La Muy Antigua, Fervorosa y Mercedaria Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, San Juan Evangelista y Nuestra Señora de la Merced es una hermandad de penitencia establecida en la iglesia conventual del Corpus Christi de El Viso del Alcor. Realiza su estación de penitencia cada Viernes Santo por la mañana al punto del amanecer.

Historia En el año de 1617 se concluyeron las obras de la iglesia de los Mercedarios de El Viso del Alcor, siendo noveno comendador de esta piadosa orden liberadora de cautivos el Muy Reverendo Padre Don Fray Marcos de la Santísima Trinidad. En este año del Señor, comienza el pueblo a tener gran devoción por el santo crucifijo que la Señora Condesa del Castellar y Señora de El Viso enviara desde Madrid y que recibe culto en esta iglesia en el primer altar del lado del Evangelio, bajo la advocación piadosísima de la Misericordia. Esta es la causa inmediata por la que se decide crear, por parte de la Orden Mercedaria y una serie de visueños, una cofradía, a la que habrían de denominar de Jesús.

La imagen iconográfica de Jesús Nazareno es creada y difundida en Andalucía por los Mercedarios, al igual que habrá de ocurrir en esta nuestra villa de El Viso del Alcor que, por entonces y a pesar de haber protagonizado hazañas nobles, contaba con una menguada vecindad, sus casas no pasaban de ciento sesenta.

La muy devota imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y la de Simón de Cirene fueron realizadas hacia el año de 1669 por el Maestro Imaginero Andrés Cansino, discípulo de José de Arce y de nacionalidad flamenca que residía en Sevilla.

En el testamento de Andrés Cansino, él mismo reconoce ser autor: "De la imagen de Jesús Nazareno que poseen los padres Mercedarios de la villa de El Viso, y de su hechura, de la cual aun el padre comendador me debe cien reales". Esto nos indica que la obra fue una de las últimas que Andrés Cansino realizó, fechándose, por ello, en el mencionado año de 1669 su hechura y en 1670, su llegada al Viso, pues es conocido que en octubre de 1670 muere Andrés Cansino y es sepultado en la iglesia de la Magdalena de Sevilla. left|thumb|450px|Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor de El Viso Es un año grave para esta Hermandad y Cofradía el de 1847, en que llegó a tal extremo su decadencia, que tuvo que refundirse con la Hermandad Sacramental, no saliendo procesionalmente.

Treinta años después, un grupo de jóvenes solicita al Hermano Mayor de la Hermandad Sacramental, Don Pedro López de Tejada, la entrega de las imágenes de Jesús Nazareno, de la Virgen del Mayor Dolor y de San Juan Evangelista. De esta manera se organiza una Junta de Mesa de la Hermandad. Desde 1879 a 1887 se hacen esfuerzos enormes por los que se consigue que la Hermandad vuelva a salir con enorme lucimiento y fervor en el último año mencionado. Tras una serie de Cabildos, el día seis de enero, el día dos de octubre y el día primero de noviembre, es solicitada la aprobación de las Reglas a Su Eminencia el Cardenal de la Archidiócesis.

El día veintitrés de marzo del año de 1889, el Cardenal de Sevilla, Don Fray Ceferino González aprobó las Reglas, las cuales conserva nuestra Hermandad y cuya síntesis histórica se realiza sobre la base de otras reglas y datos de esta Hermandad y Cofradía que desaparecieron, según ellas en los inicios del siglo diecinueve.

En el año 1978 y al amparo de las normas que se habían dictado a tal efecto, esta hermandad elaboró nuevas Reglas que fueron aprobadas por Cabildo General celebrado el dieciséis de junio de ese año y siendo aprobadas por el Arzobispo en un decreto firmado por su notario el muy Reverendo Señor Don José Luis Peinado Merchante con fecha de veintitrés de junio del mismo año. En Cabildo General Extraordinario celebrado el día cuatro de julio de 1994 se aprobaron nuevas modificaciones de estas Reglas que fueron ratificadas en fecha diez de octubre de 1996.

El día 24 de noviembre del 200, el Cabildo General Extraordinario de Hermanos se reunía para aprobar la adaptación de estas Reglas a las Nuevas Normas Diocesanas promulgadas por el Sr.Arzobispo de Sevilla el treinta y uno de diciembre de 1997.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno ha sido restaurada en varias ocasiones, siendo la primera documentada la del año 1975, debido al deterioro sufrido por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, causado, entre otras razones, por la acción de los insectos xilófagos, la Junta de Gobierno puso en manos de don Francisco Peláez del Espino, Presidente del Instituto de Conservación y Restauración de obras de arte de la Dirección General de Bellas Artes de Sevilla, la dirección de la restauración del más valioso patrimonio de la Hermandad y Cofradía. Era el 17 de noviembre de ese año cuando fue transportada la devota imagen hasta Sevilla, retornando en un acto multitudinario pleno del fervor y la devoción de todos al Señor Jesús que tuvo lugar el día del Señor de 23 de marzo del año 1976.

En el año de 1994, se procedió a la restauración de todas las sagradas imágenes, esta vez a cargo del insigne escultor sevillano Don Francisco Berlanga de Ávila y que supuso para el Señor la hechura de un nuevo cuerpo debido al mal estado en que se encontraba el antiguo y por el riesgo para la integridad que para la Bendita Imagen suponía. En su regreso fue bendecida en Solemne Misa celebrada el día diecinueve de febrero de 1995, predicada por el reverendo Antonio Fernández Estévez, secretario diocesano de Arte Sacro del Arzobispado de Sevilla.

En la última intervención sobre la imagen del Señor, realizada por la restauradora sevillana Doña Esperanza Fernández Cañero en 2021, se recuperó la postura primitiva de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la hechura de un nuevo cuerpo, tallado por José María Leal, descubriéndose además la policromía original del durante estos trabajos.

Las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso y San Juan Evangelista, presiden el retablo de la capilla sacramental de la iglesia conventual del Corpus Christi, capilla que posee la hermandad desde 1712. El día 28 de febrero del Año Santo Jubilar 2000, S.I. el Rvdmo. Excmo. Sr. Arzobispo de Sevilla, Don Carlos Amigo Vallejo, bendecía un nuevo retablo para los Sagrados Titulares.

Sagrados titulares Nuestro Padre Jesús Nazareno: La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla escultórica que ya estaba realizada en 1670, pues gracias al testamento de Andrés Cansino se pudo adscribir su autoría a la labor del citado maestro escultor: «ytem declaro que el padre comendador que oy es del combento de mersenarios descalsos de la villa del bisso me debe cien reales del resto de la hechura de un jesús nasareno, mandose cobrar».

El rostro del Señor es de gran realismo, expresa un gesto de cansancio, posee la boca entreabierta, ojos entreabiertos, entrecejo levemente fruncido, nariz fina y recta. En cuanto a la estética, Andrés Cansino sabe perfectamente combinar las influencias dinámicas del pleno barroco introducidas en Sevilla por su maestro José de Arce a mediados del .

La imagen mantiene su belleza primigenia: Jesús entreabre su boca y en ella se denota su respirar jadeante, ojos caídos por el cansancio y la fatiga, pómulos marcados…, es un rostro de belleza serena e idealizada que transmite claramente la idea de la belleza y la bondad de Dios. Su mirada se dirige al fiel consiguiendo una comunicación mística entre la imagen y aquel que lo contempla. Las manos son portentosas y de gran fuerza expresiva, naturalistas y dramáticas parecen aferrarse al madero con resignación. izquierda|miniaturadeimagen|340x340px|Nuestro Padre Jesús Nazareno, Viernes Santo de 2018 La influencia barroquizante de Arce se advierte en el tratamiento de la cabellera y de la barba, trabajados en masas compactas. Esta forma de trabajar la observamos en la portentosa cabeza del Nazareno; en su barba bífida y poco trabajada y en el cráneo, tallado a base de largos golpes de gubias, con mechones largos y sinuosos, que provocan el efecto de cabello humedecido, con un tratamiento suave, con mechones que caen en masas desde el surco central de la cabeza.

La imagen fue restaurada en 1975 por Francisco Peláez del Espino y en 1994, por Francisco Berlanga de Ávila, que sustituyó el cuerpo anterior (ya alterado por los rechazables criterios de restauración de Peláez del Espino), por otro completamente anatomizado. Este último fue sustituido en 2021 por uno nuevo tallado por José María Leal, con el que se recupera la primitiva postura de la imagen del Nazareno. La última restauración de 2021, realizada por Esperanza Fernández Cañero, supuso también la recuperación de la policromía original de la época de Andrés Cansino, que había permanecido intacta y oculta bajo otras capas de repintes.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno constituye un eslabón dentro de la cadena de los Nazarenos de la escuela sevillana y, por tanto, una imagen clave para estudiar la evolución de la escultura barroca sevillana en la evolución y consolidación del pleno barroco. Esta efigie del Nazareno, ha sido considerada por los profesores Bernáldez y Peláez, como la obra cumbre de este artista, al que se le viene atribuyendo otras esculturas como el Santísimo Cristo de la Salud de la cofradía de San Bernardo de Sevilla.

María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso:

María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso es una imagen de autor anónimo, fechada tradicionalmente a finales del o durante el primer tercio del . A través de esta datación tradicional podemos suponer que durante ese período llegaron a nuestra Hermandad las efigies de la Virgen Dolorosa y de San Juan Evangelista. Documentalmente se puede corroborar su existencia como imagen titular de la Cofradía a mediados del , según un inventario realizado tras la fusión de nuestra Hermandad con la Sacramental en el año 1847. miniaturadeimagen|María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso en su paso de palio. La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso es una talla de candelero; es decir sólo tiene tallado el busto y las manos, pues el cuerpo es una estructura articulada para ser vestida. En sus rasgos faciales se puede advertir un intenso dolor: mirada al frente y baja, ausente, boca entreabierta, entrecejo fruncido y ojos abiertos; por sus mejillas corren regueros de lágrimas y en su gesto advertimos el momento previo a un llanto incontenido. El semblante de la Virgen ha cambiado sustancialmente desde sus orígenes: sus rasgos se han dulcificado y su fisonomía ha tornado hacia una juventud, un tanto ajena a los ideales estéticos en los que fue concebida.

Parece ser que fue restaurada varias veces durante el , aunque estas restauraciones consistieron principalmente en retoques superficiales como la sustitución de lágrimas y pestañas o intervenciones en el candelero para afianzar la estabilidad de la imagen. Tenemos documentadas un par de intervenciones anónimas: en 1955 cuando se le colocaron nuevas pestañas y en 1958, cuando se le pusieron nuevas lágrimas y pestañas. Sin embargo, la imagen de la Virgen del Mayor Dolor cuenta con dos restauraciones de cierta entidad: en 1970 por el escultor Antonio Gavira quien retocó levemente su mascarilla y le otorgó el aspecto que hoy conocemos y en 1995 por el escultor Francisco Berlanga de Ávila, quien le talló un nuevo candelero, repolicromó la imagen y le añadió nuevas lágrimas y pestañas. En el año 2015, esta efigie mariana fue sometida a una limpieza de policromía, consolidación del soporte y otras labores de conservación y restauración a cargo de Esperanza Fernández Cañero.

San Juan Evangelista: