Asturica Augusta fue una ciudad romana correspondiente con la ciudad española de Astorga, en la provincia de León. Fundada hacia como campamento de la Legio X Gemina, a principios del se desarrolló como núcleo civil y fue capital del convento Asturicense, dentro de la provincia Tarraconense.

Situada en un cerro que domina un amplio territorio, desde los montes de León hasta las vegas del Páramo, durante los siglos y adquirió una gran importancia debido al control de las explotaciones auríferas del noroeste peninsular, y fue un importante nudo de comunicaciones, que, a través de numerosas calzadas, enlazaban la ciudad con algunos de los núcleos más importantes de la Hispania romana.

Sus ruinas se encuentran ocultas bajo la ciudad actual y entre estas destacan la conocida como Ergástula romana, los dos conjuntos termales y el alcantarillado, así como la domus del Mosaico del Oso y los Pájaros.

Geografía

thumb|Vista del monte Teleno thumb|Vista aérea de Astorga El actual término municipal de Astorga se encuentra en la zona noroccidental de la cuenca del Duero y su entorno presenta, en general, un relieve suave pero con dos zonas diferenciadas: por un lado una serie de sierras de orientación ESE-ONO, con materiales del Paleozoico Inferior, y por otro la llanura del río Tuerto, de materiales terciarios cubiertos posteriormente durante el Cuaternario. Entre ambas zonas, y en la confluencia de los ríos Jerga y Tuerto, se ubicó la ciudad propiamente dicha, sobre un promontorio, a 870 , cuyo perfil recuerda un espolón, haciéndose más suave en su extremo occidental.

Su emplazamiento se llevó a cabo en el límite noroccidental de la Meseta; al norte se sitúa la cordillera Cantábrica, que dividía a los propios astures en transmontanos y augustanos, al este las campiñas aluviales características de la cuenca del Duero y al oeste los montes de León, con la cumbre del Teleno, que fue objeto de culto religioso tanto por astures como por romanos.

Las vegas de los ríos permitieron un aprovechamiento agrícola, especialmente la del Tuerto, y la abundancia de piedra en los alrededores —principalmente cuarcita— proporcionó materiales para la construcción. Asimismo, la proximidad a los depósitos auríferos que se encuentran en la zona montañosa que la rodea es otro de los argumentos planteados para justificar su fundación; entre ellos los del valle del río Omaña, los valles de los ríos Duerna y Eria y el Bierzo, con la explotación de Las Médulas.

Fuentes literarias y epigráficas thumb|Plinio el Viejo en una ilustración de 1859 La ciudad es citada en varias ocasiones en la historiografía clásica. Plinio el Viejo, que visitó la ciudad aproximadamente en el año 73, durante el gobierno de Vespasiano, señala lo siguiente:

Dicha calificación de magnífica pudo estar relacionada con el crecimiento que experimentó como consecuencia de las explotaciones auríferas durante los siglos y . En este último siglo, Claudio Ptolomeo, en su obra Geographia, la incluye en la Asturia como capital de los amacos. En el contamos con varias menciones. Dion Casio, que desarrolló su obra durante el reinado de Alejandro Severo, señala el programa de fundaciones urbanas que llevó a cabo Augusto. El Itinerario de Antonino la cita en varias ocasiones como mansio de las distintas calzadas romanas que confluían en la ciudad, mientras que el Anónimo de Rávena la menciona en uno de sus itinerarios. La ciudad también es mencionada por el obispo Cipriano de Cartago

Posteriormente contamos con menciones del obispo Hidacio en el , Jordanes en el , y san Isidoro, que vivió a caballo entre los siglos y . Igualmente, en las actas de varios concilios, como los de Serdica, I de Zaragoza, los Bracarenses III y IV y Toletanus III, IV, VII, VIII y X, firman diferentes obispos de Asturica.

thumb|Tabla de Astorga o Pacto de los Zoelas, conservado en Staatliche Museen de Berlín En cuanto a la epigrafía, se conocen 83 inscripciones procedentes de Astorga, a las que habría que añadir 21 halladas en sus alrededores y 7 de otras partes de la Península pero relacionadas con la ciudad o el Convento Asturicense. La mayoría de ellas son de carácter funerario (64), a las que siguen en número las votivas (17). Las más antiguas se remontan al y aluden a temas militares, especialmente a aquellos relacionados con la Legio X Gemina. Las restantes pertenecen a los siglos y ; en ellas, entre las que destacan dos en griego, se citan cargos administrativos y de gobierno como Legati, Procuratores Augusti, procurator Asturiae et Gallaeciae, Augusti Dispensator y Praeses Provinciae.

En relación al posible estatus municipal de la ciudad se alude a los cargos de magistratus, curator, sacerdos y flamines. De carácter jurídico destaca también la Tabla de Hospitalidad de Astorga o Pacto de los Zoelas, ratificado en Asturica en el año 152, aunque se desconoce su lugar de hallazgo. Algunos de los ciudadanos que aparecen mencionados son un grammaticus —un hombre letrado— y un avium inspex —adivino a partir del vuelo de las aves—. Asimismo se constata la presencia de población inmigrante, en concreto de origen oriental, gracias a la inscripción en griego y a sus nombres, como Lyda y Taumasto. Entre aquellas inscripciones que hacen referencia a cultos y divinidades destacan el culto al emperador —como forma de reconocimiento del poder político romano—, el culto a la tríada capitolina o el culto a la diosa Fortuna.

Historia

Asturica prerromana

Debido a que en la trama urbana de la actual Astorga no se apreciaba un urbanismo ordenado, que sugiriera un origen romano, tradicionalmente se ha valorado un origen indígena para la ciudad. El primero que lo señaló fue Manuel Gómez-Moreno en 1905, quien avalaba su origen prerromano a través de la posición elevada de la ciudad. Posteriormente fue José María Luengo quien trató de respaldar ese origen prerromano con hallazgos arqueológicos; en concreto señalaba, entre otros, un torque de oro de origen desconocido y depositado en el Museo Arqueológico Nacional, dos fíbulas anulares de bronce, típicamente romanas, monedas ibéricas procedentes de colecciones particulares y un canto rodado con un orificio hemiesférico tallado en él.

Otro de los argumentos aportados para su condición prerromana es su mención en una de las fuentes clásicas que hacen referencia a la ciudad, la Geografía de Claudio Ptolomeo; en su Libro II menciona Asturica como ciudad de los astures, en concreto capital de los amacos, siendo la única vez en que estos son mencionados en las fuentes clásicas. Sin embargo, a pesar de que en los alrededores de Astorga se tiene noticias de varios poblados de la Edad del Hierro, las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la ciudad no han aportado pruebas que permitan demostrar una ocupación prerromana del cerro. Tales hipótesis tendrían su origen en aquellos fundamentos ideológicos, de moda en el y parte del , que buscaban un origen celta para la ciudad.

La llegada de Roma

thumb|Operaciones militares romanas llevadas a cabo durante las guerras cántabras. Los primeros contactos de Roma con el noroeste peninsular tuvieron lugar en el con la expedición de Décimo Junio Bruto Galaico en 138, y ya en el con las de Publio Licinio Craso y Julio César. Tras la integración de vacceos y celtíberos en la República, solo quedaba sin conquistar la franja costera al pie de la Cantábrica, donde se ubicaban cántabros y astures, por lo que a finales del se produjo el episodio bélico tras el cual todo el noroeste fue sometido. Este se inserta dentro del programa político de Augusto; tras acceder al poder, llevó a cabo una reforma del ejército encargándole la protección de las fronteras, que se fueron delimitando a través de varias campañas, y en ese contexto se produjo la acción de Roma en el noroeste peninsular. El conflicto fue descrito por varias fuentes clásicas, como Floro, Orosio y Dion Casio, y entre las causas del mismo figuran las estratégicas, el prestigio personal del emperador y las económicas.

La primera intervención romana se produjo en , dirigida por Estatilio Tauro, a la que siguieron otras en los dos años siguientes, hasta el 26 cuando llegó Augusto en persona. Los efectivos militares que participaron pertenecían a la Legio I Augusta, II Augusta, IV Macedonica, V Alaudae, VI Victrix, IX Hispana y X Gemina. En total, sumando legionarios y cuerpos auxiliares, serían unos 77 000-80 000 hombres.

En se inició el Bellum Cantabricum, con Segisamo como campamento base. En la zona oriental los romanos siguieron el curso del Pisuerga y sometieron Vellica (Monte Cildá); continuaron hacia el norte, hasta Aracillum y Mons Vindius, donde se habían refugiado los cántabros, y allí les derrotaron. En la zona occidental, bajo las órdenes de Publio Carisio, tomaron Lancia y posteriormente se dirigieron hacia el oeste, donde se desarrolló el enfrentamiento del Mons Medullius, el cual supuso la derrota de los astures. Por último, en llegó Marco Vipsanio Agripa, quien junto a Silio Nerva dirigió la última campaña de la guerra, tras la cual se culminó el dominio de todo el noroeste peninsular.

El origen militar

La fundación de la ciudad está ligada a la organización territorial llevada a cabo por Augusto una vez finalizadas las guerras cántabras, que aplicó un conjunto de medidas administrativas, políticas y fiscales con el objetivo de consolidar su poder en los territorios recién anexionados. El primero que señaló su posible origen militar fue Manuel Gómez-Moreno a principios del , quien indicaba a la Legio X Gemina como el destacamento instalado en ella. Más tarde fue Adolf Schulten quien situó la Legio X en Asturica a partir de la reconstrucción de las acciones militares contra los astures, cinco epitafios de soldados de dicha legión y un texto de Floro que se referiría a la desmilitarización del campamento:

Igualmente, José María Luengo consideró a la Legio X responsable de la fundación de la ciudad, en cuya construcción habrían participado sus soldados, y Francisco Javier Lomas también relacionó la ciudad con la legión a partir del texto de Floro. Por su parte, R. F. J. Jones propuso un primer campamento de la legión en Asturica antes de ser trasladada a Caldas de Reyes, donde se hallaron dos epígrafes vinculados a soldados de la legión, y tanto Mauricio Pastor como Alain Tranoy señalaron la presencia de la legión por los epígrafes alusivos a sus soldados. Patrick Le Roux opinaba que el campamento de Astorga pertenecería al periodo de guerras, siendo trasladado al valle de Vidriales, Petavonium, tras la finalización de las mismas, y que los epígrafes de soldados harían referencia al destacamento dedicado a la construcción de la ciudad. Por último, Tomás Mañanes también indicó la presencia de la Legio X a partir de los epígrafes de los soldados y de una posible base campamental en el urbanismo de la ciudad actual.

miniaturadeimagen|Inscripción funeraria encontrada en Astorga, en la que aparece mencionado el nombre la civitas como Asturica Este origen militar se ha confirmado gracias a la arqueología. Además de la base campamental en el urbanismo actual, en la zona noroccidental del cerro se hallaron dos fosos paralelos, tipo fossae fastigatae, que se corresponderían con el sistema defensivo del campamento legionario, y que presentan una analogía con hallazgos similares excavados en el limes británico y germánico. Otros hallazgos que delatan este origen militar son producciones cerámicas de Terra Sigillata Italica, numerario y materiales metálicos asociados al vestuario militar. El tamaño y la profundidad de los fosos y la existencia de construcciones de madera parecen indicar que se trataba de un campamento no implicado en las acciones militares de las guerras, es decir sería posterior a estas. Esto lo corroboraría la cronología de los materiales arqueológicos hallados puesto que no se remontan a fechas anteriores al 15-