El Revisionismo historiográfico sobre el Risorgimento (en italiano, Revisionismo storiografico sul Risorgimento italiano) es una corriente metodológica que trata de aportar elementos de apoyo a tesis según las cuales la historiografía ha estado, y aún está, sujeta a las deformaciones culturales de aquellos que escriben la historia desde el punto de vista del vencedor. Algunos exponentes de un revisionismo más radical, acusan a la historiografía académica de no tener en cuenta la perspectiva de los vencidos. Los hechos debatidos por el revisionismo sobre el Risorgimento, tratan sustancialmente sobre la interpretación de los eventos acaecidos en Italia desde los motines del 1848 hasta la unificación nacional de 1861, así como sobre sus consecuencias inmediatas.

La historiografía revisionista tiende a evaluar de manera negativa a los personajes claves de la unificación italiana, particularmente a Camillo Benso di Cavour, Giuseppe Garibaldi y Víctor Manuel II, sosteniendo que el Risorgimento fue en realidad una verdadera obra de colonialismo, seguida por una política de conquista centralizadora por la cual la Italia meridional habría caído en un estado de atraso manifiesto, entendiéndose de tal modo en la llamada cuestión meridional. Para definir la política centralizadora del nuevo estado unitario se ha creado el término piamontización.

La crisis financiera del Reino de Cerdeña Contrariamente a la buena situación económica del Reino de las Dos Sicilias, los autores revisionistas sostienen que una de las razones que empujaron al Reino de Cerdeña a involucrarse en la conquista de los estados preunitarios estuvo menos vinculada al idealismo y más a la crisis financiera del Estado saboyano. De hecho, entre 1848 y 1859, se dice que Turín acumuló una deuda de alrededor de 910 millones de liras. Ya en julio de 1850, el conde Cavour, en un discurso en la Cámara, expresó sus preocupaciones sobre la situación financiera de Piamonte:

“Sé, como todos, que si continuamos por el camino que hemos seguido durante dos años, iremos directamente a la bancarrota, y que al seguir aumentando nuestras cargas, después de unos años no seremos capaces de contraer nuevos préstamos ni de pagar los antiguos.” — Camillo Benso di Cavour

Los autores revisionistas creen que los gastos sostenidos en las diversas guerras expansionistas, o aquellos emprendidos para insertar al reino en el juego diplomático internacional, pesaron gravemente sobre el pasivo del Estado saboyano. En particular, la guerra de Crimea, que Cavour consideraba un buen trampolín para introducir a Piamonte en el escenario político europeo, impuso a Turín, además del sacrificio humano de un tercio de su contingente, un importante sacrificio económico. Este fue financiado mediante una deuda con el Reino Unido que no se pagaría hasta 1902, gravando el presupuesto del Estado durante más de cuarenta años.

En realidad, al observar la evolución del presupuesto del Reino de Cerdeña entre 1830 y 1860, se nota un doblado de los ingresos, pero también picos muy importantes en el gasto correspondientes a las dos guerras de independencia (1847–50 y 1859–60), las cuales produjeron déficits presupuestarios significativos, y la década de 1850 se mantuvo también en déficit, aunque leve, debido a las políticas fuertemente expansionistas de Cavour. Los círculos diplomáticos internacionales estaban al tanto de esta situación, y periódicos británicos, franceses y alemanes llegaron incluso a cuestionar la supervivencia del nuevo Reino debido a sus dificultades presupuestarias.

La construcción de un nuevo marco fiscal era, por tanto, una prioridad, pero se comprende por qué no pudo completarse rápidamente, especialmente debido a los acontecimientos bélicos que tuvieron lugar entre tanto. Se necesitó una década para que se completara totalmente y algunos años más para que funcionara plenamente, alcanzándose el equilibrio presupuestario a mediados de la década de 1870.

Diversas fuentes confirman el fuerte endeudamiento del Reino de Cerdeña, mientras que informan de una situación muy diferente para el Reino de las Dos Sicilias. Lo que aparece claramente es la gran predominancia de la deuda heredada del Reino de Cerdeña (alrededor del 60% del total, frente al 30% del Reino de las Dos Sicilias), con las demás áreas contribuyendo solo marginalmente.

El nivel total de endeudamiento del nuevo Reino no era extremadamente alto, pero estaba destinado a aumentar rápidamente, porque los ingresos cubrían solo alrededor del 60% de los gastos. En relación con la población del nuevo Reino, esta deuda representaba 69 liras per cápita. Sin embargo, las cantidades per cápita variaban significativamente entre los antiguos estados: Piamonte (142 liras), Toscana (67 liras), Nápoles (63 liras), Lombardía (56 liras), Sicilia (49 liras), otros estados unificados (13 liras).

Es difícilmente discutible que los ciudadanos del nuevo Reino se vieran obligados a asumir la carga de deudas contraídas por el Reino de Cerdeña, sin poder disfrutar de los beneficios de las obras financiadas con dichas deudas.

Referencias

Bibliografía Undine, Gaspari editore, 2010, ISBN 9788875411077 Pesaro, Chronica Mundi, October 2011, Massa, Eclettica edizioni, 2009,

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