloqueaba el camino hacia el este, mientras que por el sur y por el oeste ya estaba todo descubierto. Así, el único camino posible era el norte, virtualmente inexplorado y a su vez zona altamente inestable dada la gran belicosidad de sus naturales.

Los enfrentamientos en el norte duraron muchos años y, así, luego de arduas y cruentas batallas, las etnias norteñas fueron incorporadas al Tahuantinsuyo.

Campañas militares

miniaturadeimagen|Expansión incaica durante el reinado de Huayna Cápac, en color púrpura. Huayna Cápac quería demostrar que era un hijo digno de Túpac Yupanqui y aspiraba a consolidar y expandir el dominio de sus antepasados en el altiplano andino. Sin embargo, le tenía especial cariño a su madre Mama Ocllo y valoraba sus astutos consejos. La reina madre, si así podemos definirla, tal vez temiendo los males de las panacas rivales, siempre lo disuadió de comprometerse lejos del Cuzco y en particular le hizo prometer que no se iría al sur antes de su muerte. Una rebelión de los chachapoyas finalmente le dio a Huayna Cápac cierta libertad de acción y le permitió dedicarse a la actividad que prefería un gobernante inca, la de comandante de ejércitos.

La campaña terminó con un brillante y rápido triunfo y reveló las habilidades militares del joven gobernante. La muerte de su madre liberó finalmente a Huayna Cápac de su juramento y le permitió emprender la conquista de las tierras australes. Los miedos de Mama Ocllo resultaron infundados porque la aparición de los estandartes incas fue suficiente para convencer a los indígenas del actual Chile de abandonar cualquier ambición de rebelión. Más que una campaña militar, fue una inspección y una reestructuración de los territorios, obtenida mediante la asimilación de las etnias locales a las instituciones del Cuzco. Muy astutamente Huayna Cápac retiró a sus síndicos del mando de aquellos distritos y restableció la autoridad de los caudillos indígenas ganándose con esa medida la confianza de las poblaciones. Las tropas incas, sin embargo, por prudencia, se abstuvieron de cruzar el río Maule defendido ferozmente por los feroces araucanos y se contentaron con fortalecer y consolidar su presencia de este lado del río fronterizo.

Incursión en el Collasuyo Huayna Cápac recorrió todo el territorio anexado, especialmente Quillota, Aconcagua y Mapocho. En el valle de Chile invistió como curaca (su representante) a los jefes locales Michimalonco y Trangolonco, dejando en un segundo plano al gobernador inca Quilicanta.Sarmiento: 124 Probablemente este Inca organizó definitivamente la extracción del tributo en oro de Marga Marga, que debían enviar anualmente al Cuzco los curacas de Aconcagua, y la división del señorío político del valle en dos mitades: valle superior e inferior, quedando este último subordinado al primero.

Según algunos cronistas, durante un año el Sapa Inca visitó sus dominios y dio regalos y atribuciones a sus aliados, a los mencionados jefes locales Michimalonco y Trangolonco, y se llevó consigo a muchos locales a otras partes de su imperio.Cieza de León: 280; J.V. Murra, 1975: 114 Siguiendo esta versión,Las versiones varían, algunos cronistas aseguran que la campaña al actual Chile se produjo en los tiempos de Túpac Yupanqui y otros con Huayna Cápac, algunos hablan que fueron expediciones distintas. Los resultados de las campañas también varían. Como la mayor parte de la historia previa a la conquista española esta es incierta y existen varias interpretaciones. el curaca Vitacura fue enviado por el Inca con tropas a explorar al sur, llegando hasta el río Biobío, tras esto cuando volvía fue confrontado en el Maule o en el Cachapoal (aprox. 1505).Historia de Chile. Prehistoria, Descubrimiento y Conquista. Desde la Prehistoria hasta 1601, Osvaldo Silva Galdames, 2005, ed. Copesa, pp. 14. Posteriormente se realizarían campañas más al sur extendiendo su zona de influencia.

Rebeliones en el Chinchaysuyo De regreso a los territorios andinos por la parte del Collao, Huayna Cápac se dispuso a fortalecer las defensas de estos territorios de las incursiones de los salvajes provenientes de las selvas amazónicas que sistemáticamente realizaban feroces incursiones. Acababa de construir la fortaleza de Chiriguanas cuando llegó la noticia de un gran levantamiento en las tierras del norte. Los quitus, los cayambes, los caranquis, los pastos y los huancavilcas se habían levantado y su presencia se imponía en ese conflictivo sector del imperio.

Huayna Cápac primero ganó Tomebamba, su ciudad natal, y allí instaló la sede de sus futuras operaciones. La ciudad fue, para la ocasión, ampliada y embellecida con la construcción de majestuosos palacios para convertirse en una verdadera capital del norte.

Desde aquí las tropas incas iniciaron sus acciones de conquista o reconquista de los territorios levantados. El primer objetivo fue el pueblo de pasto a quien se envió un ejército de tropas del Collao y un pequeño contingente del Inca al mando de Auqui Toma, el hermano predilecto del soberano.

Los pastos fueron astutos y pusieron una trampa. Abandonaron sus poblados escasamente adornados y el Inca pasó fácilmente por encima de los pocos defensores, pero cuando, convencidos de su éxito, bajaron la guardia, el grueso de los enemigos se abalanzó sobre su campamento. Los pocos guerreros del Cuzco que escaparon huyendo se encontraron con el grueso del ejército del soberano que se acercaba lentamente. Indignado por el comportamiento furtivo de los enemigos, el Inca ordenó no dar abastecimientos y sus tropas vencieron por completo a los pastos, haciéndolos masacrar. Satisfecho con el éxito, Huayna Capac finalmente dio la orden de regresar a Tomebamba para preparar una nueva expedición, esta vez contra los caranquis.

Huayna Cápac primero hizo un desvío hacia la costa y ocupó Tumbes y toda la zona de Guayaquil. También tuvo que lidiar con los belicosos isleños de Puná que estaban convencidos de que eran inexpugnables dada su superioridad en el mar. Sin embargo, también tuvieron que inclinarse ante los ejércitos incas, que pronto aprendieron a usar la balsa y desembarcaron en la isla después de una sangrienta batalla naval.

Quedaban por conquistar las fortalezas de Cochisque y Caranqui. Se decidió comenzar con Cochisque, pero hubo una resistencia inesperada. En efecto, no fueron sólo los caranquis los que lucharon por su independencia, sino todos los pueblos vecinos que se habían aliado contra los invasores del Cuzco. Entre estos, por poder y osadía, destacaba los cayambes. La fortaleza aún fue conquistada, pero a costa de pérdidas muy elevadas y sin poder evitar que los defensores supervivientes se refugiaran en la otra fortaleza aún intacta.