Nzinga Mbemba o Nzinga Mvemba (c. 1456-1542 o 1543), también conocido como Afonso I, fue un monarca gobernante del Reino del Congo durante la primera mitad del . Gobernó el país entre 1509 y 1542 o 1543. Fue famoso por sus esfuerzos por introducir el cristianismo en el Congo, y por haber escrito una serie de cartas a los reyes portugueses denunciando la trata de esclavos. Solicitó a Portugal enviar misioneros y artesanos para llevar a cabo la modernización del país. Fue el primer rey africano en ser reconocido como tal en Europa.
Contexto thumb|300px|left|Mapa del Reino del Congo elaborado por el flamenco Gerard Mercator y publicado alrededor de 1623. El primero que aplica al reconocimiento de las costas africanas el método y los medios necesarios es el príncipe de Portugal, el infante Enrique, nacido en 1393, que pasará a la posteridad como "Enrique el Navegante". Instalado en su palacio de Sagres, colecciona todos los documentos que puede encontrar sobre la técnica de la navegación, convoca al cartógrafo mallorquín Jaume Ribes y hace construir astilleros. Abocado a extender el impulso de la "Reconquista", y a arrebatar a los árabes el monopolio de la ruta de la India, concibe el plan de evitar las posiciones mediterráneas del mundo árabe, pasando por el Océano Atlántico. En una primera etapa tratan de asegurar escalas en las islas que hay a lo largo del litoral africano. En 1420 ocupan la isla de Madeira; en 1425 las Canarias, que ya se encontraban en posesión de los españoles; en 1431 descubren y toman posesión de las Azores. En 1445 construyen una fortaleza en Arguin y se instaura un comercio regular con los moros. Hacia 1444-1447 exploran el Cabo Verde, la costa de Senegal, la desembocadura del río Gambia y la futura Guinea portuguesa. En 1460 muere Enrique, pero ya el impulso está dado. En 1469 encomiendan la exploración de la costa al terrateniente Fernao Gomes, que se compromete a avanzar la exploración cien leguas al año; de esta manera, en 1471 alcanzan la Costa de Oro, y para 1472 Fernando Po descubre la isla a la que le da su nombre, el Río de los Camarones, o Camerún, y por primera vez los europeos cruzan el ecuador, llegando a la isla de Santo Tomé.Pierre Bertaux. África: desde la prehistoria hasta los estados actuales. (en español) Colección Historia Universal Siglo XXI, volumen 32, 19ª edición, México, Siglo XXI Editores, 2001. ISBN 9682302293.
En 1482 Diogo Cão, amigo de Enrique, descubre la desembocadura de un río muy caudaloso, el río Congo, y coloca en las orillas de su desembocadura mojones de piedra, los padrãos, grabados con inscripciones que proclamaban la toma de posesión. Al año siguiente remonta el río, y se entera de la existencia, en el interior del territorio, de un vasto reino negro. Diogo volvió varias veces como embajador de Portugal, especialmente entre los años 1485 y 1487. El regreso portugués más importante tuvo lugar en 1490, ya que el rey de Portugal concedió de forma inmediata al rey del Congo una ayuda y asistencia cultural y técnica enviando albañiles, misioneros y carpinteros.
Antes de la llegada de los europeos, existían en la zona del litoral del río Congo una serie de pequeños "reinos". En la parte del litoral situada entre el estuario del Congo y el Benguela, al Sur, y en el interior del territorio, hay toda una proliferación de pequeñas hegemonías: al norte del estuario, el Loango, el Kakongo, el Ngoyo; al sur, el Mbata, el Mbamba, el Mpemba, el Nsundi, el Mpango y el Sonyo; al sur del río Cuanza, el Ndongo, cuyo soberano era el Ngolo (origen del nombre portugués de Angola). El centro de todo esto, el lazo de unión entre estos diversos reinos era el reino del Congo: el pueblo bantú de los bakongos tenía un soberano, el manicongo (o "Señor del Congo"), en un estado cuya capital se encontraba, a la llegada de los portugueses, en Mbanzacongo. Este reino había sido fundado, sin duda, hacia principios del , quizá por emisarios de las hegemonías luba-lundas, seguramente por jefes "herreros", buenos cazadores y buenos guerreros. Se encuentran numerosos restos de herrerías muy antiguas a orillas del Kwango.
El manicongo más antiguo conocido se llamaba Nimi o Lukani. Su nieto se llamaba Nzinga Nkuwu, y es a él a quién los portugueses de Diogo Cão visitarán en 1483. Nzinga Nkuwu envía en 1489 una embajada a Lisboa. Como consecuencia de esta misión comienza una cooperación concreta entre ambos soberanos. El rey de Portugal concede inmediatamente al rey del Congo una asistencia técnica y cultural, le envía albañiles, carpinteros y misioneros. Inmediatamente el manicongo se convirtió al cristianismo, y, en 1490, construyó la primera iglesia en la capital, Mbanza. Nkuwu prestó toda su apoyo a los misioneros para edificar iglesias y abrir escuelas. Él mismo adoptó un nombre cristiano, João I, y en adelante todos los manicongos pasarán a la historia con su nombre cristiano.
Biografía Inicios Nacido con el nombre de Nzinga Mbemba, hijo del manicongo João I, y bautizado con el nombre cristiano de Afonso. Según el propio relato de Afonso, su padre abjuró del cristianismo hacia el final de su reinado, luego de haber tenido que enfrentar la rebelión de su primo, Nzinga Mpangu, quien había sublevado a un cierto número de notables, descontentos con ciertas disposiciones de la moral cristiana impuesta por los misioneros portugueses, en especial la monogamia.
Afonso, por el contrario, se convirtió en un cristiano devoto, e inició su vida política siendo designado por su padre para gobernar la provincia norteña de Nsundi, cuyo emplazamiento se encontraba a orillas del río Congo, a mitad de camino entre las actuales ciudades de Kinshasa y Matadi. Su mandato allí fue exitoso, extendiendo las fronteras de Nsundi al norte del río Congo. Las intrigas en la corte hicieron que el rey dudara de su hijo, quien fue desplazado del gobierno de Nsundi, aunque más tarde Afonso recuperó la confianza de su padre y fue devuelto a la provincia.
En la capital de su provincia, la ciudad de Mbanza-Nsundi (o simplemente Nsundi o Sundi), Afonso acogió a los clérigos y agentes portugueses que se habían visto obligados a abandonar la capital del Reino cuando el manicongo João I renunció al cristianismo alrededor de 1495. Entonces, para disgusto de muchos dentro de sus dominios, mandó quemar muchos objetos de arte tradicional, considerados "diabólicos" por los portugueses.Tsimba Mbiala. Mvemba Nzinga (Afonso I) , Diccionario de biografías de cristianos africanos. (en inglés) Tomado de La enciclopedia africana. Diccionario de biografías africanas (20 volúmenes). Volumen dos: Sierra Leona-Zaire. Ed. L. H. Ofosu-Appiah. Nueva York: Reference Publications Inc., 1979.
Subida al poder En 1507 su padre murió, y surgieron rivales potenciales para hacerse cargo del reino. Se trataba de una monarquía electiva, no hereditaria, por lo que Afonso no contaba con la seguridad de que el trono fuese a recaer en él. Fue su madre quien ayudó a Afonso en su intento de convertirse en rey, manteniendo en secreto la noticia de la muerte del rey João I. Esto le dio a Afonso tiempo de volver a la ciudad capital, Mbanza Kongo, y reunir seguidores. Así, cuando finalmente se anunció la muerte del rey, Afonso ya se encontraba en la ciudad.
La batalla de Mbanzacongo thumb|Escudo de armas atribuido al Rey Afonso La oposición más fuerte a la pretensión de Afonso vino de su medio hermano, Mpanzu a Kitima (o Mpanzu a Nzinga). Mpanzu levantó un ejército en las provincias e hizo planes para avanzar sobre Mbanzacongo. Según el testimonio de Afonso, Mpanzu renunció al cristianismo y se opuso a la conversión del país. En la batalla que siguió, mientras los seguidores Mpanzu trataban de asaltar la ciudad, este fue derrotado, según Afonso, cuando sus hombres vieron una aparición de Santiago el Mayor y el Espíritu Santo en el cielo. El ejército de Mpanzu huyó presa del pánico. Este milagro, que Afonso describe en una carta de 1509 (ahora perdida) se convirtió en la base del que sería el escudo de armas del Congo durante los siguientes tres siglos (hasta 1860). La alianza de Afonso con los portugueses rendiría frutos durante esta batalla por la sucesión al trono: una versión le atribuye la victoria sobre su hermano a la ayuda de las armas portuguesas.
Reinado como manicongo Prácticamente todo lo que se sabe acerca del Congo en la época del reinado de Afonso, se conoce gracias a su larga serie de cartas, escritas en portugués. Sobre todo las dirigidas a los reyes Manuel I y Juan III de Portugal. Estas cartas suelen ser muy largas y dar muchos detalles acerca de la administración del país. En muchas de ellas se queja por el comportamiento de algunos funcionarios portugueses.
La conversión del Congo Afonso es famoso por su decidido intento por convertir al Congo en un país cristiano, estableciendo allí a la Iglesia Católica, financiándola con ingresos fiscales, y creando escuelas. Exigió la quema de todos los ídolos y objetos no cristianos que estuvieran relacionados con la hechicería y la magia borrando aspectos muy significativos del patrimonio cultural congoleño. Rebautizó la capital, Mbanza, con el nombre de San Salvador, y se construyeron una decena de iglesias, convirtiéndose en un hogar para los misioneros. Llegará un momento en el que varios millares de europeos residirán en San Salvador. Para 1516 había más de mil estudiantes en la Escuela Real, lo que, junto con la creación de más escuelas en las provincias, contribuiría al desarrollo de una nueva élite política letrada (ya que las escuelas no estaban destinadas al pueblo llano). Durante su reinado se terminará de construir la primera Catedral católica en la región. Más adelante los conflictos entre los misioneros lo llevarán a cancelar estos ambiciosos proyectos.
También trató de desarrollar una teología que combinase las tradiciones religiosas de su país con las del cristianismo. Estudió libros teológicos, a veces quedándose dormido sobre ellos, de acuerdo con Rui de Aguiar (el capellán real portugués enviado para ayudarlo). Para colaborar con esta tarea, y tras el fracaso de su proyecto inicial de escuelas, Afonso envió a varios de sus hijos y a los nobles a estudiar a Europa, incluyendo a su hijo Enrique, quien llegó al rango de obispo en 1518; la Santa Sede le asignó el obispado de Útica (en el norte de África), aunque en la práctica ejerció en el Congo desde su retorno en la década de 1520 hasta su muerte en 1531.
Manoel I de Portugal envía en 1512 una misión de cinco navíos que lleva al Congo artesanos, plantas de vivero y animales domésticos. Simón da Silva, jefe de la expedición, recibe el encargo de construir para Alfonso I un palacio de piedra con varias plantas, enseñarle a comportarse en la mesa, organizarle una corte, y, en resumen, hacerle llevar una existencia "digna de un rey muy cristiano". Crea títulos de nobleza, atribuyéndole a los señores negros títulos como marqués de Pembe, conde de Sonyo, duque de Bata, o gran duque de Bemba.
La trata de esclavos Los portugueses no aportan una asistencia técnica totalmente desinteresada, quieren también hacer negocio. La orden escrita para la misión de Simón da Silva tenía una contraparte: se pide al rey del Congo que provea de marfil y esclavos; se espera que él favorezca la actividad de los negreros que vienen a proveerse a su territorio. Desde la isla de Santo Tomé, que poseía el monopolio del comercio con el África ecuatorial, los portugueses desdeñaron cualquier intento por parte del manicongo para detener o siquiera regular el comercio de esclavos en su reino.