El Club Atlético Palermo —habitualmente llamado simplemente Club Palermo— es una institución centenaria argentina fundada el en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, siendo el club más antiguo de su zona.

Goza de una alta consideración y prestigio dentro del barrio de Palermo.En la sección Ciudad, el diario La Razón del 8 de junio de 2011 publicó el "Top 10" de los clubes de barrio ubicando al Club Atlético Palermo en la tercera posición, superado por YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes) y el Club Sportivo Barracas. Completan el listado los clubes Comercio, Deportivo Paraguayo, Gure Echea, Eros, Estrella de Maldonado, Bochín y Sunderland, en ese orden Nació como club de fútbol en el último tramo del período en el que este deporte se consolidaba como pasión popular. Sin embargo, sus mayores logros los ha obtenido en el básquetbol.

El club, institución social y deportiva

La tradición del club como institución tiene raíces británicas. Los primeros clubes londinenses nacieron con un sentido eminentemente social, y por lo tanto resultaban instituciones elitistas, frecuentadas por caballeros y burgueses.

Durante el Imperio Victoriano las dirigencias coloniales de las innumerables posesiones inglesas de ultramar remedaron a esos clubes londinenses, haciendo de ellos el centro social de la colectividad británica, segmentada de la vida social de los naturales de las colonias. A diferencia de los clubes sociales ingleses, reservados exclusivamente a los hombres, en estos clubes situados en el extranjero participaban también las familias de los administradores coloniales, oficiales del ejército imperial destacados en la colonia, y miembros importantes de la colectividad británica local, generalmente grandes comerciantes o terratenientes. Paulatinamente se incorporaron los juegos y deportes, más con una función recreativa y social que competitiva. Algunos deportes eran de origen británico, como el críquet, pero otros, como el bádminton, fueron adoptados de la India, como también el polo, que jugaban los oficiales de caballería. La movilidad de los funcionarios coloniales facilitó que muchos juegos y deportes se difundieran a lo largo y a lo ancho del Imperio.

El club en la tradición rioplatense

El club como institución resulta ajeno a las formas sociales de la tradición hispánica. Sin embargo desde tiempos lejanos Inglaterra tuvo ambiciones territoriales en la región (invasiones inglesas, ocupación de las Islas Malvinas, etc.) e intereses comerciales (asiento de esclavos de Buenos Aires, Empréstito Baring Brothers, Ferrocarriles, etc.), por lo que las colectividades de origen británico fueron importantes y numerosas (galeses en Chubut, irlandeses en Exaltación de la Cruz, etc.) Para 1838, por ejemplo, la colectividad escocesa en Buenos Aires resultaba lo suficientemente numerosa como para que se fundase el colegio San Andrés, Saint Andrew's Scots School. La diferencia idiomática, y a veces la religiosa, propiciaban la vida en colectividad de los inmigrantes británicos, y los primeros clubes resultaron en su mayoría patrimonio de esas colectividades.

Los primeros clubes de fútbol

En la segunda Revolución Industrial (1870-1920) Gran Bretaña encontró en una República Argentina en fuerte expansión un campo propicio para la exportación de material ferroviario. Un nutrido grupo de ingenieros, funcionarios, y administradores de origen británico se radicó en Argentina para tender los rieles y administrar los servicios de las compañías ferroviarias. Estas personas se incorporaron a las numerosas instituciones de origen británico que ya existían en la Argentina desde tiempo atrás, o crearon nuevos clubes donde antes no los había. Se presume que fueron estos ferroviarios quienes trajeron el fútbol a la Argentina, y lo incorporaron a las tradiciones del país.

El 20 de junio de 1867 se jugó en Buenos Aires el primer partido de fútbol formalmente organizado, convocado por el Buenos Aires Cricket Club, a iniciativa de los hermanos Thomas y James How. El encuentro se jugó precisamente en Palermo, donde hoy se encuentra el Planetario.

El primer campeonato de Argentina se jugó en 1891, organizado por la Argentina Association Football League, creada por Alec Lamont, del colegio San Andrés.

Se inscribieron seis equipos: Saint Andrew's, Old Caledonians, Buenos Aires & Rosario Railway, Belgrano Footbal Club, Buenos Aires Football Club y Hurlingham (que finalmente no participó) Como puede observarse los equipos correspondían a instituciones de origen británico y es palpable la incidencia del ferrocarril.

El nacimiento de los clubes de fútbol criollos Los primeros clubes del fútbol argentino fueron fundados a fines del : Gimnasia y Esgrima La Plata, reconocido por la Conmebol como "Decano de América", Quilmes, Rosario Central, Banfield, Club Atlético Estudiantes (de Buenos Aires). Pero a principios del un cambio estructural en la sociedad argentina impactada por la incorporación de millones de inmigrantes, en su mayoría europeos, que se integraron a la sociedad nacional, desarticuló la tradicional sociedad criolla de cuño hispánico. Los sectores populares, inmigrantes y criollos, se abren paso en la escena política con Hipólito Yrigoyen y la Unión Cívica Radical y se expresan en cientos y miles de entidades, distribuidas a lo largo del territorio nacional, asociaciones, sindicatos, sociedades de origen, bibliotecas populares, ateneos y también en los nuevos clubes de fútbol, uno o más en cada pueblo, en cada barrio. Entre ellos deben computarse los cinco grandes del fútbol argentino. Así, contradictoriamente, una institución selectiva de origen británico terminará siendo abierta y eminentemente popular y en este proceso de popularización del fútbol a través de los cientos de nuevos clubes que se creaban canalizó el ingreso masivo al deporte de los sectores populares, trabajadores criollos o inmigrantes o descendientes de inmigrantes, coincidiendo con la profunda transformación que significó la Gran Inmigración, período que se cierra con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Es así como el deporte actúa de escenario visible de lo que en realidad son instituciones que tienden a integrar un mosaico social heterogéneo y de allí la inmensa importancia que en estas instituciones adquieren las actividades sociales, como veremos más adelante, y que se canalizan en salones sociales, bufés y restoranes de los clubes, disputando incluso la primacía a las actividades deportivas.

El barrio del Club Atlético Palermo

Entre estos clubes surgidos en este período de cambio estructural nace, como club de fútbol, el Club Atlético Palermo, precisamente en el barrio en el que se jugara aquel histórico primer partido de 1867. Coherentemente con su génesis, muchos de estos clubes eminentemente populares surgirían en áreas periféricas, áreas periurbanas o suburbanas en explosivo proceso de crecimiento demográfico donde confluían criollos e inmigrantes, trabajadores y marginales, elementos urbanos y suburbanos y rurales, como resultaban las riberas del arroyo Maldonado o del Riachuelo de los Navíos, valles fluviales recurrentemente anegadizos, o aquellas tierras que antiguamente fueran propiedad de los Jesuitas y que recientemente loteadas daban paso a nuevos barrios cuyos nombres evocaban a sus antiguos propietarios: La Chacarita, Colegiales, La Paternal. El Club Atlético Palermo nace casi a orillas del arroyo Maldonado. Se trata de un barrio periférico al casco histórico de la ciudad, intersticio parcialmente suburbano, parcialmente rural, entre la vieja Ciudad de la Trinidad fundada por Juan de Garay y el pueblo de Belgrano, enhebrados por el camino de Santa Fe, hoy avenida. Entre ese camino y el Río de la Plata se ubicaba la inmensa quinta que fuera de Juan Manuel de Rosas llamada Palermo de San Benito, o San Benito de Palermo, ya convertida en el Parque Tres de Febrero durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.

La geografía apuntala lo jurisdiccional. En el arroyo Maldonado terminaba la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires y comenzaba el Partido de San José de Flores, del que luego se desprendió el Partido de Belgrano.En la Audiencia Pública del 11 de diciembre de 2006 algunas posiciones objetaron que tierras que jurisdiccionalmente correspondieron al Cuartel 3º del Partido de Belgrano fueran inscriptas en el barrio de Palermo Precisamente en este punto en el que el Camino de Santa Fe cruza el arroyo Maldonado desaparece la barranca, que es el albardón del Río de la Plata, para dar paso al valle fluvial del Maldonado. Hacia el norte, en lo que fuera jurisdicción del Partido de Belgrano, la barranca aún hoy se percibe claramente en la gran manzana en la que se asientan el Regimiento de Granaderos a Caballo y otras instituciones militares, la embajada de Alemania y la iglesia de San Benito-estas dos precisamente en el barrio de San Benito- y en las Barrancas de Belgrano, próximas a lo que fuera en centro del pueblo. Hacia el Sur la barranca se percibe en el Jardín Botánico y la manzana en la que se alzaba la vieja cárcel de Las Heras. Existía paralelo al Camino de Santa Fe (avenidas Santa Fe y Cabildo), que corren por lo alto de la barranca, otro que corría al pie de la barranca (avenidas Las Heras y Luis María Campos), el camino del bajo, también conocido como Camino de las Cañitas, por las cañas que crecían en los bajos anegadizos. Pero en el cruce del Maldonado la barranca desaparece y ambos caminos paralelos se hacen uno solo desde Plaza Italia hasta Plaza Falucho, para vadear el arroyo.

Hacia el centro de la ciudad, cruzando el arroyo Maldonado, hoy entubado bajo la avenida Juan B. Justo se encontraba el barrio de Palermo, cuyo nombre le debe al antiguo propietario de esas tierras, Juan Domínguez Palermo, barrio de guapos orilleros que describió Jorge Luis Borges. Hacia el norte, las quintas que rodean al pueblo de Belgrano, como la de José Hernández, autor del Martín Fierro, poema gauchesco por excelencia. Ese pueblo de Belgrano fue fundado en 1855 y en 1880 fue fugaz capital de la Nación.

En ese intersticio urbano, ubicado más allá del Maldonado, interactuaron entonces el guapo suburbano y el gaucho rural, dando carácter a un barrio que terminó de definir y urbanizar el inmigrante de múltiples orígenes -particularmente españoles e italianos- que masivamente se radicó en él. De este conjunto diverso fue resultante el grupo humano que creó al Club Atlético Palermo y se vio reflejado y representado en él, pues estos clubes de los barrios periféricos se convirtieron en las entidades verdaderamente representativas de sus barriadas.

La fundación del Club Atlético Palermo y los primeros años como club de fútbol miniaturadeimagen|derecha|220px|Instalaciones del club en 1922.

El Club Atlético Palermo fue fundado el 21 de julio de 1914, con jugadores de fútbol independientes fusionándose al Club General Soler, todos vecinos del barrio. De este club toman los colores de su primitiva camiseta, roja con vivos azules. Su primer presidente fue Arturo Sosa, caracterizado farmacéutico del barrio.

La fundación tuvo lugar en la calle Paraguay 5341 y, aunque en un primer momento se ubicó sobre la Av. J. B. Justo y Soler, y solamente era un club de fútbol, en 1927 su sede se ubicaba nuevamente en Paraguay 5347.

En 1914 se afilió a la Liga Argentina de Football en categoría Intermedia. Hacia 1915 su cancha se encontraba en Soler y Humboldt. Más tarde en Mendoza y Freire, en pleno barrio de Belgrano, y luego en Villa Lynch.

En 1919, ya en la Asociación Argentina de Football, estuvo a punto de ganar el ascenso, y aunque perdió la final con el Club Atlético Banfield por 1 a 0, igualmente participó del torneo de Primera División de 1920, el que no completó, pasando a Intermedia de la Asociación Amateurs de Football. Finalmente, en 1921 ganó el campeonato y ascendió a Primera División, disputando el torneo de 1922, donde competía contra River Plate, Independiente, Racing Club y San Lorenzo.