Las telenovelas en Venezuela inician en la década de los años 1950, se convirtió en un fenómeno que cautivó las tierras venezolanas; este marcaría el destino de entretenimiento de los venezolanos.
Las televisoras encargadas de producir novelas a lo largo de la historia han sido RCTV (salió del aire el 27 de mayo de 2007), Venevisión, Televen, Venezolana de Televisión, TVes y las extintas Marte TV y Televisa.
Historia y evolución
Inicios En 1952 llega la televisión a este país, siendo uno de los países privilegiados en contar con este extraordinario "invento". La primera telenovela emitida fue La Criada de la granja, en 1953, protagonizada por Aura Ochoa y José Torres, transmitida en vivo por Televisa, de lunes a viernes a las 7:00 p. m. y con una duración diaria de 15 minutos. Años más tarde, en los años sesenta, el género se establece y gradualmente cada país latinoamericano comienza a darle su estilo y forma particular.
Luego, con la aparición del video tape existe la posibilidad de grabar imágenes y sonidos, teniendo así control sobre el horario de transmisión, y permitiendo archivar y retransmitir las telenovelas.
En 1969 se emite por el canal 8 la primera telenovela extranjera, una producción mexicana llamada Mi Maestro; pero aun faltaba mucho tiempo para la importación simultánea de otros países; pero la telenovela venezolana ya había tomado su espacio, cuando en 1972, con La Usurpadora, original de Inés Rodena, se logra vender el primer dramático venezolano al mercado internacional. La telenovela seguía su curso sin mayores contratiempos hasta que, ese mismo año, entra en vigencia la reglamentación oficial que regulaba todo tipo de trasmisión. El carácter cultural de los programas quedó establecido en la Resolución 3.178 en su artículo 9.
Década de 1970 En 1971 Venevisión comenzó la distribución internacional de sus programas gracias a la implementación de la tecnología del video-tape años atrás. Su primera venta internacional fue la telenovela Esmeralda, escrita por Delia Fiallo y protagonizada por la exitosa pareja del momento Lupita Ferrer y José Bardina. Este hecho marca un hito histórico para la empresa porque sus producciones podrían ser vistas en todo el mundo.
Las novelas se vieron afectadas en cuanto al horario de transmisión, la duración de la historia y su contenido. Y aunque en 1973, Raquel rompía el récord de índice de audiencia establecido para la época; y Peregrina se transmitía por Venevisión; se comienza a preparar la escena para la aparición de un nuevo tipo de melodrama ante los requerimientos del Estado.
En este ánimo de cultura forzada, a partir de 1974 se hacen estupendas adaptaciones de obras literarias en el canal 2 (Radio Caracas Televisión) como: Doña Bárbara, Canaima, Sobre la misma tierra, La trepadora, Pobre negro, Campeones, Boves el Urogallo; en el canal 4 (Venevisión): Borburata, Balumba y Cumbres borrascosas; en el canal 5: Oficina Nº1; y en el canal 8: Ana Isabel, una niña decente.
Para finales de los 70 en RCTV, Salvador Garmendia y José Ignacio Cabrujas escriben algo diferente, nuevo, y específico para el televidente venezolano, denominado "La telenovela cultural", como las telenovelas La hija de Juana Crespo y La señora de Cárdenas. Esta no era literatura, tampoco una adaptación; eran historias de “gente como uno”, telenovelas que se desprendían de los estereotipos y abordaban temáticas nunca antes tratadas en la televisión: La mujer, sus derechos, su rol en la sociedad y su realización personal; la rutina del matrimonio, la infidelidad y el divorcio; el costo de la vida y las pequeñas angustias del día a día, que hacen que la audiencia se viera reflejado en la pantalla y comentara “Eso también me pasa a mi”. Realizado con gran frescura y naturalidad; personajes con profundidad psicológica y sentimientos, carencias y anhelos comunes al espectador, un hecho insólito que tuvo gran aceptación.
En 1979 llega Estefanía, el amor en tiempos de la dictadura perezjimenista, Sangre Azul, una pasión durante la Guerra Federal, y La fiera, donde se destaca el rol de la mujer. También llegaría a Venevisión, Rafaela de Delia Fiallo. El entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, llegó a confesar en rueda de prensa que él y su esposa, no se pierden ni un solo capítulo.
Década de 1980 En los años 80, el espacio de la una de la tarde se convierte en prime time y llega el color a la pantalla. Esta transmisión, exclusiva para estos años, se inicia con Ifigenia, del canal 5, con un sentido rigurosamente cultural, siguiendo con escritores como José Ignacio Cabrujas en RCTV con Natalia de 8 a 9, Chao Cristina, La dama de rosa, Señora, y las miniseries Gómez I y Gómez II, con el primer actor Rafael Briceño.
Pilar Romero hace llorar al país con Elizabeth, en donde Caridad Canelón le dice “Mi vido” a Orlando Urdaneta y él respondía “Mi ciela”. César Miguel Rondón obliga a la teleaudiencia a sintonizar el canal 4 con Ligia Elena y Las Amazonas.
Delia Fiallo interviene en el canal 2 con Leonela, después Topacio y sigue con Cristal, después de un rotundo éxito en el país a través de RCTV y así convertirse en la telenovela de más audiencia de la década, arrasando en España, donde la reponen siete veces, haciendo que Jeannette Rodríguez triunfe a nivel internacional, Lupita Ferrer se convierta en “nuestra diva” particular y embajadora en el mundo del melodrama, y Carlos Mata sea considerado el mayor vendedor del género.
En el canal 8 se hacían teleteatros y se produjeron cuatro telenovelas, entre ellas, se encontraba La dueña. Para finales de los 80 ya habían surgido empresas independientes como VC Producciones Televisión. También habían surgido empresas de distribución y producción internacional como Coral Pictures (de RCTV) y Venevisión Internacional (de Venevisión).
Década de 1990 Durante la década de los años 1990, los autores veteranos siguen escribiendo sin pausa, aunque nos encontramos dos escritoras sumamente prolíficas: Mariela Romero (La revancha, Caribe, Pecado de amor, Destino de mujer, La mujer de mi vida y Dulce ilusión, primera telenovela en presentar dibujos animados interactuando con la protagonista) y Vivel Nouel, quien eligió la letra “P” para titular sus primeras producciones: Paraíso, Pasionaria, Por amarte tanto y Peligrosa.
En 1990 también es cuando se puede hablar de una compañía ambiciosa que comienza a producir melodramas en serie. Se trataba de Marte TV, que en sus primeros años colocó sus telenovelas en el canal 4, estas serían María María y Emperatriz en 1990, La traidora en 1991, Las dos Dianas, La loba herida y Piel en 1992, Divina obsesión, Sirena y El paseo de la gracia de Dios en 1993, este último para ese año era la telenovela más costosa en la historia, pero no logró la audiencia deseada, siendo determinada por el propio creador como un "fracaso". Con ello, directivos de Venevisión rompieron la alianza con Marte TV, lo que más adelante llevaría a su quiebra. También sería la última telenovela realizada por Cabrujas, quien falleció el 24 de octubre de 1993.
La telenovela Kassandra de Delia Fiallo es la primera en ser comprada por Japón, la cual entra al libro de Records Guinness, por ser la más vendida en el mundo; además, esta logra apaciguar la guerra en Bosnia, pues, durante sus transmisiones se hacía una tregua tácita para poder seguir los amores de Coraima Torres y Osvaldo Ríos.
En 1992, Ibsen Martínez arranca su novela Por estas calles, convirtiéndose inmediatamente en un fenómeno y, hasta ahora, es el seriado de mayor duración: dos años, dos meses y 27 días. La innovadora telenovela se diferenciaba a las demás por retratar fuertes problemas sociales (delincuencia, el narcotráfico, la desigualdad social), que reflejaba la difícil situación económica y social de Venezuela en el comienzo de los 90 (tras el Viernes Negro y el Caracazo). La idea y libreto era en un principio de Ibsen Martínez, pero renunció a los seis meses cuando se negó a alargar la telenovela, por lo que fue sustituido por otros guionistas. La duración de la serie también trajo cambios a nivel del elenco, de los cuales el más evidente fue la desaparición del personaje de Aroldo Betancourt, que había nacido como el protagonista masculino de la trama. Pero con todo, la telenovela siguió con una alta sintonía.
En 1994, Julio César Mármol aparece con su éxito Pura sangre. Luego en Amores de fin de siglo, Leonardo Padrón impone un tipo de telenovela con un elenco monumental conformado por primeras figuras como: Beatriz Valdés, Caridad Canelón, Carlos Cámara (Jr.), Elba Escobar, Gledys Ibarra, Gustavo Rodríguez, Haydée Balza, Lourdes Valera, María Cristina Lozada, Mimí Lazo, Orlando Urdaneta y Yanis Chimaras.
En 1995, César Miguel Rondón, tras sus éxitos precedentes en Venevisión (El sol sale para todos, Y la luna también, Niña bonita, y Piel), escribe Ka Ina, superproducción hecha en la selva amazónica, protagonizada por Viviana Gibelli y Jean Carlo Simancas, la cual contó con las magistrales actuaciones de Hilda Abrahamz (Maniña Yerichana) y José Torres (Tacupay). Para La inolvidable, de Kilo Olivieri, continuaron las grandes producciones, en esta ocasión, al construir un enorme set de grabación a las afueras de la ciudad, al más puro estilo Hollywoodense, que asemejaba a un pueblo.
A finales de los 90, RCTV cuenta con un creativo grupo de escritores: Alidha Ávila (Mujer secreta y La niña de mis ojos) Martín Hahn (Angélica Pecado, La mujer de Judas, Estrambótica Anastasia y Amor a palos) Perla Farias (Mis 3 hermanas y Juana la virgen) Valentina Párraga (Carita pintada, Viva la Pepa y Trapos íntimos) Xiomara Moreno (Luisa Fernanda y La soberana).
Cabe destacar que a finales de esta década surgen la productora Laura Visconti Producciones, reviviendo la producción de series juveniles, que funcionó de vitrina y la punta de lanza de actuales estrellas de proyección internacional esta serie fue A todo corazón esta se considera una de las series juveniles más exitosas de todos los tiempos, transmitiéndose en gran parte de Latinoamérica y obteniendo un éxito abrumador entre la juventud de aquella época, le siguen Así es la vida, Mujercitas y La calle de los sueños.
En 1996 la productora Marte TV pasaría por tener problemas financieros en sus ventas de telenovelas, pasando en 1997 a producir su última producción que sería Llovizna. Un año más tarde pasaría a ser un canal de televisión que retransmitirá sus producciones realizadas antes.
Década de 2000 Durante esta década las novelas pasaron momentos buenos y malos. Entre ello se vivirían de momentos críticos por las tensiones políticas que apenas estaban empezando, pero también se marcaría como la década de mayores ventas de telenovelas venezolanas hacia canales internacionales, y además se destacaría las producciones realizadas en conjunto entre Miami y Venezuela, la mayoría hecha por Venevisión Internacional.
Comenzó el 2000 con producciones en RCTV como Mariú, Hay Amores que matan, Mis 3 hermanas, La Soberana, mientras en el caso de Venevisión tenía al aire Hechizo de amor, Amantes de luna llena una novela que tenía un elenco monumental, Más que amor, frenesí, Guerra de mujeres.
En esta década también fue de auge para las producciones independientes con Laura Visconti Producciones luego de exitosas series juveniles a finales de los 90 esta se aventura a la realización telenovelas tales como: Muñeca de trapo, Felina y Lejana como el viento, todas realizadas para Venevisión. Para esta década los canales de televisión dejan de emitir las novelas nacionales de la 1:00 p. m. la última en emitirse en ese horario fue Carissima de Julio César Mármol en RCTV.
Para el 2002 en medio de la crisis que vivía el país, VV y RCTV tenían una dura competencia dramática, en RCTV llega la época de oro de las novelas de esta década con títulos como Juana, la virgen, La mujer de Judas, La niña de mis ojos, Trapos íntimos y Mi gorda bella.