La batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid fue una confrontación bélica incluida en el comienzo de la defensa de Madrid durante la guerra civil española. Esta batalla ocurrió en el área del que era un nuevo campus de la Ciudad Universitaria en un periodo que va del 15 al 23 de noviembre de 1936 (aproximadamente una semana) quedando prácticamente estable el frente hasta el final de la guerra. El objetivo de las milicias republicanas era la "defensa de la capital a toda costa" y para ello era necesario detener el avance de las columnas al mando del general Varela y evitar la caída de Madrid. Por otro lado, los ejércitos sublevados atacantes tenían como objetivo la "toma de la ciudad" en el periodo de tiempo menor posible. La persistencia y tenacidad de ambos contendientes en la batalla supuso un punto de inflexión en el transcurso de la Guerra Civil, en parte debido a que fue donde se detuvo el avance de las tropas de Franco por primera vez. Siendo además el campus uno de los lugares de confrontación más duraderos de la Guerra Civil. La resistencia de la ciudad de Madrid trascendió a la moral de los combatientes en otros frentes a lo largo la zona controlada por el Gobierno de la República. El desenlace final del periodo combativo, el 23 de noviembre de 1936, supuso un cambio de estrategia por parte de las fuerzas atacantes. Entre las principales características de esta confrontación cabe destacar la entrada en combate, por primera vez durante la contienda, de diversas columnas pertenecientes a las Brigadas Internacionales, así como material militar pesado de origen soviético. Los atacantes recibían material y combatientes de Alemania e Italia, siendo además una de las primeras veces en la historia en las que se emplea el bombardeo aéreo contra población civil.

El asalto frontal planificado militarmente por las tropas del general Varela para el día 8 de noviembre de 1936, comenzó con un avance inicial por la Casa de Campo. Este ataque desplazó el núcleo de maniobra hacia el noroeste para ocupar la zona comprendida entre la Ciudad Universitaria y la plaza de España. Este ataque frontal inicial fue muy cruento en ambos bandos, y produjo un avance de líneas muy lento que dirigía el eje de principal de esfuerzo a través de la Casa de Campo hasta la ribera del río Manzanares. Es en esta rivera donde las tropas asaltantes vieron la necesidad de avanzar hacia los puentes que se encontraban fuertemente defendidos por las tropas milicianas. Tras varios intentos fallidos de intentar cruzar el Manzanares se logra entre el espacio de dos de ellos, el martes 15 de noviembre se inicia la batalla de la Ciudad Universitaria. Extendiendo por el campus el conflicto. La violencia encarnizada por ocupar la ciudad y el empeño por frenar el avance se mantienen con tenacidad en ambos bandos. Las posibilidades tácticas se van agotando con gran coste de vidas mientras se desarrolla el combate entre las facultades y edificios diversos del campus. El enfrentamiento se caracterizó por la lucha dentro de los edificios, a veces habitación por habitación, piso a piso. Tras una semana de intenso desgaste y escaso avance, el general Franco se reúne en el Cuartel General de Leganés y el día 23 de noviembre se cambia la estrategia atacante: seguiría un ataque indirecto a Madrid, el de envolvimiento con una maniobra en el eje Las Rozas de Madrid-Húmera (en la actualidad un barrio de Pozuelo de Alarcón) a menos de dos kilómetros al noroeste del campus, todo ello dio lugar a otras batallas como la del Jarama (febrero de 1937) y posteriormente la de Guadalajara (marzo de 1937). El frente del campus en forma de cuña, cuyo vértice era el Clínico, mantuvo sus líneas prácticamente inalterables durante el resto de la Guerra Civil. A pesar de todo ello, se estableció en la Ciudad Universitaria y Parque del Oeste una lucha encarnizada de minas y contraminas, toda ella con infructuosas ofensivas de infantería. Hasta que el 28 de marzo de 1939 el coronel Segismundo Casado entregó la ciudad a las tropas asaltantes.

El campus de la Ciudad Universitaria, y las áreas adyacentes de la ciudad, quedaron muy dañadas tras la contienda. Los edificios curiosamente no se estrenaron como Universidad, sino como frente de guerra. No fue hasta pasados varios años cuando fue posible recobrar la actividad docente normal en algunas de sus facultades. El estado en el que quedó el campus hizo pensar incluso en establecer un parque temático sobre los años de Guerra Civil, algo que al final se evitó. La guerra sorprendió a la Universidad en pleno estado de mudanza, muchas de las facultades ubicadas anteriormente en el casco urbano se iban a agrupar lentamente en el campus recién construido. La batalla pilló por sorpresa y muchos de ellas se estrenaron con combates, en lugar de actividades docentes. Las obras de reconstrucción de las Facultades hizo que el 12 de octubre de 1943 se inaugurara de nuevo el recinto, comenzando el curso académico. Se edificaron monumentos dedicados a conmemorar la victoria de los ejércitos de Franco, un ejemplo es el Arco de la Victoria construido entre el periodo que va desde el año 1950 al 1956, o el Monumento a los caídos por Madrid (actual sede de la Junta Municipal del Distrito de Moncloa-Aravaca). En la actualidad la mayoría de los escenarios bélicos de la batalla han quedado ocultos por las reconstrucciones de las Facultades, la remodelación del entorno de Moncloa-Aravaca, y por las consecuencias de la expansión urbanística de los años setenta, así como en proyectos de remodelación como es el soterramiento de la M-30 y de la creación de parques a la orilla del Manzanares como es Madrid Río.

El teatro de operaciones thumb|El río Manzanares era una demarcación natural del frente de batalla (en la actualidad corresponde a Madrid Río), sus puentes fueron un objetivo militar de alto valor para ambos bandos en la contienda. La Ciudad Universitaria, es un espacio urbano ubicado en los descampados de la Moncloa. Su concepción inicial consistía en un proyecto arquitectónico y social, iniciativa del rey Alfonso XIII a comienzos del . Este proyecto pretendía aprovechar y dotar a la ciudad de Madrid de un área integral de Facultades,Real Decreto de 17 de mayo de 1927 publicado en la Gaceta. laboratorios de investigación y residencias de estudiantes. En parte se intentaba ampliar la oferta de Alcalá de Henares. La Ciudad Universitaria se decide finalmente ubicar en la finca propiedad del Estado denominada La Moncloa. Se comienzan a asignar y ejecutar las obras de explanación y vaciado de lo que serán algunos de los terrenos del Campus, la empresa adjudicataria de las obras será Agromán. El 6 de noviembre de 1930 se da comienzo a las facultades de Medicina, Farmacia y Odontología. En 1932 se comienza a construir el Hospital Clínico dando lugar a las tareas de desmonte, poco a poco se inicia el levantamiento de su planta, hasta que la Guerra Civil interrumpe por completo la construcción de este y otros edificios en el recinto. Los planes de inauguración y comienzo del curso académico estaban previstos inicialmente para finales de 1936, no obstante las revueltas sociales y los constantes problemas laborales fueron ralentizando su construcción y dejando que se retrasara.

La Ciudad Universitaria

Debido a los rumores de avance de tropas beligerantes hacia Madrid, las actividades docentes en la Ciudad Universitaria se habían suspendido en el mes de agosto de 1936 a espera de "nuevos acontecimientos", la actividad administrativa continuaba realizándose, aunque de forma muy limitada por la inestabilidad de la situación. Aparecen listados de profesores apartados del servicio en agosto, así como la llegada de nuevas remesas de libros destinados a las bibliotecas. En noviembre muchos profesores se desplazan a Valencia, así como los trabajadores de la Universidad Central. Hasta el 5 de noviembre no se empezará a intuir que este sería el teatro de operaciones del ataque a Madrid. La cartografía militar de la zona empleada por ambos ejércitos para describir el Teatro de Operaciones corresponde a la Hoja 559 IV (Cuadrante 5E) del Plano Director de Pozuelo de Alarcón elaborada en los Talleres del Ministerio de la Guerra de agosto de 1937.

El campus todavía estaba en obras a comienzos del conflicto armado, a pesar de ello contaba con numerosos edificios y con parte de las instalaciones casi operativas. Ya desde comienzos de noviembre se va convirtiendo el área en un prolongado campo de batalla y muchos de sus edificios son seriamente dañados por el fragor del combate, siendo de todos ellos la Facultad de Filosofía y Letras la más afectada. Los testimonios de la destrucción han sido recogidas por brigadistas que lucharon en la batalla como fue: John Sommerfield, Dan Kurzman, Bernard Knox han sido recogidos por escritores como Marta Torres Santo Domingo. Tres cuartas partes de la Universidad quedaron ocupadas por el ejército sublevado en el día 23 de noviembre. Durante el resto del conflicto que sigue al día 23 se continuó construyendo diversas trincheras, nidos de ametralladora, refugios de todo tipo y búnkeres en el área del campus, a pesar de ello el frente casi no sufrió apenas cambios. Siendo la guerra de minas el desenlace final que modificó completamente la orografía de la zona.

Los edificios de la Ciudad Universitaria se encontraban repartidos en una ligera cuesta arriba desde la ribera del Manzanares. La batalla se produjo con el ejército defensor en cotas ligeramente elevadas sobre el atacante en todo momento. En 1936 había diversos edificios en la zona, a pesar de haberse construido sólo cuatro facultades (Medicina, Farmacia, Ciencias y Filosofía) y las escuelas de Arquitectura, Veterinaria e Ingenieros Agrónomos. Sobre el Parque del Oeste se encontraba el Instituto Nacional de Sanidad, la Escuela de Veterinaria, el Departamento Antirrábico, la Fundación del Amo (residencia de estudiantes americanos con aforo de cien estudiantes) y la Residencia de Estudiantes. En una posición más septentrional se encontraba, tras superar una ligera vaguada, el Palacio de la Moncloa y el Monumento a los Héroes de las Campañas Coloniales (desaparecido en la actualidad). Al fondo se encuentra un conjunto de edificaciones liderado por el Hospital Clínico. Tras él, en dirección este, se encontraba el casco urbano de Madrid. En 1936 la zona urbana de Madrid de esta área era una serie ininterrumpida de solares. La casa de Campo, la zona de Moncloa y la Ciudad Universitaria se fortificaron gracias a las operaciones de zapadores del coronel de ingenieros Tomás Ardiz Rey en colaboración con Carlos Masquelet.

Casa de Campo y los puentes del Manzanares