thumb|Los tetrarcas: El emperador Diocleciano y sus tres colegas imperiales. A la izquierda, Diocleciano y Maximiano, los dos Augusti (coemperadores); a la derecha, Galerio y Constancio Cloro, los dos Caesars (vicemperadores). Nótese el uso de los gorros "panonios" de lana, normalmente usados (no en combate) por los oficiales del ejército tardío como resultado de la influencia de los oficiales ilirios y tracios. Véase también las empuñaduras de las espadas, que muestran la imagen de una cabeza de águila. Estatua de pórfido en la Basílica de San Marcos, Venecia. El ejército romano tardío es el término por el que se conoce a las fuerzas militares del Imperio romano desde el ascenso al trono del emperador Diocleciano en el año 284 hasta la división definitiva del Imperio en sus mitades oriental y occidental en 395. Pocas décadas después el ejército occidental se desintegró con el colapso del Imperio romano de occidente. El ejército romano del este, por otro lado, permaneció intacto y esencialmente estable hasta su organización por themas y su transformación en el ejército bizantino en el . El término "ejército romano tardío" a menudo se utiliza para incluir el ejército romano del este.
El ejército del principado atravesó una transformación significativa como resultado del caótico . Al contrario que el ejército del principado, el ejército del dependía de manera importante de las levas y los soldados que los conformaban estaban peor pagados que los del . Los bárbaros procedentes de fuera del Imperio probablemente aportaban una mayor proporción de reclutas que durante los siglos y , aunque existen pocas evidencias de este hecho.
El ejército del probablemente no era más grande que el del . El principal cambio en su estructura fue la creación de grandes ejércitos que acompañaban a los emperadores (comitatus praesentales) y que generalmente estaban asentadas en un punto alejado de las fronteras. Su función principal era hacer frente a posibles usurpadores. Las legiones fueron divididas en unidades más pequeñas, comparables al tamaño de los regimientos de tropas auxiliares del principado. En paralelo, la armadura y el equipo de los legionarios fue abandonado en favor del de los auxiliares. La infantería adoptó el equipo más protector de la caballería del principado.
El rol de la caballería en el ejército tardío no parece que fuera mucho más importante que el del principado. La evidencia que soporta esta afirmación se basa en que su proporción con respecto al total de soldados permaneció similar a la del . Además, su rol táctico y su prestigio se mantuvieron similares. Es más, adquirieron cierta mala reputación por incompetencia o cobardía en las tres principales batallas de mediados del . En contraste, la infantería mantuvo su reputación tradicional de excelencia.
Los siglos y fueron testigos de las reformas en muchos de los fuertes fronterizos de cara a hacerlos más defendibles, al igual que de la construcción de nuevos fuertes con especificaciones defensivas más importantes. La interpretación de esta tendencia ha llevado a un debate sobre si el ejército adoptó una estrategia de "defensa en profundidad" o si, por el contrario, mantenía la misma postura de "defensa adelantada" de comienzos del principado. Muchos elementos de la postura defensiva romana tardía eran similares a los asociados a la defensa adelantada, como por ejemplo la localización avanzada de los fuertes, las frecuentes operaciones cruzando la frontera, o la existencia de zonas externas habitadas por tribus aliadas. Cualquiera que fuera la estrategia defensiva, en apariencia resultó menos exitosa a la hora de prevenir incursiones bárbaras que la de los siglos y . Esto pudo deberse a una mayor presión bárbara o a la práctica de mantener los principales ejércitos y a las mejores tropas en el interior, privando a las fronteras de un apoyo suficiente.
Fuentes thumb|Página de una copia medieval de la obra Notitia Dignitatum, en la que se ilustran escudos de Magister Militum Praesentalis II, un registro romano tardío de los mandos militares. Gran parte de la información con la que contamos en la actualidad acerca del despliegue militar del procede de un único documento, la Notitia Dignitatum, compilado c. 395–420. Se trata de un manual para todos los oficiales romanos, tanto civiles como militares, de la época tardía del imperio. Su principal deficiencia es que carece de cualquier tipo de cifras, por lo que hacer estimaciones del tamaño del ejército es imposible. Además, al haber sido compilado muy a finales del , es muy difícil hacer una reconstrucción de la situación anterior. En cualquier caso, este documento se mantiene como la fuente central de información de la estructura del ejército de esta época a falta de otros documentos.Lee (1997) 212 También adolece de lagunas significativas y de numerosos errores acumulados tras haber sido copiado durante siglos.
Las fuentes literarias principales para el ejército del son las Res Gestae (Historias) de Amiano Marcelino, de la cual han llegado hasta nuestros días los libros que cubren el periodo comprendido entre 353 y 378. Marcelino era un soldado veterano, y es considerado por los historiadores como una fuente fiable y valiosa. Sin embargo, normalmente no tiene éxito a la hora de remediar las deficiencias de la Notitia Dignitatum, dado que tampoco indica el tamaño de los ejércitos o el de las unidades. La tercera fuente principal para el ejército tardío es un cuerpo de decretos imperiales publicados en el Imperio romano de oriente en los siglos y : El Código Teodosiano (438) y el Corpus Iuris Civilis (528–39). Estas compilaciones de Derecho romano incluyen numerosos decretos imperiales relativos a todos los aspectos de la regulación y de la administración del ejército tardío.
Por otro lado, el tratado De re militari, de Vegecio, trata temas de carácter militar en pleno , y contiene una considerable cantidad de información sobre el ejército tardío, aunque se enfoca más en el ejército de la república y del principado. Sin embargo, se trata de un tratado que a menudo es poco fiable. Vegecio, que carecía de cualquier tipo de experiencia militar, llega a afirmar en algún caso que el ejército había abandonado el uso de la armadura y de los cascos a finales del , ofreciendo la absurda explicación de que el equipamiento era demasiado pesado, lo cual al mismo tiempo se contradice con las evidencias artísticas de la época, tanto en esculturas como en ilustraciones.Elton (1996) 110–5 En general no se considera seguro aceptar una afirmación de Vegecio si no viene corroborada por alguna otra evidencia.
Los historiadores que estudian el ejército tardío deben hacer frente a una disminución dramática de los registros epigráficos en los siglos y , en comparación con los siglos y . Ya no se entregaban diplomas a los auxiliares que se retiraban a partir de 203, probablemente porque la mayoría eran ya ciudadanos romanos. Además, hubo una enorme reducción del número de sepulturas militares, así como altares u otras dedicatorias a este tipo de servidores del imperio. Los sellos militares de las unidades militares sobre materiales de construcción son también mucho más raros. Sin embargo, esta tendencia probablemente no debería verse como una caída de la sofisticación administrativa del ejército; por el contrario, hay evidencias en papiros de Egipto que muestran cómo las unidades militares siguieron manteniendo detallados registros escritos durante el , si bien la gran mayoría de estos registros se ha perdido debido a la descomposición orgánica del material sobre el que se escribieron. Es más probable que la reducción en las inscripciones se deba a un cambio de moda, en parte influenciada por el incremento de reclutas bárbaros y por el alza del cristianismo.Mattingly (2006) 247–8 Esta falta de inscripciones deja importantes vacíos en nuestra capacidad de entender el ejército tardío, y hace que las conclusiones finales sean, en parte, simples tentativas.
En cuanto a las fuentes secundarias, la principal obra de estudio del ejército tardío es la obra The Later Roman Empire, 284-602, de A.H.M. Jones. Debido a la riqueza de su detalle y a las referencias documentales que utiliza, esta publicación del año 1964 es una herramienta esencial para los historiadores que estudian este periodo. Su principal pega es su antigüedad, que hace que no pueda tener en cuenta los descubrimientos arqueológicos posteriores.
Evolución del ejército del
Trasfondo: el ejército del principado El ejército regular del Principado fue creado por el primer emperador, Augusto, que gobernó entre 30 a. C. y , y sobrevivió hasta finales del . El ejército regular estaba formado por dos cuerpos distintos, estando los dos a su vez nutridos por soldados voluntarios profesionales.
Las legiones eran grandes formaciones de infantería de élite, cuyo número variaba entre 25 y 33, y compuestas cada una por aproximadamente 5.500 soldados, todos ellos de infantería salvo por una pequeña ala de caballería de 120 hombres. Estos cuerpos admitían tan solo a ciudadanos romanos entre sus filas.Goldsworthy (2003) 50, 78 Por otro lado, los auxilia (tropas auxiliares) consistían en unos aproximadamente 400 cuerpos mucho más pequeños de unos 500 soldados cada uno (aunque una minoría podía llegar hasta los 1000 hombres), que se dividían en aproximadamente 100 alae de caballería, 100 cohortes de infantería y 200 unidades mixtas de caballería e infantería conocidas como cohortes equitatae.Holder (2003) 120 Algunos regimientos eran designados sagittariorum, lo cual significaba que se especializaban en arqueros. Por lo tanto, los auxilia aportaban la mayor parte de la caballería y de los arqueros del ejército romano, así como (desde el en adelante) aproximadamente el mismo número de soldados de infantería que el de las legiones.Goldsworthy (2003) 56–8 Los soldados que formaban parte de los auxilia eran reclutados principalmente entre los peregrinus, súbditos de las provincias que no tenían la ciudadanía romana, aunque también admitía ciudadanos romanos y posiblemente barbari, es decir, personas que habitaban fuera de las fronteras del imperio.Goldsworthy (2003) 80 En esta época tanto las legiones como los auxilia estaban la mayoría asentados en las provincias fronterizas,Holder (2003) 145 y la única fuerza militar sustancial a disposición inmediata del emperador era la Guardia Pretoriana de élite, formada por 10.000 hombres acampados en Roma.Goldsworthy (2003) 58
Los principales oficiales del ejército procedieron, hasta el , principalmente de la aristocracia italiana. Ésta se dividía en dos clases, el orden senatorial (ordo senatorius), que consistía en unos 600 miembros del Senado romano más sus hijos y sus nietos, y el orden ecuestre, más numerosa que la anterior. Todos ellos combinaban cargos militares con cargos civiles, siguiendo una carrera política conocida como el cursus honorum, que comenzaba normalmente con una serie de cargos administrativos en Roma, seguía con entre 5 y 10 años de cargos militares y finalizaba con un periodo final de puestos principales en cualquiera de las provincias romanas.Goldsworthy (2003) 60, 66 Esta pequeña oligarquía monopolizaba el poder político, militar y económico de un imperio de casi 60 millones de habitantes, y consiguió un grado de estabilidad política sorprendente. Durante sus primeros 200 años de existencia (30 a. C. - 180 d. C.), el imperio tan solo atravesó un periodo de importante guerra civil en el año de los cuatro emperadores. Los demás intentos de usurpación del poder por gobernadores provinciales fueron pocos y normalmente fueron reprimidos rápidamente.
En lo que respecta a los cargos militares, el orden senatorial (senatorii) tenía reservados en exclusiva los siguientes puestos: