miniatura|350px|La isla de Lanzarote es la más oriental del archipiélago canario. miniatura|350px|Los Herrera poseían el señorío de Lanzarote como causahabientes del caballero normando Juan de Béthencourt, que conquistó la isla en 1402. Óleo de Louis Garneray (1848). miniatura|Expedición de Juan de Béthencourt y Gadifer de La Salle a la isla de Lanzarote en 1402. Ilustración del texto G de Le Canarien, atribuido al propio La Salle. miniatura|Verdadero retrato del Señor Jhean IV de Béthencourt, Rey de Canarias, realizado en 1630 por Balthasar Moncornet. miniatura|La Torre del Conde fue edificada en San Sebastián de La Gomera a mediados del siglo XV por Diego García de Herrera, señor de las Canarias por su matrimonio con Inés Peraza de las Casas. Es la única construcción defensiva que se conserva en las islas de la época de la Conquista y también el edificio gótico más meridional del mundo. La designación del Conde alude al título de conde de La Gomera prometido por los Reyes Católicos a dicho Diego García en las capitulaciones de 1477 y concedido efectivamente en 1515 a su nieto Guillén Peraza de Ayala por la Reina Juana la Loca. miniatura|El primer convento que hubo en las Canarias fue el franciscano de San Buenaventura, erigido en 1416 por bulas del Papa Luna en la villa de Betancuria, capital de la isla de Fuerteventura (que debe su nombre precisamente al Doctor Seráfico). El edificio definitivo se trazó en estilo gótico como un emparrillado de arcos de medio punto y fue construido con fina cantería en la segunda mitad del XV a expensas de Diego de Herrera, señor de las islas, que en 1485 recibió sepultura en la iglesia conventual. En esta casa fue hermano lego San Diego de Alcalá, que llegó de la península en 1441 movido del celo de predicar a los paganos. Fue elegido guardián del cenobio y, aunque renunció, obligado a aceptar por obediencia. Los frailes fueron exclaustrados en el y hoy el edificio se halla en ruinas. miniatura|Castillo de Santa Bárbara y San Hermenegildo en la isla de Lanzarote. Desde su privilegiado emplazamiento al borde del cráter del volcán Guanapay, domina una extensa caldera de tierra y tiene también amplias vistas sobre la costa oriental. La torre primitiva fue levantada en 1312 por Lanceloto Malocello, el navegante italiano que dio nombre a la isla. Y en el la construyó de nuevo Sancho de Herrera el Viejo, I señor de Lanzarote y Fuerteventura, como símbolo del poder señorial y con la doble finalidad de servir de atalaya costera y guarnecer la villa de Teguise, capital de la isla hasta 1847. miniatura|El castillo de Santa Bárbara o de Guanapay, con el tamaño y fortificaciones que hoy tiene, fue construido en 1573 por Agustín de Herrera y Rojas, I conde de Lanzarote, a partir de la torre medieval levantada por su tío-bisabuelo. Quince años más tarde —y después de que el pirata Morato Arráez arrasara la isla en 1586— fue reconstruido por el mismo señor, que ya era marqués de Lanzarote, con intervención del ingeniero Leonardo Torriani. En 1598, días después del fallecimiento del marqués, arribó a la isla con la intención de secuestrarle una flota inglesa al mando del corsario lord Cumberland. Desde 2011, la antigua fortaleza alberga el Museo de la Piratería: un centro de interpretación sobre los piratas y corsarios relacionados con la historia de las Canarias. Sus fondos incluyen una colección de armas antiguas y de maquetas navales. Detalle de una garita y una poterna con puente levadizo. miniatura|El castillo de San Gabriel se yergue sobre un islote en la bocana del puerto de Arrecife, actual capital de la isla de Lanzarote. El castillo primitivo fue construido en 1582 por Agustín de Herrera y Rojas, entonces conde de Lanzarote, a requerimiento del comisionado Alonso Rubián, que había visitado la isla por el Rey Felipe II. Era «de cal y canto, con cuatro baluartes y sus casamatas, y un puente de cantería con un ojo levadizo, que guardado por artillería, alcaide, artilleros y soldados, era razón de que los navíos franceses hubiesen abandonado aquel derrotero», según declaraba el conde en un memorial que dirigió a S.M. solicitando el título de marqués. Esta fortificación fue destruida y reconstruida muchas veces, lo que motivó que al islote le haya quedado el nombre de El Quemado. Servía también de atalaya costera, por lo que tenía campana para alertar a la población de los ataques por mar. miniatura|Castillo de Atienza.

El marquesado de Lanzarote es un título nobiliario español creado el 1 de mayo de 1584El título de marqués de Lanzarote fue creado por Real Despacho de Felipe II dado el 1 de mayo de 1584. Obran copias autorizadas del mismo en la Sección Nobleza del AHN, Archivo de los Duques de Frías, caja 963, docs. 27-28. por el rey Felipe II a favor de Agustín de Herrera y Rojas, gobernador y capitán general de las islas de la Madera y Porto Santo.

El mismo rey le había concedido el título de conde de Lanzarote el 9 de septiembre de 1567,El título de conde de Lanzarote fue creado por Real Despacho de Felipe II dado el 9 de septiembre de 1567. Obra copia autorizada del mismo en la Sección Nobleza del AHN, Archivo de los Duques de Frías, caja 963, doc. 1. pero quiso elevar dicho condado a marquesado a solicitud del concesionarioSiendo conde de Lanzarote y capitán General de la Madera, Agustín de Herrera y Rojas elevó al rey dos memoriales en suplicación del título de marqués, de fechas 21 de agosto de 1583 y 20 de febrero de 1584. Estudiados por J.A. García Luján, op. cit. y para premiar nuevos servicios suyos, señaladamente los que prestó en la Batalla de la Isla Tercera (1582).

La denominación alude a la isla canaria de Lanzarote, que junto con la de Fuerteventura integraba un señorío jurisdiccional que poseía el concesionario como III titular.

El señorío de Lanzarote y Fuerteventura

El señorío de todas las islas de Canaria —meramente nominal sobre Gran Canaria y Tenerife— había pertenecido a Inés Peraza de las Casas, bisabuela del primer conde y marqués, que fue hija de Hernán Peraza el Viejo y nieta materna de Guillén de las Casas, los cuales también se titularon señores de las islas y obtuvieron confirmaciones de su derecho a conquistarlas como causahabientes de Juan de Béthencourt.

El barón normando Jean IV de Béthencourt —que entre 1402 y 1405 conquistó efectivamente las islas de Lanzarote, El Hierro y Fuerteventura— obtuvo los derechos de conquista de todo el archipiélago por capitulaciones hechas en 1403 con el Rey Enrique III de Castilla, y fue confirmado como señor jurisdiccional por Juan II en 1412.Inés Peraza de las Casas y Diego García de Herrera su marido fueron confirmados en el señorío de las islas de Canaria por Real Cédula de los Reyes Católicos dada en Toro el 25 de noviembre de 1476. Esta cédula exponía por menor los derechos de los señores en la isla de Tenerife, facultándoles para gravar la salida de productos de la isla con un tributo destinado a financiar las obras de fortificación: origen del cobro de quintos. Fue reiteradamante aducida en favor de tal derecho señorial durante los pleitos que sobre el cobro de quintos en las islas se siguieron hasta bien entrado el siglo XVIII. Después de las capitulaciones de 1477 por las que dichos señores cedían a la Corona las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, los Reyes les expidieron otra Real Cédula, dada en Vitoria el 22 de diciembre de 1483, que aclaraba la anterior y extendía los derechos señoriales en ella contenidos también a las islas de Fuerteventura, El Hierro y La Gomera. Roberto Roldán Verdejo (ed.), Acuerdos del cabildo de Fuerteventura 1660-1728 (La Laguna, IEC, 1967, en Fontes rerum canariarum XV), pp. 30, 54 (n. 10) y 236.

La citada Inés Peraza, junto con Diego García de Herrera su marido, otorgó capitulaciones con los Reyes Católicos en Sevilla el 15 de octubre de 1477, por las que cedió a la Corona sus derechos sobre Gran Canaria, Tenerife y La Palma, reservándose las cuatro islas grandes de Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera, y las menores de Alegranza, La Graciosa, Santa Clara y Lobos, con otros roques o islotes.Cfr. F. Caballero Mújica, op. cit., p. 136, con remisión a Tomás A. Marín y Cubas, Historia de las siete islas de Canaria (Las Palmas, 1986), p. 148. Y por sus disposiciones de 1488 y 1502 las repartió entre sus hijos con facultad real, formando dos señoríos: 1.º el de La Gomera y El Hierro, que legó con vínculo a Hernán Peraza el Mozo, su segundogénito y mejorado, y 2.º el que se llamó señorío de Lanzarote y Fuerteventura, que comprendía estas dos islas grandes y las cuatro menores, y que legó libre y pro indiviso a otros tres hijos suyos. En efecto, de las rentas y jurisdicción de estas islas hacía doce partes indivisas y mandaba cinco dozavos a Sancho de Herrera el Viejo, cuatro a María de Ayala, mujer de Diego de Silva, y tres a Constanza Sarmiento, casada con Pedro Fernández de Saavedra el Viejo. Al no estar vinculado este señorío, sus descendientes pudieron acrecer y disponer de las partes que les tocaron. El concesionario del condado y marquesado —en quien se unían la descendencia de Sancho de Herrera y la de los Saavedra— había llegado a reunir por distintos títulos once dozavos.

Lista de señores, condes y marqueses de Lanzarote <small>Titular <small>PeriodoSeñores de las islas de Canaria<center>IJuan de Béthencourt <center>1403-1418<center>IIMaciot de Béthencourt (lugarteniente) <center>c.1411-1418<center>IIIEnrique de Guzmán, conde de Niebla <center>1418-1430<center>IVGuillén de las Casas <center>1430-1440<center>VGuillén de las Casas el Mozo <center>1440-1443<center>VIInés de las Casas <center>1443-c.1450<center>VIIInés Peraza de las Casas <center>1454-1503Señores de Lanzarote y Fuerteventura<center>ISancho de Herrera el Viejo <center>1503-1534<center>IIConstanza Sarmiento la Moza <center>1534-1549<center>IIIAgustín de Herrera y Rojas (I conde y marqués)<center>1549-1598<center>...Los 14 primeros marqueses fueron señores <center>1598-1837Conde de Lanzarote<center>IAgustín de Herrera y Rojas (después I marqués)<center>1567-1584Marqueses de Lanzarote<center>IAgustín de Herrera y Rojas (antes conde)<center>1584-1598<center>IIAgustín de Herrera y Rojas<center>1598-1631<center>IIIAgustín de Herrera y Rojas<center>1631-1632<center>IVLuisa Bravo de Guzmán<center>1632-1661<center>VFulgencio Bravo de Guzmán y Meneses<center>1661-1665<center>VIJuan Francisco Duque de Estrada y Bravo de Guzmán<center>1665-1696<center>VIIManuel Duque de Estrada y Meneses<center>1696-1709<center>VIIILeonor Duque de Estrada y Urbina<center>1709-1718<center>IXMartín González de Castejón Belvís e Ibáñez<center>1729-1736<center>XMartín González de Castejón e Ibáñez de Segovia<center>1736-1752<center>XIMartín González de Castejón y Villalonga<center>1752-1764<center>XIIMaría del Pilar González de Castejón y Villalonga<center>1764-1775<center>XIIIMaría de Silva y González de Castejón<center>1775-1825<center>XIVJuan de Queralt y Silva<center>1825-1865<center>XVJuan de Queralt y Bucarelli<center>1865-1873<center>XVIHipólito de Queralt y Bernaldo de Quirós<center>1875-1877<center>XVIIEnrique de Queralt y Fernández Maquieira<center>1877-1934<center>XVIIIEnrique de Queralt y Gil-Delgado<center>1953-1967<center>XIXLuis Felipe Benítez de Lugo y Massieu<center>1967-hoy

Historia genealógica

Señores de Lanzarote y Fuerteventura

Para aclarar las líneas genealógicas por donde tocaban al concesionario del marquesado sus derechos al señorío de la isla de Lanzarote, es preciso remontarse hasta la ya citada doña Inés Peraza de las Casas, última señora de todas las islas de Canaria, que era antepasada suya por dos líneas diferentes, ilegítimas ambas. En efecto, esta señora fue bisabuela materna-paterna del I marqués de Lanzarote y a la vez su tatarabuela paterna-paterna-materna.