La intervención en Siberia o siberiana de 1918-1922 fue el envío de tropas por parte de las potencias de la Triple Entente a las provincias marítimas de Rusia como parte de un gran esfuerzo de las potencias occidentales y Japón para ayudar al Ejército Blanco en contra del Ejército Rojo durante la guerra civil rusa. El Imperio del Japón continuó ocupando parte de Siberia incluso después de que el resto de las fuerzas aliadas la abandonaran en 1920, hasta 1922, permaneciendo en el norte de la isla de Sajalín hasta 1925.Morley (1957), p. 4
Mientras que Francia, Gran Bretaña y la Legión Checoslovaca se concentraron en sostener el frente antisoviético en Siberia y Estados Unidos en controlar y reparar los ferrocarriles siberianos, Japón, que se negó a enviar tropas más allá del lago Baikal, trató de afianzar su control sobre el este de la región, disputándosela a soviéticos y estadounidenses.
Trasfondo Como consecuencia de la guerra Vladivostok, el principal puerto ruso en el Este, base naval estratégica y la única amenaza a la hegemonía naval japonesa en la región se había convertido en un gran almacén de abastos y armamento enviado por la Entente para sostener el frente oriental, con más de 700 toneladas de material valorado en un millardo de dólares en el otoño de 1918.Morley (1957), p. 38 A pesar de hallarse en minoría entre la población, los bolcheviques, como en otras ciudades siberianas, lograron hacerse con el poder en la ciudad durante el invierno de 1917, el .Morley (1957), p. 39
En Manchuria, en la concesión rusa del ferrocarril transmanchuriano el el sóviet (consejo) local recibió orden de Lenin de tomar el control, avivando la tensión entre el general Horvat, jefe de la concesión respaldado por los cónsules extranjeros, y aquel.Morley (1957), p. 42 China envió miles de soldados para evitar incidentes. A mediados de diciembre las autoridades militares japonesas ya sopesaban el envío de una misión militar a la zona para tomar el control de los ferrocarriles y sostener a las fuerzas antibolcheviques.Morley (1957), p. 52
El los británicos anunciaron a los japoneses el envío de un buque de guerra a Vladivostok.Morley (1957), p. 61 Tratando de adelantarse a los británicos, los japoneses enviaron a su vez varios navíos, entrando en el puerto siberiano la mañana de , días antes de la llegada del buque británico.Morley (1957), p. 63 Las órdenes del almirante Katoo, comandante de la misión, incluían la eliminación de los bolcheviques de administración de la ciudad, a pesar de las declaraciones contrarias del cónsul japonés.Morley (1957), p. 65
Participantes Gran Bretaña Los británicos, con escaso personal, desplegaron solo 1.500 soldados en Siberia. Provenían del 9.º Batallón del Regimiento de Hampshire y del 25.º Batallón del Regimiento Middlesex. La misión militar británica, sin embargo, se convirtió pronto en el principal apoyo de la dictadura de Aleksandr Kolchak, participando de manera destacada en el golpe de Estado que acabó con el Directorio de Omsk y alzó este al poder en Siberia.Smele (1996), p. 119 Su importancia era tal que ocupó las oficinas del ministerio de Suministros del Gobierno de Omsk, dejando a este en la calle.
Antes de sostener a Kolchak, ya a finales de 1917, los británicos se habían mostrado dispuestos a respaldar a las fuerzas opuestas a los bolcheviques en el Lejano Oriente ruso, especialmente con dinero, llevando a cabo negociaciones con los Cosacos del Ussuri a comienzos de 1918.Morley (1957), p. 87 Los británicos apoyaron también a las unidades de Grigori Semiónov, a las que a mediados de febrero prometieron 10 000 libras mensuales, además de presionar a las autoridades japonesas para que brindaran su apoyo a estas fuerzas.Morley (1957), p. 88 El apoyo a Semiónov contó con el respaldo francés, pero también con el rechazo estadounidense.Morley (1957), p. 89
Hasta finales de 1918 los británicos habían enviado a las fuerzas antibolcheviques 200 cañones de campaña y equipo para 100.000 hombres, aprobándose el envío de equipo para otros tantos a comienzos de diciembre.Ullman (1968), p. 32
Uno de los batallones británicos, el de Middlesex, sirvió como guardia personal de Kolchak y uno de sus oficiales participó en su servicio de información. El general Alfred Knox, jefe de la misión británica, fue nombrado, a pesar de los acuerdos Aliados que conferían el mando de las tropas al general francés Maurice Janin, comandante de la retaguardia, un puesto de mayor poder, que controlaba los suministros y la formación de oficiales para el Ejército de Kolchak.Smele (1996), p. 120 Su influencia era tal que el propio Knox admitió tener más poder sobre las operaciones militares que el propio Janin, finalmente a cargo de las tropas Aliadas al oeste del lago Baikal.
Los británicos, además de su participación militar, formaron una organización económica, la «Compañía de Suministros Siberiana», encargada de aliviar la escasez de productos en la región a la vez que defendía los intereses económicos británicos y trataba de lograr el monopolio del comercio de la región para el futuro.Smele (1996), p. 117 Uno de los miembros de la organización era el magnate británico Leslie Urquhart, que antes de la caída del imperio había controlado gran parte de la producción de oro rusa, así como la mitad de su producción de cobre y casi todo el plomo y el cinc gracias al control de minas en los Urales y en el Altái.
Otra destacada tarea de la misión militar británica fue la formación de oficiales y suboficiales, llevada a cabo en nuevas academias creadas en Vladivostok y colocada bajo la dirección de un general reaccionario, Konstatín Sájarov. Tanto el equipo como los uniformes de la escuela eran británicos, así como parte de los instructores. El se graduó la primera promoción de 500 oficiales y otros tantos suboficiales, que resultaron de regular calidad militar.
Los reveses militares de Kolchak en el verano de 1919 llevaron a los británicos a tratar de traspasar el peso de la intervención a japoneses y estadounidenses, y a proponer la evacuación de sus escasas tropas, concentrando su esfuerzo contra los bolcheviques en el Ejército de Voluntarios de Antón Denikin.Ullman (1968), p. 207 Con la muerte de Kolchak en febrero de 1920 los restos de la misión militar británica fueron evacuados entre febrero y marzo.Ullman (1968), p. 253
Francia La participación francesa fue escasa. Sin tropas en Siberia y aportando escaso material a Kolchak, el general francés Janin se encontró pronto sin mando efectivo al retirarse los checoslovacos del frente una vez que su autoridad había quedado restringida a las unidades extranjeras del frente. Su influencia, comparada con la británica, resultó escasa.
Canadá thumb|250px|El oficial médico canadiense Edwin Stephenson poco antes de morir de viruela. Vladivostok, 1919. La Fuerza Expedicionaria Canadiense en Siberia, al mando del general de división James H. Elmsley y autorizada en agosto de 1918, fue enviada a Vladivostok para reforzar la presencia Aliada. Compuesta por 4 192 soldados, la fuerza regresó a Canadá entre abril y junio de 1919. Durante este tiempo, los canadienses tuvieron una baja participación en la guerra. Se enviaron menos de cien tropas de procedimiento a Omsk, en calidad de personal administrativo para los 1500 soldados británicos que ayudaban al gobierno ruso blanco del almirante Aleksandr Kolchak. La mayoría de los canadienses se mantuvo en Vladivostok, realizando ejercicios militares de rutina y tareas policiales en la ciudad portuaria.
China China aprovechó los desórdenes en Manchuria para tratar de recuperar el control de la región, enviando miles de hombres a la zona, a la vez que temía la extensión de la guerra civil rusa a su territorio.Morley (1957), p. 111 Para tratar de evitar la invasión soviética intentó estorbar la formación de unidades antibolcheviques en Manchuria, prohibió a sus ciudadanos alistarse en estas y dificultó el paso de mercancías en los extremos del transmanchuriano, en Manchuli y Pograníchnaia.
En marzo, tras el fracaso de la ofensiva de Semiónov, le permitió a este refugiarse en territorio chino, internándole pasajeramente, mientras negociaba con los soviéticos para evitar la persecución de estos.
Italia Los italianos jugaron un rol pequeño pero de gran importancia durante la intervención, luchando junto con la Legión Checoslovaca y otras fuerzas aliadas usando trenes de guerra fuertemente armados y blindados para el control de grandes sectores del ferrocarril siberiano. Las principales áreas de operación fueron las regiones de Irkutsk, Harbin y Vladivostok.
Checoslovaquia
El , con el beneplácito y apoyo de los comandantes japonés, británico y francés, la Legión tomó el control de Vladivostok,Morley (1957), p. 248 arrestando el sóviet local y miembros del comité regional bolchevique.Morley (1957), p. 249 Los checoslovacos devolvieron el poder al zemstvo y duma locales, que reconocieron la autoridad del Gobierno Provisional de la Siberia Autónoma de Petr Derber.
La única fuerza Aliada que entró en combate de manera continua con los soviéticos, hubo de ser retirada del frente tras el golpe de Estado que llevó a Kolchak al poder en noviembre de 1918 ante la oposición a este y la desilusión checoslovaca por la falta de refuerzos militares de otras naciones en el frente.Ullman (1968), p. 36 A finales de 1918 comenzaron a formarse soviets entre las tropas y algunas se negaron a obedecer las órdenes que recibían. Uno de sus comandantes, Radola Gajda, pasó al servicio de Kolchak ante la negativa del Consejo Nacional Checo a su petición de castigar a los agitadores. La crisis se agravó cuando en enero de 1919 unidades enteras se negaron a regresar al frente a luchar junto a las unidades de Kolchak. A finales de mes, clara ya la oposición de la mayoría de las tropas a continuar los combates junto al nuevo Gobierno, fueron trasladadas a la retaguardia, de centinelas del transiberiano desde Ekaterimburgo y Cheliábinsk hasta Irkutsk.
Japón thumb|right|150px|El general Yui Mitsue. En diciembre de 1917 los japoneses ya habían rechazado una solicitud realizada por los franceses para intervenir en Rusia.Morley (1957), p. 89 Sin embargo, el Estado Mayor del Ejército vio en la caída del régimen zarista la oportunidad de librar a Japón de cualquier amenaza futura por parte de Rusia mediante la creación de un Estado tapón en Siberia. El Gobierno japonés rehusó en principio embarcarse en tal aventura y fue solo un año después cuando, en vista del curso de los acontecimientos, decidió cambiar de política. Japón temía la extensión de la revolución a las provincias asiáticas rusas, tenía grandes inversiones en bonos de guerra rusos y había desarrollado un lucrativo comercio con las ciudades asiáticas rusas durante la contienda mundial, convirtiéndose estas en el tercer mercado de exportación de productos japoneses, solo por detrás de los Estados Unidos y China).Morley (1957), p. 36 Temía además el relanzamiento del expansionismo ruso por la denuncia del Gobierno de Moscú de los acuerdos secretos suscritos por el Gobierno zarista, entre el que se incluía el de 1916 que había delimitado las fronteras con Japón.
Mandos militares Aliados en Vladivostok.|thumb|left
A comienzos de enero de 1918 habían llegado los primeros buques de guerra a la ciudad, teóricamente para proteger los intereses y a los ciudadanos japoneses, pero con órdenes de eliminar a los bolcheviques de la administración. La decisión de intervenir no había partido del Gobierno japonés, sino únicamente del presidente del Gobierno y de los mandos de la marina, interesados en expulsar a los bolcheviques y de adelantarse a los británicos, de camino a la ciudad. Pocos días después de su llegada el almirante japonés comunicó a los cónsules Aliados sus planes para hacerse con el control de la ciudad si lo consideraba necesario.Morley (1957), p. 67