thumb|300px|El voyerismo es una práctica y parafilia que consiste en observar a una o más personas en momentos íntimos, sexuales o privados, aunque en situaciones el sujeto siendo observado puede tener conocimiento y consentimiento del observador, en situaciones en las que esto no ocurre, esta práctica se considera como una forma de acoso sexual. En la imagen, se muestra una tarjeta postal hecha por Arthur Thiele, en esta se muestra a un hombre tratando de sacar fotografías de una mujer en la playa, sin su conocimiento; 1936. Un acosador es toda persona que reitera acciones de hostigamiento, intimidación, violencia o burla hacia otra persona; puede referirse al acto de hostigar, molestar, incomodar, perseguir o atacar física, psicológica o sexualmente a otra persona. El término abarca varias áreas sociales y diferentes contextos, entre ámbitos escolares –llamado acoso escolar–, hasta ámbitos digitales –llamado ciberacoso–.
Tipos de acosadores según el ámbito Se puede diferenciar distintos tipos de acosadores según el tipo de acoso que realicen: Acosador psicológico o físico; Acosador escolar: es el causante del acoso escolar, y es una persona menor de edad; Ciberacosador: causante del ciberacoso, puede ser mayor o menor de edad; Acosador sexual: causante del acoso sexual; Acosador laboral: causante del acoso laboral.
Tipos de acosador psicológico El sitio web de Wiredpatrol, define cuatro tipos de acosador psicológico: obsesivo-simple, amor obsesivo – desilusionado, erotomaníaco y síndrome de víctima falso. El obsesivo simple es un individuo que tiene una relación anterior con la víctima y que intenta seguir manteniéndola, esto es, se niega a aceptar que la relación que se establece en un determinado momento se acabe aunque se lo hagan saber repetidas veces. Este tipo de acosador es posible que durante la relación establecida, ya hubiera sido emocionalmente abusivo con la acosada o acosado. En investigaciones de GeberthGeberth, V.J., 'Stalkers. Law and order'Octubre de 1992, pag. 138 - 143 se detecta que este grupo de acosadores es el más numeroso, un 47 %, y el que supone una mayor amenaza para la víctima. El segundo tipo, el que demuestra un amor obsesivo, suele ser una persona sola, con poca facilidad para establecer relaciones personales, y en algunos casos puede sufrir enfermedades mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Es el acosador que persigue a una persona célebre y que no tiene contacto con la víctima más allá del límite de su propia mente. Supone el segundo grupo más grande, según Geberth, con un 43 % de los sujetos acosadores. El tercero, el erotomaníaco, difiere del anterior en su percepción de que cree que es su víctima la que está enamorada de él, y por eso la persigue. El cuarto grupo, formado por sujetos con el llamado síndrome de víctima falso (HickeyHICKEY, E. (1997). “Serial Murderers and Their Victims”. (2ª ed.). California: Wadsworth), se caracteriza por acusar a otra persona real o imaginaria de acosarlos a ellos."Una nueva cara de Internet, El acoso, Antonio Chacón Medina,UGR"
El acosador psicológico
Características generales
Según Antonio Chacón Medina, autor de "Una nueva cara de Internet: El acoso", <<el perfil genérico del acosador es el de una persona fría, con poco o ningún respeto por los demás. Un acosador es un depredador que puede esperar pacientemente conectado a la red, participar en chat o en foros hasta que entabla contacto con alguien que le parece susceptible de molestar, generalmente mujeres o niños; y que disfruta persiguiendo a una persona determinada, ya tenga relación directa con ella o sea una completa desconocida. El acosador disfruta y muestra su poder persiguiendo y dañando psicológicamente a esa persona>>.
Envidia
El sentimiento de inferioridad opera en forma de culpabilidad, que el acosador siente por no poseer atributos que él estima ideales. Los defectos físicos, intelectuales o emocionales generan un sentimiento de inferioridad que la persona intenta compensar superando esas carencias mediante el desarrollo de un complejo de superioridad. El complejo de superioridad hace que el acosador viva en la ficción de la posesión de valores, atributos y cualidades que en realidad no posee, negándolos en los demás de manera defensiva. Cuando surge en su entorno una persona (la víctima) que sí posee en verdad tales características, ello supone para el acosador un verdadero choque con la realidad. Su reacción ante esa dolorosa realidad suele consistir en negar, eliminándola, la fuente de la disonancia, desarrollando el psicoterror contra la víctima. El objetivo es hacer desaparecer a la víctima del horizonte psicológico del acosador porque sus capacidades suponen para este una desestabilización psicológica.Piñuel y Zabala, Iñaki, Moobing. Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo, Santander. Sal Terrae, 2001."
Carencia de principios
Según Iñaki Piñuel y Zabala, los acosadores son "personas que tienen una profunda alteración de la personalidad. Son sujetos que carecen de norma moral interna; que no dudan en eliminar a un posible competidor. El acosador también puede ser un individuo narcisista, con un profundo complejo de inferioridad; pero que, ante los demás, siempre está diciendo lo mucho que vale. Estos sujetos tienden a rodearse de personas mediocres o sumisas que confirman esta idea que tienen de sí mismos. En realidad, suelen ser personas poco brillantes; pero muy hábiles en la manipulación de los otros, tanto para conseguir su colaboración anónima y silenciosa, como para maltratar. Son expertos en debilidades humanas. Son auténticos psicópatas; carecen de capacidad para ponerse en el lugar de los otros. Su mente, además, funciona al revés. Las lágrimas producen compasión; en ellos no. Los signos de debilidad son un detonante que acentúa su comportamiento agresivo. Estos psicópatas intentan humillar, anular, y aniquilar a su víctima. Para lograrlo, no dudan en agredir verbal o físicamente e inventarse todo tipo de rumores y calumnias. Así manipula a los demás y propicia su linchamiento público. El mobbing es causa, en Europa, de uno de cada cinco suicidios".
Según Rodríguez López en su libro "El Acoso moral en el trabajo"Rodríguez López, Pedro, "El acoso moral en el trabajo: La responsabilidad en el acoso moral en el trabajo" define a estas personas como " resentidas, frustradas, envidiosas, celosas o egoístas, teniendo uno, o varios o todos estos rasgos en mayor o menor medida. Están necesitadas de admiración, reconocimiento y protagonismo y lo que quieren es figurar, ascender o aparentar, aun cuando simplemente deseen hacer daño o anular a otra persona".
Carencia de empatía
El acosador psicológico, a diferencia de otro acosador como puede ser sexual mantiene hasta el último momento (la sentencia condenatoria) e incluso después, la convicción interna de no haber hecho nada malo. Así como en el acoso sexual, el sujeto activo que es demandado o denunciado, suele interiorizar a la llegada a los tribunales que algo ha hecho (...bueno, es cierto que ese día me pasé un poco...), aunque acto seguido intente desdramatizar su comportamiento con frases como "... pero no hay que tener una mente estrecha" o "estamos en una sociedad liberalizada" u otras similares.Monografia Universia: Mobbing
El acosador psicológico carece de las habilidades emocionales que sus víctimas tienen, piensa que al destruir a su víctima puede asimilar de alguna forma sus competencias interpersonales.Fenomenología del acoso moral, Revista LOGOS, UCM
Marie-France Hirigoyen, en su obra "El acoso moral", proporciona una serie de características propias de las personalidades narcisistas que pueden ayudar a detectar un perseguidor u hostigador en el lugar de trabajo:
El sujeto tiene una idea grandiosa de su propia importancia. Le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder. Se considera especial y único. Tiene una necesidad excesiva de ser admirado. Piensa que la víctima se le debe todo. Explota al otro en sus relaciones interpersonales. Inmadurez emocional. Carece de empatía (no se siente culpable) aunque pueden ser muy brillantes socialmente. Puede fingir que entiende los sentimientos de los demás. Tiene actitudes y comportamientos arrogantes. Se siente acomplejado respecto a la víctima.
Según María José Edreira, en la "Fenomenología del acoso moral", la mayoría de los expertos en personalidad hablan de personalidad psicopática o antisocial (Adams y CrawfordAndrea Adams y Neil Crawford, Bullying at Work, Virago Press, London 1992), personalidad narcisista (Hirigoyen, Wyatt y HareJudith Wyatt y CHauncey Hare, Work Abuse: How to recognise and Survive It, Schenkman Books, Rochester, Vermont, 1997), mediocridad inoperante activa (González de RiveraGonzález de Rivera, José Luis, El maltrato psicológico, Espasa Calpe, Madrid 2002), psicópata organizacional (Iñaki Piñuel y Zabala). Se habla de rasgos paranoides, en realidad el perverso narcisista se aproxima mucho al paranoico, son parientes cercanos y se llevan bien, pero tiene solo parte de sus características de personalidad. Su perfil psicológico tiene las siguientes características: Falta de empatía: son incapaces de ponerse en el lugar del otro, se centran en sí mismos pero buscan el apoyo de los demás. Son insensibles, incapaces de deprimirse y de experimentar auténticos sentimientos de duelo o tristeza. En sus relaciones interpersonales ven al otro como a una amenaza, les falta humildad para enriquecerse y aprender de los demás. Viven atemorizados por las capacidades de las personas que los rodean. Irresponsables y carentes de sentimiento de culpa: tienen dificultades para tomar decisiones en su vida diaria y necesitan que otras personas asuman esa responsabilidad. Se defienden mediante mecanismos de proyección y de negación de la realidad, le adjudican la culpa al otro. Es consciente de que no tiene sentimientos y los simula para enmascararse ante los demás. No tiene sentimiento de culpa pero es un maestro manipulando este sentimiento en los demás. Mentira compulsiva y sistemática: en su máxima competencia. Suelen llevar una doble vida y rehacen su vida privada con facilidad porque se hacen pasar por víctimas. Fingen la apropiación de las características que les franquean la confianza de los demás tanto en su vida privada, como en la profesional y social. Son impostores que fingen para dar imagen de buena persona. Se nota con claridad que mienten, pero sus mentiras son tan grandes y tan descaradas en público que las víctimas se suelen quedar anonadadas, paralizadas e incapaces de responder. Megalomanía y discurso mesiánico: se colocan en posición de referencia del bien y del mal, tienen discurso moralizante, exhiben valores morales irreprochables, se presentan como personas religiosas o cívicas. Consiguen así dar una buena imagen de sí mismos, a la vez que denuncian la perversión humana. Suelen tener habilidad retórica pero su discurso es muy abstracto, no son capaces de ser concretos y cuando lo intentan pasan al extremo de los detalles insignificantes. Encanto personal: entran en relación con los demás para seducirlos. Se les suele describir como encantadores, de ahí la reacción de asombro de su entorno cuando son descubiertos en su crimen. Esta capacidad de seducción está muy relacionada con su forma de mentir, suelen utilizar las historias de otros en las que se ponen a sí mismos como protagonistas sin la menor vergüenza.