El Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebra el 15 de octubre de cada año para reconocer la función y contribución de la mujer rural en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007.

Definición de mujer rural La mujer rural es un término que describe a las mujeres, que viven y trabajan en espacios rurales. Sus actividades económicas se relacionan principalmente con la agricultura, la ganadería, la artesanía y otras ocupaciones esenciales para el desarrollo de su comunidad.

Proclamación El Día Internacional de las Mujeres Rurales fue celebrado por primera vez en 1997 promovido por Women's World Summit Foundation (WWSF). Posteriormente, fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 2007. Esta proclamación tiene como objetivo reconocer la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluidas las mujeres indígenas, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural. Además, busca sensibilizar sobre las desigualdades que enfrentan las mujeres rurales y promover medidas para mejorar su calidad de vida y empoderamiento socioeconómico y político.

Celebración El Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebra el 15 de octubre de cada año. La fecha fue elegida para destacar y reconocer la labor vital que realizan las mujeres rurales justo antes del Día Mundial de la Alimentación, subrayando, según los organizadores, su papel en la seguridad alimentaria. La primera celebración oficial bajo es auspicio de la ONU tuvo lugar en 2008. Las actividades típicas de esta jornada incluyen conferencias, talleres y campañas de sensibilización que abordan temas como el acceso a recursos agrícolas, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres rurales. También se realizan eventos comunitarios y se promueven iniciativas para mejorar las condiciones de vida de las mujeres en las zonas rurales, apoyadas por organismos como ONU Mujeres, FAO, OIT, Banco Mundial y FIDA.

Objetivos

Estudiar y analizar las condiciones socioeconómicas de las mujeres rurales, con el fin de que los gobiernos mejoren sus condiciones de vida y laborales. Así, se busca que faciliten el acceso a créditos para mejorar su producción agrícola, promuevan la propiedad de tierras y garanticen el acceso a una mejor educación y servicios de salud. Promover la participación de las mujeres rurales en discusiones sobre el cambio climático proporciona perspectivas desde las comunidades agrícolas. Movilizar organizaciones no gubernamentales (ONG), colectivos de mujeres, redes, entidades internacionales y medios de comunicación para conmemorar este Día Internacional, también celebrando a las mujeres rurales en su conjunto, a sus lideresas y a sus comunidades a nivel mundial. Visbilizar sus aportes al desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la conservación del conocimiento tradicional, la biodiversidad y la construcción de la paz. Reconocer el papel que desempeñan las mujeres rurales en la gestión del cambio climático, instando a priorizar acciones que las beneficien. Coordinar iniciativas locales y nacionales durante esta fecha, en respuesta al llamado de la WWSF a la acción. Por ejemplo, la WWSF comparte los perfiles de las mujeres premiadas anualmente para incrementar la visibilidad, el apoyo y el reconocimiento de sus esfuerzos para elevar la calidad de vida en las comunidades rurales.

Mujer rural y el acceso al trabajo Las mujeres rurales enfrentan numerosos desafíos, especialmente en el acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación, por ello representan una gran diversidad de experiencias y realidades. Por ejemplo, en países en vías de desarrollo enfrentan la informalidad laboral, la falta de protección social y derechos laborales. A nivel global, menos del 15 % de las mujeres rurales son propietarias de terrenos agrícolas, lo que resulta en una reducción de la seguridad salarial, una disminución del poder de decisión en sus hogares y comunidades, y mayores dificultades para acceder a créditos destinados a sus actividades agrícolas. También enfrentan dificultades respecto al acceso a la tecnología. Se estima que, la mejora de estas condiciones podría incrementar su rendimiento agrícola entre un 20 % y un 30 %, permitiría alimentar a entre 100 y 150 millones de personas adicionales.

El rol de las mujeres en el desarrollo de las sociedades rurales trasciende su contribución en labores productivas y de cuidado, ya que también aportan conocimientos sobre prácticas agrícolas locales y ancestrales, así como la conservación de la biodiversidad. Participan tanto a actividades agrícolas como no agrícolas y gestionan los recursos naturales. Además, están involucradas en la producción, procesamiento, conservación y comercialización de alimento. A través de la diversificación de las fuentes de ingreso, garantizan la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar de sus familias y comunidades.

Mujer rural y el cambio climático Los obstáculos que enfrentan las mujeres rurales se ven agudizados con el impacto del cambio climático. Las temperaturas extremadamente altas impactan más a los cultivos producidos por las agricultoras, cuyo rendimiento disminuye en un 3 %.

En ese sentido, suelen tener menos acceso a alimentos y enfrentan un mayor riesgo de desnutrición e inseguridad alimentaria. Además, en cuanto al acceso al agua, tanto adultas como niñas suelen ser responsables de recolectar el recurso hídrico, lo que puede limitar su acceso a la educación y al empleo, incrementar el trabajo doméstico no remunerado, y elevar el riesgo de mortalidad materna, de violencia y de estrés psicosocial. Solo el 2 % de las mujeres rurales más pobres, en países de ingresos bajos, completa la educación secundaria superior.

Como agricultoras, las mujeres rurales han aprendido a hacer frente al cambio climático y adaptarse a él mediante prácticas de agricultura sostenible, como el uso de semillas resistentes a la sequía y liderando iniciativas de reforestación y recuperación de ecosistemas. Sin embargo, suelen ser percibidas como "ayudantes" de sus maridos, lo que resulta en una baja participación en la fuerza laboral y una asociación con la pobreza. La alta tasa de analfabetismo entre las mujeres rurales limita su capacidad de participar en la toma de decisiones, a pesar de su participación activa en actividades domésticas y agrícolas.

Mujer rural y la salud sexual y reproductiva En cuanto a la salud reproductiva, aproximadamente el 30 % de mujeres rurales ha dado a luz sin la presencia de un profesional de salud, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, hemorragias severas y mortalidad materna. En relación con las niñas rurales, tienen una probabilidad significativamente mayor de casarse antes de los 18 años; el porcentaje supera el 50 % en algunos países. Este hecho implica obstáculos para su educación y empleo, al igual que un mayor riego de sufrir de violencia de pareja, embarazos tempranos, complicaciones maternas y vulnerabilidad a infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

Los estereotipos de género y de lugar influyen en la percepción de los roles sociales de las mujeres en las comunidades rurales, lo que puede afectar su acceso a la atención médica. Del mismo modo, pueden impactar en el acceso a los servicios de salud, en términos de disponibilidad, asequibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad.

Mujeres rurales en América Latina

Caso Perú En Perú, según estimaciones del INEI, el 17,4% de la población reside en áreas rurales, de las cuales aproximadamente 2 millones 900 mil son mujeres lo cual representaría el 48,3 %. Dentro de este grupo, la pobreza monetaria es 17 puntos porcentuales mayor que en las áreas urbanas, a su vez existe una brecha significativa de ingresos por género. En tal sentido, las mujeres rurales perciben en promedio solo el 62 % del ingreso de los hombres rurales. Además, los indicadores de violencia doméstica son muy similares en ambas áreas, alcanzando un 53 % en las zonas rurales.

Avances En cuanto a la legislación y políticas públicas, el gobierno peruano ha institucionalizado políticas de igualdad de género como la Política Nacional de Igualdad de Género de 2019, que priorizó la adecuación de servicios agrarios destinados a mejorar la condición de las mujeres rurales, y la Ley de Paridad de Género de 2020. De la misma manera, la implementación de derechos de propiedad conjunta entre cónyuges en la zona rural ha generado un impacto positivo en la participación de las mujeres en la toma de decisiones dentro del círculo familiar. Adicionalmente, se desarrollaron políticas, como el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050, y la creación de la Dirección de Promoción de la Mujer Productora Agraria del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. Asimismo, el Programa de Compensaciones para la Competividad (Agroideas) y el Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural (Agro Rural) conducen la “Estrategia de Emprendimiento de la Mujer Rural e Indígena”.

Tareas pendientes La desigualdad de género se ve agravada por otros marcadores sociales como la educación, la propiedad de la tierra, solo el 22 % de las mujeres rurales poseen titularidad de la propiedad, y la composición del hogar. Las mujeres rurales presentan más dificultades para alcanzar niveles altos de educación que los hombres, así como para participar en organizaciones de agricultores. Además son trabajadoras no remuneradas, constituyendo el 58 % de este sector. Todavía se presentan resistencias internas que se deben superar, a través de una labor de sensibilización. Asimismo, el desarrollo en temas, como de la autonomía de las mujeres rurales y su prevención ante situaciones de violencia de género y ante el riesgo de desastres, aún no es suficiente. La generación de información contiene deficiencias al no poseer data diferenciada según sexo o indicadores sobre las estrategias planteadas y resultados.

Caso México En México, 27,4 millones de personas viven en zonas rurales, definidas como localidades con menos de 2 500 habitantes. De este total, el 50,7 % son mujeres, lo que representa casi una cuarta parte de la población femenina nacional mexicana. De las 61,5 millones de mujeres, el 23 % habitan en localidades rurales, y el 75 % de ellas son mayores de 12 años.

Avances México ha logrado un avance significativo principalmente en tres áreas en el nivel federal: el fortalecimiento del derecho interno para asegurar la equidad de género, una institucionalidad de género y el aumento de recursos públicos etiquetados a la igualdad de género. Tal es el caso del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (PROIGUALDAD 2020-2024), el gobierno mexicano promueve los derechos de propiedad y titularidad de la tierra de las mujeres rurales. Diversas entidades como, INMUJERES, SEDATU, INPI, RAN y PA, realizaron el Foro Desafíos de la participación y representación de las mujeres en los órganos agrarios 2021, orientado hacia el avance del reconocimiento de los agrarios de este grupo de mujeres, tanto rurales como indígenas.

Tareas pendientes Respecto a las barreras financieras, los niveles de pobreza de la población rural mexicana rondan el 55,9 %. Además de ello, tanto las barreras estructurales como las normas sociales limitan el acceso equitativo de las mujeres y niñas en zonas rurales a la tierra, recursos, servicios públicos e infraestructura, afectan su participación política y bienestar. En relación con la toma de decisiones , los consejos ejidales , forma principal de organización de la propiedad colectiva de la tierra en el área rural, es conformado por mujeres en un 25 %. Mientras que, la participación dentro de órganos de representación de núcleos agrarios es aproximadamente de 22 %.