thumb|Trabajadores de una explotación agrícola australiana a finales del . thumb|Campesinos rusos empobrecidos, que se ofrecían como jornaleros (fotografía de finales del o comienzos del XX). La abolición de la servidumbre en Rusia (1861) trajo consigo una diversificación de la condición social en el campo: los que progresaron se convirtieron en kulak enriquecidos, mientras que los más desafortunados se empobrecieron. thumb|El ángulo sureste de la Plaza Mayor de Madrid en tiempo de siega, ilustración de Francisco Ortego para El Museo Universal, 1862. miniaturadeimagen|Jornaleras valencianas en un almacén agrícola, 1947 Jornalero, temporero, peón o bracero son denominaciones genéricas para designar a las personas que trabajan por cuenta ajena a cambio de un jornal o pago por día de trabajo. A pesar del origen etimológico de su denominación, para su condición es indiferente o poco relevante que cobren un jornal fijo o un destajo en relación con su producción o el cumplimiento de una tarea determinada; mientras lo que sí supone una diferencia es que el trabajador aporte o no las herramientas o animales de trabajo necesarios (como el yunteroDe la precaria situación social de los yunteros desde la infancia trata el poema de Miguel Hernández El niño yuntero (ver en UNED).). Todas esas denominaciones suelen aplicarse específicamente a los trabajadores manuales agrícolas que no tienen posesión de tierras (ni en propiedad ni en arrendamiento), o que no la tienen en cantidad suficiente (minifundio); por ello se ven obligados a ser contratados temporalmente en faenas agrícolasEsteban Oca, Nociones de agricultura para las escuelas primarias, 1899 (cuarta edición, 1914):
Hay muchos otros: regar, aventar, rastrojar... Ver también herramienta agrícola, cuyas distintas modalidades y variantes locales están adaptadas a cada una de ellas. estacionales (siembra, cosecha —siega de los cereales, recogida de los distintos frutos, como el verdeo, el ordeño y el vareo de la aceitunaEl poema Aceituneros, de Miguel Hernández, hoy Himno oficial de la provincia de Jaén, se refiere a su situación social. o la vendimia de la uva—, poda, escarda, etc.) por los agricultores que poseen más tierras de las que por sí mismos pueden cultivar. Suelen agruparse en cuadrillas, y es muy frecuente que se desplacen en migraciones periódicas en los momentos de mayor demanda de mano de obra a los lugares donde son requeridos (emigración golondrina).
Aunque a veces se utilizan las mismas denominaciones para designarlos, suelen reservarse otras para los trabajadores de la industria o la construcción, llamados obreros (o trabajadores de cuello azul diferenciados de los trabajadores de cuello blanco); mientras que para los trabajadores de otras artes mecánicas o manuales, tradicionalmente consideradas de mayor especialización, se utilizaban otros términos, como artesanos o menestrales, y para los de los servicios existen múltiples denominaciones atendiendo a su función y cualificación, siendo la más humilde la de criado. También hay una diferencia de matiz, marcada en el Diccionario de la Lengua Española, que especifica que peones y braceros son trabajadores no cualificados, cuyas tareas "no requieren arte ni habilidad".
Gañanes y gañanías La figura del jornalero está profundamente vinculada a los grandes latifundios del sur de España, y especialmente de Andalucía. En algunas comarcas andaluzas, a los jornaleros de la temporada de siembra o gañanía,Alcalá Venceslada, Antonio (1999): Vocabulario andaluz, Unidad Editorial, Barcelona, pag 294 se les denomina gañanes.
De la denominación "gañanes" para los jornaleros andaluces (cuya etimología es árabe) se deriva la de gañanía para el conjunto de los gañanes y para el tipo de vivienda rural que les alojaba, que en otras zonas de España (concretamente en Salamanca, según el Diccionario de la Lengua) es sinónimo de alquería ("casa de labor" o "caserío", definiciones similares a la de ""cortijo" -"finca rústica con vivienda y dependencias adecuadas, típica de amplias zonas de la España meridional"-). En todo caso, las fuentes describen las gañanías como estructuras donde la vida de los gañanes se hacía aún más penosa por el aislamiento, el hacinamiento y las malas condiciones de habitabilidad.José García Lázaro y Agustín García Lázaro, Canción triste de las gañanías, Diario de Jerez, 11 de mayo de 2014. Cita muchas fuentes: Estela Zaitana, Flamencos de Gañanía -reseña en jondoweb-; Diego Caro Cancela, Burguesía y jornaleros. Jerez de la Frontera en el Sexenio Democrático (1868-1874) -ficha en Google books-; el cuento Ranoque, del Padre Coloma -texto en Google books-; la “Memoria sobre las condiciones sanitarias de Jerez de la Frontera” (1894), de Gumersindo Fernández de la Rosa; Leopoldo Porras Granero, “El pueblo en la novela española del XIX”, Gerald Brenan, El laberinto español (1943) y Blas Infante, en este texto: El texto completo de Blas Infante, titulado "El jornalero andaluz", en centrodeestudiosandaluces.es. El artículo de los García Lázaro en Diario de Jerez aparecía anteriormente en andaluciainformación, 10/10/2009 añadiendo una referencia a Juan Cabral Bustillos y Antonio Cabral Chamorro, Las gañanías de la campiña gaditana 1900-1930, ficha en Dialnet del que a su vez se recoge que tiene como fuentes a Ramón de Cala, Blasco Ibáñez (La Bodega -reseña en criticadelibros-), Ángel Marvaud (posiblemente se refieran a La cuestión social en España -1910 en francés, 1975 en español-) y al ya citado Gerald Brenan. Los mismos autores (García Lázaro) mantienen un blog entornoajerez donde hay tres entradas relativas a "gañanías": "Con Ramón de Cala por las gañanías de la campiña" (15/05/2016), "Con Vicente Blasco Ibáñez por la campiña jerezana. Los paisajes que recorrió el autor de La Bodega" (18/05/2014) y "Canción triste de las gañanías" (11/05/2014) -que es el artículo publicado en el Diario de Jerez.
Figuras similares en otras culturas La palabra "gañán" tiene uso en Chile para denominar al huaso contratado por un patrón. Se asocia a labores del campo, tanto ganaderas como agrícolas. Es homólogo a otras figuras más identificadas específicamente con la ganadería y la doma de caballos, como el chagra ecuatoriano, el chalán peruano, el charro mexicano, el gaucho rioplatense, el llanero colombiano y venezolano y el vaquero del oeste norteamericano.
Problemática social - Interpretación marxista thumb|Hospital de Jornaleros de Madrid, fundado en 1906 como paliativo de beneficencia a los graves problemas sociales de la época. Hasta la extensión de los derechos sociales del Estado del bienestar (lo que se produjo en distintos momentos en cada uno de los países a lo largo del ), los jornaleros no podían mejorar su condición ni progresar en la escala social. No contaban con libertad sindical, derecho a la educación o formación profesional, prestaciones médicas, subsidios de paro ni seguridad social o pensión de jubilación; y todo ello también provocaba entre ellos una escasa esperanza de vida. Según la teoría marxista, les era imposible acumular capital dado que alquilaban su fuerza de trabajo en las épocas de las faenas agrícolas estacionales a cambio de un jornal que solo les servía para saldar las deudas contraídas anteriormente en los periodos de inactividad agrícola. Con frecuencia tenían que emigrar a otras tierras en busca de trabajo, lo que les generaba más gasto. Vivían siempre endeudados y esto les producía una alienación que les impedía romper este círculo vicioso, sobre todo si debían mantener hijos, esposa, enfermos o abuelos. En periodos críticos (malas cosechas, carestías, hambrunas, epidemias, guerras), la conflictividad social estallaba en revueltas campesinas prerrevolucionarias (o en motines de subsistencia o antifiscales de más amplia composición social en entornos urbanos). La extensión de las organizaciones políticas y sociales del movimiento obrero desde el pretendía que el jornalero se hiciera consciente de su situación y tuviera voluntad de cambiarla, adquiriendo la conciencia de clase que le convertiría en un obrero agrícola identificado en sus intereses con el proletariado industrial (que debería ser el protagonista de la lucha de clases contra el capitalismo); en el caso contrario, pertenecía al lumpemproletariado. En todo caso, la función histórica de los trabajadores del campo y de la ciudad fue objeto de debate entre los teóricos y prácticos de la revolución proletaria (bakuninismo, marxismo, leninismo, maoísmo, etc.) thumb|Póster propagandístico del Partido Obrero de Unificación Marxista (P.O.U.M.) de 1936 animando al colectivismo autogestionario de las explotaciones agrícolas: Campesinos, la tierra es vuestra.
Origen histórico (España) Aunque en la España medieval ya existían campesinos que labraban tierras de señorío por jornal, esto era una excepción dentro del sistema generalizado de colonato o pechería.Suárez Bilbao, Fernando: La sociedad altomedieval y sus recursos, en Lynch, John y otros (2007): Historia de España, tomo 8: Los reinos medievales, El País edt., Medrid, ISBN 978-84-9815-763-5, pags.160 y 169-71 La crisis del siglo XIV, que causó una considerable escasez de mano de obra y mayores oportunidades de trabajo tanto en el campo como en la ciudad, significó un aumento salarial para los jornaleros agrícolas, mayor que el de los precios, lo que significó un aumento considerable de su poder adquisitivo. Las autoridades intentaron medidas de contención salarial, con poca efectividad, e incluso se recurrió a la compra de esclavos en algunas circunstancias.Antoni Furió, España se sobrepuso a la peste negra, pero con una recuperación lenta y desigual, en El País, 21 de febrero de 2022: No obstante, la situación de los jornaleros no era envidiable: en el se registra en la documentación numerosos créditos a los que tienen que recurrir los jornaleros en los meses de inactividad, y que devuelven con días de trabajo gratuito en los meses en que son requeridos.Grupo de investigación "El Reino de Sevilla en la Baja Edad Media" de la Universidad de Sevilla, citado en En la Baja Edad Media los trabajadores ya pedían créditos, El Correo, 25 de agosto de 2014.
Sería a partir de 1500, al producirse una concentración de propiedades por la aristocracia nobiliaria y la Iglesia, unida a la adquisición de fincas por la alta burguesía urbana y los propietarios rurales, que paralelamente acaparaban cargos municipales y exenciones fiscales, cuando un gran número de colonos vieron degradada su condición, empobreciéndose y quedando desplazados incluso del uso de los bienes comunales.Domínguez Ortiz, Antonio (1974): El Antiguo Régimen: Los Reyes Católicos y los Austrias, Alianza Universidad, Madrid, ISBN 84-206-2042-4, pag. 165 Los colonos que no podían hacer frente a sus obligaciones se convertían en jornaleros.